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  • Editorial: ¡Ya está disponible nuestra cuarta edición!

    Una nueva edición de Relato está disponible –la cuarta– y, como es habitual, te contamos cuáles han sido nuestras principales novedades en el pasado trimestre y qué tenemos previsto para el futuro inmediato.

    Una nueva edición de Relato está disponible –la cuarta– y, como es habitual, te contamos cuáles han sido nuestras principales novedades en el pasado trimestre y qué tenemos previsto para el futuro inmediato.

    Además de la promoción del conocimiento y experiencias que publicamos en nuestras páginas, uno de nuestros principales objetivos es la formación en comunicación política, no solo a través de los artículos de la revista, sino que también apostamos a la educación formal, y prueba de ello es que estamos llevando adelante el Diplomado de Comunicación Política de la Universidad Claeh en Uruguay.

    También en Uruguay, nuestro equipo presentará un taller de Educación Permanente en la Universidad de la República, dirigido a estudiantes y egresados. La formación, que comenzará a partir del 11 de julio y durará cinco semanas, llevará el título de Estrategias de Comunicación Política.

    Paralelamente, hemos avanzado en proyectos educativos con la Universidad de Costa Rica, en donde dictaremos el curso Comunicación Política para Nuevos Tiempos, en sinergia con académicos y profesionales ticos. El evento se realizará el 8, 9 y 10 de agosto, en forma virtual.

    También estaremos en el II Congreso de Marketing Político de Caracas, que llevará el título de Paradigmas de una Nueva Era Política. Este encuentro se realizará en el mes de agosto. Allí participarán varios destacados profesionales de nuestra región.

    Estas son solo algunas de las actividades que tenemos agendadas con instituciones educativas de América Latina y el Caribe, pero en las próximas semanas seguramente difundiremos otras que se llevarán a cabo en otras latitudes.

    En nuestra edición de marzo les anunciábamos que habíamos realizado un acuerdo de cooperación con la Agencia Regional de Noticias (ARN). Con ellos hemos concretado espacios de análisis y reflexión que presentamos en nuestras redes sociales, entre ellos: Referéndum en Uruguay: una mirada política, con el politólogo Daniel Chasquetti; México después del revocatorio, junto a los consultores mexicanos Javier Sánchez Galicia y Edna Huertas; y Elecciones en Costa Rica: un outsider a la Presidencia, con el politólogo Gerardo Hernández, entre otros. 

    Finalmente, les anunciamos que está en el horizonte el primer aniversario de Relato. Para esa oportunidad ya nos encontramos trabajando con la idea de presentar novedades y algunas sorpresas que contribuyan en favor de nuestros objetivos: mejorar los productos que realizamos y profesionalizar la comunicación política en nuestra América Latina.

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  • Lugares comunes y prácticas extendidas: el movimiento Occupy Wall Street

    Las ocupaciones fungieron como lugares comunes extendidos gracias al uso del Internet, pues esta multitud, presencial o digitalmente, se comunicaba y decidía.


    Por Luis Fernando Mora Reyes - Universidad Nacional Autónoma de México (México)

    El objetivo de este texto es pensar el movimiento Occupy Wall Street (OWS) desde las aportaciones de Paolo Virno y Manuel Castells. El 17 de septiembre de 2011, una multitud comenzó el movimiento OWS, producto de la convocatoria a una manifestación por parte del colectivo Adbusters.

    El OWS fue la conjugación de miles de personas que sufrieron deterioros en sus condiciones de vida tras el colapso financiero de 2008.

    La convocatoria publicada en internet buscaba restablecer la democracia, separar el gobierno del dinero y traía un fuerte bagaje de las protestas en Egipto y España. Si bien se esperaban miles de personas para la manifestación, solamente acudieron mil. Una vez concluida se dio paso a la ocupación del parque Zuccotti y días después, la ocupación tomó forma debido a la rápida expansión de las acampadas.

    El OWS no fue una revuelta perteneciente a alguna clase o líder, se compuso de diversas corrientes políticas y sociales, conformándose por mujeres, hombres, estudiantes y trabajadores. Las acampadas funcionaron como espacios de refugio en donde se gestaron otras formas de organización, con miras a practicar la democracia real (Virno, 2003; Castells, 2012, pp. 157-208; Graeber, 2011a; Graeber, 2011b).

    Una vez expuesto el OWS, se analiza este desde ambos autores. Sobre Virno (2003) se recuperan dos elementos: a) la multitud como una forma de ser contingente —red de singularidades de “los muchos en tanto muchos”— que no desemboca en el Uno estatal y funge como lugar común en donde el lenguaje —como facultad general de la especie humana— diluye los “lugares especiales”, y b) el general intellect como acción política mediante la desobediencia civil radical (cuestionamiento de las leyes y del Estado) y el éxodo o defección (la salida del Estado sin buscar conquistar o construir uno nuevo) (pp. 15-43, 68-73, 125-133). 

    Respecto a Castells (2012) se rescatan cuatro elementos sobre los movimientos sociales en red: a) están conectados a través de múltiples maneras y se combinan las redes del espacio físico con las del espacio digital (el Internet), que convergen en un “espacio de autonomía” híbrido; b) emulan el contagio viral; c) se delibera y decide sin líderes, partidos o gobiernos y no se busca su institucionalización, y d) la comunicación cuenta con una extensión del espacio al producirse de forma híbrida (pp. 209-226). 

    Ambos autores permitieron pensar este movimiento, ya que conjugó una red de muchos en tanto muchos que no buscaban acaecer en el Uno estatal (Virno, 2003). Las ocupaciones fungieron como lugares comunes extendidos gracias al uso del Internet, pues esta multitud, presencial o digitalmente, se comunicaba y decidía. Respecto al general intellect, la desobediencia civil que practicó el OWS cuestionó la alianza entre el gobierno y el sistema financiero. Sobre el éxodo se remarca que en el seno del movimiento se hallaban la indignación, la esperanza y la espontaneidad, pero sus preocupaciones y objetivos (alejados de la conquista del Estado) se desarrollaron a través de un espacio híbrido basado en la deliberación y en el consenso sin liderazgos. El OWS fue un espacio de autonomía, en el que la comunicación jugó un papel vital tanto en las asambleas generales como en el Internet al posibilitar su viralización y practicar la democracia real (Graeber, 2011a; Graeber, 2011b; Castells, 2012).

     

    Luis Fernando Mora Reyes (México) es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es estudiante del cuarto semestre de la Maestría en Estudios Políticos y Sociales del Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Una versión preliminar del presente artículo se presentó en la Maestría en Estudios Políticos y Sociales en la materia Teoría Política Contemporánea, en 2021.
    Ig: @luisf_mora_reyes
     

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  • El primer afiche femenino del Uruguay

    En la misma jornada en que Uruguay salía campeón del mundo de fútbol en el mítico estadio de Maracaná, en Brasil, fallecía Paulina Luisi, una activista a la que hay que reconocerle sus luchas y su legado en favor de los derechos de las mujeres.

     

    En la misma jornada en que Uruguay salía campeón del mundo de fútbol en el mítico estadio de Maracaná, en Brasil, fallecía Paulina Luisi, una activista a la que hay que reconocerle sus luchas y su legado en favor de los derechos de las mujeres.

    Paulina fue la primera mujer en estudiar y graduarse en Medicina en Uruguay, en el año 1908. Ginecóloga y docente. Luego de recibirse integró la Asociación de Mujeres Universitarios Argentinas y creó la Federación Femenina Panamericana.

    Pocos años después constituyó el Consejo Nacional de Mujeres, que funcionaba en su propia casa y que fue vital en la consagración del voto femenino, conseguido en 1932 en Uruguay y que fue efectivizado en las elecciones nacionales de 1938, en la que se postuló como candidata del Partido Socialista, sin poder obtener la banca.

    “La primera mujer que en el Uruguay luchó por los derechos femeninos, la Dra. Paulina Luisi, debe ser la primera parlamentaria. Vótela en la Lista Socialista 90”, instaba el afiche de campaña.

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  • Apuntes sobre el encuadre conservador

    La profesionalización de la comunicación política trajo consigo que lingüistas, politólogos y comunicadores aportaran a la construcción de marcos cognitivos que son de uso habitual en el discurso político y resultan amplificados por los medios de comunicación.

     


     

    Por Marcel Lhermitte

    Los orígenes del término Terrorismo se encuentran en el período de la Revolución Francesa, más precisamente en el Reinado del Terror, en el año 1793. Casi dos siglos después, en América Latina convivíamos con el Terrorismo de Estado que aplicaron varias dictaduras del continente contra sus pueblos, pero no será hasta el atentado neoyorquino del 11 de setiembre de 2001 que la palabra en cuestión cobre un nuevo significado y surja la Guerra contra el Terror, un marco cognitivo que encuadrará una nueva manera de entender las cosas. 

    El lingüista norteamericano George Lakoff, en su libro No pienses en un elefante, explica que “los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras acciones”.

    El marco de la Guerra contra el Terror, en particular, se nutrió de varios contenidos que se nos fueron presentando, entre ellos que el mundo dejó de ser un lugar seguro, por lo que se impone una sociedad vigilada, restricciones a la movilidad y la carta libre de algunos “elegidos” para realizar acciones represivas cuando consideren que existe un riesgo vinculado al terrorismo.

    La profesionalización de la comunicación política trajo consigo que lingüistas, politólogos y comunicadores aportaran a la construcción de marcos cognitivos que son de uso habitual en el discurso político y resultan amplificados por los medios de comunicación, llenando de significado determinadas palabras. Es que todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales y cuando las escuchamos se activan en nuestro cerebro.

    En las dictaduras latinoamericanas de la década del 70, por ejemplo, era de uso corriente la lucha contra la subversión y contra el marxismo. Con ese marco se combatía guerrilleros, pero también movimientos sociales y todo aquello que representara intereses diferentes a los que promovían los regímenes autoritarios.

    La lucha contra el marxismo –leninismo de los años de la Guerra Fría fue utilizado por los colectivos más conservadores en la batalla dialéctica contra todos los progresistas en general. Existía una construcción que asociaba la ideología en cuestión con la cortina de hierro –otro gran marco cognitivo–, las faltas de libertades individuales, la represión y el oscurantismo que se le adjudicaba a la Unión Soviética y al eje que lideraba.

    Actualmente los conservadores de muchos países utilizan algunos marcos que descienden directamente de estos ejemplos mencionados anteriormente: el comunismo, Cuba y Venezuela. 

    Decía la entonces candidata del Partido Popular a presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un debate televisado en 2021, que la decisión era entre “comunismo y libertad”. Pedir el voto de esa manera implicaba que ella era la garantía de libertad mientras que el resto de los candidatos con posibilidades de triunfo se enmarcaban dentro de “comunismo”, trascendiendo lógicamente el significado ideológico de la palabra y apelando exclusivamente al marco cognitivo de la misma.

    “El comunismo avanza y con él, se busca normalizar la expropiación de ahorros, las tomas de casas y la violencia sin sanción. Chile necesita una alternativa política que busque recuperar el estado de derecho y la libertad que hemos perdido. Los vamos a enfrentar y vamos a ganar!”, tuiteaba el candidato presidencial de derecha chileno José Antonio Kast en la campaña de 2021.

    En este caso, el “comunismo” con el que se asociaba a quien resultó electo presidente chileno, Gabriel Boric, ya incluía contenidos habituales del marco cognitivo. Sabido es que Boric es de tendencias socialdemócratas, sus ideas no pueden ser catalogadas como comunistas, pero la apelación de Kast buscaba asociarlo a la “expropiación”, las “tomas” y la “violencia”.

    Los ejemplos de España y de Chile grafican un uso y abuso de un marco cognitivo que aún sigue funcionando para desacreditar un político ante ciudadanos conservadores, en lo que podemos definir como parte de una campaña discursiva negativa, que tiene como objetivo hacer bajar las adhesiones del adversario.

    “El enmarcado tiene que ver con elegir el lenguaje que encaja en tu visión del mundo. Pero no solo tiene que ver con el lenguaje. Lo primero son las ideas. Y el lenguaje transmite esas ideas, evoca esas ideas”, explica Lakoff.

    Hay otro elemento sumamente interesante que se utiliza cognitivamente en política que es la personalización de los países. El generarnos un marco que nos lleva a ver naciones como si fueran personas. Allí nos vamos a encontrar con el policía del mundo, que es Estados Unidos, y que como tal está habilitado para hacer uso de la fuerza. Luego están “los malos de la película”, entre ellos se destacó Irak en la década del 90, cuando era gobernada por Saddam Hussein, un país que –presuntamente– tenía armas químicas. Los actuales villanos son la Venezuela chavista y la Cuba comunista, países que portan su nombre propio y cargan con un adjetivo que aporta el enmarcado cognitivo, así como también Rusia, que se ha visto potenciada en el marco de la reciente invasión a Ucrania.

    Respecto a Venezuela existe un marco utilizado discursivamente por las derechas vinculado a activos económicos de dudosa procedencia, por lo que vamos a encontrar acusaciones de financiación de campañas electorales dirigida hacia los partidos progresistas latinoamericanos, pero también encontraremos esas acusaciones a grupos como Podemos en España o Francia Insumisa en el país galo.

    El marco Venezuela también se ha cargado de otros contenidos negativos que son utilizados en las confrontaciones dialécticas de otros países. Se lo vincula con el desorden administrativo, corrupción, escasez de recursos materiales, crisis económica y social, etc. Es habitual en las campañas latinoamericanas, por ejemplo, escuchar neologismos como Chilezuela, Argenzuela y otros tantos con el mismo sufijo, cuando desde el conservadurismo se habla del proyecto de país de colectivos progresistas. 

    En cambio, la personalización que se realiza con Cuba difiere. Es una afiliación directa con el marco cognitivo del comunismo –no con la ideología– y también con la escasez, pero lógicamente desestiman características de la isla que son reconocidas, como el buen sistema de salud y la educación. 

    La proliferación de estos marcos se ha dado por varios motivos: la exposición continua a la que estamos sometidos de los medios de comunicación que hace que estemos saturados de mensajes; el auge de nuevas tecnologías y redes sociales; el profesionalismo e ingreso de nuevas técnicas en la política; y fundamentalmente la caída descendente de credibilidad que gozan los políticos y el sistema democrático en general hizo que ante la devaluación de las ideas se apelara al miedo como elemento de persuasión y manipulación. 

    No importa que los contenidos sean verdaderos, sino que el objetivo es que calcen en los marcos que ya tienen configurados los ciudadanos, porque en caso que eso no suceda no prenderán. Por eso, dice Lakoff, que confrontar a los conservadores con argumentos “tiene escaso o nulo efecto, a menos que los conservadores tengan un marco que dé sentido a los hechos”.

     

    Marcel Lhermitte (Uruguay) es periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y magíster en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Ha sido consultor en campañas electorales en América Latina, el Caribe y Europa. Asesor de legisladores y gobiernos locales en Iberoamérica. Coordinador del Diplomado de Comunicación Política de la Universidad Claeh en Uruguay. Autor de los libros La Reestructura. La comunicación de gobierno en la primera presidencia de Tabaré Vázquez y La campaña del plebiscito de 1980. La victoria contra el miedo. 
    Twitter: @MLhermitte
    Instagram: @marcel_lhermitte
     

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  • ¿Quién es Gustavo Petro, el nuevo presidente de Colombia?

    Por primera vez en la historia Colombia tendrá un gobierno progresista y una vicepresidenta de origen afro.

    Por ARN

    En el tercer intento de llegar a presidente lo logró. Este domingo, Gustavo Petro, ganó en segunda vuelta con el 50,5% de los votos frente al empresario Rodolfo Hernández, que recibió el 47,2%. 

    Petro, 62 años, es una de las principales figuras de la izquierda colombiana que hasta ahora nunca gobernó el país.

    Se hizo militante de la guerrilla urbana Movimiento 19 de abril (M-19) en 1977 y llegó a utilizar el seudónimo “Comandante Aureliano”, por el coronel Aureliano Buendía, personaje de la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. En 1985 fue capturado y condenado por porte ilegal de armas y conspiración. Estuvo detenido hasta 1987 y tras su liberación participó en negociaciones por salidas pacíficas, aunque nunca tuvo un papel de liderazgo dentro de la estructura del M-19.

    A la salida de la cárcel, completó sus estudios en Economía en universidades del extranjero.

    Fue alcalde de Bogotá entre 2014 y 2015, estuvo en la Cámara de Representantes (1998-2006) y fue senador de la República en dos oportunidades (2006-2010 y desde 2018 hasta la actualidad).

    Petro se define como socialdemócrata o de izquierda moderada, pero sus adversarios políticos más furiosos -el núcleo duro del uribismo- no le creen. Desde que su nombre se ha convertido en una opción real de alternancia, la derecha colombiana lo acusa por supuestos vínculos con el “castrochavismo” y con el gobierno de Nicolás Maduro.

    En esta campaña buscó acercar su prédica a los sectores juveniles -que han jugado un papel clave en las protestas contra el presidente Iván Duque- y a temáticas más vinculadas a una centroizquierda moderna, como energías limpias, la protección ambiental, la igualdad de derechos y hasta la defensa de los animales.

    También puso foco en la capacidad de gestión, aunque su administración al frente de la alcaldía de Bogotá fue bastante criticada y tuvo momentos de alta controversia en temas como movilidad, seguridad ciudadana y una polémica implementación del sistema de recolección de basuras. Petro llegó a ser destituido de la alcaldía por el procurador Alejandro Ordóñez en marzo de 2014, aunque logró regresar un mes después por fallos en su favor de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Consejo de Estado.

    La vice

    Un párrafo aparte es para la compañera de fórmula de Petro, Francia Márquez. La futura vicepresidenta es una figura ascendente en la política colombiana. Con 40 años, nacida en Cauca, esta mujer negra, madre de dos hijos que crió de manera solitaria, feminista, defensora de los derechos humanos y ambientalista (recibió un premio por ello), es la representación de las bases sociales claves para que Petro ganara la elección.

     

    Especial elecciones Colombia del servicio ARN

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  • Puentes que generan brechas: la relación entre redes y polarización

    El aumento de la polarización política ha disparado alarmas en muchas democracias. Las causas de esta pueden radicar en las instituciones o en la propia sociedad. Sin embargo, existe evidencia que respalda la idea de que las redes sociales se encuentran detrás del actual aumento de la polarización.

     

    Por Rodrigo Lima – Universidad de la República (Uruguay)

    El aumento de la polarización política ha disparado alarmas en muchas democracias. Las causas de esta pueden radicar en las instituciones o en la propia sociedad. Sin embargo, existe evidencia que respalda la idea de que las redes sociales se encuentran detrás del actual aumento de la polarización.

    El amanecer del siglo XXI supuso un renovado impulso democrático luego del inestable siglo XX (Huntington, 1995; Diamond, 1997). Sin embargo, a pesar de este nuevo comienzo democrático sin precedentes, en los últimos años hemos sido testigo de la fragilidad de las democracias contemporáneas e incluso hemos presenciado el retroceso en la calidad democrática y la caída de alguna de ellas.

    Uno de los fenómenos que más se ha identificado con esta idea de inestabilidad democrática ha sido la polarización política. Entendida de manera amplia como la existencia simultánea de visiones, valores y principios contrapuestos en un mismo sistema político, el aumento significativo de los niveles de polarización en múltiples democracias occidentales ha levantado alarmas en dichos regímenes, dado los posibles efectos negativos que puede acarrear (Fiorina y Samuel, 2008; Iyengar et al, 2012; Moraes, 2015).

    En concreto, a pesar de que niveles moderados de polarización han sido asociados a una ciudadanía más activa y participativa y a un sistema político más representativo y legítimo, niveles extremos del fenómeno tienden a dificultar considerablemente la gobernabilidad y la estabilidad del sistema, así como a degenerar el diálogo y el consenso en la sociedad (Dalton, 2008; Hetzel y Laurin, 2020; Linz, 1978; Moraes, 2015; O´Donnell y Schmitter, 1986; Sartori, 1976; Sartori y Sani 1980).

    Tradicionalmente, la Ciencia Política identificó factores de carácter sociológico, como la existencia de clivajes sociales y su profundidad, institucionales, como las reglas electorales, entre otros (Duverger, 1954; Lipset y Rokkan, 1967; Moraes, 2015; Sartori y Sani, 1980). Sin embargo, en los últimos años un nuevo factor ha tomado importante relevancia en la academia: las redes sociales.

    La lógica detrás de esto radica en que el accionar de las redes sociales está orientado hacia la maximización de su uso, en palabras de la industria: “más clicks más ganancias”. Este objetivo es la razón de ser de los algoritmos empleados en las redes sociales que filtran la información considerada trivial y ponderan aquella considerada como preferida por los usuarios. El resultado secundario de este funcionar, es el surgimiento de “cámaras de eco”, donde los usuarios reciben únicamente aquel contenido que coincide respalda sus creencias, refuerzan sus prejuicios, “desmienten” las posiciones contrarias y, a su vez, lo guían a nueva información consistente con sus preferencias dentro de la red, mientras se relaciona con otros usuarios que comparten sus opiniones (Calvo, 2015; Calvo y Aruguete, 2020; Parisier, 2011).

    El resultado que parece derivar de este mecanismo es un aumento de lo que la psicología llama el sesgo de confirmación, entendido como la tendencia a favorecer, buscar y recordar, la información o contenido que confirma nuestras propias creencias (Kuhn y Lao, 1996). Siguiendo esta lógica, el aumento de la polarización en las sociedades, deriva a la polarización de los usuarios de redes, generada a partir de la diferenciación de la oferta informativa, vinculada a los diversos espacios que cada usuario recibe por acción de los algoritmos de filtraje (Barbera et al, 2018; Calvo, 2015; Calvo y Aruguete, 2020; Parisier, 2011).

    Por su parte, la evidencia recabada por la ciencia política acota que es el uso con contenido político de las redes lo que genera un aumento de la polarización de sus usuarios, puesto que usos vinculados al entretenimiento, por ejemplo, no poseen relación alguna (Boxell et al 2017). Los datos obtenidos resultan ser lo suficientemente significativos como para considerar sin lugar a dudas al uso político de las redes sociales como un nuevo factor explicativo del aumento de la polarización en la actualidad (Bail et al, 2018; Barbera et al, 2018; Gentzkow, 2016; Lelkes et al, 2017; Nyhan y Reifler, 2010; Iyengar, 2012). En una actualidad donde el uso de las redes sociales se acrecienta y donde las generaciones más relacionadas a estas comienzan a tomar parte de la política, es lógico esperar que esta relación crezca significativamente con el paso de los años. La academia en ciencias políticas en particular deberá prestar una mayor atención al respecto. 

    La polarización política, al ser un fenómeno de naturaleza multicausal, no puede explicarse únicamente por el uso político de las redes sociales, pero tampoco puede explicarse la polarización sin tomar en cuenta el fenómeno de las redes sociales. Cualquier estudio que olvide este hecho estará realizando una omisión gigante de las nuevas dinámicas y características del siglo XXI.

     

    Rodrigo Lima (Uruguay) es licenciado en Ciencias Políticas y estudiante de la Licenciatura en Desarrollo de la Universidad de la República del Uruguay, del departamento de Treinta y Tres. Puentes que generan brechas es el título de la monografía final de grado que presentó junto al doctor Daniel Chasquetti como tutor en la licenciatura en Ciencias Políticas en el año 2021.
    Tw: @RodrigoLima1833 | Ig: @rodri_lima33
     

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  • Colosio, de la campaña reformista a la leyenda de la política mexicana

    A 28 años del asesinato del candidato a la Presidencia de México, muchas de sus líneas discursivas y mensajes se mantienen vigentes en las campañas electorales.

     

    Por Elda Magaly Arroyo Macías

    La historia contemporánea de la política mexicana tiene un referente obligado: Luis Donaldo Colosio Murrieta. El aspirante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República, en 1994, fue asesinado al término de un acto de campaña, la imagen de un hombre, identificado como Mario Aburto Martínez, acercándose para dispararle en la cabeza, entre un mar de personas, es icónica.

    Con solo dos meses de campaña y faltando cinco para la elección presidencial, el priista marcó un antes y un después en la política nacional, pues introdujo elementos que en la actualidad son indispensables para convocar al electorado y ofertarse como la mejor opción en ese trascendente momento que se está frente a la boleta.

    El escenario histórico nos ubica en el México de 1994. El Tratado de Libre Comercio entraba en vigor, afianzando a Estados Unidos como la gran potencial mundial, mientras que para el país azteca se proyectaba como una economía atractiva por su importante socio comercial. En el imaginario de muchos mexicanos, la “solidaridad”  había representado una “mejora” en la calidad de vida, o al menos así se presentaba gracias al marketing gubernamental que recién se aplicaba.

    El cambio desde el régimen

    La designación de Luis Donaldo Colosio Murrieta como candidato del PRI, prácticamente lo situaba en la silla presidencial, el proceso electoral en México era un trámite, pues el partido tricolor mantenía una hegemonía de 65 años, por lo que seis más se veían prácticamente asegurados, a pesar de que en 1989, siendo Colosio presidente nacional del partido, a los 39 años de edad, por primera vez en la historia, Acción Nacional ganó una gubernatura, hecho que le valió múltiples críticas de los “viejos” priistas, que no estaban de acuerdo con el rumbo que le daban los “tecnócratas” al país.

    Colosio Murrieta formó parte de un selecto grupo de jóvenes, que tuvieron la oportunidad de formarse académicamente fuera del país, principalmente en Estados Unidos, pues luego de terminar sus estudios de Economía en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, uno de los cinco centros universitarios de mayor prestigio en Latinoamérica, viajó a Pittsburg para hacer un posgrado en Desarrollo Regional, que posteriormente culminó en Pennsylvania. Asimismo, formó parte del Instituto para el Análisis de Sistemas Sociales Aplicados en Viena, Austria, y realizó un doctorado en Economía Regional y Urbana en la Universidad Nacional Autónoma de México.

    Joven, carismático, buen orador, con formación académica de prestigio, con entendimiento de los movimientos económicos internacionales y de las necesidades políticas locales, Colosio fue presentado como EL CANDIDATO en la sucesión presidencial. Alrededor de él se construyó la imagen política de la persona más preparada para el cargo. El sueño hecho realidad para cualquier consultor de comunicación política.

    El poder del mensaje

    Durante esos dos meses de campaña, en sus interlocuciones con los medios de comunicación y en sus discursos logró conectar con la población objetivo: los mexicanos que necesitaban escuchar que la modernidad al fin era posible y que no había temor de enfrentar al viejo régimen, incluso si se era emanado de él. La investigación del mercado, así como de sus necesidades fue clara y funcional.

    La estrategia discursiva fue contundente, pues los mensajes evocaron esa conexión entre el elector y el candidato, alguien que lo conoce, lo entiende y comparte la misma aspiración. La disertación, en el Monumento a la Revolución, el 6 de marzo, a dos semanas de ser asesinado, no solo es simbólicamente poderosa, sino que es la parte fundamental del storytelling, pues EL CANDIDATO verbaliza lo que millones de mexicanos habían mantenido en silencio: “veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por el abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales (…) Quiero ser presidente de México para encabezar esta nueva etapa del cambio”.

    El presupuesto de campaña fue muy bien aprovechado, pues como partido en el poder, se tenían asegurados espacios en los medios de comunicación, que hasta 1993 con el surgimiento de Televisión Azteca solo era uno: Televisa. Por lo que cualquier acción o dicho del candidato era de trascendencia para las televisoras, las estaciones de radio y los periódicos.

    Ni siquiera hubo necesidad de confrontar al oponente, pues la elección de Diego Fernández de Ceballos, El Jefe, como abanderado de Acción Nacional, nunca representó un riesgo, ya que su imagen distante y aburguesada no lograba conectar con los votantes, pues su retórica siempre se presentaba hostil y personificando la arrogancia que criticaba Colosio. 

    La comunicación en tierra, en esa época y actualmente, es fundamental, pues no solo se mantuvo a las bases partidistas, con eventos multitudinarios, sino que fue el espacio para que aquellos que eran ajenos a la política, pudieran palpar el mensaje, mostrándose cercano, tan cercano que un hombre pudo alcanzarlo con una bala en la cabeza y así, acabar con el candidato, para dar paso a la leyenda política. 

     

    Elda Arroyo (México) es licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara y maestrante en Administración Pública.
    Trabajó para Milenio, Notisistema y Eastern Group de Los Ángeles, California, entre otros. Cuenta con formación policial y actualmente es directora de Comunicación de la Secretaría de Seguridad del Estado de Jalisco, en México.
    Twitter: @elda_arroyo | Instagram: @eldaarroyo
     

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  • Tres momentos de las encuestas: muestreo, consistencia y ponderación

    Durante una campaña electoral se elaboran y comercializan una infinidad de productos: gorros, camisetas, pasacalles, volantes, globos, y también encuestas. Estas últimas tienen una lógica de consumo diferente del resto de los productos, ya que muchas veces son manejadas internamente, aunque se distribuyen con la misma intensidad que el resto del merchandising político.

     

    Por Federico Irazabal

    Durante una campaña electoral se elaboran y comercializan una infinidad de productos: gorros, camisetas, pasacalles, volantes, globos, y también encuestas. Estas últimas tienen una lógica de consumo diferente del resto de los productos, ya que muchas veces son manejadas internamente, aunque se distribuyen con la misma intensidad que el resto del merchandising político. También, el público en general las consume de manera entusiasta, y muchas veces, al igual que los políticos, con el mismo error de apreciación sobre su verdadera utilidad. 

    La encuesta es una de las técnicas que se utilizan en la investigación electoral, y no posee un objetivo predictivo, sino de diagnóstico. Es una fotografía del estado de la opinión pública respecto de un tema en un momento particular. Ello supone que si las condiciones en las que la información es recogida cambian, pueda cambiar la apreciación de la opinión pública sobre el asunto. Sin embargo, la visión que prevalece sobre su aplicación en el ámbito electoral es similar a la de una carrera de caballos. Ciudadanos, medios de comunicación y políticos, presentan sus resultados como simulaciones de ubicación dentro de la oferta, haciendo una suerte de pronóstico sobre quién gana y quién pierde. 

    Como herramienta de diagnóstico, la principal fortaleza que presentan las encuestas es la representatividad. Y más que en la representatividad (porque cualquier técnica de investigación representa efectivamente a una población), la fortaleza reside en la capacidad de trasladar resultados obtenidos en una muestra a un universo, con un cálculo respecto de cuán alejados están los resultados de la muestra de los que se encuentran en el universo. 

    Esa transposición es posible solo si en la elaboración y aplicación de la encuesta se toman recaudos en tres momentos clave: al definir quiénes serán los sujetos de investigación, y dentro de ellos seleccionarlos adecuadamente; al elaborar el instrumento, generalmente un formulario; y al procesar los resultados, corrigiendo posibles sesgos de la muestra. 

    Vayamos entonces al primer momento. Como se dijo antes, una encuesta representa a través de una porción del universo denominada muestra, al total de ese universo. Así como cuando a una persona se le extrae sangre para conocer su estado de salud no se le extrae la totalidad de sangre de su cuerpo, cuando queremos conocer la opinión de un determinado público no es necesario recoger la opinión de todos los individuos que integran ese público. Pero a diferencia de nuestra sangre, que posee una estructura homogénea y todas las gotas son idénticas, las personas poseen diferentes características que otorgan un carácter heterogéneo al universo. Por ello, es necesario definir, en primer lugar, el número de casos que van a conformar nuestra muestra, y en segundo orden, si vamos a confiar en el azar para conformar esa muestra, o si vamos a definir cuotas de participación para los diferentes segmentos que se establezcan. Definir una muestra requiere una serie de procedimientos estadísticos, pero antes que nada debemos conocer el tamaño de ese universo para definir cuántos individuos compondrán esa muestra, también de acuerdo al margen de error que estemos dispuestos a aceptar (es decir, que si todo sale bien en la selección, cuántos puntos por encima o por debajo de lo que sucede en el universo, pueden estar los resultados de nuestra encuesta para tomarlos como válidos). 

    Cuanto más grande sea la muestra, menor será el margen de error. Pero justamente el valor de la encuesta es poder dar resultados del total, apelando al menor número de casos posible. El tamaño de la muestra dependerá de la heterogeneidad del universo, y de cuánto de esa heterogeneidad nos interese representar. Si, por ejemplo, deseo conocer el estado de la opinión pública respecto de la intención de voto a un partido o candidato, para un universo de cinco millones de habitantes, y estoy dispuesto a aceptar un margen de error de tres puntos porcentuales, con unas 1.060 encuestas voy a tener una idea cierta. Aquí, como en la novelas de Paul Auster, el azar juega un papel fundamental, ya que confiaré en un procedimiento aleatorio de selección de individuos para conformar mi muestra. Sin embargo, retomando el segundo punto planteado en el párrafo anterior, si deseo saber cómo es esa intención de voto por sexo, o por edad, o cualquier otra variable que segmente al universo, debo primero conocer la distribución de cada variable a partir de la que quiero segmentar en el universo, para definir, por ejemplo, cuántas mujeres y cuantos hombres necesito, o qué cantidad de jóvenes, adultos, o adultos mayores compondrán cada segmento de mi muestra, o cualquier otra variable en la que me interese diferenciar los resultados.  El tamaño de mi muestra entonces, deberá aumentar, porque cada segmento debería tener su propia submuestra. Por eso es que cuanto más precisa sea la información que requiramos, más cara va a ser nuestra encuesta. En cualquiera de los dos casos expuestos, hay un elemento clave para la calidad de la muestra, que tiene que ver con que cada individuo del universo debe contar con la misma probabilidad de ser encuestada. Este factor es determinante en la calidad del tipo de encuesta que se utilice. Una encuesta telefónica es representativa de los individuos que tienen acceso a un teléfono, porque quienes no lo tengan, tienen una probabilidad equivalente a cero de ser encuestados. Lo mismo sucede con las redes sociales, con el agravante de que no conocemos (como sí sucede con las encuestas domiciliarias, por ejemplo), las características de aquellos que no responden. 

    Una vez definido el "quiénes", es importante tener en cuenta el "qué". La encuesta es una técnica de investigación que utiliza un formulario como instrumento de relevamiento. Ese formulario, a efectos de mantener la mayor objetividad posible de las respuestas, utiliza generalmente preguntas cerradas. Una pregunta cerrada es aquella que ya tiene una serie de opciones de respuestas predefinidas, que se le presentan o no al entrevistado. Por ello es fundamental una adecuada redacción de las preguntas que permita una correcta interpretación del entrevistado acerca de lo que se le está preguntando. Es importante no introducir juicios o términos que hagan que el entrevistado no se sienta cómodo para dar su verdadera opinión al respecto. Pero también debe existir una correspondencia entre lo que se pregunta y el resultado que se muestra. Uno de los errores más comunes es preguntar al entrevistado por la simpatía o aceptación de una determinada figura pública, y al presentar los datos, se presenta esa simpatía o aceptación como intención de voto. Un candidato puede despertar en un individuo sentimientos positivos, pero no por ello este se debe sentir inclinado a votarlo. Lamentablemente, el mencionado espíritu de la carrera de caballos hace que muchos equipos de campaña presenten de manera tendenciosa esos resultados, buscando el objetivo (nunca demostrado empíricamente) de que las encuestas muevan la voluntad del electorado. El mejor antídoto ante este problema, es buscar en la ficha técnica que debiera publicarse en cualquier encuesta seria, la o las preguntas que se hicieron para obtener determinados resultados. 

    Finalmente, como todo producto, las encuestas presentan defectos en su proceso. Como se señaló antes, esos defectos pueden deberse a una inadecuada selección de los participantes, que no represente debidamente al universo, o a una incorrecta correspondencia de los indicadores con los resultados buscados. Pero también, en la etapa de procesamiento hay que tener en cuenta que pueden existir errores al no dimensionar adecuadamente el peso que cada individuo tiene para representar un segmento. Como en todos los órdenes, existen en la distribución de los casos de las encuestas, "casos raros", comúnmente llamados outliers. Son observaciones extremas que afectan la distribución. Para evitar esa sobrerrepresentación, o corregir otros errores una vez recogida la información de la muestra, se realiza un procedimiento conocido como ponderación. Esto significa intentar dar a cada caso su real valor dentro de la distribución de datos. Por ejemplo: si en el universo sé que tengo un 12% de población entre los 22 y los 30 años, pero el total de respuestas de personas en esa franja etaria no es equivalente, asigno un coeficiente de ponderación a las respuestas obtenidas en los individuos de ese segmento, para emparejar su representatividad. Los errores muestras son muy frecuentes, sobre todo cuando trabajamos con encuestas por muestreo aleatorio. 

    Por supuesto que cualquiera es libre de hacer y de creer en las encuestas que quiera, pero es bueno saber que no todas son lo mismo. Muchas veces, por causa de alguno de estos (o todos) estos asuntos, las encuestas son criticadas y desestimadas como herramienta de diagnóstico. Estos tres apuntes tienen como objetivo guiar a contratantes y consumidores para valorar mejor la información que dan y reciben, haciendo uso de una herramienta de investigación muy efectiva. 


    Federico Irazabal (Uruguay) es sociólogo; consultor en comunicación política; especialista en opinión pública, sistemas electorales y planificación de campañas. Consultor del programa Partidos Políticos y Democracia en América Latina (Konrad Adenauer Stiftung). Participó en procesos electorales y de capacitación en Uruguay, México, Chile y Panamá.
    Twitter: @fede_irazabal
    Instagram: @fede_irazabal
     

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  • Los topónimos de las Islas Malvinas/Falkland. Herramientas políticas funcionales al reclamo de soberanía

    Las Islas Malvinas, Falkland para sus habitantes, son un territorio británico de ultramar. Es decir que está bajo la soberanía de la Corona británica pero es autogobernado por una asamblea legislativa integrada por isleños. El archipiélago está compuesto por dos islas principales: West Falkland y East Falkland. En Argentina, estas islas se conocen como Gran Malvina e Isla Soledad, respectivamente. La doble toponimia responde a voluntades políticas relacionadas a la soberanía del archipiélago.

     

     

    Por Yliana Rodríguez

    Las Islas Malvinas, Islas Falkland para sus habitantes, son un territorio británico de ultramar. Es decir que está bajo la soberanía de la Corona británica pero es autogobernado por una asamblea legislativa integrada por isleños. El archipiélago está compuesto por dos islas principales: West Falkland y East Falkland. En Argentina, estas islas se conocen como Gran Malvina e Isla Soledad, respectivamente. La doble toponimia responde a voluntades políticas relacionadas a la soberanía del archipiélago.

    Recordemos que en 1982, los dos países entraron en guerra por las Islas. Al final del conflicto armado, los británicos pudieron retener el control del área en disputa. Sin embargo, el Instituto Geográfico Nacional Argentino incluye al archipiélago en el mapa de la República. Al analizar los mapas argentinos y británicos, salta a la vista la doble toponimia. Además del nombre del archipiélago y de sus principales islas, existen muchos otros topónimos en español, relacionados con el reclamo de soberanía argentina. Por ejemplo, Puerto Argentino, el nombre que se le da a la capital (Stanley) por decreto militar. De hecho, durante los primeros veinte días del enfrentamiento armado Argentina empleó varios nombres distintos para llamar a la capital.

    El inventario toponímico oficial argentino de las Islas está a cargo del Instituto Geográfico Nacional. Sin embargo, antes de 2009, la cartografía argentina estaba en manos del Instituto Geográfico Militar. A pesar de esta transferencia de autoridad, los mapas oficiales argentinos han seguido presentando las islas como territorio nacional a través de su marcado uso de toponimia no inglesa en clara oposición a la isleña. Ni un solo topónimo completamente en inglés aparece en los actuales mapas oficiales argentinos emitidos por el Instituto Geográfico Nacional. No sorprende que algunos de estos topónimos sean de carácter nacionalista. Ejemplo de ello son: Puerto Mitre, Rincón de San Martín, Bahía Nueve de Julio y Monte Independencia.

    Con respecto al Monte Independencia, vale la pena mencionar una anécdota que es familiar tanto en las Islas como en el continente, ya que ilustra cómo las rivalidades afectan la toponimia. Los dos picos más altos de West Falkland se conocen localmente como Mount Adam y Mount Robinson. Argentina solía llamar al segundo Monte Independencia. Sin embargo, cuando una investigación reveló que el pico más alto era en realidad Mount Adam y no Mount Robinson, Argentina revisó su toponimia y comenzó a llamar a Mount Adam, Monte Independencia. Técnicamente hablando, el pico más alto del archipiélago es Mount Usborne en East Falkland (marcado como Cerro Alberdi en los mapas argentinos, en honor a Juan Bautista Alberdi, autor principal de la Constitución argentina de 1853).

    El caso de los nombres de lugares en competencia en el conflicto histórico entre Argentina y el Reino Unido no es único. También está presente en otros escenarios de conflicto político del mundo. Lo interesante de este caso es que la toponimia doble es funcional al conflicto, pero a veces son los propios nombres lo que originan las discordias. Considere el caso de las disputas sobre cómo llamar a Macedonia, y el uso de Islas Británicas como sinónimo de Reino Unido.

    Los patrones de distribución espacial de topónimos son indicadores sensibles del vínculo general entre el proceso político y el paisaje, apuntan Cohen y Kliot, que exploraron el proceso de nombrar lugares como un mecanismo para la transformación del paisaje en los territorios capturados por Israel en la Guerra de los Seis Días de 1967. También afirman que los nombres de lugares son componentes intrínsecos del panorama político, y su estudio debería ser una parte importante de la geografía política. El caso de las Malvinas/Falklands no escapa a la premisa de que poner nombres a lugares está indisolublemente ligado a la construcción de naciones y la formación de estados. Al comparar este caso con otros escenarios en conflicto, se podría arrojar luz importante sobre la intersección entre las políticas onomásticas y gubernamentales.

     

    Yliana Rodríguez (Uruguay) es licenciada en lingüística, magíster en Ciencias Humanas y candidata a doctor en la Universidad de Leiden (Países Bajos) y en la Universidad de la República (Uruguay). Integra el Sistema Nacional de Investigadores de la ANII y se desempeña como Profesor Adjunto en el Centro de Lenguas Extranjeras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, donde también es titular de la Cátedra de Lengua Guaraní. Su principal interés académico radica en los fenómenos que surgen del contacto entre lenguas.

    Twitter: @ylirodriguez

    Instagram: @ylianavirginiarodriguez

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  • México: Morena ganó cuatro de las seis gobernaturas que se disputaron este domingo

    El partido del presidente Andrés Manuel López Obrador se impuso en Tamaulipas, Hidalgo, Quintana Roo y Oaxaca, mientras que la oposición ganó en Aguascalientes y Durango.

    Por ARN

    Según los datos del conteo rápido de la autoridad electoral y los avances del sistema de Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), el partido oficialista mexicano, Morena, resultó ganador en cuatro de las seis gubernaturas que estuvieron en disputa este domingo 5: Tamaulipas, Hidalgo, Oaxaca y Quintana Roo. El oficialismo celebró las victorias como un triunfo a nivel nacional, ya que era oposición en los cuatro distritos electorales.

    La actual oposición mexicana, en tanto, ganó en los estados de Aguascalientes y Durango. La participación fue del 55% y la jornada electoral transcurrió sin incidentes graves, según informaron este lunes 6 de junio los medios mexicanos.

    Con los cuatro triunfos de este domingo, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pasa a tener 22 Estados bajo su control. La oposición mantiene Aguascalientes, donde gana Teresa Jiménez del PAN (Partido Acción Nacional) y en Durango, con el triunfo de Esteban Jiménez del PRI (Partido Revolucionario Institucional), según los datos primarios.

    En tanto, Julio Menchaca será el gobernador en Hidalgo, Salomón Jara en Oaxaca, César Verástegui en Tamaulipas y María Elena Lezamael en Quintana Roo.

    Con las derrotas en los bastiones de Hidalgo y Oaxaca, el histórico PRI completó este domingo un ciclo de ocho derrotas ante Morena desde 2021.

    Mario Delgado, dirigente nacional de Morena, celebró las victorias electorales al cierre de la jornada. “Esta es la sanción que ha hecho el pueblo de México a quienes traicionaron a nuestro país votando en contra de la reforma eléctrica. Así es la democracia; que nuestras diferencias se diriman en las urnas”, interpretó Delgado.

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  • Retos en la comunicación política de organizaciones de mujeres y feministas en Colombia

    Este trabajo busca explicar los retos de las organizaciones sociales de mujeres y feministas colombianas en cuanto a su efectividad comunicacional con la ciudadanía, reconociendo en este objetivo una inquietud propia del campo de lo político, los movimientos sociales, la democracia y la comunicación política en una dimensión no electoralista.

     

    Por Angélica Beltrán Pineda – Universidad EAFIT (Colombia)

    Este trabajo busca explicar los retos de las organizaciones sociales de mujeres y feministas colombianas en cuanto a su efectividad comunicacional con la ciudadanía, reconociendo en este objetivo una inquietud propia del campo de lo político, los movimientos sociales, la democracia y la comunicación política en una dimensión no electoralista. 

    La investigación se desarrolló sobre la hipótesis de que el discurso feminista en sus múltiples corrientes presenta retos para generar resonancia en las mayorías sociales colombianas, además de la correlación de fuerzas desfavorable frente a las tendencias conservadoras, las organizaciones e iniciativas feministas han redundado en errores estratégicos que han impedido la difusión e instalación de manera efectiva de sus propuestas y mensajes. 

    Como principales recomendaciones producto de la investigación se tienen: 

    i)    La necesidad de articulación al interior del movimiento social de mujeres y feminista, así como con organizaciones LGTBI y mixtas, con el objetivo de aunar recursos, construir luchas y discursos comunes favorables a la defensa de Derechos Humanos en el país, que permitan acumular favorablemente a las organizaciones pese a sus diferencias ideológicas; 

    ii)    Orientación estratégica en la comunicación. En este ámbito la apuesta es por la cualificación técnica de las agentes políticas de los discursos feministas, reconociendo que el carácter popular o de base de las organizaciones no implica la improvisación, sino por el contrario, requiere un alto estándar técnico que puede ser aprehendido e implementado colectivamente. Lo anterior requiere intercambio de saberes y asesorías de profesionales en la materia, así como procesos de formación al interior de las organizaciones en el campo de la comunicación política y la propaganda. Esta cualificación tiene como fin contribuir al posicionamiento del discurso feminista como una alternativa a la situación de violencias sistemáticas e interseccionales que afectan a la población colombiana y mundial; 

    iii)    Dificultades en la construcción del discurso y uso del lenguaje. Respecto a la construcción del discurso feminista, es prioritario recordar el carácter educativo de la comunicación, para lo cual debe existir claridad sobre los propios marcos de interpretación del mundo como base para promover la instalación de los mismos en la sociedad, priorizando la defensa de los valores esenciales de esta apuesta ético-política del feminismo. A este respecto, las siguientes preguntas son fundamentales ¿cuál es el objetivo de la acción a realizar o mensaje a emitir? ¿a quiénes va dirigido? ¿cuál es el resultado esperado? ¿a través de qué medio y lenguaje? ¿de qué ideas y valores estamos partiendo, son estos compartidos con la audiencia o público?; 

    iv)    Contexto de riesgo para defensoras-es de Derechos Humanos en Colombia. En relación con la situación de amenaza en Colombia para la labor de los y las defensoras de Derechos Humanos, se requiere implementar herramientas de autocuidado y cocuidado, así como de protección, tales como análisis de contexto y riesgo, protocolos de acción, directorios de actores clave ante situaciones de riesgo y amenaza. Además, deben incorporarse criterios de seguridad informática en las organizaciones sociales e impulsar luchas comunes en el movimiento social colombiano orientadas a generar un contexto favorable a la movilización social y defensa de Derechos Humanos.

     

    Angélica Beltrán Pineda (Colombia) es politóloga, magíster en Comunicación Política. Tiene seis años de experiencia laboral en las áreas de Género y Derechos Humanos a partir del diseño, gestión y coordinación de proyectos; investigación social, comunicación política y docencia. El presente artículo es una reseña del trabajo de grado Retos en la comunicación política de organizaciones de mujeres y feministas en Colombia, de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad EAFIT, presentado en 2021. 
    Instagram: @angelicabeltran.p
     

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  • Enfrentar a Rodolfo Hernández en una segunda vuelta es el “peor escenario” para Petro

    Uno envió un mensaje al país desde el Salón Rojo de mil metros cuadrados del Hotel Tequendama en Bogotá y el otro desde la cocina de su casa en Bucaramanga. Los primeros discursos de Gustavo Petro (Pacto Histórico) y Rodolfo Hernández (Liga de Gobernantes Anticorrupción) de cara a la segunda vuelta presidencial en Colombia no podían ser más distintos.

    Por ARN

    Uno envió un mensaje al país desde el Salón Rojo de mil metros cuadrados del Hotel Tequendama en Bogotá y el otro desde la cocina de su casa en Bucaramanga. Los primeros discursos de Gustavo Petro (Pacto Histórico) y Rodolfo Hernández (Liga de Gobernantes Anticorrupción) de cara a la segunda vuelta presidencial en Colombia no podían ser más distintos.

    Con el 40,3% de los votos, Petro apareció en uno de los principales salones del hotel para afirmar que faltan un millón de votos para ganar la elección; que este domingo se acabó la “era” de los partidos tradicionales de derecha y que ahora la disyuntiva de cara al 19 de junio es: “suicidarnos o avanzar”.

    Un rato antes de que hablara Petro, lo hizo Hernández desde su casa (por motivos de seguridad, según comentó) señalando que venía para acabar con la "politiquería y corrupción". Hernández fue la sorpresa de la noche de este domingo al obtener el segundo lugar con el 28,1% de los votos. Venía creciendo en las encuestas, pero no estaba seguro de que podría vencer a Federico Fico Gutiérrez (de la coalición Equipo por Colombia), que tenía el apoyo del gobierno. Pero con su discurso anticorrupción como principal bandera, sin grandes actos masivos y faltando a varios debates, Hernández pasó a segunda vuelta y se muestra confiado en que ganará: “Vamos a sacar 12 millones de votos y va a ser aterrador”.

    Esta segunda vuelta entre dos candidatos tan distintos es el “peor escenario para Petro”, evaluó Daniela Castillo, politóloga por la Universidad del Rosario, con una maestría en Derechos Humanos y Justicia Transicional de Ulster University. “Petro esperaba tener a Fico de contrincante y es más fácil seguir y fortalecer el discurso del continuismo de las elites, del uribismo, de lo mismo de siempre. Con Rodolfo cambia el escenario y tiene que cambiar el discurso”, evaluó en diálogo con ARN horas después de las elecciones.

    Comentó que en el discurso que dio en la noche de este domingo, Petro ya no habló del “continuismo” que significaba Fico Gutiérrez, quien se perfilaba como el competidor en segunda vuelta.

    Ahora habla de “suicidio o avanzar, de que él representa el cambio y real y el cambio con justicia social”. Opinó que deberá “fortalecer esa narrativa” ante un contrincante que es “muy difícil de descifrar: un día dice sí y un día dice no”. Señaló que Hernández no se define ni de izquierda ni de derecha y hasta tiene algunos puntos del programa que tienen contacto con la centroizquierda. “Petro tendrá que tomar el camino y atacar a Rodolfo por sus líos legales. Tiene 33 investigaciones por acoso laboral, por agresión, un proceso penal por corrupción”.

    Hernández se presenta con un discurso que ha sido señalado como populista. Durante la campaña para la primera vuelta utilizó las redes sociales, en especial TikTok, para plantear a grandes rasgos sus propuestas que pasan por hacer recortes presupuestales (cerrar embajadas y reducir sueldos a asesores, por ejemplo), o construir viviendas de bajo costo para los colombianos pobres.

    “Podría decirse que el exalcalde de Bucaramanga está hoy en segunda porque la jugó como nadie en el mundo digital, pero sobre todo en una red social que hasta el año pasado era inexistente en el campo político colombiano. Su campaña se fue cocinando, hasta hervir, en Tik Tok. Es cierto que también se movió hábilmente en otras redes, pero nadie lo hizo como él en TikTok”, escribió este lunes en el diario El Tiempo, el periodista Diego Santos.

    El barco lleno y el barco vacío

    Castillo, en tanto, apeló a la imagen de un barco lleno y un barco vacío para explicar la situación en la que arrancan esta segunda vuelta Petro y Hernández.

    Dijo que Petro, para esta primera vuelta, “hizo todas las alianzas” posibles y “movió todas sus fichas”. “Petro tiene el barco lleno. Él está muy cerca de su techo electoral y tiene que conseguir dos millones de votos”, afirmó. Este domingo, Petro recibió 8.527.768 votos, medio millón más que en la segunda vuelta de 2018.

    En el caso de Hernández, su barco “está vacío”. “Nadie sabe quién gobernaría con él. No ha hecho alianzas. Estuvo solo, no ha tocado su techo electoral y tiene la oportunidad de aumentar de manera más fácil su votación”. Hernández sacó casi seis millones de votos. Gutiérrez, que obtuvo cinco millones de votos, anunció que lo apoyará. Queda saber qué pasará con los casi 900 mil votos de Sergio Fajardo, de la Coalición Centro Esperanza, organización que este lunes dejó en libertad de acción a sus integrantes para la segunda vuelta.

    La mayoría de la derecha se pondrá detrás de Hernández, dijo la politóloga. Lo seguirán los que tienen la lógica “todo menos Petro”. Por eso, no les va a importar el programa o los discursos que haga Hernández, agregó.

    El también politólogo Juan Carlos Rodríguez dijo que no es del todo válido "extrapolar" los resultados de primera vuelta para la segunda. "Pero sí parece hoy más difícil el panorama para Petro. De hecho, el ambiente entre los petristas después de los resultados parecía más de duelo que de celebración. Sin embargo, creo que es apresurado dar por ganador a Hernández, como algunos están haciendo hoy", agregó en conversación con ARN.

    Rodríguez afirmó que Petro es el "menos outsider" de los dos y se debe presentar en esta campaña como la persona que hace una "propuesta responsable y proyectar la imagen de estadista".

    Castillo dijo que la ciudadanía colombiana está “cansada” de los extremos y Hernández “se vende como una alternativa a eso”. Pero eso es “una fachada, una estrategia que maneja” porque Hernández “pertenece a una política tradicional con un discurso que ha cautivado a indecisos”.

    El que gane la segunda vuelta el 19 de junio tendrá un “reto importante”, afirmó. “El congreso que elegimos es más plural y por eso el ganador tendrá el reto enorme de unir al país”.

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  • El silencio de Cristina

    Es una de las políticas argentinas más destacada de los últimos tiempos y ha sabido usar y “abusar” de la palabra, oratoria y de las transmisiones en cadena nacional.

     

    Por Carolina Muñoz

    Es una de las políticas argentinas más destacada de los últimos tiempos y ha sabido usar y “abusar” de la palabra, oratoria y de las transmisiones en cadena nacional.

    En los tiempos que corren y de la tiranía de los clics, parece que cuando más se habla, más se dice, más se publica… más se comunica, más clics se generan, más se lee mi nota y (parece que) menos importa el contenido, en la vorágine nos olvidamos de otra de las formas que puede tomar la comunicación: el silencio.

    Ese silencio que abre la puerta a múltiples interpretaciones, la de los medios de comunicación, la de los militantes, la del núcleo duro, la del círculo rojo… Y la de la oposición, por supuesto.

    Según Antoni Gutiérrez Rubí, “en momentos como los actuales, el silencio puede –y debe– tener una oportunidad más allá de su uso instrumental en una guerra de posiciones internas y externas”.

    El buen uso de las palabras es clave entre un político y los ciudadanos, y Cristina, sin duda, ha hecho uso y “abuso” de su oratoria, discursos y cadenas nacionales. “Por Dios, que se calle” era una de las frases que solía escucharse en cualquier bar argentino donde se interrumpiera una transmisión por una cadena nacional previo a perder la elección en 2015. Se le critica si habla, pero también si no lo hace.

    La importancia de ser Cristina

    Cristina Fernández es una de las políticas argentinas más destacadas de los últimos tiempos, nos guste o no. Su silencio o la ruptura de este provocan un torbellino en la agenda política y mediática del país. No importa lo que dice el presiente, importa lo que dice Cristina; no importa si el presidente logra un acuerdo con Fondo Monetario Internacional, lo que importa es la retórica que maneja, quien es, sin duda, la líder del oficialismo.
    Silvia Ramírez Gelbes, lingüista argentina, escribió hace algunas semanas que “su silencio está cargado de significado, de sentimiento y de conversación”.

    El silencio de Cristina incomoda, a propios y ajenos. En noviembre de 2021 la propia Cristina Fernández, en su página web, hizo una publicación a la que tituló De silencios y curiosidades. De leyes y responsabilidades, donde muy hábilmente eligió al azar algunos titulares que hicieron eco de su silencio y llamó a dejar el foco de lado en este para mirar al Congreso, donde por primera vez, desde 1983, el peronismo no tiene quorum propio en la Cámara de Senadores de la Nación.

    Una vicepresidente/a mujer poderosa, que con su silencio o sus comunicaciones pone todo el arco político a opinar durante semanas. No se recuerda otro vicepresidente que genere tales reacciones, con excepción de momentos puntuales en la historia. En general, el vicepresidente siempre mantuvo un perfil bajo y llevó adelante el rol que le compete dentro del Congreso de la Nación. A ella, parece que hay que pedirle más y se le juzga tanto por lo que dice, como por lo que no.

    No dudo que su silencio es inteligente, pero también me permito la duda de que quizá, simplemente hay temas en los que no quiere opinar, ni tomar postura. Al final de cuentas no es ella la presidenta de la nación, por más que muchos (me incluyo) creamos en un maquiavelismo donde lo que hace o dice, lo hace con una intencionalidad favorable a sí misma y a su agrupación, para marcar los límites dentro del espacio que forma parte o para arengar a sus “soldados para la liberación” como gustan de cantar cuando se congregan por alguna razón en las plazas argentinas, embelesados ante su líder.

    Los tipos de silencios

    Montse Urpí, en La elocuencia del silencio, señala varias polifonías del silencio. El silencio prudente, que consiste en callar oportunamente; el artificioso que sirve para sorprender y/o desconcertar; el complaciente o burlón, que conlleva algo de malicioso; el inteligente o estúpido; el aprobatorio o despectivo, el de humor y el diplomático o el intencionado.

    La actual vicepresidenta argentina sabe utilizar muy bien los espacios de silencio y si de algo podemos estar seguros es de que no existe en ella un silencio estúpido, sabe lo que hace, cuándo lo hace, por qué lo hace y solo rompe ese silencio (el que tantas ocasiones le pidieron que haga) porque tiene la intención de manifestar alguna cosa. Quiere emitir opinión sobre un tema de su interés de la agenda o instalar un tema en ella.

    En 2022, los silencios de Cristina (y sus palabras emitidas o escritas) tendrán más importancia que en años anteriores. Argentina se encuentra en la antesala de una nueva campaña electoral que en 2023 culminará con la reelección (o no) del actual gobierno. Las palabras, los discursos y el arte de saber manejar los silencios serán claves en un escenario complejo y polarizado donde outsiders de la política ingresaron, encontrando una puerta abierta en el descreimiento de los ciudadanos ante la “casta política” a la que ahora, ellos mismos pertenecen.

    El núcleo duro, el votante de Alberto y Cristina, los seguirá eligiendo más allá de sus palabras, sus silencios, sus aciertos o sus desaciertos retóricos. A los votantes desencantados, a los ciudadanos hartos de promesas incumplidas, quizás un poco de silencio les vendría mejor.

    Quizás el estratega que sepa combinar el arte del silencio y el bombardeo de la comunicación electoral logre la ventaja que lleve al sillón de Rivadavia al nuevo presidente o presidenta de la Nación.

     

    Carolina Muñoz (Argentina) es consultora y magíster en Economía y Política Internacional por la Universidad de San Andrés. Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales y Analista Política por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Trabajó en la Presidencia de la Nación Argentina como coordinadora regional; formó parte del equipo de campaña de numerosos candidatos, asesorando a los equipos de comunicación en Argentina, Uruguay, Chile, México y Bolivia, entre otros.
    Twitter: @carolourdesm
    Ig: @carolourdesm

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  • La emoción, el populismo y las elecciones

    Las próximas elecciones seccionales en el Ecuador serán dentro de un año; sin embargo, ya algunos candidatos han mostrado que están listos para hacer campañas emotivas y de impacto. El manejo de las redes sociales para crear vínculos afectivos se nota a través de dos hechos: el aluvión ocurrido en Quito y el matrimonio de la alcaldesa de Guayaquil.

     

    Por Saudia Levoyer

    Las próximas elecciones seccionales en el Ecuador serán dentro de un año; sin embargo, ya algunos candidatos han mostrado que están listos para hacer campañas emotivas y de impacto. El manejo de las redes sociales para crear vínculos afectivos se nota a través de dos hechos: el aluvión ocurrido en Quito y el matrimonio de la alcaldesa de Guayaquil. 

    El Ecuador ya está en pleno proceso electoral para renovar autoridades seccionales a escala nacional. El 5 de febrero de 2023 se determinó como fecha preliminar para que algo más de 13 millones de ecuatorianos acudan a las urnas a elegir prefectos, alcaldes, concejales urbanos y rurales, vocales de juntas parroquiales y a los siete integrantes titulares y suplentes del Consejo de Participación Ciudadana. Y aunque la campaña no debiera arrancar sino hasta 45 días antes de aquel domingo –si es que se cumpliese el Código de la Democracia– el ambiente ya se está llenando de lo que los políticos locales saben hacer: reproducir el populismo y jugar con la emoción.

    Hay dos casos que han ocurrido en las últimas semanas en el Ecuador. El primero aconteció el 31 de enero, cuando en Quito se produjo un aluvión que dejó 28 muertos y 53 heridos, casas, vehículos y locales destrozados, sectores sin servicio de luz eléctrica... En medio de la emergencia, los daños, la desesperación de quienes buscaban a sus familiares, el miedo a los robos o que otro aguacero empeore la tragedia, no faltaron los potenciales interesados en acceder a la alcaldía o a las concejalías de la capital, así como los legisladores, que vieron la oportunidad para presentarse y reclamar como suya la voz de los afectados. 

    Algunos aparecieron con palas y equipo para supuestamente ayudar en la limpieza del lugar, mientras subían fotos y videos a sus redes sociales. Otros aprovecharon esos canales para tratar de encender debates sobre lo que consideraron mala gestión de la ciudad o defender al exalcalde, cesado por acusaciones de corrupción y que afronta juicios penales. Unos más lo presentaron como si se tratase de algo completamente imprevisto, cuando en realidad se trata de un muy antiguo problema, al que no se le ha dado una mejor salida que legalizar los barrios, porque es más popular que ordenar un desalojo de las zonas de riesgo. 

    En Guayaquil, el 14 de febrero, las redes sociales y algunos noticieros de farándula explotaron con la boda de la alcaldesa de la ciudad, Cynthia Viteri, quien correrá para la reelección. Su relación con ahora su esposo, Juan Carlos Vásconez, ha sido el final feliz de la novela, del cuento de hadas, que han compartido desde hace como un año. 

    En las redes sociales de ella, no solo hay esta historia o de las obras que entrega, los recorridos que hace o las reuniones que mantiene. También está el relato de su proceso de transformación, para convertirse en una guayaquileña más, que viste como la mayoría, con jeans rotos, con apariencia de desgastados y apretados, camisetas pegadas al cuerpo, unas de un solo color y otras camufladas, tipo militar, zapatos deportivos o muy cómodos, que dejó atrás los trajes semiformales y formales, los tacones y las carteras, que la acompañaron durante su larga carrera política. En sus fotografías y videos también se ve a una Cynthia con un tatuaje en el antebrazo, de cejas muy negras y dibujadas, que contrastan con el cabello rubio que suele usar y al cual también le ha puesto un poco de color más vivo en sus puntas. Tampoco pasa desapercibida la presencia de una mascota, un perro, al que atiende y cuida, en momentos en que muchos de los electores tienen una fascinación por el cuidado de los animales domésticos. 

    Entre la exposición de su vida personal y su transformación, dentro de su misma agrupación, el Partido Social Cristiano, no puede más de la dicha al ver que tiene una aceptación de más del 70% en los sectores más populares de una de las ciudades más grandes del Ecuador, aunque eso le ha significado alejarse de sus electores clásicos, las clases más acomodadas.

    Así, la emoción y el populismo atraviesan desde ya por lo que será la nueva elección en el Ecuador. Con ello se seguirá golpeando la credibilidad de la clase política y despertando las feroces críticas a la democracia por parte de los ciudadanos. 

    En suma, resulta curioso, por decir lo menos, que sigan impulsando ese crecimiento irracional del populismo y la emotividad para ganar elecciones sin dar un giro al quehacer político, en un siglo que tiene nuevas y más fuertes demandas, que no alcanzan a ser atendidas ni entendidas por los políticos, y en momentos en que la democracia está en fuego cruzado ¿Acaso creen que esta fórmula mágica les permitirá seguir eternamente en el poder sin dar respuestas más profundas? La pregunta queda planteada. 

     

    Saudia Levoyer (Ecuador) es periodista y docente universitaria de pregrado y posgrado. Ha trabajado como reportera y editora Política y de Investigación en medios de Ecuador. Actualmente mantiene una columna en El Universo. Autora y coautora de cuatro libros. Profesora de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador. 
    Twitter: @slevoyer

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  • Elecciones presidenciales en Colombia 2022: La oportunidad de volver al camino de la paz

    En los últimos cuatro años, Colombia tuvo un gobierno que no estuvo comprometido con la paz, causando el fortalecimiento del conflicto. Actualmente el país atraviesa una nueva elección presidencial y será el próximo gobierno el encargado de retomar el camino de la paz y cumplir lo pactado en La Habana.

     

    Por Daniela Castillo 

    En los últimos cuatro años, Colombia tuvo un gobierno que no estuvo comprometido con la paz, causando el fortalecimiento del conflicto. Actualmente el país atraviesa una nueva elección presidencial y será el próximo gobierno el encargado de retomar el camino de la paz y cumplir lo pactado en La Habana. 

    La paz siempre ha sido y será fundamental para el desarrollo de la humanidad y por esto, se debe entender el valor democrático de la paz y constituirla como un valor, un principio y un objetivo. Si la paz es un valor preciado de la sociedad, defenderla debe ser un principio ético que, al adquirir una forma jurídica, se transforma en un derecho fundamental. 

    El 24 de noviembre de 2016, el Estado colombiano y la exguerrilla de las FARC-EP firmaron el Acuerdo Final de Paz (AFP) con el objetivo de ponerle fin a más de cincuenta años de conflicto armado interno que ha dejado más de 260.000 muertos, más de 9 millones de víctimas y un sinnúmero de daños colaterales. El AFP ha significado un cambio político donde ha habido una reconfiguración de la política colombiana, creando agendas y discursos claros, específicamente en aquellos que están a favor o en contra de la implementación del Acuerdo. Paralelamente, el acuerdo ha permitido un cambio social y cultural donde la discusión de la paz y la guerra se han convertido en un debate nacional y referente mundial. 
    Para las elecciones presidenciales del año 2018, en Colombia existía un reto muy importante para la agenda de gobierno: seguir implementando el Acuerdo de Paz. El centro del AFP son las víctimas, pero en época electoral, la paz se convirtió más, en una bandera política que muchas veces pasó por encima del dolor de las víctimas y las atrocidades cometidas en el conflicto. Para ese entonces, Iván Duque era candidato a la presidencia por el partido político Centro Democrático, fue uno de los senadores que impulsó la campaña del NO para el plebiscito y en distintos escenarios de su campaña presidencial, afirmó que, si llegaba a la presidencia realizaría cambios estructurales en el AFP. Efectivamente, para agosto de 2018, Iván Duque fue electo como presidente de Colombia y con ello, cuatro años de grandes obstaculizaciones para la implementación del Acuerdo Final de Paz. 

    El gobierno Duque no solo tenía la tarea de seguir implementando lo pactado en la Habana, sino también comenzar y fortalecer las mesas de diálogo que se estaban dando con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) a raíz del Acuerdo con las FARC. En el primer trimestre de su gobierno, Duque hizo trizas las posibilidades de tener un Acuerdo con el ELN, lo cual causó que este grupo armado siguiera en armas, con más reclutamiento, masacres y otras violencias a grandes escalas, acrecentadas en vísperas de elecciones, sin ninguna esperanza de tener el diálogo como el camino de la negociación, al menos por ahora. 

    El Instituto Kroc emitió su informe anual en 2021 y allí se evaluaron los primeros cinco años del Acuerdo, de los cuales cuatro han sido del gobierno Duque. El panorama presentado no fue alentador. En primer lugar, sin desconocer los avances como los puntos 6 mecanismos de implementación y el 3 fin del conflicto, en los que superan el 40% de implementación completa, se destaca que los demás puntos no tienen ni el 30% de estado de implementación completa, incluso el punto 1 que es reforma agraria, uno de los ejes principales, tiene solo el 4%. Muchos actores internacionales ratificaron el apoyo al AFP y manifestaron preocupaciones por los retrasos que el Gobierno de Duque viene cosechando. Se afirma que la implementación del Acuerdo se hizo más lenta desde el 2019, tanto así que se sumaron aproximadamente diez años más para completar su totalidad. 
    Actualmente Colombia se encuentra atravesando una época de nuevas elecciones presidenciales y el panorama se repite; la paz sigue siendo una bandera política y una discusión para la nueva agenda de gobierno en agosto 2022. Como se ha mostrado anteriormente, el gobierno actual ha retrasado la implementación del Acuerdo, por lo cual, el próximo va a tener grandes retos para enderezar el camino de la paz. No cumplir el Acuerdo incrementó la violencia; así, desde la firma del acuerdo hasta la fecha se han registrado 238 masacres, 292 excombatientes asesinados y 668 líderes sociales y defensores de los derechos humanos asesinados. Por esto, el próximo gobierno debería comprometerse con el cumplimiento del AFP y que su agenda 2022-2026 no vaya en contravía de lo pactado. 

    Hoy en día, algunos precandidatos a la presidencia proponen realizar cambios a las condenas ya pactadas en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), otros quieren hacer uso del glifosato negando el cumplimiento de los programas de sustitución voluntaria, otros quieren seguir el mismo plan de lucha contra las drogas que ha demostrado no ser eficiente y hay otros que mantienen la narrativa de impunidad por tener en el congreso a excombatientes de las FARC-EP. Esto sin duda dificultará en un futuro el cumplimiento del Acuerdo y la sociedad colombiana tiene la posibilidad de escoger el gobierno que más favorezca el AFP teniendo en cuenta que es una herramienta transversal para el desarrollo del país. 

    Sin duda, los desafíos en la política de seguridad se encuentran específicamente en el control territorial y cambio de mentalidad por parte de la fuerza pública. Por un lado, desde la firma del Acuerdo, muchas zonas en el territorio colombiano quedaron en medio del fuego cruzado y el Estado no hace la presencia necesaria, dejando desprotegida a la comunidad afrontando tragedias diarias. Por otro lado, la fuerza pública tiene una mentalidad y formación del 2006 donde era un contexto de guerra y se cree que en la actualidad va a funcionar, pero las necesidades actuales son diferentes y deben adaptar las estrategias a las necesidades de hoy. En términos de la inclusión social es fundamental acabar con los discursos de odio y la estigmatización que se tiene hacia la población excombatiente, solo de esta forma se podrán fortalecer los procesos de reincorporación y de reconciliación.

    Por tal razón, uno de los retos debe ser el generar inversión adecuada para los proyectos sociales de la paz y a las instituciones que trabajan por los procesos de justicia transicional. Para el 2022 el cumplimiento del Acuerdo comprometerá el 3,1% del Presupuesto General de la Nación. Asimismo, el Estado deberá frenar el fortalecimiento de los grupos armados ilegales y reanudar los diálogos con el ELN.

    Finalmente, será fundamental que el Estado renueve una política de lucha contra las drogas, teniendo en cuenta el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos y con una mirada más constructiva hacia la regulación.

    La paz es más que el silencio de las armas, debe ser el resultado de consolidar una justa estructura social y económica del país, y, además, será fundamental que el próximo gobierno demuestre determinación y apoyo total al cumplimiento del Acuerdo con el fin de generar confianza en el proceso. La paz es la expresión necesaria al reconocimiento del derecho a vivir y el respeto por la vida digna para la realización plena de la humanidad. Ese es el camino que sin duda Colombia debe tomar. 

     

    Daniela Castillo (Colombia) politóloga de la Universidad del Rosario, LLM en derechos humanos y justicia transicional de Ulster University y actualmente doctoranda en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Experta y asesora en temas de construcción de memoria histórica después del conflicto, con experiencia en sector público y privado para la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, asesora política y técnica en temas de paz y experiencia en investigación. 
    Twitter: @Daniela_C93
    Instagram: @dccastilloo

  • 77


  • Brasil: las elecciones de octubre y la urgencia de la reconstrucción nacional

    La elección del próximo domingo 2 de octubre en Brasil, que se realizará en un contexto complejo y de aprensión por los riesgos de violencia política, es la más esperada de la historia de la nación.

    Por Jeferson Miola

    La elección del próximo domingo 2 de octubre en Brasil, que se realizará en un contexto complejo y de aprensión por los riesgos de violencia política, es la más esperada de la historia de la nación. 

    Ni los más pesimistas podían imaginar que durante el breve período de seis años que corresponden a los gobiernos de Michel Temer y Jair Bolsonaro, la oligarquía gobernante sería capaz de promover la devastación del país a un nivel tan asombroso.

    Brasil retrocedió económicamente y pasó de la sexta posición en el mundo a la decimocuarta en términos de Producto Interno Bruto (PIB).

    El desempleo afecta a unos 12,5 millones de trabajadores. Además de este contingente, el total de subempleados, en condiciones laborales precarias (46,6 millones) y de personas desanimadas, que ya han dejado de buscar trabajo (4,9 millones), representa otros 51,5 millones de personas.

    En conjunto, por lo tanto, el número de desempleados, subempleados/precarios y desanimados representa más de 63,5 millones de personas, prácticamente la suma de las poblaciones de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.

    Más de la mitad de la población brasileña –116,8 millones de personas– vive en situación de inseguridad alimentaria, es decir, no tiene acceso pleno y permanente a los alimentos. Entre estos, 19 millones pasan hambre.

    Esta trayectoria de desempleo, hambre y miseria que comenzó con el golpe de Estado de 2016 se profundizó bajo el gobierno de Bolsonaro y volvió a colocar a Brasil en el mapa del hambre de la FAO.

    La inflación supera el 10% anual y el costo de vida es insostenible, erosionando fuertemente el poder adquisitivo de segmentos de la clase media que se embarcaron en la conspiración para derrocar a la presidenta Dilma Rousseff y que, posteriormente, eligieron a Bolsonaro en 2018.

    La postura del gobierno de Bolsonaro frente a la pandemia de COVID-19 fue irresponsable y criminal. Con un general del servicio activo del Ejército al frente de la desastrosa administración del Ministerio de Salud, el país tiene la segunda tasa de muertes más alta por el virus en el mundo. Los especialistas estiman que alrededor de 450.000 de las 650.000 pérdidas humanas en Brasil podrían haberse evitado si el gobierno hubiera actuado de otra manera.

    El gobierno es acusado en tribunales internacionales por el delito de genocidio de poblaciones indígenas. No solo por la conducción de la pandemia, sino también por la complicidad en la invasión de tierras de los pueblos originarios por parte de grileiros, fazendeiros, garimpeiros1 y el crimen organizado.

    Con una mayoría en el Congreso comprada a través de un esquema multimillonario de enmiendas presupuestarias secretas, el gobierno quedó protegido de los procedimientos de juicio político y radicalizó la ejecución del programa golpista de 2016.

    Se desmanteló la legislación laboral y se extinguieron los derechos de los trabajadores. La reforma de las pensiones endureció las reglas y empeoró las expectativas de jubilación al final del ciclo laboral de décadas.

    Las privatizaciones pusieron en marcha, se aceleró el proceso de saqueo y liquidación de la riqueza nacional. La cadena de gas y petróleo fue entregada a grupos privados nacionales y extranjeros. Petrobrás dejó de ser un instrumento de desarrollo económico nacional para convertirse en un dispositivo de saqueo de accionistas en el exterior. Solo en el primer trimestre de 2022, la petrolera nacional distribuyó 101 mil millones de reales en ganancias a los depredadores de los ingresos públicos brasileños.

    La perspectiva de victoria de Lula y la amenaza a la democracia

    Las encuestas de intención de voto muestran un escenario estabilizado en los últimos 18 meses. La disputa electoral se polariza entre dos bloques políticos. Por un lado, el bloque de la candidatura de Lula, que reúne a la izquierda partidista y social, al progresismo e incluso a sectores de centro y centroderecha temerosos del riesgo de ruptura institucional. En promedio en las encuestas, Lula aparece con el 52% de los votos válidos.

    El otro bloque, con casi una decena de candidaturas anti-Lula, está formado en su mayoría –con la excepción del candidato del PDT, partido de centroizquierda, Ciro Gomes– por sectores de centroderecha, derecha y las dos facciones de extrema derecha: el bolsonarista y el Moro-lavajatista. En el promedio de las encuestas, este bloque alcanza el 48% de los votos.

    A pesar de todas las barbaridades y locuras, Bolsonaro sigue siendo el candidato más competitivo del establishment. Tiene, de media, un 26% de intención de voto.

    Las otras siete candidaturas que se presentan como “tercera vía”, aunque defienden la continuidad del programa bolsonarista y anti-Lula de destrucción nacional, alcanzan, en conjunto, cerca del 22% de las intenciones de voto.

    Las posibilidades de victoria de Lula en octubre, como puede verse, son prometedoras. Hay un amplio reconocimiento, en el debate nacional, de que dentro de las reglas y de la legalidad, difícilmente algún oponente sería capaz de derrotarlo.

    La posibilidad de una nueva farsa al estilo de la Lava Jato en 2018 es totalmente improbable. Pero el riesgo de atentado político no puede, sin embargo, ser menospreciado, considerando la escalada de truculencia y violencia política y el odio de la extrema derecha hacia Lula y el PT.
    También es necesario considerar la retórica conflictiva de Bolsonaro, los militares y de los extremistas de derecha que amenazan repetidamente con generar disturbios en las elecciones.

    Las cúpulas militares han partidizado a las Fuerzas Armadas y actúan como una facción partidista con un proyecto propio de poder. Ellos deberán resistir la pérdida de cargos y de poder, así como también un eventual regreso de Lula a la Presidencia.

    Ante la perspectiva muy plausible de la victoria de Lula en octubre, hay, sin embargo, surge una incógnita sobre el comportamiento de Bolsonaro, los militares y la extrema derecha: ¿aceptarán la derrota o crearán un clima de guerra política, agresividad y caos –el “Capitolio de Brasilia”–?
    La gobernabilidad del país exigirá, por tanto, un gran compromiso de todos los sectores democráticos en defensa de la democracia, de la legalidad y contra a la amenaza fascista-militar; pero, sobre todo, necesitará una extraordinaria capacidad de apoyo y movilización popular al futuro gobierno de Lula.

    Las elecciones de octubre serán mucho más que un capítulo repetitivo de la rutina electoral del país. Esta elección será una encrucijada; decidirá el futuro de Brasil.

    Está en juego la supervivencia de la poca democracia que queda. También está en juego el fin –o la continuidad– del ciclo de devastación, destrucción y barbarie abierto con el golpe de 2016 y profundizado por el gobierno de los generales con Bolsonaro.

    1 En portugués original. Se refiere a acaparadores, ganaderos y buscadores de tierras.

     

    Jeferson Miola (Brasil) es periodista y analista político. Publica artículos en diversos medios de comunicación de América Latina.
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  • Ni outsider ni cool

    A pesar de los problemas de gestión, la crisis económica y denuncias de irregularidades, la popularidad de Nayib Bukele en El Salvador continúa siendo alta. El presidente mantiene una imagen fresca y disruptiva, es dueño de un discurso claramente populista que polariza la sociedad y la comunicación de gobierno concentra su estrategia en la hiperpersonalización de la figura mesiánica del mandatario.

    Por Ruth López

    A pesar de los problemas de gestión, la crisis económica y denuncias de irregularidades, la popularidad de Nayib Bukele en El Salvador continúa siendo alta. El presidente mantiene una imagen fresca y disruptiva, es dueño de un discurso claramente populista que polariza la sociedad y la comunicación de gobierno concentra su estrategia en la hiperpersonalización de la figura mesiánica del mandatario. 

    Nayib Bukele llegó a dirigir el Órgano Ejecutivo de El Salvador con el 27% de los votos de los electores inscritos en el padrón electoral en 2019. Lo hizo irrumpiendo en un escenario político en el que las dos fuerzas –Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN)–, enfrentadas durante la última etapa del conflicto armado y la posguerra, se habían alternado en la presidencia las últimas tres décadas. Bukele utilizó como vehículo al partido Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), que tuvo por origen una ruptura en el partido de derechas ARENA, aun cuando él había llegado a ocupar un cargo de elección popular como alcalde bajo la bandera de la izquierda, representada en el FMLN. En resumen, en la figura de Nayib Bukele se reunía el espectro político nacional: la izquierda, la derecha, los tránsfugas y el centro, del que se decía parte.

    La familia Bukele por varios años se ha dedicado a la publicidad. La imagen fresca, disruptiva y “cool”, con un discurso atractivo para la ciudadanía, indignada ante el incumplimiento de las promesas y expectativas fue su principal bandera de campaña, construida desde la elección de 2012. Su rebeldía, desafío a la tradicional disciplina partidaria y la construcción narrativa de mensajes polarizantes, a partir de la escucha digital, le permitió irrumpir en cada proceso electoral en el que participó y que se ha venido fortaleciendo durante el ejercicio del gobierno en la superposición del “nosotros, los buenos” frente al “ellos, los malos”, utilizando fundamentalmente las redes sociales, en las que utiliza líneas específicas para cada plataforma de comunicación. 

    Sin embargo, su ascenso al poder no ha sido exclusivamente producto de su estrategia política sino a raíz de cambios medulares en el sistema electoral salvadoreño. Las listas abiertas –modificación al sistema electoral introducido mediante una decisión de la Sala de lo Constitucional– permitieron una creciente personalización de la política que le apostaba a impulsar rostros en lugar de banderas, al tiempo que se descuidaban los controles de financiamiento hacia las candidaturas individualmente consideradas. Asimismo, el declive de los partidos políticos como catalizadores de los problemas de la sociedad, dada su fuerte vinculación con prácticas antiéticas, clientelismo y corrupción fueron ingredientes que le permitieron lograr el impulso necesario y los “argumentos” o “justificaciones” suficientes para deslumbrar a un electorado desencantado, frustrado y desesperanzado.

    En su labor como mandatario, la comunicación política ha estado construida a partir de historias, relatos que le reivindican como el salvador de El Salvador bajo espesas cortinas de humo frente a lo que la comunicación no puede contener: los desaparecidos, la crisis económica y la migración que poco a poco va restando adeptos, aun cuando su nivel de popularidad sigue siendo considerablemente alto. La presentación de “proyectos” y “logros” son los escenarios para desarticular cualquier señalamiento a la gestión que cada vez es más cuestionada por los sendos casos de corrupción que ha llevado a varios de sus funcionarios a ser incluidos por el Departamento de Tesoro de los Estados Unidos en la Lista Magnitsky y por el Departamento de Estado de esa nación en la Lista Engel.

    En el ejercicio del gobierno dos políticas han quedado claras: la comunicación política como pilar de la (inexistente) gestión pública y la opacidad en la ejecución del erario. Esta combinación es letal en países con deterioros democráticos donde las instituciones de control han sido cooptadas, como El Salvador, donde en menos de un año se impusieron funcionarios a la medida del presidente en el Órgano Judicial, incluyendo la Sala de lo Constitucional, la Fiscalía General de la República, el Instituto de Acceso a la Información Pública. Otras instituciones fueron neutralizadas bajo la espada de las destituciones: el Tribunal Supremo Electoral, la Corte de Cuentas de la República y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos. 

    De igual forma, se ha construido una estructura de trabajo de la comunicación política del gobierno, mediante la concentración de las comunicaciones de todas las instituciones públicas en Casa Presidencial, que además se extiende a los demás órganos del Estado cooptados o controlados por el Ejecutivo. 

    La narrativa instalada desde la campaña presidencial en 2019 y que tres años después se mantiene como “los mismos de siempre”, para etiquetar a quienes fueron o son parte de los partidos ARENA y FMLN, así como para englobar a quienes hoy en día desde la expresión ciudadana se manifiestan en contra de la falta de políticas favorables a la población o que se oponen o son críticos de la gestión gubernamental; o “el dinero alcanza cuando nadie roba” en alusión a la falta de obras públicas, empiezan a hacer aguas con funcionarios que provienen de gestiones previas y con un endeudamiento que sobrepasa el 87% del PIB, ante lo que Bukele ha reaccionado con políticas “audaces” como la imposición del Bitcoin como moneda de curso legal y la emisión de bonos bitcoin, política que carece de análisis técnicos que se conozcan. 

    Lo cierto es que el presidente salvadoreño pertenece a una corriente de gobernantes populistas de corte autoritario –como han sido los casos de Trump y Bolsonaro en la región–, que ha llegado a normalizar el nepotismo sin ambages, lo que contrasta con toda la estructura del discurso contra la corrupción, principal bandera de su campaña electoral. Asimismo, ha sido señalado por el periodismo de investigación por establecer un pacto con pandillas para reducir homicidios y obtener apoyos electorales, mientras fustiga y se encarga de procesar a sus enemigos políticos envueltos en los mismos señalamientos.

    Esta es la nueva idea de hacer función pública en El Salvador: comunicación política sin políticas públicas –coyuntural y superficial– y dependencia total en la hiperpersonalización del gobierno en la figura mesiánica del presidente Bukele que vive permanentemente montado en un escenario que tiene por límites la falta de respuestas a los problemas estructurales del país.

     

    Ruth López (El Salvador) es abogada y notaria, máster en Derecho Electoral por las Universidades de Castilla La Mancha y Valencia y en Derecho Societario por la Universidad de Barcelona. Cursó sus estudios de pregrado y una especialización en Asesoría Jurídica en la Universidad de La Habana. Fue asesora jurídica de la presidencia del TSE y de la Dirección General del ISSS. Es Jefa del área de Anticorrupción y Justicia de Cristosal, consultora en temas electorales y parte del cuerpo docente de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.
    Twitter: @ruth_lopez1977
    Ig: ruth_lopezalfaro1977
     

  • 75


  • El gobierno de Bukele "está propiciando que los periodistas se vayan del país”

    Julia Gavarrete, redactora de El Faro de El Salvador, cuestionó al presidente Nayib Bukele por su “discurso de odio” contra medios opositores. Entrevistada por el servicio ARN advirtió por los impactos de la “ley mordaza” que se aprobó durante el estado de excepción.

    Por Lucas Silva (ARN)

    Julia Gavarrete es periodista en el medio salvadoreño El Faro, una de las referencias ineludibles para comprender qué pasa en El Salvador bajo la administración de Nayib Bukele.

    La crisis entre el gobierno salvadoreño y los medios periodísticos alcanzó su momento de máxima tensión durante el estado de excepción que empezó a regir el 26 de marzo, tras una ola de homicidios que dejó un saldo de setenta personas muertes en tres días. “En este momento reportar sobre pandillas en El Salvador es un delito”, dijo Gavarrete, entrevistada por la Agencia Regional de Noticias (ARN).

    La periodista de El Faro responsabiliza a Bukele por propagar un “discurso de odio” contra las voces disidentes, entre ellas el periodismo, que ha visto afectado su trabajo tras la aprobación de una “ley mordaza” que estableció duras penas de cárcel para los periodistas que informen sobre la actividad de organizaciones delictivas. También criticó las detenciones arbitrarias que se han dado en este marco, alertó por una inminente saturación del sistema carcelario y advirtió por los peligros que podrían enfrentar los jueces salvadoreños que quieran liberar a las personas inocentes.  

    En agosto de 2021 ustedes denunciaron que Bukele negoció con las principales pandillas del país. ¿Se puede situar el origen de la actual crisis en esa denuncia?

    En realidad, esa investigación del año pasado fue una continuación de otra, de mediados de 2020, que ya mostraba las negociaciones entre Bukele y las pandillas a cambio de votos para las elecciones. En esta nueva investigación conseguimos mayor evidencia de esas de negociaciones, en particular documentación del llamado "caso Catedral", que es un expediente muy grande que estaba a cargo de fiscales que estuvieron investigando movimientos arbitrarios durante la gestión de Bukele, como compras irregulares de medicamentos e insumos durante la pandemia, y que también iban a investigar estas negociaciones. Y digo “estuvieron” porque el gobierno decidió removerlos de esa unidad especializada, al punto que muchos de estos fiscales se fueron del país. La investigación de agosto del año pasado mostró por primera vez, y con pruebas contundentes, qué implicaron estas negociaciones entre Bukele y las pandillas, entre ellas la Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18, y también mostró la participación del director de Centros Penales, Osiris Luna, que fue uno de los principales mediadores en esa negociación. En resumen, se conoció que desde las cárceles salieron órdenes a las pandillas que están en el territorio para disminuir los homicidios. Eso se investigó en el “caso Catedral”, que fue dirigido por el fiscal Germán Arriaza, que ahora está exiliado.

    ¿Es a partir de ese momento que empiezan los ataques de Bukele a la prensa?

    Desde que comenzó la presidencia, en julio de 2019, Bukele nunca mostró mucha apertura hacia la prensa. Lo primero fue cortar la relación, no daban entrevistas, bloqueaba el acceso a funcionarios y buscaba maneras de evitar que llegáramos a la información. Después eso fue escalando, hasta que ahora estamos hablando directamente de ataques a la prensa, y no solo en redes sociales. Hay sí por un lado una coordinación entre trolls y funcionarios de gobierno para marcar agenda con temas concretos o deslegitimar el trabajo de un periodista, mediante ataques sistemáticos a la persona o al medio. Hay una especie de guerra psicológica, con mensajes y una retórica bien marcada. Por ejemplo, en el caso de El Faro, Bukele insiste todo el tiempo con la acusación de lavado de dinero, que es su línea de ataque, y todos repiten luego lo mismo.

    Después tenemos la investigación de Pegasus, un programa espía que se utilizó para escuchar conversaciones de periodistas y activistas. Aunque todavía estamos esperando una investigación seria por parte del Estado, todo apunta a que hay una responsabilidad del Estado salvadoreño y del gobierno de El Salvador. Básicamente porque en este caso es válida la pregunta: “¿Quién más querría estar detrás de nuestros pasos? Y después hay situaciones más concretas: hemos tenido drones en casas de colegas; en mi caso se han metido en mi casa y me han robado la computadora. A otro colega le pasó lo mismo. Hay diferentes situaciones que van configurando un estado de situación.

    ¿El punto más alto de las tensiones llega ahora con el estado de excepción?

    Bukele cuenta con mayoría en la Asamblea Legislativa desde las elecciones de 2021 y puede conseguir todo lo que necesita. A finales de marzo tuvimos tres días con más de 70 personas asesinadas, algo que no habíamos visto en la historia reciente, incluso comparando con 2015 que fue uno de los años más sangrientos. El 26 de marzo, Bukele le pidió a la Asamblea Legislativa que apruebe un régimen de excepción para enfrentar la denominada "guerra contra las pandillas". En ese marco aparece una reforma muy complicada para el periodismo, porque se aprobó una “ley mordaza” que básicamente prohíbe la difusión de cualquier mensaje que presuntamente venga de pandillas. Es una ley tan ambigua que nos genera mucha preocupación, porque no sabemos cuándo y quiénes van a determinar que lo que hemos publicado está generando “zozobra” en la población, que es el término que se utiliza. No tenemos claro en cuáles casos estamos expuestos, y hablamos de penas que tienen condenas de entre diez y quince años para los periodistas. Por ejemplo: ¿qué pasa con la información que tenga como fuente, no a las pandillas, pero sí a voceros de una comunidad que hablan sobre control territorial? Si a ellos se les antoja decir que esto genera zozobra, pasa a ser un riesgo dar esa información. Pero la triste verdad es esa: en este momento, reportar sobre pandillas en El Salvador es un delito.

    Otro hito en esta etapa de “escarnios” fueron los ataques de Bukele al investigador Juan José Martínez.

    Es parte de la misma estrategia. Recién te decía que los ataques en redes sociales vienen de trolls, pero el impulso original se lo dan funcionarios públicos que apuestan al escarnio público. Atacan directamente al mensajero y buscan deslegitimar a las personas y su trabajo. Tratan de llevar las cosas a un punto tal que todas las personas puedan dudar de lo que hacemos. En el caso de Juan José, comenzó a viralizarse un video en el que aparece hablando sobre las pandillas. Eso generó una retórica muy fuerte de los funcionarios, que empezaron a tratarlo como a un pandillero. Lo tacharon de pandillero y esa fue la opinión pública que quisieron instalar, que a Juan José se lo identificara con un pandillero, mediante la edición del video. Él tuvo que salir del país porque lo quisieron exponer para poder meterlo en la cárcel, o sea que corría peligro. A eso nos estamos enfrentando. El presidente de la Asamblea Legislativa dijo que los periodistas andan "buscando asilo". "A ustedes no los necesitamos, váyanse", dijo hace unos días. Es una situación muy grave, y lastimosamente una parte importante de la población sigue respaldando la gestión de Bukele, sin darse cuenta hacia dónde nos está llevando. Es muy riesgoso hacer periodismo hoy en El Salvador. Este país se puede quedar sin periodismo, que es lo que puede sacar a luz la corrupción, no solo de este gobierno, sino de otros anteriores también. La diferencia es que este gobierno tiene a todo el sistema a su favor, tiene lo que necesita para poder criminalizar al periodismo. Los riesgos para los periodistas son mayores.

    ¿Por qué Bukele mantiene niveles de popularidad tan altos?

    Es un poco triste, porque buena parte de la población que lo apoya es gente que ha estado desencantada con la política salvadoreña. Idealizan su persona, lo ven como un redentor y tiene esperanza de que va a generar un cambio real. Entonces todo aquel que hable mal de ese personaje pasa a ser una especie de enemigo, y eso es lo pasa con el trabajo periodístico. Creo que debemos acercarnos más a la población, saber qué les ocurre en el día a día. Lo que hemos visto en estos días con las detenciones durante el régimen de excepción muestra que mucha gente poco a poco se ha dado cuenta del rol que cumplen los periodistas, porque han podido denunciar sus casos. Lo mismo podría decir de las redes sociales, que han servido para que muchas personas terminen liberadas. De todas maneras hay mucho miedo de hablar, no solo entre nuestras fuentes, sino en gente común, que de pronto quisiera denunciar algo, pero sabe a qué atenerse. Pero creo que hay pequeños cambios, que pueden reconciliar a la población con el periodismo, al menos para que haya más tolerancia.

    ¿Sienten que hay intolerancia hacia el periodismo en la población?

    Es que el discurso de odio, cuando es sistemático, termina llegando. Cuando vamos a comunidades y decimos que somos de El Faro o de cualquier medio que Bukele ataca, enseguida nos acusan de mentirosos o de que atacamos siempre al presidente. Uno tiene que lidiar con esas situaciones de la manera más respetuosa, sin salirnos de la línea. Pero es algo que Bukele ha trabajado muy bien, ha instalado un discurso de odio en el que todo el que no está con él es su enemigo. En estos tres años en la presidencia, un objetivo central ha sido acallar las críticas y reprimir todas las voces disidentes, el periodismo entre ellas. Pero también organizaciones de la sociedad civil, activistas o gente que maneja estructuras territoriales.

    ¿Qué puede pasar en los próximos meses?

    Es súper triste lo que puede pasar. Con la ampliación de 30 días del estado de excepción continuarán las capturas, muchas de estas arbitrarias, lo que se confirma en esos casos de personas que han quedado libres horas después, por presión en redes sociales. Creo que la situación más difícil se viene con los procesos judiciales. Las personas que han sido detenidas no tienen derecho a la defensa debido al estado de excepción, que limita cuatro garantías constitucionales, entre ellas el derecho a la defensa. Los defensores no tienen acceso a los expedientes ni a las personas detenidas. Nuestro sistema de justicia ha estado saturado por años, y ahora estamos hablando de un sistema desbordado.

    Para que estas personas puedan demostrar su inocencia, antes van a pasar mucho tiempo en la cárcel. Vamos a ver cárceles saturadas. La situación para los jueces tampoco es buena, porque van a querer dejar libres a las personas inocentes y eso los va a exponer a posibles remociones de sus cargos.

    Sabemos que el 26 de marzo se rompió algo. Todavía no sabemos bien qué se rompió. Probablemente sea solo el inicio de lo que vamos a comenzar a ver más adelante. Bukele está utilizando una medida de represión que ya ha sido utilizada antes, las redadas son algo muy común, sobre todo en las comunidades más pobres. Aplica la misma fórmula, en un Estado que siempre ha sido represivo. No parece ser un buen camino.

    ¿Cuáles son las cosas que todavía falta saber? ¿Hay alguna hipótesis?

    Hoy tenemos solo algunos elementos que nos llevan a pensar que algo se rompió, por cómo se disparó el número de personas asesinadas de un día para el otro. También porque uno de los cuerpos asesinados fue lanzado en uno de los proyectos más emblemáticos de Bukele, en Surf City, que son unas playas en donde se mueve mucho la comunidad vinculada al bitcoin. Allí lanzaron un cuerpo amarrado, creemos que eso fue un claro mensaje que le querían dejar a Bukele, como para decir "aquí estamos". Ese fin de semana hubo un encuentro de Bukele con la comunidad bitcoiner, estuvieron todos esos días juntos, pensamos que también eso tuvo que ver. "Aquí estamos y queremos negociar algo más", parecería ser el mensaje.

    Lo que está claro es ellos tienen las llaves para abrir las válvulas y le quisieron dejar claro que las pueden abrir en cualquier momento. Y eso fue lo que hicieron. Por eso Bukele también quiso reaccionar con una demostración de miedo. En el fondo las dos cosas terminan dando miedo. Esto ya ha ocurrido antes y no ha llevado a nada bueno.

    Recién hablabas de arbitrariedades en las detenciones. ¿Hay muchos casos?

    En su mayoría son detenciones en comunidades marginales, pobres. Muchas de estas personas son estudiantes universitarios y tienen empleos formales. En algunos casos, sus entornos empezaron a denunciar en redes sociales "lo conozco, sé que es una buena persona y no es pandillero". Luego de tanta presión los dejan libres, confirmando que hubo un error en la detención. Pero los liberan solo si hay presión

    ¿El gobierno mide mucho los impactos negativos en redes sociales?

    Sin dudas, definitivamente. Lo que pasa es que Bukele apeló a una policía y a un ejército que han estado muy acostumbrados a reprimir y ahora, más que nunca, están deteniendo a cualquiera, por el simple hecho de estar en el lugar, de vivir en una comunidad. Hace unos días liberaron a un joven que es estudiante de Ingeniería. Lo detuvieron y la familia empezó a divulgar información sobre él. Hace unas semanas pasó también que unos jóvenes venían de trabajar de un café, los detuvieron y los expusieron como pandilleros, dijeron que el dinero que tenían era “la extorsión del día”. Lo único que comprobaron es que alguno tenía tatuajes, pero no tenían nada que ver con pandilleros. El dueño del café empezó a poner cosas en Twitter, dando fe que trabajaban con él, y luego los dejaron en libertad. ¿Pero qué pasa con el daño que queda para la persona que ha sido expuesta? No están midiendo esas cosas, miden solo lo que pasa en la opinión pública. Siempre han existido historias de que Bukele controla algunos trolls centers, pero no lo sé sinceramente. Lo que sí es evidente es que si mirando cómo se mueve en el día a día, responde mucho a lo que va sondeando en opinión pública. Si algo no lo favorece, cambia de estrategia. O pone algo más fuerte en la agenda para tapar un tema y que se empiece a hablar de otro.

    ¿Cómo piensan seguir adelante con el proyecto de El Faro?

    Estamos conscientes de la importancia de cuidar al equipo y de la necesidad de cuidar a nuestras fuentes. A partir del episodio de Pegasus empezamos a tomar medidas sobre cómo llevar adelante nuestras comunicaciones de una manera más segura, sin exponer a nuestras fuentes. Las empezamos a citar en espacios más cerrados, en Airbnb o incluso fuera del país si es necesario. Tenemos claro que ellos están propiciando que los periodistas se vayan del país. Al final creo que lo que necesitamos es seguir informando, y es cierto que no importa desde dónde lo hagamos. Es parte de las medidas que se están considerando dentro del periódico, analizando si es necesario sacar gente del país. Y no solo nosotros, la asociación de periodistas de El Salvador también ha estado muy abierta a apoyar cualquier movimiento de emergencia con los periodistas que están siendo más atacados. 

     

    Lucas Silva (Uruguay) es editor de turno y coordinador de especiales en ARN. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República. Trabaja en el periódico La Diaria desde su fundación. Fue editor de Economía y Política, y desde 2014 a 2021 ocupó el cargo de director periodístico. Colaboró como columnista de opinión en la versión en español de The Washington Post. Es docente de periodismo político en la Universidad de Montevideo y colabora como especialista en el diplomado para periodistas del Tecnológico de Monterrey (México). 
    Twitter: @LucasMartinSil
    Instagram: @lumsilva2018

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  • Detenciones de pandilleros son “una farsa” que utiliza Nayib Bukele para “mantener una narrativa”

    El investigador experto en el fenómeno de las pandillas Juan Martínez d'Aubuisson, desde algún lugar de Centroamérica, repasó la historia de las maras salvadoreñas y cuestionó al gobierno del presidente Nayib Bukele por sus ataques contra periodistas y académicos.

    Por Lucas Silva (ARN)

    El 11 de abril, el presidente salvadoreño Nayib Bukele tuiteó un video con un extracto de 22 segundos de una entrevista al investigador Juan Martínez d'Aubuisson, especialista en el estudio del fenómeno de las pandillas centroamericanas. En su mensaje, Bukele lo trató de “basura” y dijo que sus planteos eran “absurdos”.

    Desde ese día, Martínez d'Aubuisson recibió cientos de ataques de funcionarios, políticos oficialistas y trolls, una situación que han sufrido también otros periodistas y académicos críticos con el gobierno. Una semana después, Martínez d'Aubuisson publicó una columna en el diario estadounidense The Washington Post, con el título “Bukele me convirtió en un pandillero por mi trabajo como investigador”.

    Desde “algún lugar de Centroamérica”, el académico salvadoreño habló con la Agencia Regional de Noticias (ARN) sobre la historia de las pandillas centroamericanas, los vínculos con la política y la economía, y también sobre la situación que atraviesa El Salvador, un mes después del estado de excepción que decretó Bukele.

    Entre otras cosas, Martínez d'Aubuisson dijo que el Estado salvadoreño le prestó atención al fenómeno recién cuando empezó a expandirse más allá de los barrios pobres, hasta que luego la situación directamente escapó de su control. “Las pandillas eran y son el Estado”, resumió.

    El investigador opinó que la negociación con las pandillas no es el mejor camino a tomar, aunque reconoció “desde el pragmatismo” que hoy no quedan muchas otras opciones. “Un país tan chiquito que entierra 90 personas en un fin de semana es un puto funeral”, señaló.

    Tus investigaciones están focalizadas en el Triángulo Norte y en México. Sin embargo, para hablar de las maras, hay que arrancar la historia en Los Ángeles. ¿Por qué?

    Los Angeles y la costa californiana son factores importantes para comprender el fenómeno de las pandillas, en particular la Mara Salvatrucha y Barrio 18. Para entender los orígenes de Barrio 18 hay que pensar en los migrantes mexicanos que llegaron a Estados Unidos en el programa Bracero, a mediados del siglo XX. Era un programa que les permitía a los migrantes trabajar legalmente en Estados Unidos, sobre todo para trabajar en la construcción de vías férreas. California es uno de los lugares más ricos del mundo y necesitaba mucha mano de obra. Esa oleada migratoria generó una cultura híbrida muy rica conocida como la cultura chicana.

    ¿De ahí surge la figura del “pachuco"?

    Claro, el "pachuco" es la figura cultural arquetípica, caracterizado por el uso de los trajes zoot. Pero también generó un movimiento cultural e identitario muy fuerte. En la cultura popular aparece caricaturizado, es el coyote que anda con saco. También hay muchas referencias en el cine mexicano, las canciones de (la banda mexicana) Maldita Vecindad o el personaje Tin Tan (Germán Valdés), que el hermano del actor que personificó a Don Ramón en el Chavo del 8 (Ramón Valdés). Era toda una cultura, con valores y normas, y también una expresión de moda. Era bastante más que una forma de vestimenta, había detrás una concepción híbrida del mundo. Los mexicanos, en definitiva, se instalaron en Los Ángeles, entre las clases más bajas. Eran obreros, la mayoría no hablaba inglés. Estaban dentro del sector subalterno y marginado de la sociedad californiana. Empiezan a formar pandillas y eso originó el movimiento zoot suits, que tuvo enfrentamientos callejeros muy fuertes con los marines después de la Segunda Guerra Mundial. Los pachucos tenían una impronta muy irreverente de pararse frente a la cultura anglo, eran desafiantes ante el sistema. Ya en aquellos años surgen las primeras pandillas méxico-americanas, que todavía subsisten en California y son un problema grande de seguridad, como la White Fence, Hawaiian Gardens, Barrio 38, Barrio 36 y la propia Barrio 18.

    ¿Cómo respondieron las autoridades estadounidenses?

    Enfrentaron el fenómeno de manera desatinada, básicamente los fueron metiendo en las cárceles de San Quintín y en el penal del Folsom. Muchos de ellos ni siquiera debían estar ahí porque eran menores de edad, pero estos jóvenes se abrieron campo dentro de las unidades penitenciarias. Y se abrieron campo con violencia. Crearon un sistema que llamaron “El Sur”, porque eran pandillas que operaban al sur de California. En este proceso la estética fue cambiando, ya no eran pandilleros de saco y corbata, con sombreros de ala ancha, sino que incorporaron la estética carcelaria: aparecen rapados, con pantalones anchos, camisas pegadas, tatuajes y con esa red que se ponen en la cabeza, que era la que usaban los cocineros en la cárcel. Todo esa estética está asociada a la vida en los penales y en particular a las tareas de servicio, que era lo primero que les tocaba.

    ¿En las cárceles también se consolidan como estructuras?

    En las calles estas pandillas se peleaban entre sí, pero en la cárcel se unían, porque ahí tenían que enfrentarse con los pandillas de afroamericanos (también llamados mayates), los anglo, los asiáticos, etcétera. O sea, en la cárcel no importaba tanto tu pandilla sino el conglomerado que pertenecías. A ese conglomerado lo llamaron "Sur" y a la orientación de los "sureños" se la bautizó luego como la Mafia Mexicana, o “la M”, que era su abreviación. La M la conformaban los líderes de las pandillas más grandes, funcionaban como una especie de federación, dentro de la cárcel y también pautando la vida de estas pandillas afuera.

    Afuera se peleaban pero con ciertas normas, era una especie de “juego serio”, con muertes, tragedia, pero también con normas. Por ejemplo, no se podía atacar a un pandillero si caminaba de la mano de su esposa, sus hijos o su madre. No se podía hacer drive-by shooting, o sea dispararle a alguien desde un vehículo, por el riesgo de lastimar a otras personas. El pandillero debía bajar del vehículo para disparar. Y si un pandillero incumplía estas reglas, la "M" resolvía que había “luz verde” para atacar a esa pandilla, y sus integrantes recibían golpizas, violaciones o asesinatos dentro de la cárcel.

    ¿De qué año estamos hablando?

    Este fenómeno se consolida entre los años 50 y 70. Y todavía no aparece en escena El Salvador, que en esos años no tenía una migración masiva hacia Estados Unidos. La nuestra era una sociedad más bien agraria, el grueso de la población estaba fuera de los centros urbanos. Era una sociedad muy volcada a la agroexportación de café hacia Estados Unidos, ya desde finales del siglo XIX. El proceso revolucionario salvadoreño termina de consolidarse recién a finales de los 70. En ese momento Estados Unidos jugó fuerte para detener ese "virus comunista" en Centroamérica, porque ya tenían las experiencias de Cuba y Nicaragua, y querían evitar que eso se expandiera. El riesgo de las revoluciones guatemaltecas y salvadoreñas están muy presentes en los discursos de Richard Nixon (1969-1974), Jimmy Carter (1977-1981) y sobre todo después de Ronald Reagan (1981-1989). Les daba terror la posibilidad de que El Salvador siguiera el camino cubano y jugaron fuerte por la lucha contrainsurgente. Le dan mucho apoyo militar a El Salvador y entrenaron a muchos militares en la Escuela de las Américas. En este contexto sí empieza a pasar que miles de salvadoreños emigran hacia Estados Unidos. Es una nueva corriente migratoria, son como hermanos menores de aquellos braceros mexicanos (el término refiere a personas que trabajan con los brazos). Los salvadoreños migran por la crisis económica, la brutal represión estatal y el reclutamiento de jóvenes por parte de ambos estamentos: las guerrillas y el Ejército.

    ¿Cómo se da el vínculo de estos jóvenes salvadoreños con el heavy metal, que es algo de lo que siempre se habla?

    Algunos investigadores que estudian el fenómeno de las “prepandillas”, o sea antes de la formación de la Mara Salvatrucha y Barrio 18, encontraron que en los barrios salvadoreños ya existían pandillas, barriales y pequeñas, antes de las olas migratorias. Escuchaban heavy metal porque era uno de los pocos elementos de la cultura global que había llegado a El Salvador y era además una cultura muy disruptiva. Las letras satánicas, por ejemplo, chocaban muy fuerte con toda una cultura oficial muy clerical, en momentos que una parte de la Iglesia era utilizada por el régimen para mantener un sistema económico. En ese contexto, ser un rockero satánico tenía connotaciones casi revolucionarias, podría decirse. No solo no se dejaban reclutar por el Ejército, sino que se dejaban el pelo largo y adoptaban una indumentaria que no tenía nada que ver con la narrativa oficial. Muchos de estos jóvenes migraron a Los Ángeles. Y también hubo en esta ola migratoria muchos desertores de la guerrilla, o sea que era una corriente migratoria compuesta por un conglomerado de personas complejo, que conocía la violencia por haberla padecido o por haberla ejercido.

    ¿Y en Los Ángeles qué encontraron?

    La verdad es que nunca entendieron a Los Ángeles. Se toparon con esa urbe gigante, y ellos venían de lugares pequeños, con historias violentas, de gente muy pobre. Y tampoco fueron bien recibidos por la comunidad de mexicanos, más bien fueron mal recibidos. Llegaron a competir por la hegemonía de quiénes representaban mejor lo "hispano". Hasta ese momento "hispano" era sinónimo de mexicano. Punto. Llegan los centroamericanos y empieza una competencia simbólica por esa categoría.

    ¿Cómo se daba esa competencia?

    En el mercado de trabajo, por ejemplo, ofreciendo mano de obra más barata. También en la vivienda, hay una disputa territorial por zonas, o en las escuelas. La comunidad mexicana los vio como competencia y se generó una distancia. Eso provocó una mayor  unión entre los salvadoreños, que se juntó en diferentes conglomerados, entre ellos uno que se llamó la Mara Salvatrucha Stoner, la MSS. Básicamente, era un grupo de salvadoreños rockeros que estaba en Los Ángeles. Fueron violentos desde el principio, empezaron a pelear con otras pandillas del conglomerado "sureño" que recién te contaba. Con el tiempo, y con las entradas y salidas de los penales, se fueron convirtiendo en una pandilla de "cholos", que abrazaron esa estética de cabezas rapadas, ropa floja y tatuajes. En ese contexto nace la Mara Salvatrucha 13. El 13 se empieza a usar en la década del noventa, es un número que en realidad usaban todas las pandillas del conglomerado sureño. Florencia 13, White Fence 13, Hawaiian Gardens 13, Crazy Riders 13. Barrio 18 es una pandilla 13, pero si le pusieran el número sería Barrio 1813. De todas maneras, muchos pandilleros andan con el 13 tatuado, porque significa que es una pandilla del conglomerado sureño.

    ¿Cuándo empiezan los problemas entre la Mara Salvatrucha y Barrio 18?

    En los ochenta, en realidad, la Mara Salvatrucha era como una especie de hermano menor de la Barrio 18, de hecho ellos entran al sistema sureño de la mano de Barrio 18. Pero en 1989 hubo un conflicto de sangre y se inició una especie de guerra entre las dos pandillas. Por esos años termina la guerra civil salvadoreña y los miembros de ambas pandillas empiezan a ser deportados. Estos empiezan a clonar sus clicas (células) en El Salvador, de tal forma que los que pertenecían a la célula Hollywood Loco Salvatrucha, por el boulevard Hollywood, clonaron esa célula en El Salvador bajo el nombre Hollywood Loco Salvatrucha. Los que estaban en la calle Normandie fundaron la Normandie Loco Salvatrucha, y después empezó a pasar que muchos jóvenes se plegaban a estas células, sin haber pisado nunca el boulevard Hollywood ni la calle Normandie. Lo mismo pasó con las células de la Barrio 18. Ahí empieza la historia de las pandillas en El Salvador,

    ¿Qué actividad criminal tenían en común?

    En realidad, ellos no nacen propiamente como grupos criminales, ni en Los Ángeles ni El Salvador. No hay una apuesta deliberada por generar plata, sino que buscaban cosas menos tangibles, como la identidad. Después de una guerra civil que había dejado un país destrozado, muchos de estos jóvenes necesitaban pertenecer a algo. Buscando esa familia que no tenían, en algunos casos, es que empiezan a meterse en las pandillas.

    Meterse en una pandilla era pertenecer a algo, con todo lo que eso implica a nivel identitario y eso se fortalece en peleas contra la pandilla rival. La Mara Salvatrucha y la Barrio 18 hicieron ese “juego serio” durante décadas sin que eso signifique algo en términos de plata. Eran solo pandillas que se peleaban. Ahí está la diferencia de las pandillas con otros conglomerados criminales: las actividades no están identificadas con la plata, sino con nociones de estatus, poder, respeto, identidad. De hecho muchos terminaron con largas condenas sin estar vinculados a actividades económicas que hayan implicado dinero. Pero sí les daba estatus. Ellos se tatuaban la cara, el cuello y hasta la boca en señal de compromiso, un compromiso a largo plazo con el grupo al que pertenecen. Durante la década del 90 pelearon en cada uno de los barrios marginales de El Salvador y extinguieron a casi cualquier forma criminal. Más de 150 pandillas que ya existían fueron eliminadas, relegadas o absorbidas por la Mara Salvatrucha y Bario 18. Las bandas de asaltantes, los pequeños traficantes de menudeo y los secuestradores fueron eliminados por las pandillas. Ellos hicieron un monopolio de toda forma criminal que se te ocurra.

    ¿Qué pasa a partir de los años 2000?

    Con el cambio de siglo las pandillas ya empiezan a tener una forma y una estructura mucho más organizada. En los 90 todavía no existía una estructura piramidal, sino que había muchos líderes con igual poder, con algún tipo de coordinación pero cada quien hacía lo que quería. Todavía no había celulares, que será después un factor importante. Ya para el año 2000, los primeros deportados que había regresado al país entre 1993 y 1995 empezaron a tener mayor relación y coordinación. El punto de inflexión es cuando empiezan a incursionar en el mundo de la extorsión. Empezaron con los buses. Era fácil para ellos: cuando el bus entraba a su colonia le pedían al conductor que pague algo cada vez que pasaba. Diez o cinco colones, que era la moneda de aquel momento, o rompían las ventanas del bus. O peor, te matamos. O te quemamos el bus. O asaltamos a tus pasajeros. Los motoristas empezaron a pagar y cuando empezaron a sumar lo que pagaban los motoristas de todas las rutas, vieron que era un dinero importante. Cuando vieron que así hacían plata, empezaron a extorsionar negocios, talleres, pequeñas panaderías de gente pobre, pequeñas empresas de manufactura. Siempre en ámbitos marginales, hasta que dieron el salto de extorsionar a negocios más grandes. Recién ahí el Estado les empezó a prestar más atención a las pandillas. Es una de las cosas más crueles del asunto: el Estado no les puso atención hasta que empezaron a poner en riesgo el bolsillo de la gente de plata.

    ¿Y la política cuando aparece?

    En 2001, con el presidente de derecha Francisco Flores. Ese gobierno presenta un plan "mano dura" que estaba hecho con las patas. Montó una especie de show mediático con el arresto de pandilleros que mandaba a las cárceles. La mayoría eran liberados a los pocos meses, porque no había causa penal contra ellos, otros se quedaron en los penales y allí se conocieron los que todavía no se conocían. Las pandillas empezaron a ser piramidales y aquellos primeros deportados pasaron a ser los líderes del penal. En una misma celda estaba un pandillero de la región central que en la calle no tenía contacto con otro de la región occidental. En esos años empieza el auge de los teléfonos celulares, entonces esos dos pandilleros empezaron a coordinar acciones entre occidente y centro, desde la misma celda, un líder a la par del otro. Eso les dio una facilidad impresionante y se volvieron estructura, todo por esa política desatinada que duró hasta 2009, porque el presidente siguiente, Elías Antonio Saca, estableció un plan de "súper mano dura", que consistía en lo mismo que hoy hace Bukele: arrestar muchos pandilleros, montar un show y meterlos en los penales sin mucho orden.

    ¿Qué más pasó en las cárceles?

    Dentro de los penales se comieron a todas las estructuras criminales que estaban de antes y empezaron a ser los capos. Las pandillas los mataron en masacres carcelarias terribles. El Estado salvadoreño respondió con otra medida estúpida: les dio penales exclusivos a cada pandilla. Como se peleaban entre ellos decidieron armar un penal solo para la Mara Salvatrucha y otro para el Barrio 18. Esos penales se volvieron los cuarteles centrales de la inteligencia pandillera.

    ¿Eso sucedió en gobiernos de Arena o del FMLN?

    En 2004, en un gobierno de Arena. Luego vino el primer gobierno de la exguerrilla del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) con Mauricio Funes a la cabeza (2009-2014), y encontró una crisis carcelaria de los cojones y con las pandillas dominando todo el territorio salvadoreño.

    ¿La estructura criminal de esas pandillas en 2009 seguía siendo la extorsión y no el narcotráfico?

    La base nunca va a ser el narcotráfico, porque El Salvador no es paso de drogas. Venden droga sí, pero muy poca. Honduras y Guatemala sí son paso de droga. Lo de las pandillas en El Salvador es pura extorsión. Eso genera mucha plata, le cobraban hasta a la persona que vende cigarros en la esquina. Eran y son el Estado. Eso generó obstáculos al desarrollo impresionantes y generó muchísima migración hacia los Estados Unidos. Se volvieron poderosos en los barrios y eso contribuyó a que tuvieran más membresía. Eran tan poderosos que Mauricio Funes, un presidente que resultó ser muy corrupto, hace un análisis y se da cuenta que militarmente ya era muy difícil derrotarlos y que avanzar por ese camino podría generar una crisis terrible.

    Funes toma un atajo y decide hacer una tregua clandestina con los líderes pandilleros. Los periodistas descubren esa trama y la publican. Al final, al gobierno no le queda otra que reconocer, pero intentan decir que en realidad facilitó una tregua entre pandillas. Eso no era cierto, fue una tregua entre el gobierno y las pandillas, no entre pandillas. En ese momento las pandillas dejan de atacarse entre sí; seguían extorsionando pero no se mataban. Con el dinero de la extorsión empiezan a hacer negocios, ponen lavaderos de autos, prostíbulos, cervecerías, compran taxis. Las pandillas empezaron a consolidar estructuras con característica de mafia. Aquella indumentaria, el simbolismo y el espíritu pandillero desaparecen. Todo quedó relegado en función del negocio y el poder político.

    Eso implicó también cambios en la estética...

    Es que la Mara Salvatrucha ya no debería considerarse una pandilla en los términos que hablamos, hay que entenderla con otro marco teórico. Se ha transformado en una estructura con ambiciones económicas, hay que abordarla con el marco teórico que analizamos a Los Zetas, al Cartel del Golfo o el Cartel de Medellín. No porque aparezca el narcotráfico, sino por la estructura. Los Zetas tienen todos los delitos que se ocurran, salvo el tráfico de uranio enriquecido. Son estructuras que pueden meterse en un abanico enorme de actividades criminales y económicas. Se meten en los negocios más porosos, como la basura, los negocios informales, controles de puertos. Cuando las pandillas pasan a ser estructuras mafiosas también cambia toda la estética. Los pantalones tumbados, los graffitis y los tatuajes funcionaban para la pandilla y la construcción identitaria, pero no para la mafia. La pandilla tenía una estructura muy pública, se tatuaban la cara y hacían reuniones de hasta 500 miembros, pero eso ya es imposible. En una estructura criminal clandestina, obviamente ya no es conveniente tener un miembro con la cara tatuada, que hace graffitis y lleva ropa tan arquetípica.

    ¿Cómo reaccionó la sociedad salvadoreña cuando supo que había una tregua entre políticos y pandilleros?

    Cuando la tregua se hizo pública, los salvadoreños se sintieron ofendidos. Y como al gobierno le interesaba mantener una buena prensa, empezó a resquebrajar esa tregua. El gobierno de Estados Unidos también metió mano para quebrar la tregua. Pero a esas alturas los políticos se dan cuenta que los pandilleros tenían mucha base social, miles de personas que dependen de ellos. Y eso se podía traducir en votos. Desde ese momento todos los partidos políticos empiezan a negociar con las pandillas. Arena, el FMLN y luego GANA (Gran Alianza por la Unidad Nacional) buscaron sucesivamente el apoyo de las pandillas pensando en la elección siguiente.

    ¿Cómo aparece Nayib Bukele en esta historia?

    Durante el segundo gobierno del FMLN, de Salvador Sánchez Cerén (2014-2019) la tregua con las pandillas se rompe. Fue una cosa macabra, hubo traslados a penales y las pandillas respondieron como en una guerra: empezaron a matar tres o cuatro policías por día, dos o tres militares diarios. Esa guerra entre el Estado y las pandillas la ganó el Estado, por cada policía muerto morían cuatro o cinco pandilleros. Los policías podían matar pandilleros como si mataran pollos. En este contexto es que aparece Bukele como fenómeno político. Es una figura disruptiva que dice: “vengo a romper con estos partidos de mierda de la Guerra Fría que han hecho treguas con los criminales”. Sin embargo, siendo alcalde de San Salvador, ya había tenido acercamientos con las pandillas, que lo ayudaron a ordenar y limpiar el centro histórico de la ciudad. Lo ayudaron con plata y beneficios, hay fotos e investigaciones en Fiscalía que muestran cómo negoció la alcaldía de Bukele con pandilleros.

    ¿Qué pasa cuando llega al gobierno nacional?

    Aunque venían cayendo desde 2016, cuando Bukele llega al gobierno los homicidios se desploman de manera histórica. Las pandillas se concentran en los negocios y no en la guerra. Es la estrategia de las zarigüellas: hacerse el muerto, dejar de matar y mantener las acciones de violencia necesarias para mantener los negocios.

    Bukele siempre dijo que esa caída de los homicidios tenía que ver con su afinada y moderna estrategia de combate al crimen, a la que denominó “plan de control territorial”. Pero nunca explicó qué era ese plan y cómo se financiaba. Nunca fue público, pero sí mediático.

    Con el tiempo se supo, por investigaciones de Fiscalía y periodísticas, que Bukele hizo lo mismo que todos: sentarse y pactar con los líderes pandilleros en los penales, ofreciendo prebendas y disminución de penas. Hubo pocos operativos contra pandilleros, o sea que los dejaron seguir existiendo, pero en las sombras, sin matar. Eso le daba gobernabilidad y al mismo tiempo podía mostrarlo como un logro de su gestión.

    ¿Cuándo se rompe la tregua?

    La tregua se rompió tres veces. En abril de 2020 mataron a 90 personas en un fin de semana. En noviembre de 2021 hubo otros 90 muertos y se acaba de romper en abril de este año, con otras 90 personas muertas.

    El gobierno asegura que en un mes detuvo a 15.000 pandilleros, pero casi no hubo enfrentamientos. ¿Cómo es la correlación de fuerzas entre las maras y el aparato represivo?1

    Las pandillas aprendieron que el conflicto militar con el Estado no las lleva a buen puerto y las pandillas no son un grupo militar bien armado. Las pandillas cometen asesinatos con pistolas calibre 38. Tienen un sistema de control barrial pero no son organizaciones militares ni grandes guerreros.

    ¿Pero el gobierno las tiene infiltradas? ¿Cómo hace para detener a 15.000 pandilleros en menos de 30 días?

    No creo que tenga mucha información. Primero hay que ver si son 15.000, porque eso es lo que declara el gobierno. Si fuera cierto, me atrevo a decir que el 20% son pandilleros, expandilleros y colaboradores, y el resto son personas que agarraron en la calle, durante las redadas. Hay muchos casos documentados de personas que regresaban de su trabajo y están presas. Personas sin historial, que ni siquiera tenían una detención de la policía municipal. Cuando Bukele dice "tengo a 15.000 pandilleros", invitaría a la prensa internacional a poner esas declaraciones en remojo. Hoy no sabemos y no hay forma de averiguar si son 15.000. Tampoco descarto que sean 15.000 detenciones pero sí descarto que sean 15.000 pandilleros. Si hubiera arrestado 15.000 pandilleros habría arrestado a la mitad de los pandilleros que hay en la calle y no es el caso. Está apresando a muchas personas por haber pertenecido, por sus tatuajes vistosos. Muchas de mis fuentes, que son expandilleros, son pastores evangélicos y ahora los detuvieron durante el estado de excepción. De los líderes importantes de las pandillas no hay ninguno detenido, a lo sumo hay pandilleros rasos o colaboradores. Es en gran medida una farsa. Apuesta a capturar a la mayor cantidad posible de pandilleros, sin medir lo que pueda sufrir gente inocente. Es una forma de restarle músculo a las pandillas, sin cometer ninguna acción que vuelva irreconciliable el diálogo. En estas semanas las pandillas no han matado policías, militares, ni funcionarios o miembros del partido de Bukele. Eso no puede ser casualidad. Ninguno de las dos partes hizo nada como para que sea imposible volver a sentarse en la mesa. Se están peleando, pero todavía no se han tocado la cara.

    ¿Se sabe porqué se rompió la tregua?

    No, hay hipótesis. Suponemos que las pandillas dieron el primer paso. Este es un gobierno hiperhermético que no permite la salida de información bajo ningún término. Nos enteramos porque empiezan a aumentar los asesinatos vinculados a la Mara Salvatrucha. Y luego el gobierno de Bukele responde torturando pandilleros y haciendo redadas masivas, en las que caen pandilleros pero la mayoría de los detenidos son civiles inocentes y es difícil saber cuál es la verdad. Pongo un ejemplo, unos pandilleros asaltaron un bus y mataron a tres personas. El gobierno de Bukele hizo un alarde propagandístico increíble, movió helicópteros, drones y policías y dijo que los había capturado. Mostró a dos pandilleros de diferentes pandillas, todos tatuados, y dijo por Twitter que le daría la indicación al director de centros penales que estos delincuentes no vieran ni un rayo de luz en su vida. Era todo mentira. A esas personas las fueron a sacar de su casa y hoy están en libertad. Nunca fueron acusadas por ese delito porque no estaban en el lugar. Sin embargo, en la narrativa quedó que el presidente capturó a esos criminales.

    En este contexto hay como una especie de arremetida contra periodistas e investigadores, como en tu caso.

    Bukele ha apostado con mucha fuerza y recursos a mantener una narrativa. No olvides que es un publicista, y eso se nota. Tiene una narrativa muy sólida, pero que plantea un país irreal. Todos los gobiernos apuestan a una narrativa, pero este lo hace de manera desmedida y con un talante mesiánico. El periodismo independiente puede ser un obstáculo muy fuerte para mantener esa narrativa. Por ejemplo, si el gobierno dice que las pandillas están derrotadas, es algo que el periodismo y las investigaciones académicas pueden refutar, porque es fácil comprobar que las pandillas siguen controlando territorios. Nos hemos vuelto voces incómodas para el oficialismo, a tal nivel que han invertido miles de dólares en espiarnos a través de Pegasus y ha invertido en todo su aparato propagandístico para tratarnos como parte de una conspiración mundial, originada por una persona satánica, terrible y judía como George Soros, que parece que convenció al Washington Post, The New York Times, El País de Madrid, Human Rights Watch, Joe Biden, Naciones Unidas. Bukele ha convencido a una parte de la población que todos respondemos a los partidos políticos del pasado. Les dice que ya no somos solo defensores de los pandilleros, sino que somos directamente pandilleros. Han apostado a que el salvadoreño no nos lea, sino que apenas nos conozca mediante su propaganda gubernamental, en la que nos trata como criminales.

    ¿Qué puede pasar en las próximas semanas?

    No lo sé. Yo no creo que la negociación con las pandillas sea el mejor camino, sobre todo por cómo lo han hecho estos gobiernos. Pero en este momento, y siendo muy pragmático, sería desastroso que se vuelva nuevamente a romper la tregua. Muchos muertos. Un país tan chiquito que entierra 90 personas en un fin de semana es un puto funeral. No es un país, es un cementerio. Es muy duro vivir eso.

     

    1Quince mil detenciones era el dato oficial al momento de la entrevista. El número actual, según la cuenta de Twitter de Bukele, es de 18.000 personas detenidas

     

    Lucas Silva (Uruguay) es editor de turno y coordinador de especiales en ARN. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República. Trabaja en el periódico La Diaria desde su fundación. Fue editor de Economía y Política, y desde 2014 a 2021 ocupó el cargo de director periodístico. Colaboró como columnista de opinión en la versión en español de The Washington Post. Es docente de periodismo político en la Universidad de Montevideo y colabora como especialista en el diplomado para periodistas del Tecnológico de Monterrey (México). 
    Twitter: @LucasMartinSil
    Instagram: @lumsilva2018

     

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  • Encrucijada electoral en Colombia: ¿cambio o continuidad?

    La encrucijada electoral en el 2022 está polarizada entre el cambio de rumbo hacia la democratización o por la continuidad, responsable del estallido social de 2021.

    Por Javier Calderón Castillo

    El concepto de cambio en los procesos electorales pocas veces se acerca a una definición profunda, orientada a la transformación o a la transición. Es usado en la comunicación política como un significante, el de “llenar” una expectativa, y su axioma, es más bien el de sustitución. En el caso del actual proceso electoral colombiano, el asunto del cambio tiene trascendencia por la posibilidad de triunfo del binomio progresista Gustavo Petro - Francia Márquez, quienes tienen la enorme responsabilidad de lograr una votación capaz de vencer a los de siempre, al establecimiento político que lleva más de doscientos años de gobierno.

    La encrucijada electoral en el 2022 está polarizada entre el cambio de rumbo del país para su democratización o por una continuidad asfixiante, responsable del estallido social de 2021.

    El 29 de mayo, día de la elección, Petro deberá competir contra todo el establishment político y económico, disperso en las candidaturas de Sergio Fajardo (centro); Federico Gutiérrez (derecha); Rodolfo Hernández (derecha); Ingrid Betancourt (centroderecha); y otras tres candidaturas que no superan el 1% en las encuestas. Las campañas de Fajardo y Gutiérrez serán las más desafiantes para el tándem progresista que representa hoy, la principal opción en las encuestas y en las calles.

    Será una campaña reñida, con muchos actores en disputa y con muchos ejes de discusión: la implementación del Acuerdo de Paz (la justicia y la reforma rural, en especial); y de todo el paquete de reformas con perspectiva de restitución de derechos; la transformación del sistema de salud y el pensional; el desplazamiento de una casta burocrática, adueñada de las políticas públicas (y sobre todo, del presupuesto de la Nación).

    La contienda

    Con ese contexto, es fácil suponer la virulencia que tomará la puja electoral. En la elección parlamentaria ya se evidenció el tono y tipo de acciones que puede emprender la derecha. Tras el retroceso del uribismo, al perder 22 bancas en el Congreso, el expresidente Álvaro Uribe denunció fraude y pidió, sin éxito, un recuento total de los votos, dejando latente la posibilidad de desconocer el resultado presidencial. Fue tan duro el golpe que desistieron de tener un candidato propio, para adherirse a la campaña de Gutiérrez. Es la primera vez, en veinte años, que deberán sumarse a otra campaña presidencial.

    En efecto, los grupos empresariales (y sus medios de comunicación), están nerviosos y piden unidad en las derechas. Están tratando de posicionar a Federico Gutiérrez como un “renovador” y tratan de escenificar una polarización con Gustavo Petro para desechar a otros candidatos y obligar a un balotaje.

    Los estrategas de la derecha pretenden reeditar el escenario de 2018, cuando todas las fuerzas de centro y derecha se sumaron a Duque y lograron vencer a Petro. Sin embargo, el problema que enfrentan para ello es que Duque hizo una pésima gestión, sin logros para destacar. Uribe perdió popularidad y no puede mostrar a Gutiérrez como su elegido, ya que este, a su vez, no puede despegarse de Duque porque necesita el dinero del Estado, fundamental para su campaña con baja adhesión popular y sin un programa distinto al neoliberalismo de siempre.

    Federico Gutiérrez o Sergio Fajardo no contarán con el miedo al “Castrochavismo” o a la toma estatal de las guerrillas. Tampoco pueden reeditar el 2018 porque el candidato que tiene la centralidad es Petro, que el 13 de marzo obtuvo el 47% de los votos de las consultas internas, 18% por encima de la consulta de Gutiérrez y 30% por arriba de Fajardo.

    El escenario para Petro

    En estas condiciones, el escenario más probable es el triunfo de Gustavo Petro. Los gestos políticos de algunos sectores así lo indican. En el Partido Liberal, por ejemplo, están acomodando sus fuerzas parlamentarias para negociar y condicionar el desarrollo del programa progresista. Ya hablan de “líneas rojas”, que no cruzarán en el apoyo a las políticas progresistas. Intentarán mantener el modelo económico en lo estructurante, un Estado pasivo en la economía, leyes favorables a los capitales extranjeros, sostener sin cambios sustantivos la exportación minero-energética y mantener en manos privadas la salud y el sistema. El uribismo, por su parte, intentará impedir cambios en la economía rural, centrada hoy en el rentismo improductivo (y el narcotráfico).

    La dimensión del cambio y el creciente temor de la derecha abren otro escenario que matiza la posibilidad de un triunfo de Petro. La desesperación de las derechas tornará la campaña en una feroz disputa, sin que se pueda tener dimensión de sus alcances para impedir la victoria progresista (o sí sabe, pero es mejor no especular). Tanto los grupos empresariales –con sus medios de comunicación–, los sectores militares, incluso factores externos (como sectores de Estados Unidos) se esforzarán a fondo para evitarlo.

    Si ganan Petro y Francia será un gran paso adelante para el país, aunque se desaten los intentos uribistas por hacer “invivible la República” y de evitar un cambio de fondo, como lo intentarán los liberales, condicionando la agenda legislativa para disipar la potencia del programa progresista. Si pierde Petro y Francia, pierde Colombia y quizá la integración de América Latina, aunque las razones del avance progresista seguirán activas, junto con la movilización y la resistencia social.

     

    Javier Calderón Castillo (Colombia) es sociólogo y magíster en Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, candidato a doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Docente e investigador sobre problemas geopolíticos latinoamericanos, del pensamiento crítico colombiano, de los movimientos populares y los partidos políticos. Escribe para el Centro Latinoamericano de Geopolítica y hace parte del Grupo de Pensamiento Crítico Colombiano, del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Universidad de Buenos Aires. 
    Twitter: @javiercc21 

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  • ¿La esperanza le ganó al miedo?

    En la noche del 19 de diciembre de 2021 una oración comenzó a recorrer Chile, desde los mítines de celebración, aglomeraciones en plazas y lugares icónicos del país, en redes sociales, hasta que finalmente, recalaría en la voz del presidente electo, Gabriel Boric, quien, con un particular énfasis, la mencionaría en su discurso de celebración. “Hoy día la esperanza le ganó al miedo”, atravesó la pantalla de los millones de chilenos y chilenas que confiaron en el entonces candidato.

    Por Francisco Grandón

    En la noche del 19 de diciembre de 2021 una oración comenzó a recorrer Chile, desde los mítines de celebración, aglomeraciones en plazas y lugares icónicos del país, en redes sociales, hasta que finalmente, recalaría en la voz del presidente electo, Gabriel Boric, quien, con un particular énfasis, la mencionaría en su discurso de celebración. “Hoy día la esperanza le ganó al miedo”, atravesó la pantalla de los millones de chilenos y chilenas que confiaron en el entonces candidato. Pero, ¿fue la esperanza la que realmente logró asestar el gran golpe al miedo que había levantado la candidatura adversaria?

    Histórico presidenciales chilenas

    Antes de adentrarnos en lo acontecido a fines de 2021, es necesario hacer un repaso de la participación ciudadana desde la vuelta a la democracia en lo que a elecciones presidenciales se refiere.

    Tras el triunfo del “No” a la continuidad del dictador Pinochet, se realizó la primera elección presidencial en 1989, la cual contó con una participación de 6.979.859 votos y que dio por ganador a Patricio Aylwin por 3.850.571 sufragios. Luego de cuatros años y con 6.968.950 votos válidamente emitidos, se consagra presidente de Chile Eduardo Frei Ruiz-Tagle con 4.040.497 preferencias. Durante 1999 Ricardo Lagos es electo presidente con 3.683.158 preferencias de un total de 7.178.727 votantes. 

    En 2005, por primera vez en la historia de Chile, es elegida una mujer como presidenta. En esta elección participaron 6.959.413 personas y Michelle Bachelet se impuso con 3.723.019 preferencias. Las elecciones de 2009 dieron por ganador a Sebastián Piñera con 3.591.182 votos de 6.958.972 votos válidamente emitidos. En 2013 Bachelet vuelve a ser electa presidenta tras la votación de 5.697.751 ciudadanos y ciudadanas, de los cuales 3.470.379 fueron para ella. En 2017 Piñera repite su presidencia obteniendo 3.796.918 votos de un total 7.032.878 sufragios. 

    Primarias presidenciales

    Ya de vuelta al proceso electoral presidencial de 2021, esta responde a un proceso de etapas, siendo la primera de ellas las primarias presidenciales. Aquí, diferentes bloques políticos ponen a disposición sus nombres para elegir al representante de cada uno en la elección presidencial. 

    Se enfrentaron dos coaliciones, Apruebo Dignidad y Chile Vamos, con Daniel Jadue y Gabriel Boric y Joaquín Lavín, Mario Desbordes, Sebastián Sichel e Ignacio Briones, por cada una de ellas. Los resultados, para sorpresa de muchos, y con una amplia ventaja, dieron por ganadores a Sebastián Sichel y Gabriel Boric, obteniendo 49% y 60% de los votos dentro de sus coaliciones, respectivamente.

    Primera vuelta presidencial

    Tras ganar la primaria presidencial de la derecha, Sichel comenzó un periplo hacia el centro del electorado, vaciando y dejando un flanco abierto para que el candidato de extrema derecha, José Antonio Kast, fuera a sacar una tajada del extremo de la torta. Este último lo logró de gran manera, conquistando al votante más conservador, obteniendo una cantidad de votos similar a la obtenida por el rechazo a la nueva constitución en el plebiscito de 2020 realizado en el país, posicionándose así como el referente de la derecha tradicional más conservadora, por sobre Sichel.

    El eje discursivo bajo el cual Kast elaboró su mensaje electoral se centró en el miedo, plasmándolo tras el clivaje caos versus orden. Aprovechó el desgaste de la opinión pública con las manifestaciones que dieron pie al proceso constituyente, a la violencia exacerbada por los medios en algunas regiones, al igual que las grandes olas migrantes que cruzaban la frontera norte del país, además de centrar discursivamente a Boric como representante del comunismo, partido que es ampliamente resistido en Chile. Junto a esto, blindó su mensaje de certezas e ideas radicales que, para muchos chilenos descontentos y cansados de algunas de los factores ya mencionados, encontraban sentido. 

    Se posicionó como un outsider, un rechazado, un marginal que deseaba construir una nueva identidad patriota bajo la figura de la refundación de Chile. Incitó a sus seguidores y a su target a atreverse, a demostrar que no eran pocos y que si salían de dónde se encontraban escondidos –muy similar a la retórica trumpista– podían obtener un triunfo. Lo logró.

    Respecto a Boric, este se centró en la esperanza, queriendo disputar el miedo con la esperanza de un nuevo Chile. Desde la perspectiva de estudio del caso particular de la campaña del candidato de Apruebo Dignidad, todo hacía parecer que habían clivajes que ya estaban agotados, debilitando así el concepto de esperanza como motor de tracción electoral. El proceso constituyente en el país había decaído en la opinión pública, por lo que la esperanza también. La exacerbación medial de la violencia, la inmigración y otros, que tantos frutos dio a Kast, parecían perjudicar a un Boric que mantenía su confianza en el concepto.

    Durante un Twitter Spaces de Relato, donde conversamos con Sebastián Kraljevich, director estratégico de la campaña de Gabriel Boric, nos mencionó que el objetivo principal en primera vuelta era presidencializar al candidato, darle la prestancia necesaria debido a los ataques constantes que recibía respecto a su juventud e imagen, entre otros. Otro objetivo mencionado por Kraljevich era pasar a segunda vuelta sin importar si fuese como primero o segundo, esto siendo muy relevante considerando que una campaña electoral no solo puede responder a lograr un objetivo, asumiendo la realidad bajo la cual se desarrolla la estrategia de campaña. Si bien fue un duro golpe para el equipo de Boric, considerando la fuerza que había obtenido en primarias, el estratega de campaña explicó que era parte del proceso que se tenía en cuenta. 

    Segunda vuelta

    Kast no realizó muchos cambios a lo realizado durante la primera vuelta, ¿por qué modificar algo que funcionó tan bien? Mantuvo la misma tónica, miedo, caos vs orden, anticomunismo, pero agregó un par de elementos que parece terminaron debilitándolo en el transcurso del mes de campaña.
    Incorporó figuras del actual gobierno que finalmente terminaron haciéndole mella. Recordemos que se erigió como un outsider político y un crítico de la debilidad de Sebastián Piñera, el presidente en ejercicio, mientras se desarrollaba la campaña, una contradicción que tuvo que intentar resolver a medida que se desarrollaba el proceso electoral.

    Al erigirse como una candidatura de extrema derecha, con ideas radicalmente conservadoras, salir a conquistar un mundo más moderado lo llevó inevitablemente a recular ciertas propuestas programáticas que le habían permitido obtener visibilidad y votos en primera vuelta. Se vio en la disyuntiva si al contradecirse mantendría su electorado o esto le permitiría sumar más. Finalmente, ideas como remover el ministerio de la mujer y equidad de género, crear una zanja para evitar la llegada de más inmigrantes (muy trumpista, nuevamente) y permitir algunos beneficios estatales solo para mujeres casadas, entre otros, tuvieron que desaparecer. El programa fue reformado en su totalidad para moderarse e ir por la cantidad de votos que le permitiese ganar en balotaje. Las certezas, la seguridad y el orden presentado en primera vuelta se tambaleó ante las indecisiones.

    La derrota en primera vuelta terminó por fortalecer al equipo de Boric, al igual que en el resto de las coaliciones, partidos, movimientos y ciudadanos más representados por la izquierda, centroizquierda y el centro mismo. El miedo a un gobierno fascista golpeó fuerte a los chilenos y chilenas, por lo que comenzaron a movilizarse. 

    En el Twitter Spaces mencionado Kraljevich hizo hincapié en lo importante de los estudios de opinión pública. La esperanza no desapareció en la gente, pero sí el miedo era una emoción preponderante en aquellos que apoyaban la candidatura, por lo que se decidió trabajar con él. La esperanza seguía, pero el miedo parecía ser un elemento que iba a ser parte del eje bajo el cual la campaña se reestructuraría.

    Este miedo, el miedo a un gobierno fascista, el miedo a perder lo avanzado desde octubre de 2019, el miedo a volver a lo mismo de siempre, el miedo a una dictadura, el miedo a que se apagara la llama de la esperanza fue la emoción motivadora para generar una tracción nunca antes vista en términos electorales.

    La campaña se escapó del control de Boric y comenzaron a generarse grupos autoconvocados, La ciudadanía despertó y gracias a la gestión del equipo estratégico se logró guiar esos esfuerzos ciudadanos a un triunfo electoral.

    Se fortalecieron ejes temáticos que se encontraban débiles, como seguridad, economía y salud, además de continuar su proceso de presidencialización con el fortalecimiento de su figura.

    Lo autoconvocado fue más poderoso que la misma fuerza de la coalición de Apruebo Dignidad. La ciudadanía en redes despertó al minuto del triunfo de Kast en primera vuelta, mensajes en contra de un gobierno liderado por alguien de extrema derecha se tomaron las redes sociales. El miedo unió a todos.

    Tras estos esfuerzos, los resultados dieron por ganador a Boric, el enfrentamiento en segunda vuelta del miedo contra el miedo dio réditos positivos para la candidatura presidencial de Apruebo Dignidad que, junto al equipo de campaña, tuvieron la capacidad de leer mejor cómo utilizar este concepto para crecer y obtener así los votos que se necesitaban para ganar la elección.

    Elección histórica

    Tan claro fue el triunfo de Gabriel Boric que la elección presidencial es la que ostenta actualmente la mayor participación desde el sufragio voluntario implementado en 2012: 8.362.571 votos, correspondientes al 55,6% del padrón electoral. Además, se transformó en el presidente electo con la mayor cantidad de votos emitidos, 4.620.671.

    A su vez, es el mandatario electo más joven de la historia de Chile, teniendo 35 años al momento de las votaciones y asumiendo el cargo con 36 años y un mes. Boric también se transforma en el primer jefe de Estado que, tras perder en primera vuelta, termina imponiéndose posteriormente en el balotaje. Y por si todo lo anterior no fuera suficiente, rompe con el duopolio político imperante desde el regreso a la democracia al no pertenecer a las coaliciones tradicionales.

    Miedo vs miedo

    Finalmente, la tesis del miedo vs miedo se valida, pero trae consigo repercusiones complejas para la gobernabilidad, su base electoral que cree fervientemente en la esperanza seguirá estando junto a Boric, mientras que aquellos que se sumaron para contrarrestar el embiste fascista pueden desplegarse y ser un escollo complejo de afrontar frente a las adversidades que se puedan presentar mientras se gobierne.

    Si bien, durante la disputa electoral, la esperanza parece haber sido desplazada, una vez acabada la elección la esperanza comienza a tomar relevancia y el trabajo realizado durante todos los meses ve réditos a ser el sustento principal bajo la cual el gobierno de Boric comienza a construir sus bases. El miedo venció a la esperanza electoralmente, pero es esta última la que brinda las fortalezas necesarias para construir gobierno y su estrategia comunicacional.


    Francisco Grandón (Chile) es Relacionador Público y Máster en Comunicación Creativa y Estratégica. Se desempeña como consultor en comunicación política y campañas electorales, especializándose en el proceso de elaboración, construcción y desarrollo de la estrategia. Ha participado en elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales en Chile.
    Twitter: @fgrandong
    Instagram: @fc.grandon
     

  • 71


  • Mujeres políticas en el Perú: ¿Estamos en franca evolución?

    Pedro Castillo como presidente de Perú, insiste en mantener el patriarcado y el machismo en sus carteras ministeriales y en las diferentes instancias de poder. Un gobierno que, tras cuatro cambios de gabinetes sumergidos en permanente crisis política, no supera el dígito de tres mujeres de casi veinte carteras ministeriales. ¿Gobierno morado? ¿De qué trata ello?, parecen decir.

    Por Sandra Guerra 

    Se le conoce a marzo como el mes de la mujer por el #8M. Lo cierto es que las mujeres, por lo menos de la región, no lo celebramos, menos aún en el Perú, donde el actual gobierno, el cual lleva meses de existencia con Pedro Castillo como presidente, insiste en mantener el patriarcado y el machismo en sus carteras ministeriales y en las diferentes instancias de poder. Un gobierno que, tras cuatro cambios de gabinetes sumergidos en permanente crisis política, no supera el dígito de tres mujeres de casi veinte carteras ministeriales. ¿Gobierno morado? ¿De qué trata ello?, parecen decir.

    El 8 de marzo no se celebra, se conmemora. Desde la consultoría política con enfoque de género, y desde cualquier espacio de representación, lo tomamos para hacer un bloque de causas justas y comunes. El liderazgo femenino no es de enunciados, ni nominal, lo es de acciones, y así lo vivimos no solo en marzo. Sin embargo, fue grandioso ver, en tierra, aire, redes, a millones de mujeres el #8M, diciéndole al mundo que estamos obrando juntas para tomar lo que es nuestro. Y lo hemos hecho con ellos, siempre. 

    Es propicio marzo, además, para mirar al Perú y analizar cómo va la participación política de mujer en la arena política, pues esta ha estado en una situación de desventaja en todos los niveles de gobierno. Veamos:

    El Congreso complementario 2020-2021 aprobó, por dictamen, la ley de paridad y alternancia del 50% para las elecciones del 2021 como parte de las reformas políticas, lo que obligó a aplicarse mediante los criterios de paridad y alternancia de género, según la Ley N.° 31030, e implicó que las listas presidenciales debieron contar, por lo menos, con una mujer o un hombre en su conformación.

    Pero la equidad no pasa solo por lo legal y nominal, pues aún con una cuota del 50%, que se entiende como derecho humano fundamental, y no por mérito o concesión, las brechas a superar aún son de largo aliento. A la fecha, contamos con 52 mujeres congresistas de un total de 130 escaños en un sistema unicameral, las que resultaron elegidas para el periodo legislativo 21 - 26. En el Perú, las mujeres constituyen el 50,8% de la población general y aproximadamente son la mitad en la militancia de los partidos políticos. Con esto queda claro que sí existen mujeres políticas en el Perú.
    Según datos del Jurado Nacional de Elecciones, de las 11.470 postulaciones distritales, 946 fueron lideradas por mujeres (8,2%). En el ámbito provincial, la proporción es similar: solo 181 de las 1.996 candidaturas fueron femeninas (9,1%). En cuanto a las aspirantes al sillón de alguno de los 25 gobiernos regionales, apenas hubo 32 candidatas de un total de 368 (8,7%).

    A decir de Observa Igualdad del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) el tema de “la ubicación de las mujeres en las listas electorales, constituye un proceso electoral significativo para el avance de la participación política de las mujeres, y que resulta prioritario analizar otros factores que inciden en la posibilidad de ser electas, con la finalidad de alcanzar un sistema de representación paritario en su conformación y agenda”.1  

    Mientras que, a decir del Registro de Organizaciones Políticas, hasta septiembre de 2020, “en el caso de las Elecciones Generales 2021, y a pesar de la aprobación de la paridad y alternancia, solo el 24% de las mujeres se encuentra dentro del tercio superior. No obstante, a partir de las ECE 2020 se muestra una reducción en el porcentaje de mujeres dentro del tercio inferior, disminuyendo hacia un 36%. Sin embargo, la razón más importante es que solo 98 mujeres son cabeza de lista de las candidaturas inscritas a nivel nacional, lo cual representa el 22%, cifra similar a la obtenida en las Elecciones Congresales 2020 (22,2%)”. (Observatorio Igualdad. JNE. Pág.9, 2021)

    Respecto a la militancia en las organizaciones políticas: “en el año 2020 se registró un total de 1.663.147 personas afiliadas a organizaciones políticas de alcance nacional. Así, el 52% del total está conformado por hombres y el 48% por mujeres. Fuerza Popular, con 56%, Podemos Perú y el Partido Popular Cristiano, ambos con 55%, son las organizaciones políticas con mayor presencia de mujeres militantes en sus filas”.2  
    Las barreras en el camino hacia cargos de poder:

    •    Al año 2019, el 29,4% de las mujeres de 14 y más años de edad no tienen ingresos propios, siendo esta proporción 2,5 veces más que los hombres (11,9%). La brecha más significativa se presenta en las mujeres del área rural donde el 43,5% de ellas no tienen ingresos propios, mientras que en el caso de los hombres representa el 12,7%.3 

    •    “En el Perú, al año 2018, el 12,6% de las adolescentes de 15 a 19 años de edad, tenían al menos un hijo o hija o estaban embarazadas de su primer hijo/a.4 

    •    Al año 2019, el 29,4% de las mujeres de 14 y más años de edad no tienen ingresos propios, siendo esta proporción 2,5 veces más que los hombres (11,9%).5  

    Bajo el enfoque derechos humanos, para entender, asumir y poner en práctica la perspectiva de género y el enfoque de interseccionalidad, es indispensable la participación igualitaria de las mujeres en la toma de decisiones para ofrecer respuestas a la crisis efectivas y apropiadas. Capítulo aparte representa hablar de las mujeres políticas en campaña y todas las desventajas que viven, entre ellas el acoso político digital y en tierra, además de la desventaja de financiamiento a la hora de gerenciar la misma, pues una de las razones tiene que ver precisamente con la brecha salarial.

    1 Observatorio Igualdad. JNE. Pág.4, 2021.
    2 Observatorio Igualdad. JNE. Pág.4, 2021.
    3 INEI pág. 31, 36.
    4 INEI pág. 31.
    5 INEI pág. 36.
     

    Bibliografía:
    Observa Igualdad. Jurado Nacional de Elecciones (Lima, marzo de 2021). Participación política de las mujeres en las EG 2021. 
    https://observaigualdad.jne.gob.pe/documentos/recursos/Reportes/Perfil-Electoral-N6-2021.pdf
    Registro de Organizaciones Políticas Participación política de las mujeres en las EG 2021. 
    https://observaigualdad.jne.gob.pe/documentos/recursos/Reportes/Perfil-Electoral-N6-2021.pdf
    Instituto Nacional de Estadística e Informática - INEI (Lima, mayo de 2021). Brechas de género 2020. Pág 36.
    https://www.inei.gob.pe/media/MenuRecursivo/publicaciones_digitales/Est/Lib1801/libro.pdf 

     

    Sandra Guerra (Perú) es experta en Comunicación de Gobierno, con foco en gobiernos regionales. Ejecuta Comunicación Electoral y de Crisis. Tiene estudios de posgrado en Dirección de Comunicación. Ha liderado áreas de Comunicación Empresarial y Responsabilidad Social dentro y fuera de su país. Ha trabajado en todas las instancias de gobierno asesorando alcaldes, gobernadores, congresistas. Ha liderado gabinetes de comunicación en ministerios y órganos adscritos. CEO de Guerra & Poder, ganador 2021 de un Napolitan Award en creatividad - campaña parlamentaria, además de más de seis nominaciones en los diferentes premios del sector de la comunicación política.  Es considerada por los premios Innopolitica entre las tres mujeres innovadoras en la comunicación política iberoamericana. 
    Twitter: @GuerraSandra_
    Instagram: @guerrasandra_

     

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  • Revocatorio de mandato de López Obrador se convirtió en “jornada histórica” para la democracia

    El revocatorio de mandato del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en el que el jefe de Estado recibió más del 90% de respaldo para que siga en el gobierno, fue un hecho histórico, según evaluaron los consultores políticos mexicanos Javier Sánchez Galicia y Edna Laura Huerta. 

    Por ARN

    El revocatorio de mandato del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en el que el jefe de Estado recibió más del 90% de respaldo para que siga en el gobierno, fue un hecho histórico, según evaluaron los consultores políticos mexicanos Javier Sánchez Galicia y Edna Laura Huerta. 

    Sánchez Galicia y Huerta participaron este martes de un nuevo conversatorio en Twitter Spaces organizado por la Agencia Regional de Noticias (ARN) y la revista de comunicación política Relato

    El domingo, se realizó en México un revocatorio de mandato a López Obrador, una iniciativa impulsada por el propio presidente. Para que fuera vinculante, debía votar al menos el 40% del padrón electoral. En la jornada votó el 17,7%. El 91% de los que lo hicieron respaldaron al presidente. 

    Sánchez Galicia y Huerta analizaron los resultados y sus impactos sobre el tablero político nacional, las próximas elecciones regionales y el segundo tramo del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

    Al comienzo de la charla, Sánchez Galicia evaluó el proceso político del revocatorio desde cuatro premisas: el impulso de un acto democrático inédito para el país, que durante muchos años se caracterizó por un “sistema de partido único de hegemonía partidaria; el acto “ególatra” de un presidente que quiere mostrar el “músculo” de su buena aprobación (una encuesta del Financial Times lo ubicó como el segundo mandatario mejor evaluado del mundo, después del primer ministro de la India); una expresión de un "discurso populista", o como parte de una estrategia de comunicación política que termina dejando al presidente AMLO como un excelente estratega.

    Huerta, en tanto, colocó a la revocación de mandato como “un antes y un después” en la historia mexicana, en tanto “derecho conquistado por la ciudadanía”. “Fue un avance para la historia de la democracia en México”, manifestó la analista en su primera intervención.

    Crecimiento

    Sanchez Galicia afirmó que la primera propuesta de revocación de mandato la hizo el presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), aunque la puso sobre la mesa “sin interés en que se concretara”. A mitad de su mandato, en 2015, Peña Nieto enfrentaba algunas de las peores denuncias de corrupción de su gestión (la “casa blanca” en Las Lomas, por ejemplo) y su aprobación estaba a la baja por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, recordó el analista.

    La situación de AMLO es diferente que la de su antecesor. Sánchez Galicia dijo que en la anterior consulta popular de agosto del 2021 (en la que se preguntó por un juicio a los expresidentes) votó poco menos que el 8% del padrón y este domingo en el revocatorio la cifra subió a casi 18%. “Estamos hablando que hay un proceso de crecimiento en torno a los ejercicios” de democracia directa, evaluó el consultor.

    Huerta coincidió en que no se puede comparar el proceso de revocación de mandato con la elección del 2018, que llevó a AMLO a la presidencia tras dos intentos falliidos,  ya que este domingo la autoridad electoral, el INE, solo colocó un tercio de las casillas que las que había habilitado en aquella instancia.

    En cuanto a la estrategia electoral, Sánchez Galicia definió a AMLO como un presidente “a prueba de balas” por el apoyo popular que tiene “más allá de los resultados” del revocatorio. El académico dijo que en la base social de AMLO hay un fuerte componente “clientelar”, en el sentido que son personas que de manera directa o indirecta son beneficiados por los programas sociales del gobierno.

    Eso se ve reflejado, según dijo, en la buena votación que obtuvo en la región sureste del país, en estados como Tabasco y Oaxaca, donde hay una “presencia importante” de Morena. “El presidente sabe cómo jugar este juego y está jugando”, respondió Sánchez Galicia.

    Incidencia en las elecciones regionales

    Huerta evaluó que los resultados del referendo revocatorio “marcarán la recta final” de la presidencia de AMLO y tendrán incidencia en las próximas elecciones regionales. Para la izquierda mexicana, según dijo, se abren ciertas “alertas” en relación a cómo movilizar sectores sociales más allá del núcleo duro de Morena (el partido de gobierno), más allá de cómo se hayan comportado los organismos electorales y las particularidades de una elección que se llevó a cabo en el arranque de la Semana Santa. En particular, mencionó la necesidad de “ajustar las tuercas” en materia organizativa. “Creo que aquí faltó un poco más de organización, esa es una parte medular que podemos reflexionar sobre este domingo”, reflexionó.

    Sánchez Galicia ubicó al proceso de revocación del mandato como parte de una estrategia de “polarización política” de AMLO. “Al presidente le gusta polarizar, dividir, poner las cosas en blanco y negro”, sintetizó el académico, quien citó textos de la politóloga argentina María Esperanza Casullo sobre el populismo y el uso de ese “lenguaje polarizador”,

    “Ella habla del líder mítico que se pone del lado del pueblo contra el adversario que está en contra del pueblo”, dijo Sánchez Galicia, quien recordó, como por si acaso, que los expresidentes Hugo Chávez y Evo Morales apelaron desde el gobierno a la herramienta de revocación de mandato. Este fenómeno, según dijo, tampoco es exclusivo de las izquierdas, ya que también apelan a la polarización como estrategia presidentes derechistas como Donald Trump o Jair Bolsonaro.

    Huerta, por su parte, recordó que el revocatorio fue uno de los compromisos de campaña de AMLO en la elección que lo llevó al gobierno y el cumplimiento de esas promesas son una parte central de su estrategia política. “Una de las estrategias de AMLO es resaltar que se cumple con una promesa de campaña, esa parte es fundamental tenerla en cuenta".

    En cuanto al resultado del revocatorio y las próximas elecciones regionales, Sánchez Galicia destacó que en los estados de Tabasco y Oaxaca, el presidente y Morena tienen un promedio de aceptación de 80%-81%. En esos lugares y también en Quintana Roo, según el analista, para el oficialismo asociar los candidatos regionales con la figura presidencial es “positivo”. Además pronosticó que en el caso de Hidalgo pesará mucho qué suceda con la reforma eléctrica que promueve el gobierno.

    En los estados ubicados al norte de ciudad de México (Chihuahua, Durango y Tamaulipas) las chances de Morena son menores y aumentan las posibilidades de ganar de los partidos de la oposición (PAN, PRI), aseguró el consultor político.

    Punto para el presidente

    Sánchez Galicia y Huerta coincidieron en que el revocatorio de mandato se convirtió en una “jornada histórica” para la democracia mexicana, en particular para las nuevas generaciones que ahora saben que cuentan con ese derecho.

    “Ante las ausencias, cualquier presencia es notoria. En este caso, ante la ausencia de democracia cualquier presencia o esfuerzo democrático termina siendo notorio, entonces sí es algo que va a pasar a la historia y es un ejemplo de democracia. Creo que sí, que se anotó un punto importante el presidente”, resumió Sánchez Galicia.

    A su turno, a modo de cierre, Huerta reflexionó: “Yo también creo que va a pasar a la historia la revocación de mandato. Realmente veo un impacto hacia las nuevas generaciones, que ahora saben que la ciudadanía puede quitar a un presidente, un senador o gobernador. Esa es la victoria, que los ciudadanos tienen ahora conciencia de que pueden usar esta herramienta”.

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  • México: 2022 el año de la supervivencia de la oposición en la carrera a la sucesión presidencial

    México tendrá elecciones en seis estados: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Tamaulipas y Quintana Roo, donde principalmente existen tres opciones políticas para alcanzar la gubernatura en cada estado, Coalición Va Por México (PRI-PAN-PRD), Coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PVEM) y Movimiento Ciudadano.

    Por José L. Mendoza De Anda

    México tendrá elecciones en seis estados: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Tamaulipas y Quintana Roo, donde principalmente existen tres opciones políticas para alcanzar la gubernatura en cada estado, Coalición Va Por México (PRI-PAN-PRD), Coalición Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PVEM) y Movimiento Ciudadano.

    Cada opción política que tienen los ciudadanos en esta elección representa en cierta medida los constructos sociopolíticos que se han establecido a partir del 2018, donde la ciudadanía ha ido optando por nuevas formas de gobierno y de representación en el propio sistema político mexicano.

    Dentro de la contienda estas configuraciones políticas que se han ido solidificando permean el ánimo social, por lo que Morena y aliados se preparan para continuar siendo punta de lanza en la mira de la carrera presidencial, puesto únicamente hay que echar una mirada a las dos elecciones (2018 y 2021) para comprender que en el 2024 siguen siendo los favoritos para ganar la contienda.

    Esto tiene preocupados a los partidos de “oposición”, quienes han decidido unirse en una alianza que comenzó como una puerta legislativa pero que al final se estableció para encabezar cinco de las seis candidaturas a gobernador que están en juego. 

    La coalición Va por México es un ejemplo de unidad política más allá de una ideología, puesto como lo afirma el consultor internacional, Antonio Sola, “las ideologías políticas han muerto”, una vez que vemos al PRD (izquierda), al PRI (centro) y al PAN (derecha), lo que a su vez nos permite una pluralidad de ideas que logre convocar a más ciudadanos, sin embargo, no podemos perder de vista, que estos mismos partidos son los que históricamente han sido los más castigados por la ciudadanía.

    Luego tenemos un partido que representa la tercera vía democrática, un pensamiento político centrado en el progreso y el encausamiento de políticas sociales; dogma que por lo menos en México no había sido conquistado y que, gracias a Movimiento Ciudadano que presentó una opción fresca busca ahora ser referente.

    El partido de Dante Delgado pinta como el menos favorito para conquistar terreno en las próximas elecciones, inclusive creyendo que pueden replicar el modelo de Samuel García, gobernador de Nuevo León para su beneficio, olvidando que hoy por hoy la ciudadanía busca perfiles, quiere que en la inmediatez hacer ese match, y eso no se logra tropicalizando una campaña, sino trabajando en la imagen de sus candidatos, y hoy Movimiento Ciudadano está muy lejos de conquistar a sus “medias naranjas”.

    Morena y aliados se perfilan como una de las opciones preferidas por el electorado, así mismo, los perfiles que seleccionaron, tal vez con algo de polémica, permiten pensar que el barco va encaminado a conquistar por lo menos cuatro de las seis gubernaturas en disputa, escenario que permitiría sentar las bases para el proyecto de transformación nacional que desde el 2018 está en marcha con Manuel López Obrador a la cabeza.

    Cada partido ya ha definido quienes encabezarán las candidaturas rumbo a la gubernatura de cada estado, por lo que solo queda esperar el proceso de campaña que arranca en marzo y concluye la primera semana de junio. 

    Los estados en disputa pertenecen actualmente a estas corrientes políticas: Aguascalientes (PAN), Durango (PAN-PRD), Hidalgo (PRI), Oaxaca (PRI), Tamaulipas (PAN) y Quintana Roo (PRD). 

    Aguascalientes es una de las últimas joyas panistas. Es uno de los estados más conservadores de México, por lo que dentro de la Coalición Va por México se decidió que fuera la panista, con Teresa Jiménez quien encabezará la candidatura, lo que le permitiría a Acción Nacional no perder su bastión y desde aquí configurar la estrategia de avanzada a la elección presidencial. 

    En Durango la competencia pinta mucho más cerrada para la Coalición Va por México, puesto aún y cuando el estado es panista, Acción Nacional se ha debilitado considerablemente. Inclusive, la candidata Patricia Flores de Movimiento Ciudadano, quien por años fue la más cercana del expresidente Felipe Calderón viene a debilitar aún más a los albiazules, por lo que Durango pinta para vestirse con los colores de Morena si es que el voto popular les favorece.

    Hidalgo es uno de los bastiones priistas. Por décadas el Revolucionario Institucional ha controlado la vida y obra de la política estatal. Por naturaleza se espera que el partido tricolor en el estado realice una maniobra de 360 grados, donde no permita la incorporación de intereses externos y donde se cuide todos los frentes, una vez que existe el miedo latente de que desde la cabeza de gobierno se pacte una alianza con Morena.

    Carolina Viggiano, esposa del exgobernador de Coahuila, Rubén Moreira, y actual secretaria general del PRI nacional es la favorita para llevarse la gubernatura, por poco detrás de ella se encuentra el senador con licencia, Julio Menchaca quien es de las voces más cercanas al presidente y al partido mismo, puesto que el legislador fue el encargo en el 2021 de negociar las candidaturas, por lo menos en Nuevo León.

    Oaxaca, uno de los estados con más necesidad social que existen en México, con una composición compleja, con dificultades económicas que lo posicionan como uno de los estados más pobres; en política, no es muy diferente el tema.

    Un estado con hambre de justicia social se va perfilando para que sea Morena quien gobierne a partir de junio próximo, puesto que el estado es el perfecto escenario para llevar los proyectos de la cuarta transformación. Aquí, López Obrador y su partido tienen el gran grueso de control popular, una vez que los programas sociales de la federación se concentran en el centro y sur del país. Por lo que Morena con Salomón Jara son favoritos para llevarse el carro completo.

    Tamaulipas, un estado que el PAN logró arrebatar al PRI, que se ha convertido en la presente elección en la joya de la corona. Quien conquiste el estado norteño asegura la sobrevivencia del 2024.

    La asunción de Cesar El Truco Verástegui, trae la oportunidad de salir bien librado el actual gobierno. Debemos recordar que hace meses el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca ha sido acusado de un sinfín de delitos, de los cuales no se le ha imputado alguno, todavía.

    Esta crisis política ha sido aprovechada por Morena y aliados, quienes en 2021 lograron conquistar el poder legislativo de Tamaulipas, por lo que se empieza a visualizar una tendencia a favor del partido del presidente lo que provoca que sea el doctor Américo Villarreal la carta fuerte de los guindos, aún y cuando dejaron afuera a Maki Ortiz, la mujer que le hizo frente a Cabeza de Vaca.

    En Tamaulipas se define todo, Morena está muy cerca de concretar la jugada perfecta para gobernar el norte y poder expandir la 4T. Es tarea del PRI-PAN no permitirlo.

    En Quintana Roo hoy está más latente que nunca que sea Morena quien gobierne, partiendo de que el partido del presidente de la mano de la alcaldesa, Mara Lezama, tiene el control del estado. 

    Tenemos un factor sorpresa, el actor, empresario, influencer y ahora político, Roberto Palazuelos, fue ungido por Movimiento Ciudadano para luchar por la gubernatura. El “diamante negro” puede fragmentar el voto, la política del entretenimiento puede ser el rescate de Movimiento Ciudadano.

    La carrera apenas inicia, quienes se pintan como favoritos deberán ser cautos; quienes están luchando por avanzar deberán ser astutos; los que están fuera de la jugada no deben bajar los brazos. A tres meses de la elección el panorama sigue siendo incierto. Una lucha de poder por el poder.

     

    José L. Mendoza De Anda (México) es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Maestrante en Administración Pública. Consultor político en Nuevo León. 

    Twitter: @PepeMendozaMx

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  • Argentina, no sería un final feliz regresar a la normalidad

    Los decretos de necesidad y urgencia son una herramienta que robustece al sistema democrático mientras su uso esté orientado al bien común. Claro. Todas las consignas que involucren el “bien común” son bien recibidas, sin embargo, no siempre la consigna es llevada a la práctica.

    Por Marcelina Romero

    Los decretos de necesidad y urgencia son una herramienta que robustece al sistema democrático mientras su uso esté orientado al bien común. Claro. Todas las consignas que involucren el “bien común” son bien recibidas, sin embargo, no siempre la consigna es llevada a la práctica. 

    En Argentina, con anterioridad a la reforma de 1994, la Constitución nada decía acerca de los llamados Reglamentos o Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), y tampoco le otorgaba facultades legislativas al Poder Ejecutivo en caso de emergencia; la única facultad que le concedía era la de convocar al Congreso en situaciones consideradas graves, plasmado en el artículo 86, inc. 12, de la Constitución Nacional Argentina en una de las atribuciones que le concedía al Poder Ejecutivo: “Prorroga las sesiones ordinarias del Congreso, o lo convoca a sesiones extraordinarias, cuando un grave interés de orden o el progreso lo requiera”. Sin embargo, en aquel momento, el Ejecutivo fue más allá de lo establecido en la Constitución Nacional e hizo uso de los DNU, por lo cual los fundamentos para su utilización no estuvieron claros y la doctrina no fue unánime en este aspecto. En este punto, surgieron dos posturas opuestas, como suele decirse dos bibliotecas para un mismo tema. Por un lado, las opiniones minoritarias negaban su existencia y mencionaban la inconstitucionalidad del DNU. Por el otro lado, las posturas mayoritarias aceptaban su procedencia y expresaban las condiciones que debía revestir, por ejemplo: necesidad extraordinaria o urgente, necesidad urgente y grave, necesidad extraordinaria o urgente. 

    Desde la llegada de la democracia en 1983 y hasta la sanción de la Reforma de la Constitución de 1994, el Ejecutivo multiplicó el uso de la herramienta del Decreto de Necesidad y Urgencia.

    El presidente Raúl Alfonsín fue quien mejor comprendió la importancia y alcance del DNU, y por más que el país estaba sumergido en una profunda crisis, nunca abusó de esta herramienta ya que solo dictó diez a lo largo de su período presidencial, todos ellos en situación grave y de emergencia, destacándose el Decreto 1096/85 mediante el cual creó la unidad monetaria denominada Austral, y el Decreto 714/89 que declaró el Estado de Sitio, por mencionar algunos. 

    Alfonsín debió entregar el poder al presidente electo Carlos Saúl Menem, en julio de 1989, seis meses antes de lo debido, en un inesperado mensaje a través de una cadena nacional en medios de comunicación que había "resuelto resignar, a partir del 30 de junio de 1989, el cargo de presidente de la nación argentina". La resignación de Alfonsín equivale a una dimisión o renuncia anticipada de su mandato. Menem, se declaró dispuesto a asumir la Presidencia.  

    Durante su mandato, Menem, ante la necesidad de superar la crisis en que estaba sumergido el país, decidió poner en marcha su política de organización utilizando al DNU como su principal aliado, una herramienta que utilizará sin ningún prurito. De esta forma, el Poder Ejecutivo, acusando la inmediatez de solucionar los problemas, abusó de esta herramienta. Desde que asumió su mandato y hasta agosto de 1994, Menem emitió más de trescientos DNU.

    Fernando De la Rúa asumió la Presidencia el 10 de diciembre de 1999, sustituyendo a Menem. Su presidencia apenas superó los dos años. El 20 de diciembre de 2001, dejó la Casa Rosada por encontrarse abatido a causa de la crisis social y económica que se había desatado en el país. Durante su mandato, se dictaron más de setenta DNU. Por mencionar algunos:  el Decreto 430/2000 que reducía las retribuciones del personal del sector público nacional y el tan odiado Decreto 1570/2001 –más conocido como el “corralito” – que estableció “una nueva forma de operar a las entidades sujetadas a la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias del Banco Central de la República Argentina”. Este último, provocó una de las reacciones populares más impactante de la historia Argentina: los recordados “cacerolazos” en contra del “corralito bancario”, que aceleró su renuncia.  

    Así llegamos a la presidencia interina de Eduardo Alberto Duhalde, el 2 de enero de 2002 como consecuencia de la crisis política, económica y social provocada por la renuncia de De la Rúa. Durante su breve mandato, se emitieron más de ciento cincuenta DNU. 

    Néstor Kirchner llegó a la presidencia el 25 de mayo de 2003. Asumió la responsabilidad de tomar un país sumergido en la pobreza y en pleno conflicto social. Kirchner acudió a los DNU para llevar adelante sus objetivos políticos, emitiendo más de doscientos. 

    Con un país que daba muestras de salir de la crisis, el 10 de diciembre de 2007 asumió la presidencia Cristina Fernández de Kirchner. A diferencia de los mandatos presidenciales anteriores, la presidenta apenas superó la barrera de los setenta y seis DNU. Uno de los más relevantes fue el DNU 2010/2009, con el cual se creó el Fondo del Bicentenario para el desendeudamiento y la estabilidad, con el objeto de cancelar los servicios de la deuda pública, permitiendo al gobierno disponer de las reservas federales del Banco Central de la República Argentina. 

    Terminado el mandato de Fernández de Kirchner, en diciembre de 2015, asumió la presidencia Mauricio Macri quien, en sus cuatro años de gestión, firmó setenta y tres DNU. Entre otros, la trasferencia de la oficina de escuchas judiciales de la Procuración General de la Nación a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la modificación de la Ley de Migraciones y de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, y uno criticado duramente por especialistas por tratarse de materia penal, el freno a la puesta en vigencia del nuevo Código Procesal Penal de la Nación. 

    Llegamos a octubre de 2019, cuando se impuso la fórmula presidencial Alberto Fernández -Cristina Fernández, quienes asumieron la presidencia y vicepresidencia el día 10 de diciembre de 2019. Al poco tiempo de asumir, obligado por la pandemia de coronavirus –sin duda una situación excepcional de necesidad y urgencia–, el presidente Alberto Fernández debió recurrir casi de manera cotidiana a la utilización de los DNU. De acuerdo al inciso número 3 del artículo 99 de la Constitución Nacional, el jefe de Estado está habilitado a dictar este tipo de decretos "solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos" por la Carta Magna para la sanción de las leyes, razón por la cual frente a la magnitud pandémica que se avecinaba, no dudó en actuar de inmediato a fin de tomar medidas extraordinarias para contener el inminente riesgo que se avecinaba. 

    A lo largo de 2020, un año marcado casi en su totalidad por la pandemia de coronavirus, el mandatario se vio en la necesidad de recurrir a esta herramienta para avanzar en cuestiones que fueron desde la emergencia sanitaria y establecimiento de la cuarentena –Decreto 260/2020 y sus renovaciones–; prohibición de entrada de extranjeros –Decreto 274/2020–; la creación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) –Decreto 310/2020–; la suspensión de cortes de servicios –Decreto 311/2020–; la suspensión de desalojos –Decreto 320/2020–; la creación del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) –Decreto 332/2020–; entre otros.

    Asimismo, desde el punto de vista socioeconómico, la estrategia central del gobierno de Alberto Fernández buscó preservar y garantizar el acceso de toda la población a los alimentos y servicios esenciales (energía, comunicaciones, asistencia médico-farmacológica, seguridad y transporte esencial) así como evitar los despidos y asistir a las empresas. A tal fin, las principales medidas fueron: la prohibición de despidos, la declaración de la telefonía celular e internet como servicios esenciales, y el relanzamiento del Procrear (línea de créditos para la construcción de viviendas), pasando por el congelamiento de hipotecas y alquileres, créditos a tasas cero o con tasas subsidiadas por el Estado Nacional, moratorias, exenciones, entre otras medidas.

    El uso del DNU

    Definitivamente, el acto de hacer público un DNU, cualquiera sea la esfera del interés público que ratifique o modifique –por ejemplo presupuesto, salud pública, catástrofe o emergencia nacional, por mencionar algunos– involucra dos aspectos para nosotros esenciales: por un lado, los fundamentos jurídicos que le otorgan la facultad de emitir este tipo de instrumento al titular del Poder Ejecutivo como herramienta, lo establecido en la Constitución Nacional vigente; y el otro elemento sustantivo es la legitimidad social con la que debe contar toda disposición oficial que afecte la vida colectiva o que pueda modificar las condiciones materiales en las que se desenvuelve algún sector de la sociedad. Precisamos política públicas cooperativas que puedan tomar en cuenta el mediano y el largo plazo, y como desafío es aprovechar esta circunstancia en la que sea parte de la discusión la cuestión del Estado y su capacidad para abogar por estas soluciones, donde puedan pensarse y coordinarse políticas para el mediano y largo plazo que nos permitan enfrentar este tipo de crisis con mayor consistencia y sustentabilidad. Lograr el fortalecimiento de políticas públicas que trasciendan las emergencias y propicien cambios más duraderos en el tiempo.

    Queda claro que el estado de ánimo con el cual la población recibe la promulgación de cierto DNU no tiene capacidad de veto y tampoco contiene ninguna calidad vinculante, más allá de interpelar cierta disposición oficial por considerarla contraria a sus intereses, como ha sucedido por ejemplo con el aislamiento social, preventivo y obligatorio, el cual fue considerado –para un sector de la población–, privativo de las libertades individuales por su extensión. Sin embargo, en medio de una crisis mundial, cuando las políticas públicas son una construcción social donde el gobierno, como orientador de la acción colectiva, interactúa con múltiples y diversos actores sociales y políticos para resolver las urgencias. El gobierno de Alberto Fernández tuvo que tomar medidas que se adecuaran a la preservación de la salud pública.

    Cabe destacar que las condiciones creadas en marzo de 2020 por la promulgación de la emergencia sanitaria fueron una decisión gubernamental que estableció medidas excepcionales en materia de salud pública que afectaron las actividades económicas ligadas básicamente al comercio y los servicios en algunos aspectos de manera negativa; no obstante, las personas involucradas en ese tipo de negocios no pueden incumplir las disposiciones que establece un DNU cuyo objetivo es salvaguardar la salud de la población sin establecer distinciones ni categorías sociales o económicas.

    En buena medida la comprensión y viabilidad de un DNU depende tanto de los soportes legales como del ánimo y la disposición con el cual recibe el conjunto de la población, el dictado de una normativa que puede verse como excepcional, pero que, en determinada coyuntura, resulta necesaria para la salvaguarda de los intereses colectivos. Definitivamente el mundo, después de la pandemia de la COVID-19, no será el mismo que existía. La reanudación de la “normalidad”, para unos pocos sería el regreso sin tener en cuenta el aprendizaje que nos deja la pandemia.

    De esta forma, las tareas de difusión de los alcances de un DNU, sin importar la esfera de los temas que norme o regule, deben responder una estrategia de acercamiento a la opinión pública que cumpla con dos requisitos básicos, para nosotros cruciales, explicar que la promulgación tiene fundamentos jurídicos sólidos y como tal no puede ser objeto de controversia y que no responde a requerimientos sectoriales o partidarios sino a la búsqueda de una solución rápida de temas que afectan los intereses colectivos.

    No sería un final feliz regresar a la normalidad de la producción y el consumo insostenibles, de la pérdida de derechos, la exacerbación de las iniquidades, la pobreza como el mayor determinante social de enfermedades en la región. De aquí en más los gobiernos no podrán ignorar los sistemas de salud, educación, ciencia y tecnología. Frenar el aumento de la desigualdad. Se deberá tener en cuenta y analizar sus políticas públicas en respuesta a la pandemia, considerando los diferentes enfoques de intervención en salud: grupos de riesgo, población, vulnerabilidad. La importancia de la promoción de la salud para intentar influir sobre las políticas públicas para no volver al mundo que existía, que prevalezca en las decisiones la intersectorialidad, sostenibilidad, empoderamiento, compromiso con la salud pública y equidad, y perspectiva de curso de vida.

    Como habrán leído en el comienzo de este artículo: los decretos de necesidad y urgencia son una actividad que robustece el sistema democrático, siempre y cuando quienes tengan la posibilidad de utilizarlos sea para que prevalezca el bien común…

    Marcelina Romero (Argentina) es consultora política y Comunicadora feminista reside en Estados Unidos, corresponsal de medios nacionales e internacionales. Master en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica, George Washington University, miembro de la Red de Politólogas. Fundadora Radio Radar U.S.
    Twitter: @lmarcelinaromer  
    Instagram: @marcelinaromero

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  • El gobierno electo muestra “improvisación” y siguen sin estar claros sus planes programáticos

    Rodrigo Chaves, el presidente electo de Costa Rica, logró sintetizar en “cambio rabioso” de amplios sectores de la sociedad que están molestos con la “elite” política y económica, dijo el director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, el politólogo Gerardo Hernández.

    Foto de Laura Rodríguez tomada de la página web de la Universidad de Costa Rica.

    Por ARN

    Gerardo Hernández es director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica y en estas elecciones fue candidato a vicepresidente por el izquierdista Frente Amplio (FA). Este martes 5 de abril participó en una actividad que organizó la Agencia Regional de Noticias y Relato sobre el ciclo electoral costarricense y el triunfo de Rodrigo Chaves, titulada “Un outsider a la presidencia”.

    Estos son los principales conceptos que dejó Hernández durante su exposición.

    La primera vuelta

    En Costa Rica el sistema de partidos y los procesos electorales han sido “muy volátiles, muy fluidos”, y eso ha provocado “sorpresas” en cuanto a qué candidatos pasan a segunda ronda. “En este caso, además, teníamos 25 partidos que aspiraban a la Presidencia y una gran cantidad de gente indecisa. Tuvimos un campo muy abierto para las sorpresas relativas”, detalló Hernández.

    El tradicional y “estructurado” Partido de Liberación Nacional (PLN) logró pasar a segunda vuelta con la candidatura de José Figueres y obtuvo la “minoría más grande” en el Congreso (19 bancas en 57). “Hoy tenemos un sistema de minorías en Costa Rica”, señaló el académico.

    Por otra parte, Rodrigo Chaves encontró un “partido de alquiler”, el Partido Progreso Social Democrático (PSD), que se registró hace apenas dos años y del que poco se conoce. “Chaves logra pasar a la segunda ronda, capitalizando electoralmente un malestar y un enojo de ciertos sectores que han venido planteando la necesidad de un cambio. Con una personalidad y un estilo de liderazgo particular, logró sintetizar esa especie de cambio rabioso, apelando a la fuerza y al autoritarismo, y a pesar de los fuertes cuestionamientos que tenía por las denuncias de acoso sexual durante su trayectoria en el Banco Mundial”, manifestó.

    A pesar de eso, según Hernández, Chaves logró “conectar” con un amplio sector del electorado, sobre todo en zonas periféricas y en lugares alejados a los grandes centros urbanos, en los que su adversario, Figueres, tuvo mejor desempeño.

    Otro cambio significativo que refleja la “volatilidad” del sistema político costarricense es que el Partido Acción Ciudadana (PAC), que actualmente está en el gobierno con Carlos Alvarado a la cabeza, no logró ni siquiera un escaño en la Asamblea Legislativa y quedó “reducido a la marginalidad”.

    Cambios en la política costarricense

    Baja participación electoral desde las elecciones de 1998, un sistema de partidos más fragmentado, identidades partidarias más débiles y la volatilidad electoral ya mencionada, son algunas de las características del sistema político costarricense que mencionó Hernández en su charla.

    “También hay que mencionar que han tomado fuerza estas corrientes neoconservadoras. Tanto por vínculos, con el neopentecostalismo como con las tendencias de nuevas derechas y populismos de derecha. En un contexto de fuerte fragmentación social en términos económicos y territoriales, hay una explosión de identidades específicas y un debilitamiento de identidades colectivas más agregadoras, entre ellas las identidades partidarias”, reflexionó el académico.

    Una consecuencia de la pandemia, según Hernández, es que dejó una situación de desigualdad creciente y aumento de la pobreza, algo que se traduce en un “creciente malestar” con la política tradicional, que ya se había visto en la elección anterior (2018), cuando Fabricio Alvarado logró pasar a segunda vuelta con el apoyo de sectores evangélicos.

    “Hay una serie de malestares por incumplimientos o por falta de atención de necesidades, sobre todo en las zonas periféricas y costeras. Esos apoyos que tuvo Alvarado en 2018 ahora favorecieron a Chaves. En la segunda ronda, Figueres ganó solo en las provincias centrales (San José y Cartago) y Chaves ganó en todas las provincias costeras, del litoral Caribe y Pacífico, y también en las fronterizas”, detalló.

    Los recién llegados a la política

    Chaves es un "outsider" de la política costarricense, afirmó Hernández. Llevaba 30 años viviendo fuera del país y no tenía una trayectoria partidaria. “Es una persona con un perfil tecnócrata, fundamentalmente con una larga carrera en el Banco Mundial. Lo único que atenúa esa condición es que estuvo al frente del Ministerio de Hacienda por unos cuantos meses y se hizo conocido tras renunciar por un conflicto interno con el presidente Carlos Alvarado. Ahí se hizo público Chaves, antes de eso era una persona totalmente desconocida”, comentó.

    Chaves no es el único outsider en el PSD. La diputada electa Pilar Cisneros, una de las presentadoras televisivas más conocidas en Costa Rica, se ha convertido en una de las principales allegadas del presidente electo.

    “Otra cosa destacable es el perfil tecnocrático de Chavez, que puede ser su fortaleza y al mismo tiempo su debilidad, por su poca experiencia en el juego político, que es por definición conflictivo y que requiere capacidad de construcción de acuerdos. Él tiene una personalidad muy autoritaria y descalificadora de los adversarios, elementos que le pueden dificultar su relación con una Asamblea Legislativa muy fragmentada, con seis partidos y en la que contará con solo 10 de los 57 escaños”, advirtió.

    Sin embargo, según Hernández, el nuevo mandatario cuenta con una ventaja: la composición del Congreso quedó muy volcada hacia la derecha y tiene “potenciales aliados de sobra”.

    “Solo a los seis escaños del Frente Amplio los podríamos considerar de centroizquierda o izquierda. El resto serían centroderecha y más allá, entonces en términos ideológicos, sobre todo en el ámbito de la política económica, tendrá espacio para negociar y buscar acuerdos”, señaló Hernández, que no descartó que el nuevo gobierno pueda incluso incorporar en su gabinete a figuras de otros partidos de la oposición.

    Al respecto, poco se conoce de las propuestas programáticas que piensa implementar Chaves o de los equipos que lo acompañarán en el gobierno. “Es un líder sin equipo, no se conoce hasta ahora quién estará al frente de la economía o las políticas sociales. Se conocen algunas figuras que lo han apalancado financieramente para su campaña, pero no su equipo de trabajo”, lamentó Hernández.

    El analista dijo que en la primera ronda presentó un plan de gobierno de 22 páginas y para la segunda ronda otro de 120 páginas, con muchas “generalidades y poca consistencia” “Pareciera que toda la propuesta está en su cabeza, en su discurso, en sus conocimientos o en sus ocurrencias, que también ha tenido. Pero no hay una estructura colectiva u orgánica detrás de él. Eso puede significar un gran desafío y hasta cierto riesgo a la hora de empezar a gobernar”, alertó.

    Además de enfrentar de manera poco clara las denuncias de acoso sexual que le hicieron subalternas que trabajaron con él en el Banco Mundial, Chavez tampoco asumió ningún compromiso claro con la agenda vinculada a la igualdad de género y los derechos de las mujeres. “Eso le permitió capitalizar votos del conservadurismo religioso, pero también del conservadurismo cultural y patriarcal, que es muy fuerte en las zonas rurales y periféricas, donde obtuvo un gran apoyo”, explicó el académico.

    Al gobierno le falta “claridad” en sus propuestas, señaló Hernández. “Es un candidato sin organización programática y deberá buscar personas capacitadas en alianza con otros partidos o como ha dicho, hacer un concurso para que se postulen personas que quieran ser ministros o viceministros. En definitiva, estamos ante una situación de clara improvisación en lo que refiere a las responsabilidades de asumir un gobierno”, agregó.

    ¿Qué pasó en esta elección con las expresiones de izquierda y centroizquierda? Según Hernández, el Frente Amplio obtuvo un buen resultado electoral al pasar de un escaño a seis, pero la desaparición del PAC de la Asamblea Legislativa terminó generando un mapa poco favorable para las expresiones progresistas. “Tenemos una Asamblea predominantemente de centro derecha, en su conjunto quedó más hacia la derecha de lo que estaba. Aunque en el período anterior tampoco es que el PAC haya sido una gran fuerza progresista, porque justamente al ser también una fuerza débil, terminó negociando y dando concesiones muy fuertes a la derecha y los otros partidos de oposición durante todo el periodo”, repasó el analista.

    Las narrativas de la campaña

    Chaves se presentó durante la campaña como un “líder fuerte”, que terminó sintetizando una “opción de cambio rabioso”, según lo definió Hernández. “Es un cambio que expresaba el enojo y el malestar de algunos sectores frente a una élite, económica y mediática. Chaves gana sin el apoyo de los grandes medios de comunicación. Al menos discursivamente ganó sin apoyos de la elite, aunque en la práctica también hay grupos de la élite económica que lo están apalancando financieramente, incluso de maneras poco transparentes”, señaló.

    Servicio ARN. Especial elecciones Costa Rica.

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  • Rodrigo Chaves ganó el balotaje y es el nuevo presidente de Costa Rica

    El presidente electo de Costa Rica, candidato por el Partido Progreso Social Democrático, Rodrigo Chaves, dio su primer discurso luego de ganar el balotaje de las elecciones presidenciales, convocó a la unidad y asumió "el compromiso de hacer un gobierno democrático, de diálogo, respetuoso de la constitución, la ley y los valores costarricenses".

    Por ARN

    El presidente electo de Costa Rica, candidato por el Partido Progreso Social Democrático, Rodrigo Chaves, dio su primer discurso luego de ganar el balotaje de las elecciones presidenciales. Aseguró que asume esta decisión que tomó el pueblo en las urnas "con una enorme responsabilidad".

    Durante el discurso que llevó a cabo en su sede de campaña, Chaves dijo que recibirá el poder con "la más profunda humildad" y apostó en más de una oportunidad en la necesidad de que todos los sectores del país trabajen juntos para sacar adelante los problemas de Costa Rica. 

    Con el 96,63 % de los votos escrutados, Chaves fue electo este domingo como con el 52,86 % de los votos (1.006.567 adhesiones) frente a José María Figueres, del Partido Liberación Nacional, con el 47,14 % de los votos (897.615 adhesiones).

    "Envío mi reconocimiento a José María Figueres y a todas las personas que votaron por él, lo felicito por su hidalguía y le pido y le ruego humildemente que trabajemos juntos para hacer posible lo que el mismo don José María llamó 'el milagro costarricense', lo mejor está por venir", enfatizó. 

    Respecto a su futura gestión, dijo que buscará ejercer el cargo con "honradez, eficiencia, transparencia y austeridad" pero también con "solidaridad" hacia los más vulnerables. "Asumo el compromiso de hacer un gobierno democrático, de diálogo, respetuoso de la constitución, la ley y los valores costarricenses", acotó.

    En este sentido, señaló que, ahora, la única bandera que debe ondear es "la de Costa Rica", ya que es momento de apartar "las mezquindades y vanidades" para trabajar unidos. 

    "No hay espacio para el resentimiento ni los revanchismos. En una campaña electoral se dicen muchas cosas, todo cambio crea incertidumbre, en muchos casos amenaza privilegios; me he comprometido y me empeñaré en impulsar profundos y positivos cambios en la forma de gobernar Costa Rica democráticamente", afirmó.

    Servicio ARN. Especial elecciones Costa Rica.

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  • Desinformación y apatía en elecciones de Costa Rica

    El 6 de febrero se desarrollaron las elecciones nacionales de Costa Rica, que se caracterizaron por la desinformación sobre las propuestas de los partidos políticos, la apatía y una relevante desigualdad y exclusión social que afecta al país.

    Por César Porras

    El 6 de febrero se desarrollaron las elecciones nacionales de Costa Rica, que se caracterizaron por la desinformación sobre las propuestas de los partidos políticos, la apatía y una relevante desigualdad y exclusión social que afecta al país.

    El domingo 6 de febrero, Costa Rica llevó a cabo las elecciones nacionales 2022, unas de las más importantes que ha tenido, a causa de la coyuntura que enfrentaba el país centroamericano de cara a la elección de la persona que se ocupará la presidencia 49 de la República. Estas elecciones se dieron al margen de un alto déficit fiscal de 5,18% del Producto Interno Bruto (PIB), una tasa de desempleo de 14,4%, negociaciones con organizaciones monetarias internacionales en proceso y recientes discusiones legislativas que van desde la aprobación de nuevos impuestos, legalización y uso medicinal del cannabis, aborto terapéutico y aprobación del estado laico, entre otros temas que son de suma importancia para la sociedad costarricense.

    La corrupción y la educación se posicionaron como temáticas principales en los focos de atención por parte del electorado, esto debido a los numerosos sucesos de gran relevancia que se dieron a conocer en el país en los últimos años, como el “Caso Diamante” y el “Caso Cochinilla”. Asimismo, la crisis del sistema educativo que atraviesa Costa Rica, se ubica como la peor de las últimas décadas y que agravó en consecuencia de la pandemia de la COVID-19, por el aumento de la brecha digital y tecnológica del país.

    Este proceso electoral contó con un fenómeno nunca antes visto, en Costa Rica y poco común en los países democráticos, ya que 25 partidos políticos se inscribieron para obtener la Presidencia de la República. También, se vio reflejado en las organizaciones políticas inscritas para optar por una curul en la Asamblea Legislativa, lo cual se ejemplificó en la capital, en donde hubo 29 partidos para elegir las diputaciones de San José.

    Factores determinantes del proceso electoral

    Durante el proceso se expusieron distintos factores influyentes en el resultado final de las elecciones, uno de estos fue la desigualdad social que se observó incluso en el acceso al financiamiento por parte de los partidos políticos “privilegiados”, ya que existe una clara dependencia al financiamiento que ofrece el sistema bancario privado. BCT y Banco Promerica son algunos de los que suscriben contratos de préstamos a las principales fuerzas partidarias del país, para el desarrollo de sus campañas, así como las “donaciones” millonarias, fueron otro mecanismo de financiamiento privado de provecho para algunos partidos políticos.

    Otro elemento de desigualdad entre la sociedad costarricense fue el acceso a la información, pues se registró un enorme desconocimiento entre las personas al emitir su voto. Se desconocía sobre las propuestas de los partidos políticos, sus posicionamientos en temas de la realidad nacional e ideologías políticas, entre otros. El 6 de febrero, los votantes llegaron a las urnas sin tener claridad sobre las propuestas para el futuro de Costa Rica en los próximos cuatro años.

    El Instituto Interamericano de Derechos Humanos (2022) menciona que “el derecho al acceso a la información es un derecho fundamental para el desarrollo pleno de una sociedad democrática y transparente”, sin embargo, la brecha digital y el nulo acceso a una conectividad a internet fueron los principales motivos por los que este derecho se violentó. Además, las estrategias de campañas dejaron de lado a varios sectores de la población al no brindar herramientas para informar sobre las ideas y propuestas de los candidatos.

    Una campaña mayormente virtual

    El contexto sanitario en el que se desarrollaron las elecciones tuvo un impacto en las dinámicas de la campaña y en la información a la que lograron acceder, pues el alto número de contagios diarios obligó al Ministerio de Salud a establecer ciertas medidas y restricciones, por lo que los comicios no fueron la excepción para el cumplimiento de las obligaciones sanitarias.

    La modalidad en la que se llevó a cabo el proceso de campaña fue casi exclusivo de los medios digitales, y por consiguiente en redes sociales, las cuales fueron la herramienta más usada para informar sobre las propuestas y proyectos.

    Los materiales y recursos digitales, así como aplicaciones que debutaron en la contienda electoral, como Tiktok, memes y reels en Instagram fueron los principales medios de expresión, información e interacción durante la campaña. Las estrategias de marketing político tuvieron énfasis en social media, por el uso de campañas de Ads en Google y Facebook, así como contranarrativas y otro tipo de tácticas que tuvieron impacto en el electorado.

    Resultado electoral

    La decisión de los costarricenses estuvo influenciada por diversos factores, pues según el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CEP-UCR) en sus encuestas, el porcentaje de personas indecisas fue de 48% en octubre, de 42% en diciembre y de 32% en la semana previa a las elecciones, este fenómeno se reflejó en el abstencionismo.

    La jornada fue intensa y en el primer corte del Tribunal Electoral se confirmó a José María Figueres como el candidato con más votos, pues al término del conteo obtuvo 27,3% de las preferencias, es decir 497.966 sufragios. El segundo lugar fue para Rodrigo Chaves con 16,7% (305.157 votos), por lo que la disputa en la segunda vuelta será entre estos dos candidatos, definiéndose la presidencia el 3 de abril.

    La gran sorpresa fue el segundo lugar de Chaves, que por medio de los “votos silenciosos” le permitirá al Partido Progreso Social Demócrata disputar la segunda ronda. Chaves basó su estrategia de campaña principalmente en propuestas orientadas a atender las problemáticas de la sociedad costarricense y un discurso que posiciona su propuesta económica como la mejor de todas.

    La polarización en la segunda ronda es evidente, por un lado, están quienes se ilusionan por el bienestar del país, pero por el otro los que con mucho temor e incertidumbre esperan el resultado.

    Chaves ha sido cuestionado por la sanción que recibió por acoso sexual tras el fallo del Tribunal Administrativo del Banco Mundial, esto tras mostrar diversos comportamientos inapropiados de carácter sexual hacia dos compañeras de trabajo subalternas, así como por no darle la suficiente importancia a temas de relevancia, dejando dudas sobre sus propuestas, principalmente en los derechos humanos.

    Figueres, por su parte, ha sido confrontado por el caso ICE-Alcatel en 2004, en el cual el expresidente fue investigado por recibir dinero por una consultoría realizada para la empresa Alcatel, de la firma HF Desarrollos Interdisciplinarios SA.

    El abstencionismo también tuvo una importancia histórica, pues alcanzó el 40,65% del padrón electoral, esto como resultado de la desinformación, la exclusión social, la gran desigualdad, la apatía política, los bajos niveles de simpatía partidaria, la difícil situación que está atravesando el país y los altos niveles de indecisión. Esto expone las primeras grietas de una sociedad costarricense que está cansada y molesta con el accionar de los gobernantes de los últimos años y que ha dejado de creer en discursos populistas y propuestas de humo.

     

    César Porras Umaña (Costa Rica) es estudiante de los bachilleratos en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Costa Rica. Posee interés en los estudios de derechos humanos y comunicación política.
    Twitter: @csar_porras 
    Instagram: @ceporras_05

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  • Mapa Electoral

    Tres países latinoamericanos irán a las urnas en el segundo trimestre de este año 2022: Colombia definirá su jefe de Estado; Costa Rica cumplirá con la segunda vuelta presidencial; y México elegirá gobernadores en seis estados de la nación.

    Tres países latinoamericanos irán a las urnas en el segundo trimestre de este año 2022: Colombia definirá su jefe de Estado; Costa Rica cumplirá con la segunda vuelta presidencial; y México elegirá gobernadores en seis estados de la nación.   

    Costa Rica

    La primera cita regional será el domingo 3 de abril en Costa Rica, cuando los candidatos presidenciales del Partido Liberación Nacional (PLN), José María Figueras, y del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), Rodrigo Chaves, diriman la jefatura de Estado en balotaje. 

    Figueres, de 67 años, quien ya ejerció la presidencia entre 1994 y 1998, resultó el más votado de la primera vuelta. Chaves, de 63 años, fue la sorpresa de los comicios. Fue ministro de Hacienda del actual gobierno, pero renunció por diferencias políticas. El candidato fue denunciado por acoso sexual, por parte de excompañeras de trabajo.

    Chaves es el favorito para ganar el balotaje, según una primera encuesta publicada por CIEP – UCR, en donde resulta que el candidato del PPSD tiene un 46,5% de apoyo, mientras Figueres alcanza el 35,9%. Los indecisos se encuentran en 15,3%.  

    Colombia  

    Luego de celebradas las elecciones primarias de las tres coaliciones mayoritarias y los comicios legislativos, el pasado 13 de marzo, también quedó establecida la oferta de candidaturas que pugnarán por la presidencia de Colombia en la cita que está programada para el 29 de mayo. 

    Al cierre de esta edición de Relato hay diez candidatos. En las primerias se definió por el voto ciudadano que el Pacto Histórico estará representado por Gustavo Petro, la Coalición Centro Esperanza por Sergio Fajardo y la Coalición Equipo por Colombia por Federico Gutiérrez. 

    Además de las tres grandes coaliciones también competirán por el sillón presidencial –sin haber competido en las primarias– Ingrid Betancourt (Verde Oxígeno), Germán Córdoba (Cambio Radical), Enrique Gómez (Salvación Nacional), Rodolfo Hernández (Liga de Gobernantes Anticorrupción), Gilberto Murillo (Colombia Renaciente), Luis Pérez (Colombia Piensa en Grande) y John Rodríguez (Colombia Justa Libres).  

    De acuerdo a los sondeos, el favorito es Gustavo Petro, del Pacto Histórico. De concretarse su triunfo será la primera vez que Colombia tenga un presidente de izquierda.   

    México

    La última elección de este primer semestre del año se realizará en el país azteca el próximo 5 de junio, cuando se voten los gobernadores de los estados de Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Tamaulipas, Oaxaca y Quintana Roo. 

    En esta cita electoral, las fuerzas opositoras del PAN, PRI y PRD han realizado alianzas para enfrentarse a Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, que es el gran favorito, según las encuestas.

  • 63


  • Giro a la derecha e inclusión social en Uruguay: dos años de gobierno de Lacalle Pou

    Las ideologías importan. El giro a la izquierda latinoamericano amplió derechos para los sectores sociales desfavorecidos. En 2020 Uruguay culminó un ciclo de quince años de gobiernos de izquierda, al asumir el poder una coalición de derecha. ¿Qué representó este viraje para la inclusión social?

    Por Cecilia Rocha y Verónica Pérez

    Las ideologías importan. El giro a la izquierda latinoamericano amplió derechos para los sectores sociales desfavorecidos. En 2020 Uruguay culminó un ciclo de quince años de gobiernos de izquierda, al asumir el poder una coalición de derecha. ¿Qué representó este viraje para la inclusión social?  

    El avance de las derechas se consolidó en América Latina y Uruguay no fue la excepción. Luego de quince años de gobierno de izquierda, en marzo de 2020 asumió el poder una coalición de centro-derecha y derecha liderada por el presidente Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional. Las ideologías afectan los contenidos de las políticas de quienes gobiernan. Las izquierdas privilegian la igualdad. En consonancia, múltiples estudios demuestran que los gobiernos del giro a la izquierda del siglo XXI –aunque con variaciones– incluyeron grupos afectados por injusticias económicas y culturales (trabajadores, sectores populares, mujeres, colectivos LGBTQ+, y poblaciones indígena y afrodescendiente). Uruguay destacó con políticas como la negociación colectiva para trabajadoras domésticas y rurales, el aborto legal y el matrimonio igualitario. Las derechas, en cambio, consideran la desigualdad inevitable o costosa de corregir, priorizan la libertad, prefieren la asignación de recursos del mercado, y en lo cultural, en América Latina, defienden valores tradicionales1. Ante esto, cabe preguntarse: ¿Qué implicancias tuvo el viraje a la derecha en Uruguay en términos de inclusión social?

    La coalición gobernante priorizó disminuir el déficit fiscal, objetivo en tensión con su promesa de mantener las políticas sociales. Este mes el Presidente anunció que la meta fiscal se sobrecumplió, demostrando que es posible compatibilizar ahorro e inversión social. Empero, la política de austeridad afectó seriamente algunas áreas. Los rubros educación y la vivienda sufrieron un fuerte recorte2, obligando por ejemplo a pausar los planes de regularización y realojo de asentamientos prometidos en la campaña. Otro ejemplo es la gestión de la crisis socioeconómica generada por la pandemia. El gobierno respondió fiel a su impronta liberal3, dejando a Uruguay como uno de los países latinoamericanos que menor esfuerzo fiscal hizo para paliar la situación, según la CEPAL, lo que redundó en un aumento de la pobreza que podría haberse amortiguado sacrificando parte del ahorro4. Los programas de transferencias monetarias se mantuvieron y ampliaron para contener a los sectores vulnerables durante la pandemia, pero acompañados por una preocupación por mejorar su eficiencia y focalización, a tono con la sospecha liberal acerca de cómo se asigna y usa la asistencia estatal5. El cambio de gobierno afectó otra política social “estrella” del gobierno anterior, el Sistema de Cuidados, que ampliaba derechos para personas dependientes y las mujeres, principales encargadas de esta tarea. El sistema fue calificado por el exsubsecretario de Desarrollo Social como una política de “país rico”, y rápidamente se desmanteló como sistema, al disminuirse su jerarquía institucional y presupuesto (Montevideo Portal, 1/7/20). En cuanto a las políticas laborales, la coalición prometió respetar la negociación colectiva por rama de actividad instaurada por la izquierda y lo hizo. Sin embargo, a diferencia del periodo anterior, el Ejecutivo favoreció al empresariado en las pautas salariales –contribuyendo a la fuerte caída que experimentó el salario real– y a la hora de votar ante desacuerdos entre las partes (La Diaria 7/3/22; ICD 2022). La relación conflictiva gobierno-sindicatos se refleja también en los discursos antisindicales de dirigentes del oficialismo, y en la inclusión en una ley “ómnibus” aprobada al inicio del periodo de cláusulas restrictivas del derecho de protesta. 

    Una mención especial merece la nueva agenda de derechos, que en los últimos años fue bastión de movilización de los actores neoconservadores y las derechas radicales de la región, en especial, los asuntos de género y diversidad sexual. Durante la campaña, la coalición prometió no retroceder en los derechos adquiridos ni derogar legislación en la materia. Pero se activaron otras vías de reacción. Por ejemplo, en relación a la ley de interrupción voluntaria del embarazo, el Presidente manifestó su voluntad de llevar adelante una agenda provida, y las autoridades de la salud comunicaron que revisarían la implementación de la ley para evitar aplicaciones “automatizadas” del procedimiento. Este tipo de estrategia evita el costo de la reacción social que insume derogar la ley, pero obstaculizan de hecho la garantía al derecho al aborto. Desde el Parlamento tampoco se procuró derogar esas leyes. Empero, en solo dos años legisladores de distintos partidos de la coalición propusieron alrededor de quince iniciativas que tensionan los derechos de las mujeres, disidencias, infancias y adolescencias, muchas veces con el discurso de la “ideología de género” que se esparció en la región los últimos años. Entre estas se encuentra la promoción de la tenencia compartida obligatoria, nueva regulación sobre nacidos sin vida, la prohibición del lenguaje inclusivo en la educación y otros entes públicos, y la posibilidad de que los padres se opongan a la educación sexual en los centros educativos, entre otras. Así, la agenda de género del gobierno avanzó hasta ahora desde el Instituto Nacional de las Mujeres en temas que son los más “tolerados” por las derechas: violencia de género –en sintonía, además, con la preocupación por la seguridad ciudadana– y la participación femenina –se creó un programa de formación para mujeres políticas–. 

    En suma, los dos primeros años de gestión de Lacalle Pou evidencian elementos definitorios de las derechas: antiestatatismo, recorte de políticas redistributivas y defensa de valores tradicionales. Sin embargo, es una derecha más moderada que otras latinoamericanas: respeta el consenso distributivo6 al mantener políticas de transferencias monetarias, y evita derogar instrumentos centrales de la agenda de derechos. En los próximos años la coalición gobernante podrá mantener esta tónica o ahondar su agenda liberal y conservadora. Algunas señales sugieren una profundización de la agenda liberal-conservadora, al ponerse en marcha iniciativas encaminadas a profundizar la liberalización (como la reforma de la seguridad social) y la expansión de iniciativas contrarias a los avances culturales progresistas (como las mencionadas). La posibilidad de avanzar en esta dirección dependerá de la capacidad de sostener la cooperación de los socios de la coalición y de resistencia que puedan oponer el sindicalismo y los movimientos sociales, fortalecidos durante del giro a la izquierda. 

    1 Monestier, F. y G. Vommaro (2021): Los partidos de la derecha en américa latina tras el giro a la izquierda. Apuntes para una agenda de investigación; RUCP, 30(1), 7-22; Luna, J.P y C. Rovira Kaltwsser (2014), The Resilience of the Latin American Right, Johns Hopkins University Press.

    2 Instituto Cuesta Duarte (2022). ¿Cómo nos fue a los trabajadores uruguayos en estos dos años de gobierno? www.cuestaduarte.org.uy

    3 Ver Chasquetti, D. (2021): Cómo Uruguay enfrentó la pandemia del coronavirus, Iberoamericana, XXI, 76 (2021), 203-239; López y Hernández (2021): COVID-19, políticas y política en Uruguay: Del desempeño excepcional al escenario crítico, Análisis Carolina/15; y Rossel y Gutiérrez (2021): Uruguay’s Social Policy Response to Covid-19: Strong Fundamentals, Selective Expansion, CRC 1342 Covid-19 Social Policy Response Series, 15. 

    4 Brum, M. y M. De Rosa (2020): Estimación del efecto de corto plazo de la covid-19 en la pobreza en Uruguay. FCEA-IECON.

    5 Rossel, C. y F. Monestier (2021). Uruguay 2020: el despliegue de la agenda de centro derecha en contexto de pandemia, Revista de Ciencia Política, 41(2): 401-424. 

    6 Niedzwiecki, S., y J. Pribble (2017). Social Policies and Center-Right Governments in Argentina and Chile, LAPS, 59(3): 72-97.

     

    Cecilia Rocha Carpiuc (Uruguay) es profesora del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de la República, candidata a Doctora en Ciencia Política por la Universidad Nacional de San Martín, Magíster en Políticas Públicas y Género, y Licenciada en Ciencia Política. Investiga temas de políticas públicas y economía política, con foco en múltiples desigualdades y diversidad social.

    Verónica Pérez Bentancur (Uruguay) se desempeña como profesora en el Departamento de Ciencia Política de la Universidad de la República. Es Doctora en Ciencia Política por la Universidad Torcuato Di Tella. Sus líneas de investigación abarcan temas de partidos políticos, política y género y crimen en América Latina. 
    Twitter: @veroperezben 
    Instagram: @veroperezbentancur
     

  • 62


  • Editorial

    Comenzamos el 2022 con energías renovadas, pero sobre todo con la inmensa satisfacción de reencontrarnos con ustedes a través de las páginas de la tercera edición de Relato, en esta primera edición del año.

    Comenzamos el 2022 con energías renovadas, pero sobre todo con la inmensa satisfacción de reencontrarnos con ustedes a través de las páginas de la tercera edición de Relato, en esta primera edición del año.

    La apuesta a la formación en comunicación política es una de nuestras principales motivaciones, a través de los textos que aportan profesionales de América Latina y también a partir de actividades que promuevan la educación formal y el intercambio de experiencias. Con ese espíritu fue que, en las jornadas del 27, 28 y 29 de enero, nuestro Consejo Editorial en pleno participó del II Maratónico Marketing y Compol, organizado por Guerra y Poder de Perú, en donde expusieron junto a decenas de colegas de Iberoamérica.

    También nos enorgullece anunciar que nuestro colectivo formará parte del Diplomado Internacional de Comunicación Política que, a partir de mayo, se dictará en forma online en la Facultad de la Cultura de la Universidad Claeh del Uruguay.  

    Tenemos otra importante novedad para informar a la comunidad de Relato. Hemos suscrito un acuerdo de cooperación y complementación con la Agencia Regional de Noticias (ARN) que aportará beneficios a nuestros lectores.

    A través del servicio de producción informativa de ARN publicaremos una amplia cobertura de los distintos procesos electorales que se celebran en América Latina, así como también entrevistas a destacados políticos, profesionales y analistas de la región. Además, para aquellos que formen parte de nuestro canal de Telegram, se les estará compartiendo las noticias de la agencia en tiempo real. 

    Junto a ARN estaremos organizando y participando de una decena de conversatorios públicos que ofreceremos a través de nuestras redes sociales, en donde destacados profesionales de la comunicación política analizarán la coyuntura de la región.  

    Muchos nuevos proyectos nos esperan en este nuevo año. Tenemos grandes expectativas y muchas ganas de seguir creciendo juntos, de continuar con este Relato latinoamericano narrado con múltiples voces de profesionales, estudiantes y amantes en general de la comunicación política. Los invitamos a seguir construyendo este espacio, que es de ustedes.
     

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  • El pueblo eligió a Mandela

    El African National Congress (ANC)  fue fundado en 1912 en Sudáfrica. Su principal objetivo entonces era conseguir que los negros y mestizos tuvieran derecho al voto. A partir de la década del 40 sus esfuerzos se dirigieron hacia la lucha contra el apartheid, el modelo de segregación racial que instaló el poder blanco hasta 1992 en este país.

    El African National Congress (ANC)1 fue fundado en 1912 en Sudáfrica. Su principal objetivo entonces era conseguir que los negros y mestizos tuvieran derecho al voto. A partir de la década del 40 sus esfuerzos se dirigieron hacia la lucha contra el apartheid, el modelo de segregación racial que instaló el poder blanco hasta 1992 en este país.

    Muchos fueron los activistas que se enfrentaron al apartheid, con consecuencias que iban desde la represión, la cárcel e incluso la muerte. Entre ellos se destacó Nelson Mandela, uno de sus líderes, que sufrió 27 años de reclusión en condiciones deplorables, y a quien le tocó –apenas liberado–, la responsabilidad de ser el primer candidato del ANC a presidente de Sudáfrica.

    El eslogan de la campaña fue Una mejor vida para todos y el programa de gobierno prometía Reconstrucción y Desarrollo. Las elecciones se celebraron el 27 de abril de 1994. El ANC obtuvo el 62% de los sufragios emitidos en unos comicios en donde votaron por primera vez negros y mestizos, que eligieron por amplia mayoría a Mandela como presidente.

    El mensaje que se dio en la cartelería fue The people’s choice (La elección del pueblo) con una paleta de colores que utilizó el amarillo, verde y negro (los colores institucionales del ANC), junto a una foto de Mandela en primerísimo primer plano que nos mira sonriendo y parece transmitirnos sabiduría y paz, algo que necesitaba mucho en ese entonces el pueblo sudafricano.

     

    1El Congreso Nacional Africano es el partido socialdemócrata que ha gobernado Sudáfrica desde la administración de Mandela hasta nuestros días.

     

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  • Productos psíquicos en la ciudad del Centro Histórico de Oaxaca

    La ciudad del Centro Histórico de Oaxaca está dotada en su apariencia de una cultura híbrida la cual pudo lograr la sobrevivencia de su cultura de raíz mediante elementos decorativos y representativos de la cultura prehispánica.

    Por Andrés Moreno Franco – Universidad Vasconcelos (Oaxaca, México)

    La ciudad del Centro Histórico de Oaxaca está dotada en su apariencia de una cultura híbrida la cual pudo lograr la sobrevivencia de su cultura de raíz mediante elementos decorativos y representativos de la cultura prehispánica.

    La inteligente apropiación de lo que vino de fuera para afirmar el sentimiento de identidad que distingue al oaxaqueño, se puede apreciar tanto en las culturas indígenas como en la mestiza a través de la comida, la música, el baile, la vestimenta, las tradiciones, fiestas, usos y costumbres, una pléyade de manifestaciones espirituales entretejidos sabiamente en las llamadas culturas populares.1  

    Es una combinación de diferentes elementos lo que la convierte en una cultura de carácter homogénea, se pueden encontrar iglesias herederas del espíritu europeo, casas que conservan la cantera verde, papel picado decorando las calles, comida regional, calendas, música folclórica, fiestas de santos patronos ilustrando el mestizaje (religión católica mezclada con folclor indígena), la Guelaguetza en la cual se interpretan diferentes etnias mediante el baile, música y vestimenta, mitos como lo son la Catrina, el Catrín, los nahuales, los cantos prehispánicos. Todas estas características dotan al espacio público del centro histórico de Oaxaca de una identidad propia y rica culturalmente. La ciudad posee psicología de carácter pública, las actividades que suceden en ella envuelven a las personas que habitan en esta. La psicología de los pueblos, teoría desarrollada por Wilhem Wundt (1904) las materializaciones de estos elementos culturales que, en este caso, tienen como base un origen religioso y tradicional se les llama productos psíquicos. El espacio público es en sí mismo un producto psíquico ya que es el espacio donde se materializan todas estas expresiones culturales. Y estas expresiones culturales tienen efectos terapéuticos porque crean un sentido de comunidad, de pertenencia e identidad con respecto a espacios dinámicos, con sus diversas actividades envuelven al espacio público, se fortalece el tejido social fomentando la interacción y las condiciones óptimas para generar espacios urbanos dinámicos. 

    Lizama (2002) argumenta que las fiestas son parte de la imagen habitual de la ciudad de Oaxaca: El recorrido por el calendario festivo de Oaxaca, comenzado con el ciclo navideño y finalizado con el tiempo ordinario que sigue al período pascual, han permitido conocer las principales fiestas religiosas y seculares y las ceremonias cívicas más importantes, que ayudan a formar una imagen de la importancia que posee el hecho festivo en una ciudad mexicana. 

    El Centro Histórico de Oaxaca, es el escenario de múltiples fiestas que ocupan el espacio público de la ciudad a lo largo de todo el año, los barrios que se integraron en la urbe siguen activos mediante estas expresiones culturales que dan testigo de sincretismo cultural, la multitud está inmersa en estas festividades pues ocupan las calles de la ciudad como su escenario, revitalizan al espacio público salvando la convivencia y la cohesión social, sosteniendo la comunicación vital para la preservación de los valores que sustentan la comunidad. 

    La palabra comunicación viene de comunus, es hacer comunidad, llevar un algo al espacio común, va más allá de informar, es involucrarse e involucrar a los demás, generar interacción con sensibilidad. La comunicación debe de ser interdisciplinaria, cuya base es la dialéctica, en un constante intercambio mutuo de signos y símbolos, desde la conciencia de la colectividad y concibiéndola como una actividad ecológica responsable socialmente.

    Esto traduce en el espacio público en formas de comportamientos y actividades, con técnicas, estrategias, participación social activa. Con este razonamiento se entiende que los productos psíquicos en la Ciudad de Oaxaca son elementos importantes en la psicología de los pueblos y también elementos fundamentales para la comunicación.

    1 Talavera Benítez, L, 2010, p.36.

     

    Andrés Moreno Franco (México) es psicólogo general. Nació en 1993, en Oaxaca de Juárez, Oaxaca. Es maestrante en la maestría de Comunicación Política y Organizacional, ha colaborado en el DIF como psicólogo brindando consultoría, participado en asociaciones civiles como Canica y catedrático del TEBCEO. Productos psíquicos en la ciudad del Centro Histórico de Oaxaca es un texto elaborado en 2021, en la materia de Psicología Social de la licenciatura en Psicología General de la Universidad Vasconcelos (Oaxaca, México). 
     

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  • Juego de roles

    Es difícil de estimar cuándo nació la consultoría política, pero lo seguro es que su génesis tiene siglos. Con el paso de los años la profesión ha sufrido transformaciones lógicas, gracias a la transmisión de los conocimientos adquiridos y a los avances tecnológicos, pero la esencia sigue intacta, más allá de que día a día sea bueno recordar y delimitar cuál es su rol.

    Por Marcel Lhermitte

    Es difícil de estimar cuándo nació la consultoría política, pero lo seguro es que su génesis tiene siglos. Con el paso de los años la profesión ha sufrido transformaciones lógicas, gracias a la transmisión de los conocimientos adquiridos y a los avances tecnológicos, pero la esencia sigue intacta, más allá de que día a día sea bueno recordar y delimitar cuál es su rol.

    Hay quienes dicen que la política tiene sus inicios en el neolítico, en el preciso momento en que los humanos empezamos a vivir en comunidad. Para sobrevivir era necesario generar algún tipo de organización y con ella vinieron aparejadas las jerarquías y los roles. Los liderazgos son parte de nuestra naturaleza, por lo que suponemos que ya había quien tomara decisiones que afectaban el futuro de la comunidad. Seguramente allí mismo esos primigenios líderes ya escuchaban a alguien que los aconsejaba y les trazaba estrategias. 

    En el plano de la producción literaria, existen hitos que marcaron la vida de la consultoría política. El arte de la guerra del filósofo y estratega militar chino Sun Tzu, posiblemente sea el primer tratado de estrategia (siglo VI a. C.), que está enfocado hacia el ámbito castrense. Luego vendría –posiblemente– el primer texto sobre campañas electorales, Commentariolum petitionis, escrito en el siglo I a. C. por Quinto Tulio Cicerón para la campaña electoral al consulado romano de su hermano, Marco Tulio Cicerón. 

    De ese texto me gusta siempre tener presente dos postulados que mantienen plena vigencia: “Piensa qué ciudad es, qué pretendes, quién eres. Casi a diario, cuando bajes al foro, medita esto: Soy novel. Pretendo el consulado. Es Roma”. Esta enseñanza mantiene una gran vigencia para las campañas electorales: todas las circunscripciones tienen sus particularidades, debemos tener grabados en todo momento nuestros objetivos, saber quiénes somos y qué representamos.

    Pero quizás el enunciado más sorprendente para una campaña del siglo I a. C. sea “comparece siempre al hablar tan preparado como si de cada intervención dependiese la opinión futura sobre todas tus dotes”. Y no había redes sociales. Cada presentación pública debe ser preparada sin dejar detalle alguno librado al azar, nuestro futuro depende de ello.

    Más adelante en la historia llegaron Maquiavelo, con su obra El príncipe (siglo XVI); el militar prusiano Carl Von Clausewitz con su libro De la Guerra (1832); los propagandistas nazis, liderados por Joseph Goebbels, y los soviéticos, entre otros tantos que aportaron saberes a esta profesión. 
    Pero, ¿qué es actualmente un consultor político? Las respuestas pueden ser innumerables. Personalmente me gusta definirlo como el profesional que tiene como cometido concebir la estrategia para hacer cumplir el objetivo para el cual fue requerido.

    Siempre recuerdo las palabras de un veterano periodista que afirmaba que uno de los principales riesgos de su profesión es no entender que son espectadores privilegiados, personas sentadas en la primera fila del teatro que nunca deben subir a las tablas junto a los actores, aunque en ocasiones las luces puedan encandilar y confundirse sobre quién es el verdadero artista.  

    Esa enseñanza también es válida para el consultor político. En oportunidades nos seduce una propuesta programática propia –o por el contrario, podemos estar en desacuerdo ideológicamente con una iniciativa del asesorado–, por lo que surge la nefasta tentación de persuadir al gobernante, candidato o político para que incorpore nuestra idea.  

    El consultor debe tener perfil bajo, trabajar en las sombras, entender que la figura es el candidato, el gobernante o el político, que estamos trabajando para que su mensaje llegue a su público y para alcanzar los objetivos trazados. La labor nos trasciende en cuanto a la exposición pública.
    Más allá de la o el político en cuestión, también es rol primordial del consultor conocer la estructura, el organigrama en donde estamos insertos –comandos electorales, colectivos políticos, administraciones, etcétera–. De una manera u otra con todos ellos tendremos relación, por lo que se deberán trazar los canales para comunicarnos y delimitar los roles y tareas de cada uno.

    Una consideración especial merece el relacionamiento con las agencias de publicidad. Es habitual en ocasiones que se confundan las funciones entre publicitarios y consultores. La delimitación es clara: el consultor les presentará el mensaje y los objetivos que forman parte de su estrategia; los publicitarios brindarán el arte para que el mensaje llegue de la mejor manera posible en formato audiovisual, sonoro o gráfico, pero siempre teniendo en cuenta que en política no buscamos ganar premios con nuestros spots, y que tampoco vamos tras la belleza, sino que la meta es exclusivamente la efectividad.  

    Si bien no existen fórmulas del éxito en consultoría política sí podemos presentar un par de recomendaciones que pueden ser valiosas a la hora de mantener contacto directo con nuestro asesorado. El primero siempre será escuchar. Escuchar al político, a su entorno más cercano, a la estructura, a los periodistas, a los analistas, a los rivales y, fundamentalmente, a la persona de a pie que está más alejada de la política. 

    Luego –y ya conocidos los objetivos a alcanzar– hay que investigar. Saber quién es el candidato o gobernante, conocer su vida pública y privada, entender la reputación del colectivo político, monitorear sus salidas en prensa, su gestión de redes sociales, etc. La investigación se debe hacer extensiva al entorno político y a sus adversarios, para trazarnos una idea más amplia. 

    Todo actor político tiene su imagen, identidad y reputación creada desde antes que nosotros arribemos a sus vidas. No podemos cambiar eso de un plumazo, será necesario respetarlo y gestionarlo adecuadamente para no generar daños, y realizar las modificaciones graduales que nos sirvan para obtener nuestros objetivos futuros. 

    No existen fórmulas, una estrategia que funcionó bien antaño no necesariamente lo hará hoy. No se mide con la misma regla a jóvenes que a veteranos, a hombres y a mujeres, ni siquiera a la misma persona en épocas diferentes, se debe respetar las idiosincrasias locales y las reglas no escritas de cada circunscripción. Tendremos que hacer un traje a medida.

    Con estas tareas concluidas estaremos cerca de arribar a un diagnóstico, que será la base de nuestra planificación estratégica, o sea, la ruta marcada para navegar hacia el puerto de los objetivos. 

    Conocer nuestro rol, ser metódicos, estudiar, ser constantes pero con la humildad necesaria para reconocer nuestros errores y replanificar cuando hemos equivocado los caminos serán parte del camino que deberemos transitar si queremos contar con mayores posibilidades de que nuestro político alcance su meta. 

     

    Marcel Lhermitte (Uruguay) es periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y magíster en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Ha sido consultor en campañas electorales en América Latina, el Caribe y Europa. Asesor de legisladores y gobiernos locales en Iberoamérica. Autor de los libros La Reestructura. La comunicación de gobierno en la primera presidencia de Tabaré Vázquez y La campaña del plebiscito de 1980. La victoria contra el miedo. 
    Twitter: @MLhermitte
    Instagram: @marcel_lhermitte
     

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  • Las claves de las elecciones en Colombia

    La derecha colombiana está “desgastada, agotada” y la población ya no les cree, evaluó la politóloga Daniela Castillo horas después de las elecciones legislativas y de las tres internas interpartidarias que definieron los candidatos de Pacto Histórico, Equipo por Colombia y Centro Esperanza.

    Por Daniel Lema y Lucas Silva

    La derecha colombiana está “desgastada, agotada” y la población ya no les cree, evaluó la politóloga Daniela Castillo horas después de las elecciones legislativas y de las tres internas interpartidarias que definieron los candidatos de Pacto Histórico, Equipo por Colombia y Centro Esperanza.

    Sobre el congreso que sale de la elección del domingo, afirmó que es un poco “más equilibrado” que el actual y destacó que eso se debe en parte a las consecuencias de las movilizaciones sociales de 2019-2020.

    Observa que Petro tiene grandes posibilidades de ganar, pero advierte que debe enviar señales rápidas a los empresarios del país, anunciando quiénes integrarán su equipo económico. Castillo señala que el empresariado colombiano se jacta de que pone presidentes.

    Petro corre con ventaja aunque, según Castillo, la derecha puede resolver juntarse para vencerlo. Hasta ahora, los candidatos confirmados para la elecciones presidenciales del 29 de mayo son: Gustavo Petro (Pacto Histórico), Federico Gutiérrez (Equipo por Colombia), Sergio Fajardo (Centro Esperanza), Rodolfo Hernández (se presentó sin partido luego de conseguir las firmas necesarias), Luis Pérez (también obtuvo las firmas necesarias), John Milton Rodríguez (Colombia Justa Libres), Enrique Gómez (Movimiento de Salvación Nacional), Ingrid Betancourt (Verde Oxígeno), Luis Gilberto Murillo (Movimiento Colombia) y Germán Córdoba (Cambio Radical).

    Castillo es politóloga por la Universidad del Rosario, con una maestría en Derechos Humanos y Justicia Transicional de Ulster University y actualmente doctoranda en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Es experta y asesora en temas de construcción de memoria histórica después del conflicto, con experiencia en sector público y privado para la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, asesora política y técnica en temas de paz y experiencia en investigación.

    ¿Quiénes son los ganadores de las elecciones del domingo 13?

    Entre los ganadores hay que ubicar obviamente a Gustavo Petro, Federico Gutiérrez y Sergio Fajardo. Pero también a Francia Márquez, que tuvo una votación en el Pacto Histórico que nadie imaginaba; ella ganó representatividad y credibilidad. Por otro lado, también ganó Carlos Amaya, de Coalición por la Esperanza, porque nadie pensaba que iba a lograr una votación de ese calibre (quedó en tercer lugar de la interna, con casi 450 mil votos). Fajardo ya había ganado y tiene experiencia, y (Juan Manuel) Galán tiene toda una herencia (su padre es el exsenador Luis Carlos Galán, asesinado por sicarios en 1989) y un partido (Nuevo Liberalismo) que está renaciendo. Pero lo de Amaya resultó más sorprendente; él fue gobernador de Boyacá, es un campesino y visibilizó las necesidades de esa comunidad.

    Finalmente, el Pacto Histórico ganó como partido en las legislativas. El Congreso históricamente ha tenido mayorías de derecha y de partidos tradicionales; entonces la votación del Pacto Histórico fue muy importante.

    ¿Y entre los perdedores?

    Creo que Álex Char (exalcalde de Barranquilla, segundo en Equipo por Colombia) es uno de los grandes perdedores, por la maquinaria que tenía alrededor. Hay que recordar que él recogió 2.300.000 firmas para inscribirse como candidato para la consulta y uno se pregunta dónde fueron esas firmas (sacó 706 mil votos). Otro perdedor es Alejandro Gaviria (cuarto en el Centro Esperanza), un académico que perdió una oportunidad muy importante. Creo que su error fue apuntar el discurso para un círculo muy chico dentro de la academia, no logró conectar con más gente. Recogió casi 1,5 millones de firmas pero tampoco se vieron reflejadas en la elección (logró 336 mil votos). Y también el Centro Democrático es otro gran perdedor, ya que perdió cinco bancas en el Senado y ocho en Diputados. Para decirlo de una manera contextual, se podría decir que en Colombia perdió la derecha. La derecha en Colombia está desgastada y agotada; la gente ya no les está creyendo como antes.

    La votación global de la Coalición Centro Esperanza fue más baja de la esperada, a pesar de que un porcentaje importante de la población colombiana se define como de centro. ¿Cómo se explica?

    Creo que ellos desaprovecharon una oportunidad gigante. Desde septiembre hasta la elección del domingo, tuvieron muchas peleas internas que desdibujaron su propio discurso. Hablaban de unidad y de aceptar al que piensa diferente, pero tuvieron muchas peleas públicas y ataques en redes. El Centro Esperanza queda desdibujado como espacio. En las encuestas Invamer se veía que mucha gente dice estar cansada de los extremos, pero ellos no pudieron capitalizarlo.

    ¿La nueva composición del Parlamento puede ayudar a evitar esa polarización?

    A nivel presidencial vamos a un escenario similar al de hace cuatro años, con opciones muy nítidas de izquierda y derecha. Pero a nivel legislativo tengo otra mirada, más positiva, porque el Congreso después de esta elección quedó más colorido, más equilibrado. Es cierto, el Partido Conservador, Partido Liberal, Cambio Radical, Partido de la U y el Centro Democrático suman una mayoría. Pero si uno mira en detalle, verá que el Partido Liberal está dividido y muchos de ellos apoyaron la campaña de Petro. Eso ya tiende a ser un posible balance. Luego, la coalición Centro Esperanza tiene catorce senadores y eso puede ser un contrapeso importante. Lo mismo Alianza Verde, que subió sus curules en relación a la elección pasada. Mi sensación es que quien gane la Presidencia, ya sea Fico (Federico Gutiérrez) o Petro, tiene que pensar muy bien cómo hará para negociar con un Congreso tan plural. Petro tiene a la bancada de Pacto Histórico, pero enfrente sigue teniendo una bancada potente de la derecha. Y viceversa, si el presidente fuera Fico. Tienen que ser muy inteligentes para negociar porque por primera vez en la historia tendrán un congreso más plural y equilibrado. Lo cual me parece muy bueno.

    Recién decías que la derecha colombiana está agotada. ¿Qué provocó ese desgaste?

    Es la primera vez en la historia que la derecha se divide, siempre había pasado lo contrario, la izquierda no lograba unirse detrás de un solo candidato y la derecha terminaba ganando. Esta vez la derecha se empezó a dividir: estaba Oscar Iván Zuluaga (aunque ahora se bajó), Fico Gutiérrez, Rodolfo Hernández. Lo de Zuluaga se veía venir y uno podía pensar que bajaría la candidatura en abril, pero creo que la derecha se asustó tanto con el resultado del Pacto Histórico -hay que pensar que sacó casi seis millones de votos, una cantidad increíble- que decidió apurar la unidad para evitar que Petro gane en primera vuelta. Pero volviendo a la pregunta, creo que hay tres factores importantes que explican el agotamiento. Primero, la desaparición de la figura de Álvaro Uribe Vélez, que sale del Senado y deja de ser referente, después de muchos años de estar en el centro de la escena (y además enfrentando un proceso penal por compra de testigos). En segundo lugar, el fracaso del gobierno de Iván Duque, que fue algo muy evidente en estos cuatro años, no solo por la pandemia sino por su ineficiencia general. Hasta los propios uribistas admiten que Duque fue un pésimo presidente. Tiene niveles de desaprobación del 78%, lo que refleja un gobierno totalmente fracasado.

    Por último, también han impactado fuertemente los llamados “falsos positivos” (bajas civiles que el Ejército de Colombia hacía pasar como caídos en combate), un tema que pega mucho en la discusión sobre el proceso de paz. Impacta fuerte también en la imagen "heroica" de la fuerza pública que durante muchos años intentó construir el uribismo. Cuando se empieza a confirmar que la fuerza pública no es esa cosa hermosa que dicen, la credibilidad en ese discurso cae mucho. Todos estos factores llevan a que la derecha y el uribismo estén en una situación de desplome total.

    Recién hablabas de la necesidad de que Petro actúe con inteligencia, incluyendo la apuesta por ensanchar su base electoral. ¿Debería cerrar la fórmula con Francia Márquez o buscar la vicepresidencia fuera del Pacto Histórico?

    Petro dejó muy claro en un debate público que no estaba resuelto de antemano que la vicepresidencia sea para el segundo lugar de la consulta, en este caso Francia Márquez. Lo que pasa es que hay una presión social gigante para que ella sea la candidata a la vicepresidencia, porque su votación fue histórica, nadie la esperaba. No sé cómo va a manejar Petro esa presión, pero lo tiene que hacer inteligentemente. Va a estar muy condicionado. Hay que recordar que Petro desde el año pasado viene haciendo alianzas que han sido muy criticadas, incluso con exparamilitares o con César Gaviria (expresidente, jefe del Partido Liberal), que tiene una maquinaria electoral muy buena, pero que no llegaría solo ni lo va a acompañar exclusivamente por sus ideas. Una hipótesis es que Petro no quiere llevar a quien salió segunda en la consulta porque ya tenía algo acordado de antes. Creo que Petro es la primera vez que entiende el valor de estas alianzas, aunque no le gusten.

    ¿Tiene riesgos de fractura o división el Pacto Histórico si no incluye a Francia Márquez en la fórmula?

    Francia es una mujer muy inteligente y se ha manifestado públicamente cuando no le gusta una alianza o un movimiento de Petro. Pero eso no la ha hecho desistir del Pacto Histórico ni se ha acercado por eso a los sectores de centro. Ella manifiesta malestar, se pone brava, pero hasta ahí. Hoy (por el lunes 14) le preguntaron en la radio si estaba asustada de que no le dieran un lugar en la fórmula y ella respondió que no, que lo que la asusta es que sigan la pobreza y el conflicto armado. Es una persona inteligente. Cuando la escuchas queda la sensación de que este tema ya está hablado y que de pronto no estará en la fórmula. Pero ella no se va a ir, seguirá apostando al Pacto Histórico como proyecto. Muchos la perfilan incluso como posible ministra de Ambiente, que es un tema importante para ella.

    Si Petro avanza en la negociación con Gaviria. ¿Quién sería la persona para la vicepresidencia?

    Algo que está muy claro es que tiene que ser una mujer y joven. Pero creo que Petro va a estar muy condicionado por César Gaviria, que mueve muchas fichas y también muchos votos. Pero es un hecho que va a ser mujer.

    Hablabas de la mala votación de la coalición Centro Esperanza. ¿Eso descarta la posibilidad de que Fajardo pase a segunda vuelta?

    El Centro Esperanza, como les decía, perdió una gran oportunidad de hacer historia y tener un centro potente en Colombia. Pero personalmente creo que Fajardo (el ganador de la interna), en lugar de sumar votos, resta. En las elecciones pasadas (de 2018) se desentendió totalmente de una responsabilidad política que tenía, no solo como candidato sino como ciudadano y es algo que todavía le están cobrando. De ahí salió una frase que todavía le recuerdan, porque (tras caer derrotado en primera vuelta ante Duque y Petro) dijo que prefería irse a ver ballenas. Fue una cosa muy desafortunada. En este escenario, dudo que Fajardo vaya a ser una opción fuerte y creo que tanto Fico (Gutiérrez) como Petro van a intentar moderar sus discursos para disputar ese electorado de centro. En la elección pasada ese electorado de centro fue importante para el triunfo de Duque, sobre todo por el discurso de miedo contra Petro, que terminó calando, a pesar de la falta de argumentos reales.

    En esta elección, ¿ese electorado de centro está más afín al cambio o seguirá apostando por la continuidad?

    Esa disyuntiva será terrible. Mi impresión es que este centro es más bien de centroizquierda, algo que no pasaba en 2018. En muchos debates, Alejandro Gaviria, el académico, coincidía mucho con Petro, al punto que se hacían el chiste, como si fueran ojitos de coqueteo. Petro le decía "esto puede ser una alianza", en tono de broma. También pasó con otro candidato de Coalición Centro Esperanza, Galán, que tiene un discurso anticorrupción, del Sí a la Paz y la defensa del campesinado. Hay muchas alianzas que se pueden dar a ese nivel. Mi impresión es que este votante se volcó más a la centroizquierda.

    ¿Y la disputa ahora entre Gutiérrez y Hernández, hay un favorito ahí? ¿Gutiérrez tiene ventaja por haber participado en una interna?

    Lo que he visto es que Rodolfo Hernández tiene dos o tres procesos de corrupción y su discurso es “no más corrupción”. Lastimosamente, en Colombia no leemos, no nos informamos y solo repetimos. Entonces, es irónico que esté hablando de corrupción y tenga procesos en la Fiscalía. Rodolfo lo que tiene a su favor es que se acercó a la gente, algo que le faltó al centro. Acercar a la gente no es estar en la calle repartiendo volantes, es hablarles para que entiendan. Rodolfo es muy inteligente, muy estratégico en eso. Si ustedes escucharon su discurso, no tiene ninguna propuesta, solo habla de “no más corrupción y vamos a bajar a los corruptos” y juega con las emociones.

    Fico Gutiérrez es una persona que sí tiene propuestas. Habla de agradecer y respetar a las fuerzas militares y a la fuerza pública. También habla de meterle al tema derechos humanos, pero ahí no hay propuesta, simplemente lo dice para ganar votantes del centro. Entre esos dos, veo un poco más favorito a Fico, y más ahora que tiene el apoyo total del Centro Democrático de manera pública, con el respaldo de Zuluaga. Petro tiene muchas chances de ganar en primera vuelta porque la derecha está fragmentada, pero a este ritmo -faltan dos meses-, la derecha puede llegar a un acuerdo y tener un único candidato.

    Una de tus especialidades es el tema de los procesos de paz, ¿cómo impactó eso en esta elección?

    En las elecciones pasadas evidenciamos que la narrativa era paz y guerra.Si escogíamos un lado era la paz y si escogíamos el otro era la guerra. Al final ganó la guerra. Demostraron que querían hacer trizas la paz, pero no lo lograron, porque la paz está muy bien blindada. Creo que la gente se empezó a dar cuenta que si cumplimos lo que pactamos, Colombia puede bajar un poco a la violencia y a la violencia armada, que son dos violencias distintas. Desde la firma del acuerdo (en 2016) hasta el año pasado, hubo más de 238 masacres, más de 300 excombatientes asesinados, y más de 668 líderes sociales asesinados. Estas cifras no solo alteraron a la gente, sino también a la comunidad internacional. Alterando a la comunidad internacional, nos ponen en foco. La gente, incluso de derecha, empezó a entender que tenemos que cumplir. El discurso de Fico es que él no va a cambiar nada. De hecho el tema de la paz no se tocaba mucho en los debates. Hoy no está esa narrativa de guerra y paz, pero siento que todos entendemos que el próximo gobierno tiene que sí o sí cumplir el acuerdo de paz sino va a ser muy difícil la convivencia. Estos cuatro años fueron desastrosos en incumplimiento del proceso de paz.

    Mirado desde afuera, la tentación es pensar que las protestas sociales conducen directamente a que Petro llegue al gobierno. ¿Qué hay de esto?

    Me gustaría comenzar por otro tema y es la ola latinoamericana que viene pidiendo a gritos un cambio. Comenzó en México y ahora siguió en Chile, donde Petro estuvo con (Gabriel) Boric. Todo comienza con un cambio de ola en la región y luego el estallido social termina por definir muchas cosas que se vieron reflejadas en las votaciones. Hay un cansancio enorme, no solo con la derecha, sino con las ineficiencias de las políticas que se crean en el Congreso. Los gobiernos no han identificado las problemáticas y necesidades de Colombia. Veníamos por un camino de la paz y diálogo, de cambio de dinámicas, y luego llegan Duque y la pandemia, y se reportan 22 millones de personas en situación de pobreza, una cifra que nunca habíamos tenido. El desempleo está en el 13% y el poder adquisitivo está totalmente abajo. Todas estas inconformidades reflejan una deuda que viene desde hace mucho tiempo y muestran que la sociedad colombiana no da más.

    Otra consecuencia es que hubo una pluralidad de candidatos para todo. Siento que al final el estallido social valió la pena, porque hoy tenemos un congreso un poquito más balanceado. De todas maneras, el abstencionismo siguió siendo muy alto. Eso también nos hace pensar un poco, porque a la calle salió mucha gente y muchos jóvenes. Y uno se pregunta ¿dónde están? Porque al inicio del estallido social, sí tenía una causa. Eso duró casi seis a ocho meses y luego se desdibujó totalmente, ayudó a fortalecer el discurso de derecha de que salieron vándalos a la calle.

    ¿Quién encarna mejor el concepto del uribismo en esta campaña?

    Yo creo que Fico es el que mejor representa a lo que podríamos llamar uribismo porque tiene una línea muy clara en tema de empresarios y en temas de fuerza pública e incluso de la paz. Maneja un discurso muy similar. Rodolfo es una persona que no cuenta con propuestas, es una persona que maneja emociones.

    Fico va más hacia el lado del uribismo porque tiene el tema empresarial muy presente. Una jugada fundamental que debería hacer Petro en este mes es decir quienes integrarán su equipo económico: quién va al ministerio de Hacienda, quien va para Crédito Público, quien va para todo lo relacionado con la economía. En Colombia existe una "cláusula Petro", que es algo que utilizan los empresarios para condicionar ciertos negocios en caso de que gane Petro. El sector empresarial no confía en alguien como Petro. Si voy a arrendar o comprar un apartamento, lo firmo pero hay una “cláusula Petro” que dice que si gana Petro este negocio se deshace y me voy. Por eso es que al final aquí se dice que los empresarios ponen el presidente. Con que un empresario grande avale a Petro, ya con eso generaría un poquito más de fuerza. 

     

    Lucas Silva es editor de turno y coordinador de especiales en ARN. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la República. Trabaja en el periódico La Diaria. Columnista en la versión en español de The Washington Post. Docente de periodismo político en la Universidad de Montevideo y colabora como especialista en el diplomado para periodistas del Tecnológico de Monterrey (México). Twitter: @LucasMartinSil

    Daniel Lema es periodista y licenciado en Ciencia Política con una maestría en Comunicación Política. Trabajó en el semanario Búsqueda y el diario La República. En la actualidad es el editor general de la agencia ARN. Twitter: @lemarubini

    Especial elecciones Colombia. Servicio ARN.

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  • Petro muestra su fuerza como presidencial y se encamina a un duelo con Gutiérrez

    El candidato izquierdista Gustavo Petro se consolida como favorito para las elecciones presidenciales colombianas; el derechista Federico Gutiérrez aparece como el principal adversario en disputa, mientras que Sergio Fajardo ganó la primaria de la coalición de Centro. En las elecciones legislativas el Pacto Histórico obtuvo 17 escaños en el Senado, mientras que la coalición de derecha Equipo Por Colombia llegó a 29. En mayo se elegirá el nuevo presidente.

    Por ARN

    Colombia cerró este domingo las elecciones internas de tres bloques políticos para elegir sus candidatos a presidente, al tiempo que se llevaron a cabo las elecciones legislativas. En los comicios, el líder del bloque de izquierda Pacto Histórico, Gustavo Petro, pisó fuerte al obtener la candidatura con más del 80 % de los votos (4.446.970) mientras que en la coalición de derecha Equipo Por Colombia, Federico Gutiérrez ganó con más de 54 %.

    De esta forma, estos dos candidatos se posicionan de cara a las elecciones presidenciales del 29 de mayo como los dos principales protagonistas de una contienda que, de mantener la tendencia de este domingo, tendrá como favorito a Petro.

    El otro bloque que tuvo elecciones internas fue la Coalición Centro Esperanza, que culminó con la victoria de Sergio Fajardo, con más del 33 % de los votos.

     

    “Potencia de la vida” frente a lucha anticorrupción

    Una vez conocidos los resultados primarios de estas elecciones internas, los candidatos hablaron ante sus militantes y la prensa. En dos discursos con tonos sumamente diferentes, tanto Petro como Gutiérrez pusieron el foco en qué esperan del próximo gobierno en caso de obtener el sillón presidencial.

    Petro puso el foco en la necesidad de que Colombia sea “una potencia de la vida” que deje atrás los tiempos de violencia y viva una política “del perdón social”.

    El candidato de izquierda dijo que su fuerza política, luego de la participación que mostró en estas elecciones, quedó “ad portas” (en las puertas) de ganar las elecciones en primera vuelta. “El Pacto Histórico ha logrado el mejor resultado del progresismo en la historia de la República de Colombia”, apuntó.

    “Invitamos a todas las fuerzas democráticas del país que aún no están en el Pacto Histórico, se mueven fuera en otros escenarios, porque deben estar aquí, el Pacto Histórico debe dar el paso a la configuración de un gran frente amplio que gane las mayorías nacionales”, aseguró. En este sentido, Petro, que irá por su tercera candidatura a la Presidencia de Colombia, dijo que los únicos “que no caben” en su fuerza política son “los corruptos y los genocidas”.

    En tanto, Gutiérrez dio un discurso en el que enfatizó la necesidad de luchar contra todo corrupto “que se robe los recursos” del país y perseguir a todo aquel “que violente a los ciudadanos y sus familias”.

    El candidato, conocido popularmente como Fico dijo que toma esta victoria “con mucha alegría, pero sobre todo con mucha humildad y responsabilidad”, ya que todavía tienen un camino largo. Asimismo, Gutiérrez señaló que el orden lo garantizará “con carácter”, luchando contra la corrupción y fortaleciendo la seguridad.

     

    Números de las primarias

    Con el 98,64% de las mesas escrutadas, el Pacto Histórico obtuvo 5.750.663 votos. Esto es el 14,81% del total de habilitados para votar en la elección (38.819.901).

    Equipo por Colombia recibió 4.104.163 votos, esto es el 10,57% del total del padrón.

    En tanto, la coalición Centro Esperanza, recibió 2.275.217 votos, el 5,86% del total de los habilitados para votar.

    En total, el 31,24% de los habilitados para votar, concurrió a las primarias.

     

    La conformación del nuevo Congreso

    Pacto Histórico se convirtió en el partido con la bancada más grande en las dos cámaras, en las que predominan las agrupaciones de derecha.

    En el Senado, según los datos con el escrutinio del 94% de los votos, Pacto Histórico contará con 17 de los 108 escaños, además de los 5 del Partido Comunes (surgido en el acuerdo de paz con la extinta guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). La coalición de derecha Equipo por Colombia, si se mantiene unida, contará con 29 escaños (15 del Partido Conservador, 10 del Partido de la U y 4 Partido MIRA); por su parte, el tercer bloque, Centro Esperanza, en alianza con los verdes, tendrá 14.

    También habrá en la cámara alta 15 representantes del Partido Liberal, 14 del oficialista Centro Democrático (que en las elecciones anteriores había conseguido 19 bancas) y 11 de Cambio Radical. Todos estos partidos son de derecha.

    En Diputados, Pacto Histórico tendrá 25 escaños, mientras sus aliados (Comunes y otras formaciones) contarán con otros 9 de 188. En tanto, la coalición de derecha Equipo por Colombia tendrá 44: 25 del Partido Conservador, 16 del Partido de la U y 3 del Partido MIRA y otros aliados.

    El segundo partido con mayor bancada en Diputados será el Partido Liberal, con 32, mientras el oficialista Centro Democrático pasará de sus actuales 32 curules a 15, siendo superado por el también conservador Cambio Radical, que tendrá 16. El último partido que tendrá más de 10 asientos será la agrupación de centro Alianza Verde, con 11.


    Especial elecciones Colombia. Servicio ARN. 

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  • Petro tiene “muchísimas chances” de ganar la Presidencia en Colombia

    El domingo 13, en Colombia se realizarán elecciones legislativas, al tiempo que tres acuerdos (Pacto Histórico, Centro Esperanza y Equipo por Colombia) deberán definir en sus respectivas internas quiénes serán los candidatos presidenciales que competirán por el gobierno el 29 de mayo. El politólogo Néstor Julián Restrepo considera que estos comicios serán determinantes para saber si Colombia tendrá una alternancia en el poder por primera vez en su historia.

    Por Daniel Lema y Lucas Silva

    El domingo 13, en Colombia se realizarán elecciones legislativas, al tiempo que tres acuerdos (Pacto Histórico, Centro Esperanza y Equipo por Colombia) deberán definir en sus respectivas internas quiénes serán los candidatos presidenciales que competirán por el gobierno el 29 de mayo.

    En diálogo con ARN, el politólogo Néstor Julián Restrepo, señaló que las elecciones del próximo domingo son claves para vislumbrar cómo será el escenario de mayo. Observa que el candidato de izquierda, Gustavo Petro (Pacto Histórico), es el que está mejor posicionado para ganar la Presidencia. “Si el Pacto Histórico saca más de quince senadores creo que podemos estar contando con un presidente de izquierda”, afirmó.

    Restrepo es doctor en Política Comunicación y Cultura de la Universidad Complutense de Madrid. Es magíster en Estudios Latinoamericanos mención política de la Universidad de Salamanca en España. Además, es coordinador de la maestría en Comunicación Política y profesor tiempo completo del Departamento de Comunicación Social de la Universidad EAFIT . Es analista político invitado a Colombia Opina de RCN, Sinergia Informativa y el periódico El Colombiano. Sus líneas de investigación se vinculan a la comunicación política, partidos políticos, movimientos sociales y Geopolítica.

    ¿Alguien podría capitalizar políticamente las protestas sociales del año pasado en esta elección?

    Esa inconformidad de la gente por temas como la pandemia y los problemas de corrupción es algo que han capitalizado muy bien las nuevas olas políticas del país. Colombia es el único país en la región que no ha hecho una alternancia de derecha a izquierda. La clase política siempre ha gobernado y era parecido a lo que pasaba en México hasta que llega Andrés Manuel López Obrador (AMLO). En Colombia no ha pasado eso.

    Sin embargo, más que la protesta social de abril de 2021, quien le ha generado otra visión al colombiano promedio es el mal gobierno de Iván Duque. La dignidad presidencial en Colombia es muy fuerte y el gobierno de Duque la deja en sus mínimos. Esa falta de liderazgo la capitaliza una persona como Gustavo Petro o el auge de los nuevos colectivos políticos de centroizquierda.

    Creo que la protesta social se enmarca en esa crisis de liderazgo que se genera en la derecha colombiana, en esa falta de representación. Hay una combinación de una caída de la clase política tradicional con la necesidad de un cambio.

    ¿Se ha manifestado un cansancio con la política en Colombia?

    Al igual que en toda América Latina, el discurso de lo apolítico cada vez pega más. Por un lado están los problemas de corrupción y, por otro lado, con la pandemia sucedió que la gente no encontró respuestas en la clase política. Ante problemas como el empleo, la salud, la educación, el político se aisló de la realidad del ciudadano y empezó a jugar a otras lógicas. El Congreso colombiano se dedicó a legislar sobre reformas para ellos mismos, mientras que la gente esperaba soluciones a la crisis de hambre que generó la pandemia. El Congreso no aceptó dar un salario mínimo para toda la gente durante la pandemia. Son medidas impopulares porque ellos estaban metidos en su cuento. La actitud del Congreso generó una crisis de representación en Colombia; la gente no cree en los políticos.

    Otra figura importante es Duque, por los errores que cometió, entre ellos impulsar en plena pandemia una reforma tributaria que tenía que soportar principalmente la clase media. La gente sintió que le iban a sacar plata de su bolsillo. En la pandemia todo el mundo notó lo descarada que se volvía la política con el ciudadano.

    Otra cosa importante es que los colombianos, a diferencia del resto de ciudadanos de América Latina, no veíamos tan nítidos problemas como corrupción, desempleo y violencia urbana, porque teníamos un conflicto armado. Entonces, quien nos ofreciera solución de salir de ese conflicto, combatiendo a las guerrillas o haciendo el proceso de paz, ya tenía con eso para poder ganar una elección. En 2018 se abre una nueva agenda y la gente empieza a ver con mayor nitidez problemas como la corrupción y la inseguridad urbana, aunque ya estaban de antes.

    ¿Puede haber un voto castigo en estas elecciones? ¿Permitiría ese voto la alternancia en el poder?

    Colombia es un país donde la alternancia no se ha dado. No ha tenido un presidente de izquierda. Sería esta la primera vez. Los electores colombianos han sido conservadores. Prefieren malo conocido que bueno por conocer. Es muy difícil cambiarle la forma de elección del ciudadano. Puede pasar que el 13 de marzo queden los mismos. Sería lo más común. Aunque sí hemos visto un fenómeno diferente: Gustavo Petro, el fenómeno del Pacto Histórico y de otros colectivos diferentes a los partidos de la clase política tradicional.

    Habrá un voto de castigo de los jóvenes porque el gobierno se portó muy mal con ellos. Si dijera desde la evidencia empírica, los jóvenes en Colombia no votan. Hubo unas elecciones juveniles que se deben hacer por ley y no votó ni el 1% de la población juvenil. Si nos basamos en ese dato la política tradicional no tendría problemas, pero veo una movilización muy fuerte en los jóvenes que quieren un cambio.

    La campaña más ordenada en este momento es la de Gustavo Petro. Creo que el Pacto Histórico y los movimientos que están orbitando alrededor de ese pacto sacarían mayoría en el Congreso. Si sacan esa mayoría tendríamos un presidente que sería Gustavo Petro. Pero lo pongo entre comillas, porque al elector colombiano hay que esperarlo hasta último momento.

    ¿Cuáles son las chances que tiene Petro de ganar y cuál es el nivel de cohesión entre los sectores de izquierda, porque a veces sucede que se dividen y eso conspira contra ellos mismos?

    En Colombia, la izquierda ha sido caníbal. Hay algo que deben mirar: en el caso colombiano no se puede hablar de partidos, hay una alta personalización de la política, que se agudiza desde 2002 con Álvaro Uribe. Los ciudadanos eligen un candidato y en el congreso también eligen figuras y entonces es ahí donde veo con chances de llegar a un candidato como Petro que está organizando muy bien toda la estrategia electoral, y está haciendo cosas que el Petro de 2018 no hizo, como por ejemplo aliarse con políticos tradicionales de sectores de centroizquierda, como el Partido Liberal. En Colombia, el matiz era de centroizquierda, y muchos de esa clase política de centroizquierda ya se ha ido con Petro. En ciudades importantes como Antioquia, el bastión del uribismo, hay 125 municipios; en la elección de 2018, Petro ganó apenas en cinco. Pues resulta que muchos de esos que apoyaron el uribismo ahora se han aliado con Petro, que se ha aliado con parte del liberalismo para agarrar el “voto amarrado”. Hay una cantidad de senadores que lo apoyan. Empezamos a ver alianzas que uno pensaría que no tendría. Le veo alianzas con empresarios que antes eran grandes opositores, que decían que es comunista o que iba a expropiar, pero hoy están financiando la campaña. Yo le veo muchísimas chances.

    Hace unos días leímos sobre los vínculos con el expresidente César Gaviría. ¿Es parte de eso?

    El Partido Liberal tiene unos dos millones de votos amarrados. Y eso lo negocia siempre César Gaviria, que ha tomado al partido más importante del país como un partido cartel. Se lo ofrece al mejor postor y esta vez lo hace con Petro. En un primer momento no quería hacerlo, pero muchos senadores del partido han comenzado a hacer alianzas con Petro en sus regiones.

    Después del 13 de marzo veremos quiénes son realmente los partidos que van a quedar con el poder político para negociar con el próximo candidato presidencial. Ahí es donde tiene una ventaja Gustavo Petro, que es hegemónico en el Pacto Histórico. En el Centro Esperanza, de centro, hay una cantidad de outsiders que tienen opción, todos quieren pero no se ponen de acuerdo. Lo mismo pasa con los del Pacto Colombia, donde están los exalcaldes de las ciudades más importantes del país.

    La estrategia de Petro ha sido salir todos los días a la plaza pública y hablar con la gente. Ha venido haciendo una campaña “de tierra” desde mucho antes que los demás.

    ¿Hay una campaña de miedo contra Petro? ¿Se habla de que con él van a terminar como Venezuela, van al comunismo?

    Es la campaña del uribismo. El país está lleno de vallas que dicen "vamos a Venezuela", "no votes por un comunista". Pero Petro, a diferencia de lo que pasó en la anterior elección, está teniendo lo que llamaríamos teflón. Un ejemplo: en una plaza pública salió borracho. Todo el mundo creía que lo iban a destrozar, de hecho lo usaron, pero no pasó nada, no se movió la aguja. No lo han podido parar. El discurso del Centro Democrático está quedando anacrónico.

    ¿Cómo visualiza que será la estrategia de Petro? ¿Hay dos tiempos o tiene chances de ganar en primera? ¿Cuál sería la estrategia en una segunda vuelta y por dónde podría acumular?

    Estoy viendo que la idea de Petro es ganar en primera vuelta. Si el Pacto Histórico saca más de quince senadores creo que podemos estar contando con un presidente de izquierda. Petro les lleva mucha ventaja y todos le hacen campaña. Duque cada vez que comete un error lo único que hace es darle discurso a Petro. Los demás están con el mismo discurso: "Petro es comunista". Le están buscando la caída, como con Piedad Córdoba que es una piedra en el zapato del Pacto Histórico. Ella tiene una relación con Chávez, con Maduro, con el empresario Alex Saab.

    Seguramente la derecha va a organizarse muy bien para atacarlo y buscar excusas por todos lados. Petro tiene muchos enemigos, gente que no lo vota. Por eso no podemos decir que ya es presidente, faltan muchas cosas.

    Si no gana en primera vuelta, ¿cuál sería el escenario ideal para Petro en una segunda vuelta? ¿Polarizar con un candidato de derecha? ¿Una candidatura de centro lo podría complicar?

    Para Petro el mejor camino es ir a una final con el uribismo y el peor escenario es que queden los de Centro Esperanza, la centroizquierda. Petro es populista de izquierda, una alta personalización. Si va a una elección con Alejandro Gaviría o Sergio Fajardo (ambos de Centro Esperanza) la tendría difícil. Diferente si compite contra el uribismo o contra Rodolfo Hernández, que es un candidato sorpresa. Es un outsider, es como Donald Trump. No se alía con nadie, insulta a todo el mundo, dice groserías, es un multimillonario constructor que dice que la solución es con plata. Es muy difícil definirlo, si es de derecha o ultraderecha. ¿Qué es Rodolfo Hernández? No lo sabemos. En este momento está en segundo lugar, según las encuestas.

    Recién habló del "teflón" que tiene Petro. En la medida que se instale la idea de que Petro puede ser presidente, ¿la derecha atacará mediante una campaña de miedo?¿Está preparado Petro para enfrentar una campaña de desinformación en redes?

    Creo que hasta ahora lo ha hecho muy bien. Ha conseguido ese teflón, que no lo tenía antes. La estrategia de Petro es llenarse de aliados influyentes en cada región, tener la capacidad de publicar eventos masivos, de opinar, de generar cosas diariamente. La derecha lo único que hace es hablar de Petro. Esta campaña me hace acordar a la de Andrés Manuel López Obrador en México. Empezó arriba, se esperaba su caída y él fue coherente, y de principio a fin fue primero. Pasa algo parecido acá.

    En estos días surgieron varias advertencias de posible fraude en la elección, ¿hay chances de que eso ocurra?

    El sistema electoral de Colombia es complicado y está desprestigiado. Ambos lados desconfían de él. El expresidente Andrés Pastrana denuncia que la empresa que maneja el software es española y dicen que Petro habló con ellos. Pero al mismo tiempo, (el senador) Gustavo Bolívar, que es el segundo de Pacto Histórico, también está pendiente y quiere poner veedores, porque la empresa está a favor del uribismo.

    Es tanto el temor de la derecha por perder, que ahora desconfían del sistema que ellos mismos manejan.

    En este nuevo escenario de izquierda latinoamericana, con el eje Nicaragua, Cuba y Venezuela, la aparición de Pedro Castillo y AMLO, y ahora el triunfo de Boric. ¿Dónde se ubicaría Petro? ¿Lo ve más cerca de alguno de ellos?

    A Petro nunca lo he ubicado como un radical. En Colombia hay otros más radicales como Piedad Córdoba, por ejemplo. Lo veo como un político de centroizquierda, aunque el uribismo se ha encargado de ponerlo como guerrillero. La izquierda en Colombia está mal vista porque se fue a la guerrilla. Uno tendría que ver las guerrillas de una manera muy diferente. Las FARC es una guerrilla marxista leninista y quería el poder, pero el M-19 es una guerrilla de ciudad, generada por estudiantes con una reivindicación social. Petro pertenecía a esa guerrilla, aunque no era líder de ella.

    Sobre las elecciones del domingo 13, ¿cómo impactan esas legislativas respecto a las presidenciales de mayo?

    El 13 vamos a ver a las fuerzas nuevas que van a entrar y a ver si el uribismo se mantiene. Ver qué pasa con el nuevo liberalismo. Si se dan los pronósticos vamos a tener una mayoría de centroizquierda y no como siempre una mayoría de derecha. Eso sería un buen indicio de cómo serían las elecciones presidenciales. Me atrevería decir que Petro hasta podría ganar en primera vuelta dependiendo de esta elección.

    ¿Quién está mejor en el Centro Esperanza, Fajardo o Gaviria?

    Está difícil. Fajardo cometió un error en 2018 y fue aislarse de la elección. Dijo que se iba a ver ballenas y no fue a votar. Eso se lo está cobrando la opinión pública. Gaviría no ha podido marcar bien, pero si logra cristalizar, el que gane de ahí tendrá un impulso después del 13 de marzo. Ese escenario sería el más duro para Gustavo Petro. 

     

    Especial elecciones Colombia. Servicio ARN

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  • Gabriel Boric, el militante estudiantil que se consolida como líder emergente en la izquierda de América Latina

    No es liviana la mochila que cargará Gabriel Boric en sus espaldas a partir del 11 de marzo. Las miradas (y esperanzas) de una porción significativa de la izquierda latinoamericana estarán especialmente atentas a lo que suceda en Chile durante los próximos cuatro años.

    Por ARN

    No es liviana la mochila que cargará Gabriel Boric en sus espaldas a partir del 11 de marzo. Las miradas (y esperanzas) de una porción significativa de la izquierda latinoamericana estarán especialmente atentas a lo que suceda en Chile durante los próximos cuatro años.

    El panorama para la izquierda regional cambió después de sucesivas derrotas que consolidaron un aire de “cambio de época”, pautado por el triunfo de Mauricio Macri en Argentina en noviembre de 2015, las victorias de Sebastián Piñera en Chile y Jair Bolsonaro en Brasil en 2018, el golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia y la derrota del Frente Amplio en Uruguay en 2019 a manos de Luis Lacalle Pou.

    Tras el repliegue en ese quinquenio, la situación parecería volver a cambiar. La izquierda volvió a gobernar en Argentina con Alberto Fernández y en Bolivia con Luis Arce, y también ganaron elecciones Pedro Castillo en Perú y Andrés Manuel López Obrador en México. Además, Boric se impuso en la segunda vuelta de diciembre de 2021 y este año hay expectativas por los posibles triunfos de Gustavo Petro en Colombia y Luiz Inácio “Lula” da Silva en Brasil.

    Sin embargo, el ciclo de Boric que se inaugura este viernes tiene singularidades dentro del campo progresista regional, en materia de recambio generacional, paridad de género y hasta por el simbolismo que lo vincula con un proceso inconcluso como el que emprendió el socialista Salvador Allende en la década del 70.

    Además, su liderazgo tiene un anclaje imposible de separar con un proceso de movilización social que se inició con las protestas estudiantiles de 2011 y que culminó con el “estallido social” de 2019 y el posterior plebiscito de 2020, que avaló el proceso de reforma constitucional que está en marcha. Al igual que Allende, Boric llega al gobierno con el apoyo de una coalición de partidos heterogénea y es probable que su administración también atraviese momentos de tensiones y conflictos internos.

    Los orígenes y la movilización estudiantil

    Boric (36 años) viene desde el sur, de la región de Magallanes y Antártica Chilena. Recuerda que cuando fue a Santiago de Chile para estudiar derecho le costó adaptarse y por eso siempre reivindica su origen.

    Su bisabuelo, Juan, llegó a fines del siglo XIX desde Croacia. Su tío abuelo Vladimiro fue el primer obispo diocesano de Punta Arenas, y su padre, Luis, fue militante de la Democracia Cristiana.

    Cuando llegó a la capital del país se inscribió en la carrera de Derecho por la Universidad de Chile. Mientras estudiaba en la facultad, fue ayudante de las cátedras de Historia Institucional de Chile, Teoría de la Justicia y Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

    En ese período tuvo una activa militancia estudiantil y fue una de las caras más visibles de la movilización estudiantil de 2011. Llegó a presidir la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, tras ganarle una elección a la militante comunista Camila Vallejo. 

    La carrera política y las primeras decisiones difíciles

    Las movilizaciones estudiantiles lo catapultaron a la escena nacional del país y en marzo de 2014 asumió el cargo de diputado que renovó en las elecciones de 2017. En 2018 fundó Convergencia Social, un partido de izquierda que forma parte del Frente Amplio.

    Como legislador participó en el "Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución'', firmado el 15 de noviembre de 2019 -un mes después del “estallido social”- y que sirvió como base de la convocatoria a la elección de una Convención Constitucional. Esa posición le costó críticas en la interna de Convergencia Social, un conflicto que terminó con la renuncia de 73 militantes, entre ellos, el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp.

    Poner su firma en ese documento fue una de las cosas más duras que le tocó hacer, reconoció dos años después, ya como candidato presidencial. 

    A pesar de que en 2019 y 2020 había manifestado que no estaba dispuesto a ser candidato, el 17 de marzo de 2021 su partido, Convergencia Social, lo proclamó como aspirante a la presidencia de Chile. Unos pocos días después sumó el apoyo del partido Revolución Democrática, cuyo principal referente es Giorgio Jackson, uno de los dirigentes más cercanos a Boric.

    Aunque no era favorito en la interna de la coalición Apruebo Dignidad -un nombre que homenajea al proceso constituyente- fue la sorpresa de las primarias al vencer al candidato del Partido Comunista, Daniel Jadue. “Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba”, fueron las primeras palabras de Boric en la noche del 18 de julio, ya como candidato presidencial proclamado.

    El resto de la historia es conocida. En la primera vuelta del 21 de noviembre obtuvo el 25,8% de los votos (1.814.809 personas), un resultado menor al esperado, pero en la segunda vuelta logró imponerse ante el ultraderechista José Antonio Kast, con el 55,8% de los votos.

    “Al comando de campaña lo golpeó quedar segundo, era algo que no se esperaba. Sin embargo, creo que el resultado terminó siendo importante para lo que vino después, porque se mostró que el peligro era real y que hacía falta movilizarse. Eso fue lo que marcó la segunda vuelta: una sensación de que había que moverse o Kast iba a llegar a ser gobierno”, admitió Sebastián Kraljevich, el jefe de estrategia de esa campaña, en una entrevista con ARN.

    El camino de la moderación

    Para ganar en segunda vuelta y evitar una victoria de la ultraderecha, Boric tuvo que hacer “giros sustantivos” y moderar su discurso, afirma Josefina Araos Bralic, investigadora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES).

    “En paralelo a la campaña contra Kast, Boric convoca a la ex-Concertación, con las que había antes relaciones bastante tensas, y se apropia al mismo tiempo, paradójicamente, de una parte del discurso de Kast. Tuvo que moderar. Bajó el protagonismo de su agenda 'sin fronteras' para el tema migratorio y le empezó a dar mayor seguimiento a las demandas por seguridad”, repasa la investigadora.

    Y agrega: “También empezó a hablar de forma más explícita de la necesidad de cambios graduales, calmando así al mundo empresarial. Es un relato que se modera y que se reconcilia un poco con la historia reciente. El espíritu empezó a ser 'somos herederos de caminos que han iniciado otros, que avanzaron en lo que pudieron y ahora nosotros tenemos que cambiar pero sobre eso'”.

    Esta tónica, según Araos Bralic, llevó a Boric a una “moderación en el relato”, algo que también refleja su capacidad política para comprender “la complejidad” de la sociedad chilena. “Entendió que los proyectos de izquierda tienen que ser capaces de encarnar cambio y seguridad, transformaciones y certezas. Eso lo tiene a favor y explica ese cierto aire optimista y esperanzado que lo rodea. Es un aire nuevo”, concluye la analista.

    El acercamiento entre los sectores socialdemócratas de la ex-Concertación y el entorno de Boric no es un hecho menor para el campo progresista chileno. Un repaso por los comentarios que hacían los jóvenes estudiantes chilenos hace más de una década en redes sociales muestran las distancias que había entre ambos mundos.

    “(Ricardo) Lagos es terrible de arrogante, autorreferente y un político del pasado”, escribía Boric en su cuenta de Twitter en marzo de 2011, casi diez años antes de que el expresidente chileno le brindara su apoyo para la segunda vuelta. “Lo que soy, lo que es mi historia, mi pasado, obviamente que en esta coyuntura tengo que decir Boric”, fueron las palabras que usó el expresidente Lagos para plantear su apoyo a Boric, que obviamente agradeció el gesto.

    La síntesis de este acercamiento entre la ex-Concertación y los sectores de Apruebo Dignidad se puede ver en la composición del gabinete. Además de la señal de gradualismo con la designación de Mario Marcel en el Ministerio de Hacienda, habrá tres integrantes del Partido Socialista en lugares clave: Maya Fernández en el Ministerio de la Defensa, Carlos Montes en Vivienda y Antonia Urrejola en la Cancillería.

    El Partido por la Democracia (PPD) estará representado por Jeanette Vega en el Ministerio de Desarrollo Social, el Partido Radical (PR) por Marcela Hernando en Minería y el Partido Liberal (PL) por Juan Carlos García en Obras Públicas. La Democracia Cristiana (DC), pieza importante en el ciclo de la ex-Concertación, quedó fuera del armado del gabinete de Boric, en el que también pesó la necesidad de contar con mayorías más potentes en un Parlamento a priori bastante adverso.

    Estas dificultades llevaron a Boric a adoptar un talante más moderado y gradualista, que ya le costó las primeras críticas del Partido Comunista, por ejemplo tras la designación de Marcel como referente del equipo económico.

    Araos Bralic considera que estas tensiones internas podrían complicar los primeros meses del gobierno de Boric, que deberá apelar a su “olfato político” para lidiar con esas situaciones. “Es hábil y por algo ganó como ganó”, señala.

    “Todo dependerá de que pueda administrar y leer bien la realidad, con mucha cautela, moderación y humildad. Con moderación no implica que no pueda emprender cambios profundos, sino con la actitud de estar todo el tiempo atento a si está leyendo correctamente a la sociedad”, concluye.

     

    Especial ARN. Asunción presidencial de Gabriel Boric en Chile.

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  • La aprobación de la nueva Constitución “se puede transformar en un plebiscito” para Boric

    La investigadora chilena Josefina Araos Bralic, entrevistada por ARN, analizó las claves fundamentales que deberá afrontar Gabriel Boric en su presidencia, que asumirá este 11 de marzo. Entre otros temas, señaló que el resultado de la consulta popular, prevista para setiembre, que busca aprobar la nueva Constitución, será una “buena evidencia de cómo marcha el gobierno”.

    Foto: Manuela Herrera
     

    Por Lucas Silva

    Josefina Araos Bralic es investigadora del Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), estudiante del Doctorado en Filosofía de la Universidad de los Andes (Chile) y licenciada y magister en Historia por la Universidad Católica de Chile. Sus intereses en investigación giran en torno a la historia y teoría política, así como sobre la relación entre populismo y democracia. Araos Bralic es columnista regular del diario La Tercera, panelista estable en Tele13Radio y autora del libro El pueblo olvidado. Una crítica a la comprensión del populismo (IES, 2021). A horas de la asunción presidencial de Gabriel Boric, conversó con la Agencia Regional Noticias (ARN) para interpretar algunas claves de este acontecimiento histórico.

    Desde el exterior se analizó al proceso político chileno posterior al estallido social como una especie de “giro a la izquierda”. Sin embargo, análisis como el tuyo o el de Juan Pablo Luna publicados en Tercera Dosis, polemizan con esa noción y ponen el foco en el centro del espectro político. ¿Por qué?

    Hace un tiempo que los estudios de ciencia política advierten sobre la pérdida de fuerza del criterio de identidad más tradicional que es el eje izquierda-derecha, sobre todo cuando se analiza la ola populista a nivel global. En Chile había señales desde hace un tiempo, incluso en el ciclo de alternancia Bachelet-Piñera-Bachelet-Piñera, ya hay cierto debilitamiento de las identidades. Porque sino sería que la sociedad está media loca y pasa de la izquierda a la derecha de un segundo a otro, lo cual me genera dudas. Después del estallido (de 2019) se confirma ese debilitamiento la clase política ha estado en un estado permanente de sorpresa, que es algo que la desespera.

    Si analizamos la agenda de los retiros previsionales, más allá del primer retiro por la pandemia, vemos un esfuerzo desesperado de la clase política por volver a conectar con una ciudadanía que no controla de ninguna manera.

    Esto lo ha estudiado muy bien Juan Pablo Luna: estamos frente a una ciudadanía desmovilizada, que no parece adherir a los proyectos colectivos como antes (además de que los partidos tampoco parecen enarbolar esos proyectos). Hay una fractura a nivel estructural entre la política y la sociedad. Por eso es difícil analizar las “borracheras electorales” en particular, porque cada resultado podría llegar a ser conexiones puntuales, chispazos que no necesariamente aseguran vínculos, identidades y lealtades políticas de largo plazo. La fractura no se salda de un día para otro. La crisis que vive Chile desde el 18-O refleja el estado de situación de una política que ha sido incapaz e indolente, en el plano de la voluntad y la respuesta institucional para canalizar y procesar esas demandas. Por eso nuestra crisis es también un estallido, que es algo tan complejo de manejar.

    La hipótesis sería que en el divorcio entre sociedad y política, los partidos tienden a ser más responsables que los ciudadanos.

    Mi sensación es que sí. Otros podrán decir que es una mirada demasiado indulgente con una sociedad fragmentada y ultraindividualista, en la que priman criterios de una política identitaria o que se identifica por cosas puntuales y por eso las lealtades son muy inestables, precarias. Puede ser también, pero más allá de la constatación no se puede hacer mucho. El tema es que la política en sí misma se desligó de esa sociedad, independientemente de lo que haya pasado con esa sociedad. La política no la conoce y no la entiende. Durante el estallido, ministros de Piñera decían cosas como "habrá que levantarse más temprano para tomar el metro" (lo dijo el ministro de Economía Juan Andrés Fontaine), mostrando no solo la distancia de los políticos con la vida cotidiana, sino también un desprecio. Hay una desconexión y una fractura que impide un trabajo hermenéutico o interpretativo de esa sociedad, que permitiría ofrecer proyectos políticos e identificaciones de largo plazo. Por lo tanto, creo que la responsabilidad de la clase política está en un muy primer lugar.

    Ese “electorado infiel”, más vinculado al centro, ¿qué cosas le va a reclamar a Gabriel Boric a partir del 11 de marzo? ¿mayor seguridad, menos impuestos?

    La idea del “electorado infiel” es de la académica Kathya Araujo. Hay una ciudadanía fuertemente identificada con el centro -que no sabemos bien qué significa- que no necesariamente coincide con la que estuvo movilizada en octubre y noviembre de 2019. No sabemos bien quién era esa ciudadanía movilizada, por eso es un escenario muy incierto. Araujo refiere a una ciudadanía cuya experiencia está pautada por la sensación de vulnerabilidad e incertidumbre, gente que siente que una circunstancia inesperada o fortuita puede echar abajo todo lo logrado.

    Sus demandas están vinculadas a necesidades sociales, por así decirlo, de garantías: pensiones, educación y salud. También de seguridad: orden público, control de la violencia y el narcotráfico. Si las vidas de las personas están marcadas por la incertidumbre y la precariedad, tiene sentido que haya al mismo tiempo demandas de cambio y de mayor seguridad-orden. En Chile esas demandas estuvieron repartidas en dos candidaturas que fueron sorpresas, las de José Antonio Kast y Franco Parisi.

    Mi impresión es que ese horizonte de demandas no va a cambiar mucho, pero sí puede cambiar rápidamente la simpatía y el apoyo de la ciudadanía a la política. Eso dependerá de cómo responde la política a estas demandas y qué tan consistente es esa respuesta. Ahí Boric tiene un trabajo muy delicado, porque es algo en lo que el gobierno saliente fracasó estrepitosamente. Me refiero al desafío hermenéutico, a saber leer y modificar las agendas a partir de la interpretación de las demandas.

    En tu análisis sobre el “electorado infiel” mencionás tanto a la Lista del Pueblo como al fenómeno de Parisi. ¿Qué tienen en común?

    Mi intuición es que la sorpresa de ambos triunfos -aunque “triunfo” quizás sea más preciso en el caso de la Lista del Pueblo- son señales de este estado de impredecibilidad de la ciudadanía. Ambos fenómenos constatan la fortaleza que tiene el móvil del castigo y de tomar distancia. Es algo que lleva a muchos a decir "me voy con el que desprecia a todos y tira palos contra todos" o "me voy con los nuevos, con los independientes" que no están vinculados a la clase política tradicional.

    O sea que al “electorado infiel” lo define el reflejo de tomar distancia...

    Efectivamente, creo que hoy el centro político es la distancia. Es más una actitud que un lugar para ubicarse en el espectro, a pesar que esas personas dicen que están en el centro. Lo que es interesante, y ha sido una discusión en Chile sobre todo en la segunda vuelta, es ver si ese rechazo a las identificaciones tradicionales es o no una demanda de moderación. A mí juicio sí, pero es una discusión larga.

    ¿La distancia es con respecto a lo que está arriba, al statu quo?

    Es distancia con respecto a una clase política que está ensimismada, que gobierna para sí misma, que no es capaz de ofrecer proyectos políticos desde sus respectivas identidades, sean de izquierda o de derecha. Es una demanda de poder manejar la agenda de sus propias vidas, un reclamo de certidumbre, en el sentido más amplio del término. Mi sensación es que la política ha sido inconsistente ante esas demandas.

    ¿Cuánto tiempo tiene Boric para conquistar a ese “electorado infiel”?

    Si uno mira los patrones de estos últimos tiempos, diría que poco. Pienso que no es demasiado tiempo porque hay temas sociales muy críticos, como la crisis migratoria o el conflicto en la Macrozona Sur. Además, está el problema del narcotráfico y la violencia en general, que ha cobrado mucha fuerza en zonas urbanas, además del aumento de la pobreza y de los campamentos (asentamientos irregulares) por el difícil contexto económico pospandémico. No puedo decir cuánto tiempo, pero tendrá enfrente conflictos sociales muy agudos. El conflicto en la Araucanía y la crisis migratoria en el norte han sido noticia principal en estos últimos dos meses.

    En paralelo a todo eso tiene que conformar gobierno, con una articulación política novedosa.

    Esa es otra dificultad, porque es una coalición nueva que no está claro cómo va a funcionar. Habrá que ver cómo Boric lidia con esas tensiones. Además del partido que vaya a jugar la oposición, el propio entorno de Boric puede generar muchas dificultades y lo pueden llegar a tensionar. Pienso en las diferencias que han existido con el Partido Comunista, pero no son las únicas. No hay que olvidar que Boric firmó el acuerdo del 15 de noviembre (de 2019) que abrió el proceso constituyente sin el aval de su partido y eso le generó dificultades internas. Esas tensiones pueden dificultar su capacidad de administrar un escenario tan complejo, que mezcla la necesidad de conectar con ese electorado infiel, conflictos sociales muy agudos y una política tan deteriorada, con instituciones que están por el suelo en materia de legitimidad. Avanzar con éxito en este escenario será todo un desafío para el nuevo presidente.

    ¿Es posible que las demandas “desde abajo” lleguen a ser contradictorias entre sí?

    Es probable que aparezcan demandas difíciles de interpretar. Y también puede haber dificultades al momento de explicarle a esa ciudadanía las necesarias jerarquías y priorizaciones que define cada gobierno, ya sea porque lo inmediato se come otras cosas o porque una reforma exige concentrarse en ella y no en otras. Pero tengo la sensación de que Boric es alguien con mucho olfato político. Es hábil y por algo ganó como ganó.

    ¿Cómo ganó?

    En mi opinión, con giros sustantivos. Esa ha sido toda una discusión porque el entorno de Boric niega que hayan sido giros sustantivos. No me refiero al sentido de los objetivos y de su agenda de gobierno, pero sí en el relato, que es algo muy importante.

    ¿Cuáles fueron esos giros sustantivos?

    Primero, incorporar una demanda que había canalizado Kast. En paralelo a la campaña contra Kast, Boric convoca a la ex-Concertación, con las que había antes relaciones bastante tensas, y se apropia al mismo tiempo, paradójicamente, de una parte del discurso de Kast. Tuvo que moderar. Bajó el protagonismo de su agenda "sin fronteras" para el tema migratorio y le empezó a dar mayor seguimiento a las demandas por seguridad. La primera reunión de Boric después de la primera vuelta fue con la madre de un pequeñito asesinado por una bala loca (bala perdida) en una población (barrio humilde) de Santiago. También empezó a hablar de forma más explícita de la necesidad de cambios graduales, calmando así al mundo empresarial. Es un relato que se modera y que se reconcilia un poco con la historia reciente. El espíritu empezó a ser “somos herederos de caminos que han iniciado otros, que avanzaron en lo que pudieron y ahora nosotros tenemos que cambiar pero sobre eso”. Eso fue un cambio sustantivo.

    En tu artículo recordabas las citas de Camila Vallejo a Patricio Aylwin (expresidente demócrata cristiano, entre 1990 y 1994).

    Ese es otro ejemplo, algo inédito. Aylwin ha sido una de las figuras más golpeadas desde el movimiento estudiantil, de 2011 en adelante. Hubo una moderación en el relato porque Boric intuyó la complejidad de esta sociedad. Entendió que los proyectos de izquierda tienen que ser capaces de encarnar cambio y seguridad, transformaciones y certezas. Eso lo tiene a favor y explica ese cierto aire optimista y esperanzado que lo rodea. Es un aire nuevo. Tiene eso a su favor, por algo pone a Iskia Siches en Interior, que es una figura que tiene un capital de estima social muy impresionante. Mantener eso arriba dependerá de que pueda administrar y leer bien la realidad, con mucha cautela, moderación y humildad. Con moderación no implica que no pueda emprender cambios profundos sino con la actitud de estar todo el tiempo atento a si está leyendo correctamente a la sociedad.

    ¿Boric adoptará como gobierno una tónica más parecida a esa de segunda vuelta?

    Confío en eso, ya veremos. Tiendo a pensar que lo hará, pero no está todo en manos de Boric. No solo por las tensiones en su propio entorno o por lo que pase a nivel social, sino también por el proceso constituyente. Aunque el gobierno y la constituyente son carriles diferentes, sus destinos están bien atados. El propio Giorgio Jackson, una de las figuras más cercanas a Boric, reconoció que necesitan a la nueva constitución aprobada para emprender con éxito su gobierno. Así de atados están sus destinos. Sin embargo, ellos no pueden controlar lo que pase dentro de la Convención y ese es un punto crítico, que hay que ver cómo se procesa. La Convención no ha sido un proceso que se haya dado de forma armónica y sin tensiones.

    Recién hablabas de la importancia de tomar el pulso al humor social. ¿En eso tienen una ventaja, por su juventud? ¿Los imaginás usando muchas encuestas, inteligencia de datos y herramientas tecnológicas para monitorear la marcha del gobierno?

    Creo que ellos encarnan un recambio generacional y eso les juega a favor en ese plano, sí. Es justamente una renovación que a la derecha le ha costado más alcanzar. Es una nueva izquierda que se distancia de la izquierda tradicional que gobernó Chile después de la dictadura. Tiene eso a favor, conecta bien con el cambio y con la juventud. Desde el estallido en adelante, la juventud es un actor político determinante, algo que se incuba desde el movimiento estudiantil de 2011 pero desde el 18-O se aprecia con mayor fuerza. El Frente Amplio intuyó bien que además de eso era necesario hacer un trabajo territorial y de base más fuerte, y lo hicieron.

    El hecho de que sean universitarios, de clase media, urbana. ¿Puede llegar a ser un problema para conectar con las demandas “desde abajo”?

    No sé si lo voy a poder plantear en los términos más adecuados, pero esta es una izquierda muy progresista. Y el progresismo, como cualquier movimiento, tiene puntos ciegos. El principal punto ciego de cierto progresismo es que piensan que hay temas que se ven "superados", que el paso del tiempo ha dejado obsoletos, y esa agendas pasan a ser despreciadas o desechadas. Un ejemplo claro es el factor religioso. Ese fue otro giro interesante de Boric, que en la segunda vuelta se acercó al mundo evangélico.

    Desde la perspectiva de sociedades super secularizadas, es un mundo despreciado. Creo que en realidad nadie entiende mucho a ese mundo evangélico, que está mucho más articulado y es más significativo de lo que muchos piensan. Kast fue el único que estuvo dispuesto desde el principio a abrirse a ese mundo.

    Cuando desatiendes agendas porque piensas que hoy todos somos cosmopolitas o que las identidades nacionales son una cuestión obsoleta, seguramente esas agendas reaparezcan luego con furia.

    Mi impresión es que el tema migratorio explica, en parte, la derrota en primera vuelta, y por algo Izkia (Siches) lo primero que hizo fue ir al norte, para volver a conectar con una región históricamente de izquierda. Hay puntos ciegos en esta izquierda que cree que ciertos temas van a ser superados o que son de pequeñas minorías, como el mundo rural, el mundo religioso o las identidades nacionales fuertes. No se trata de empezar a exaltar el racismo o nacionalismo sino de ver que ciertas actitudes terminan generando que esas agendas retornen luego con furia.

    En tu artículo planteás que en la Convención Constituyente ha primado el ánimo “refundacional” y no el de “mantener” ¿Qué sería lo relevante para mantener?

    No lo digo por las normas, sino por la fundamentación y las premisas. Cuando uno lee, por ejemplo, que hay que modificar por entero el Poder Judicial porque Chile ha tenido históricamente un sistema judicial clasista, machista y todas las etiquetas que quieras poner, mi sensación es que es una lectura no reconciliada con la propia historia.

    Cuando hablo de una reconciliación con las circunstancias históricas no es anular la crítica, eso es parte fundamental de cualquier sociedad. El tema es que cada nueva generación hace un proceso de crítica, pero también de apropiación.

    Mi sensación es que en la Convención domina, en la fundamentación, una hipótesis de puro rechazo a la propia historia, algo que termina justificando el desmontaje de una tradición institucional que también ha significado avances.

    Es legítimo discutir si vale la pena eliminar el Senado, pero el argumento que suele darse es que es una cámara elitista o retardataria. Son eslóganes, sin un análisis riguroso de la trayectoria histórica de esas instituciones. Es una lectura maniquea, como si la historia se dividiera entre buenos y malos. Aparece la Cámara de Diputados como la defensora del pueblo y el Senado como la defensora de la élite, pero la historia es más compleja y no está quedando espacio para la elaboración, que es fundamental para lograr reformas sustantivas, mejorando también a partir de lo que hay.

    Mi temor es que la promesa de empoderamiento de la ciudadanía se convierta en el empoderamiento de nuevos grupos, de nuevas oligarquías. Las oligarquías no están solo arriba, en el Ejecutivo o en el gobierno central, también hay oligarquías locales. En América Latina hay evidencia sobrada de esa historia de caudillismos locales que pueden actuar sin control de nadie. Cuando dicen de sacar al Senado porque es elitista y no Diputados, en el fondo veo cierta ingenuidad.

    En esa dicotomía entre demolición versus reciclaje, ¿Dónde está el elenco de gobierno que eligió Boric?

    Mi sensación es que son más parte del desmontaje, sobre todo del mundo del Frente Amplio. Pero en el gobierno también está el colectivo socialista, al que Boric debió acercarse, que está en una posición más en el medio. Hay que ver qué sucede en el gobierno.

    ¿Levantar el estado de excepción en la Macrozona formaría parte de ese desmontaje?

    Mi razonamiento era más por lo que vengo viendo en la Convención, aunque sí, es un riesgo que puede tener el gobierno. A priori, creo que no renovar el estado de excepción es más una expresión de que nadie sabe qué más hacer. No me sorprende que Boric tenga ese gesto y apueste a eso.

    Lo que me inquieta, más allá de si ese caso es o no un reflejo de desmontaje, es que hay ingenuidad. Por ejemplo, en este caso, que el nuevo gobierno piense que una agenda política en esa zona pueda prescindir de la seguridad. Es evidente que ese conflicto requiere una agenda de fuerza de seguridad y orden público. No tengo claro cómo se justificará eso en el mundo de Boric, porque es un tema que les queda incómodo. Pero cuando estás en el poder te toca ejercer el monopolio de la violencia legítima y ahí seguro aparecerán dificultades. La CAM (Coordinadora Arauco-Malleco), uno de los grupos más radicales en la zona de la Araucanía, los ha tratado como unos progres tontones con quienes no les interesa dialogar. Además, ya han defendido la legitimidad del uso de la fuerza para defender sus banderas y sus luchas. No la tendrá fácil Boric.

    Y la agenda de la seguridad es un tema cómodo para las derechas cuando están en la oposición.

    Claro, ellos solo van a pegar. Por eso espero que no haya ingenuidad. Porque cuando llegas al poder esa ingenuidad se convierte en irresponsabilidad. Tenés que hacerte cargo de la demanda de seguridad y de justicia penal en la zona. Hay asesinatos brutales, hace poco mataron a guardias de seguridad jóvenes, que ni siquiera andaban armados sino que tenían que cuidar que nadie se meta a incendiar. Los mataron a plena luz del día. O sea, la idea de dialogar con todos, incluso con la CAM, ya es de por sí un poco ingenua. Mi temor es que la cosa se les vaya de las manos, con todos los costos que eso puede implicar.

    El plazo de Boric para sintonizar con el “electorado infiel” parece estar entre la asunción y la convocatoria al plebiscito de la Constituyente. ¿Es así?

    Sí, son seis meses. Es muy poco tiempo. El fin del trabajo de la Convención y el plebiscito serán hitos políticos relevantes, no solo para el proceso constituyente sino para el propio gobierno. De hecho, se puede transformar en un plebiscito en relación al propio gobierno. Pero sí, estamos en un ciclo político de tiempos cortos.

    O sea que ese electorado infiel va a tener una oportunidad de hablar en poco tiempo.

    De partida sí y esa ya va a ser una buena evidencia de cómo marcha el gobierno. 

     

    Especial ARN. Asunción presidencial de Gabriel Boric en Chile.

     

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  • Peña Siempre

    José Francisco Peña Gómez marcó la historia de la República Dominicana. Su mensaje político Primero la gente, promovía la necesidad de que el pueblo debe ser el centro de las políticas públicas. Sus propuestas han sido utilizadas en los gobiernos posteriores a su deceso. Su ideario y su legado mantienen total vigencia en el país y en la región entera.

    Por Armando Paíno Henríquez

    José Francisco Peña Gómez marcó la historia de la República Dominicana. Su mensaje político Primero la gente, promovía la necesidad de que el pueblo debe ser el centro de las políticas públicas. Sus propuestas han sido utilizadas en los gobiernos posteriores a su deceso. Su ideario y su legado mantienen total vigencia en el país y en la región entera. 

    La República Dominicana (RD) y Haití han tenido diferencias históricas desde antes del nacimiento de ambas naciones, el hecho de ser la única isla compartida por dos repúblicas, el que antigua colonia francesa ocupara el territorio del lado dominicano hasta su separación en 1844, sumado a diferencias como lenguaje, raza y cultura han incidido para que ambos lados mantengan una relación tensa de manera prolongada. Sin embargo, esto, no han sido óbice para que más de un millón de haitianos residan en RD y de que ambas naciones sean importantes socios comerciales.

    Dentro de este contexto histórico, que trasciende lo político y reafirma lo social, el nacimiento y la vida de José Francisco Peña Gómez ha sido y será por siempre admirable, un negro de descendencia haitiana, nacido en un pueblo fronterizo de RD, viene a un mundo hostil en pleno apogeo de la tiranía de Trujillo, que gobernó el país a sangre y mano dura por 31 años, hasta su tiranicidio, el 30 de mayo de 1961. 

    La tiranía trajo consigo irremediables pérdidas, castigos inhumanos que solo se comparan con los más grandes hechos sangrientos de la humanidad, uno de estos fue la denominada matanza de haitianos. Con el propósito de limpiar la raza, en 1937 el dictador ordenó asesinar a los haitianos que se encontraban irregulares en el país y sobre todo detener la supuesta invasión pacífica que amenazaba a la integridad de la nación. José Francisco perdió a sus padres biológicos en este “corte”. 

    Como todo el que nace para un fin, salvó su vida de manera milagrosa y fue adoptado por una pareja pobre dominicana, Regino Peña y Fermina Gómez, que con esfuerzo y amor le brindaron una educación decente. Durante este período debió trabajar y ayudar a traer pan a su casa, empleándose en diferentes oficios tales como colmadero, zapatero y mecánico. 

    En la década del 50, se trasladó a Santo Domingo para estudiar derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Mientras estudiaba trabajó como profesor y para el 1959, se registraría en la Academia de Locutores Hector J. Díaz, de la Voz Dominicana, principal emisora del país controlada por Trujillo, logrando una relativa fama por su oratoria impresionante y voz estremecedora. Al tratarse de radio pocos sabían que era un negro el locutor y por ende fue aceptado por la audiencia. 

    Su presencia en los medios llevó a que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) lo reclutara como jefe de propaganda, iniciando una carrera meteórica de éxitos en lo político, comenzando con las luchas por las libertades públicas y la salida de la familia Trujillo del país. 

    A José Francisco, la historia le tenía su sitio bien claro a corta edad, en las elecciones de diciembre de 1962, se entregó en cuerpo y alma a la campaña por la presidencia de Bosch, jugando un rol protagónico en su victoria y luego de juramentado el presidente continuó trabajando dentro del PRD. 

    El gobierno del PRD, y Juan Bosch, fue derrocado por sectores trujillistas siete meses después de su juramentación, pero en abril de 1965, Peña Gómez se convirtió en la voz que dio inició a la más emblemática, epopéyica y digna de todas las luchas armadas de la historia de RD que demandaba el retorno de la constitucionalidad. La Guerra Civil de Abril del 1965 trajo consigo consecuencias que al día de hoy todavía vivimos, sus miles de muertos, la nefasta intervención americana y el retorno de Joaquín Balaguer Ricardo (quien era un cortesano y presidente títere de Trujillo), en definitiva, la grandeza de esa lucha siempre quedará latente en la memoria de todas las dominicanas y dominicanos y sin duda Peña Gómez será siempre recordado como uno de los grandes forjadores de ese movimiento y la voz indiscutible del pueblo dominicano, de la gente.

    La invasión norteamericana tronchó los sueños de abril, en las calles del sector de Ciudad Nueva de Santo Domingo, quedaron empapados en sangre los deseos de construir una democracia plena y un real estado de derecho. En abril, de manera muy fugaz, nacieron y murieron ilusiones, se germinaron ideales que fueron pisados y eliminados por la bota invasora, así de corto, así de efímero los eventos de esos días marcaron a los dominicanos y las dominicanas para la eternidad. Pero abril también le dio la oportunidad a un negrito salido casi de un pesebre, de asumir el liderazgo nacional opositor y bajo la bandera de lucha por la democracia, desde ese momento convertirse en el jefe opositor por los próximos doce años en que reinó el balaguerismo despótico en toda la media isla. 

    Peña Gómez fue el artífice de la salida del poder de Balaguer y de los triunfos del hacendado Antonio Guzmán Fernández en el 1978 y el abogado Salvador Jorge Blanco en el 1982. 

    Durante los ocho años del PRD, además de líder del partido pasó a ser el alcalde de la ciudad de Santo Domingo hasta el 1986. A pesar de la oposición constante de grupos racistas de la sociedad y dentro del partido, presentó su precandidatura para las elecciones de 1986 generando una confrontación que dividió en dos el PRD lo que provocó que el partido del pueblo saliera del poder y Balaguer retornara nuevamente a la presidencia. 

    En la oposición, Peña Gómez reconstruye el PRD, se convierte en su único líder y comienza a fraguar el concepto de Primero la Gente, esa idea de que las personas –la gente– debían convertirse en el centro de las políticas públicas, lo que se volvió su norte hasta su muerte.

    Es propicio mencionar, que el líder fue el primer político dominicano en propugnar por una profunda reforma constitucional progresista, al igual que la necesaria reinvención de los tres poderes del Estado, fue un abanderado de los derechos fundamentales de las personas sin importar raza, género, orientación o nacionalidad. Igualmente, fue un abanderado de la participación directa de las ciudadanas y ciudadanos a través de sus municipios para lograr la descentralización del Estado.

    Las propuestas de Primero La Gente y de Reforma del Estado, fueron asumidas por la gran mayoría de la población, especialmente las clases bajas que sufrían día a día el vivir en una sociedad injusta y sin oportunidades, Peña Gómez se convirtió en su profeta, en su esperanza, poniendo el pueblo a soñar con la posibilidad de vivir en un mejor país. 

    Esa revolución moral puso nervioso a los poderes fácticos de la media isla, incluyendo a sectores de la iglesia católica que no les agradaba como Peña Gómez les abría las puertas a pastores evangélicos por ser un ferviente creyente en la libertad de cultos. Los altos mandos militares se inquietaban, cuando el PRD proponía una tecnificación de las instituciones castrenses para que estas trabajaran exclusivamente al servicio de la gente, lo veían como una amenaza al negocio millonario de la frontera, donde controlaban el contrabando, el tráfico de armas y de drogas.

    Pero a los que más nervios le generó la posible presidencia de Peña Gómez, fue a una parte del empresariado, conservador y racista, que identificaba al líder negro como el que pondría fin a todo el sistema de privilegios, corrupción e impunidad con el cual habían construido sus fortunas multimillonarias. Al respecto, Balaguer llegó a jactarse diciendo que había creado 300 millonarios en un momento. 

    Peña Gómez para las elecciones de mayo de 1994 logró conformar el Acuerdo de Santo Domingo, la más grande alianza de partidos políticos, de entidades de la sociedad civil, empresarios liberales, grupos progresistas de las iglesias católica y evangélica de la historia de RD. Igualmente, la gran mayoría de sindicatos y organizaciones obreras, gremios profesionales, todos en pleno se adhirieron al Acuerdo.

    La campaña electoral fue caracterizada por ser la más sucia de la historia de la isla, en contra del líder de las bases se hicieron acusaciones de haitiano, narcotraficante y hasta de brujo por parte de los sectores conservadores, el proceso se llevó a cabo repleto de incidentes y conflictos.

    Cerradas las votaciones, los boletines de una Junta Central Electoral (JCE) controlada por el balaguerismo comenzaron a salir y reflejaban a Balaguer ganando por una diferencia de menos de 20 mil votos. 

    La reacción de Peña Gómez y del Acuerdo de Santo Domingo no se hizo esperar, presentaron una denuncia de fraude ante todos los medios de comunicación locales e internacionales, el balde de agua fría a los balagueristas vino cuando la Misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) y La misión de la IFES (International Foundation for Electoral Systems) manifestaron que existieron serias irregularidades en el proceso, siendo legitimadas de esa manera las denuncias que hiciera el PRD previamente.

    La situación llegó al lugar que nadie quería el 2 de agosto, al borde de una guerra civil, se necesitó de la mediación del monseñor Núñez Collado y el embajador John Graham y la cordura de Peña Gómez, que no deseaba verse envuelto en otro conflicto armado como el de 1965, se logró firmar el Pacto por la Democracia, el 10 de agosto de 1994, apenas seis días antes de la toma de posesión.

    Este pacto le permitía a Balaguer extender su período por dos años a cambio del mayor legado político de Peña Gómez, la reforma constitucional del 1994, que incluyó una parte de las reformas al Estado y a los derechos de los ciudadanos y las ciudadanas que tanto enarboló en su carrera política tales como: la prohibición de la reelección presidencial; la reforma del Poder Judicial; la reforma electoral y la consagración de la doble nacionalidad para los ciudadanos de la diáspora. 

    Luego del pacto y la reforma, Peña Gómez comenzó a trabajar para las elecciones del 1996, que tendrían la particularidad que, por primera vez en treinta años, el alumno aventajado de Trujillo, Balaguer, no participaría como candidato. En septiembre de ese año, su vida dio un giro inesperado, el cáncer le atacó cuando menos lo esperaba y le quitó mucho tiempo de preparación para el nuevo reto electoral que tenía. 

    En las elecciones presidenciales del 1996 sucedió lo inimaginable, para bloquear el seguro triunfo del PRD, el anillo palaciego balaguerista, gestó una alianza con el partido de uno de los grandes enemigos políticos de Balaguer, el Dr. Juan Bosch, quien se encontraba deteriorado de salud, pero su círculo de dirigentes más cercano propuso al Dr. Leonel Fernández como candidato. El abogado y tecnócrata de 43 años logró convertirse en un fenómeno político en poco tiempo, apoyado por el balaguerismo, que nuevamente desató la campaña sucia contra Peña Gómez, lograron salirse con la suya y en segunda vuelta conformaron el Frente Patriótico que logró vencer a Peña Gómez por una diferencia mínima. A cambio de ese apoyo, el balaguerismo logró la deseada impunidad que le permitió salir del poder sin asumir ninguna responsabilidad por los actos de corrupción y los asesinatos cometidos en su gestión. 

    Peña Gómez como el extraordinario demócrata que siempre fue, aceptó de manera humilde los resultados, ofreciéndose a colaborar con el gobierno de Fernández, al poco tiempo de terminado ese proceso, el cáncer volvió a atacar agresivamente al líder. Para el 10 de mayo de 1998 su cuerpo no aguantó más y falleció de manera súbdita, ese mismo día, se encontraba en una caravana multitudinaria en el sur de la isla, apoyando a los candidatos congresuales y municipales, murió haciendo lo que más amaba, compartir con la gente.

    El funeral de Peña Gómez ha sido el más grande de la historia de la RD, se necesitó llevar el cuerpo al Estadio Olímpico, por los cientos de miles que querían despedirlo. El recorrido hacia el cementerio fue un río humano que duró horas y que lloraba de manera desconsolada la partida de su coloso, del líder de la gente. 

    Si bien es cierto que Peña Gómez no logró la presidencia, su legado político aún prevalece, los gobiernos posteriores a su muerte han utilizado y hecho suya gran parte de las propuestas del plan denominado Gobierno Compartido, el cual resumía la misión y visión de su gobierno, y una serie de acciones básicas como lo eran el establecimiento de un régimen de seguridad social que logró ser aprobado por ley en 2001, la creación de una ley general de medio ambiente, las ayudas sociales establecidos en el 2002, ley de los municipios que le dio mayor independencia a estos, aprobada en el 2007, la inversión en educación que en el año 2012 se logró consolidar el cumplimiento por ley de direccionar el 4% del PIB para ese sector.
    Peña seguirá siendo un referente latinoamericano de la buena política, vive en cada líder de la región que continúa su legado a favor de las mejores causas, el bienestar del pueblo, de la gente.

    Pero, reconociendo al gran líder que hemos querido mostrar, el gran logro, su principal legado, siempre será el ejemplo a las nuevas generaciones, de que no importa el origen, la raza, el género o condición social, con esfuerzo y talento puedes llegar a ser lo que te propongas. 
    “Peña Siempre” se mantiene como la frase con que cada dominicano y dominicana recuerda a Peña Gómez, siempre con la gente, siempre en nuestras memorias, siempre en nuestros corazones. 

    Armando Paíno Henríquez D. (República Dominicana) es abogado graduado de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y con estudios de maestría de la Universidad de Manchester, Inglaterra. En adición a sus más de veinte años de ejercicio profesional ha llevado la política como su segunda profesión desde 1998, cuando se integró a las filas del PRD. En 2015 pasa a ser miembro del equipo de políticas públicas del Partido Revolucionario Moderno (PRM). En 2020 fue jefe de campaña de la candidata a senadora del Distrito Nacional, Faride Raful. Actualmente fue designado por el Presidente Constitucional como Director Ejecutivo del Fideicomiso Público-Privado para la Gestión Integral de los Residuos Sólidos.
    Twitter: @armandopaino
    Instagram: @armandopaino

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  • La política farandulizada

    Apuntes sobre el proceso de farandulización de la política durante la década del 90 en Argentina: La figura del expresidente Carlos Menem en la televisión.

    Por Natalia Gigliotti, Luciana Actis y Fernando Belletti – Universidad Nacional de Entre Ríos (Argentina)

    Apuntes sobre el proceso de farandulización de la política durante la década del 90 en Argentina: La figura del expresidente Carlos Menem en la televisión.

    En el inicio, partimos de pensar la figura del expresidente de Argentina recientemente fallecido, Carlos Menem, desde el humor, interpretando que se utilizaban recursos humorísticos para construir su figura pública en los medios, especialmente en la televisión, lo que guardaba una estrecha vinculación con una idea de frivolización de la política y de la función pública. Sin embargo, notamos que junto al discurso humorístico existían otros mecanismos y recursos que impactaban decididamente en este proceso de degradación de la función pública en particular, pero también de la política en general, y vislumbramos también que, el humor en sí, no necesariamente frivoliza el tratamiento de la política. Fue así que decidimos dar un giro hacia un aspecto más interesante y profundo, partiendo del fenómeno de la farandulización de la política en los 90 en Argentina. 

    Farandulización de la política en televisión

    La televisión se ha caracterizado por ser uno de los medios más cambiantes, influido por evidentes avances tecnológicos, la ampliación paulatina y sostenida del espectro de frecuencias, la creciente incorporación de usuarios al medio y, por supuesto, las transformaciones en los modos de producción de contenidos. Desde la segunda mitad de la década del 80, y de forma acelerada en los 90, la TV se transformó en cotidiana, permanente e inevitable: estaba en el interior de las casas y también en los lugares de paso de los ciudadanos –y aún sigue estando–. Se convirtió en el escenario del espectáculo permanente.

    Es justamente en este escenario donde entra en juego el tratamiento de la política y su consecuente farandulización en la televisión a partir de la década del 90 en Argentina, propiciando que los funcionarios políticos, encabezados por el Presidente de la Nación, se convirtieran también en personajes de la farándula. En nuestra investigación encontramos que las características de la farandulización de la política se manifiestan en aquellos momentos televisivos donde la división entre lo institucional y lo mediático se desdibuja. El expresidente Carlos Menem solía mostrarse en diferentes programas de televisión realizando actividades que no concernían a su investidura y cargo; pero principalmente, eran sus actitudes frente a las cámaras las que lo convertían en un miembro de la farándula.

    La coyuntura social y política argentina de los 90, crecientemente videopolitizada, explica en gran parte este fenómeno. En términos de Giovanni Sartori, se trata de una centralidad de la imagen en la vida política de los ciudadanos, “que implica una transformación de cómo «ser políticos» y de cómo «gestionar la política»” (Sartori, 1998: 66). En un país bajo un gobierno de marcado corte neoliberal, como lo fue el de Menem, la instalación de la videopolítica se acentuó. Teniendo en cuenta que la política en sí es un concepto abstracto y que la sociedad argentina era –y sigue siendo– altamente visiva, la televisión se encargó de trasladar el concepto a imágenes. En palabras de Sartori, “la televisión produce imágenes y anula los conceptos, y de este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y con ella toda nuestra capacidad de entender” (Sartori, 1997: 47). La televisión argentina de los 90, construyó una imagen frívola del presidente y sus funcionarios y, por extensión, del abstracto concepto de política: “Actualmente, el pueblo soberano «opina» sobre todo en función de cómo la televisión le induce a opinar. Y en el hecho de conducir la opinión, el poder de la imagen se coloca en el centro de todos los procesos de la política contemporánea”, sostiene el autor italiano, y, párrafo más adelante, añade que “la televisión condiciona fuertemente el proceso electoral, ya sea en la elección de los candidatos, bien en su modo de plantear la batalla electoral, o en la forma de ayudar a vencer al vencedor. Además, la televisión condiciona, o puede condicionar fuertemente el gobierno, es decir, las decisiones del gobierno: lo que un gobierno puede y no puede hacer, o decidir lo que va a hacer” (Sartori, 1997: 66).

    En ese contexto, sumado a las consecuencias de la aplicación de políticas neoliberales que concentraron los medios de comunicación, especialmente la televisión, en pocas manos, se fue generando una crisis de representación política. 

    Luego de la campaña presidencial que lo llevó a la Casa Rosada, el flamante presidente comenzó paulatinamente a reemplazar el discurso político inherente a su investidura, por apariciones periódicas en programas televisivos con alocuciones chistosas, interactuando con actores, actrices y personajes de la farándula desde el mismo lugar que ellos. Esta situación “borraba” el carácter presidencial de la figura de Menem, y lo convertía en parte del medio televisivo como un personaje más, vaciando de contenido su investidura. Y este vaciamiento estaba reforzado por el hecho de que Menem, tanto en su carácter de presidente como en el de parte de la televisión no propiciaba ni invitaba al debate político, ni a la formación de opinión política: Menem se dirigía al televidente como público espectador, y no como ciudadano. A su vez, esta sobreexposición de aspectos más cotidianos y de la vida privada del presidente en TV es proporcional al aumento de acciones y cuestiones de Estado que no se informan y algunas, directamente, son ocultadas. “Este auge y consolidación de los medios de comunicación –en especial la televisión– sobre la política va en paralelo con el declive del discurso político basado en las ideologías, la argumentación racional, el debate entre “iguales” y los tiempos largos. El efecto está en que, aunque amplifican el debate político y lo hacen más cercano a la emoción colectiva, le quitan profundidad, argumento y densidad a la política. (...) Así, todo deviene política de celebrities, democracia espectáculo y ciudadanías entretenidas” (Rincón, 2008: 153).

    En la sociedad argentina, que en los 90 ya podía definirse como una sociedad de alta circulación de comunicación visiva, podemos notar cómo el exmandatario utilizaba esta sobreexposición en los medios, en contrapartida a su función de Estado, que aparecía cancelada ante los ojos de la ciudadanía. Fue evidente la transferencia del debate político de la plaza al video marcando un corrimiento del debate público de los ámbitos institucionales –Legislaturas y poderes del Estado–, a un set de televisión: la década del 90 tuvo como una de sus principales características la frivolización del debate público y la farandulización de la política en la televisión, anulando el debate político en el medio, pero con proliferación de mandatarios y funcionarios ante las cámaras prestándose al espectáculo permanente. Una década que transformó a la ciudadanía en una gran audiencia, y que marcó para los años venideros el modo de hacer política y de hacer televisión.

    Hoy es innegable el poder performativo que tienen los medios de comunicación masiva en la construcción de discursos, imágenes y visiones del mundo –sin todavía aproximarnos al mundo de las redes sociales, como otro gran paradigma de la comunicación política en nuestra década–. Esta pieza solo intenta echar un vistazo a un fenómeno nacido en los 90, que impuso una nueva relación entre medios, política y poder que sigue vigente y que resurge fuertemente en épocas electorales: la farandulización es un mecanismo que no pasa inadvertido y que se ha consolidado como una forma de hacer política. Cabe preguntarse sobre las consecuencias de esto, su estrecha vinculación con la frivolización de la política, y la creciente despolitización de nuestras sociedades, pero principalmente, si conlleva consecuencias en detrimento de la democracia. 

     

    El presente artículo es una síntesis de La política farandulizada, tesis de grado de la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Argentina), presentada en 2016 por Natalia Goigliotti, Luciana Sabina Actis y Fernando Belletti.

    Natalia Gigliotti (Argentina) es licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Entre Ríos, donde dicta cursos y talleres en relación a la comunicación política y de gobierno. Es consultora política y asesora de campañas electorales en Santa Fe, Entre Ríos y la región. Tw: @NatiGigliotti - Ig: @natigigliotti
     
    Luciana Sabina Actis (Argentina) es licenciada en Comunicación Social con orientación en Periodismo por la Universidad Nacional de Entre Ríos. Estudiante de Abogacía en la Universidad Siglo 21. Periodista en medios gráficos y digitales de la ciudad de Paraná (Entre Ríos). Tw: @lucianasabi - Ig: @lucianasabi

    Fernando Belletti (Argentina) es licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Entre Ríos y Promotor Sociocultural en Teatro por la Escuela Provincial de Teatro de Santa Fe, actor y profesor de teatro. Tw: @lefernet - Ig: @fer.belletti
     

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  • “En Perú las grandes transformaciones siguen sin concretarse”, advierte analista

    El sociólogo Alberto Adrianzén expresa una mirada crítica desde la izquierda sobre las dificultades del gobierno de Pedro Castillo. El analista ve "muy difícil" que el actual mandatario termine su período gubernamental, y afirma: "Lamentablemente, las grandes transformaciones siguen sin concretarse y muchos de los que apoyamos a Castillo hoy estamos más cerca de la disidencia por no decir de pasarnos a la oposición".

    Por Andrea Martínez y Lucas Silva (ARN)

    Alberto Adrianzén Merino es sociólogo y estudió Ciencias Políticas en México en los años setenta. Ha sido profesor de la Universidad Católica de Lima y de la Academia Diplomática Peruana. Asesoró al presidente Valentín Paniagua (2000-2001) y a la Secretaría General de la Comunidad Andina. Fue parlamentario Andino (2011-2016) y vicepresidente de dicho parlamento. Además, fue columnista político del diario La República. Actualmente dirige la revista Quehacer y sus notas se publican en el sitio La Otra Mirada del cual es miembro del Consejo Editorial.

    Tiene una larga trayectoria en la izquierda peruana y miró con entusiasmo el proceso que llevó a Pedro Castillo a la presidencia de Perú. Sin embargo, los acontecimientos que derivaron en la designación de un tercer y un cuarto gabinete de gobierno -que el Congreso deberá votar en los próximos días- han despertado críticas entre un sector del progresismo peruano. “Mi temor es que se está produciendo un desprendimiento de un sector de la izquierda que estaba en el gobierno”, advierte el analista peruano, entrevistado por la Agencia Regional de Noticias.

    Pedro Castillo asumió la presidencia en julio de 2021, pero a veces parece que gobierna hace más tiempo, por las sucesivas crisis que ha enfrentado. ¿A qué atribuye tantas controversias?

    Tengo un amigo profesor argentino con el cual intercambiamos información y hace poco me dijo “ya no entiendo nada” de lo que pasa en Perú. Abandonó el seguimiento de Perú como objeto de estudio. Lo digo en broma, pero es un síntoma. En mi opinión, vivimos una crisis que tiene que ver con otra gran crisis, y para entenderla hay que conocer en detalle las características de un país tan complejo como Perú.

    Para comenzar de lo más simple a lo más complejo, primero hablemos del personaje Pedro Castillo. Hijo de padres analfabetos, campesinos que se vieron beneficiados con la reforma agraria de (Juan) Velasco Alvarado de 1969, que puso fin a la opresión terrateniente. Es importante entender ese cambio, uno mira fotos de la década del 60 y los hacendados se hacían llevar en litera. Era una sociedad profundamente racista y oligárquica. Entonces Castillo es producto de esos cambios que propició el velasquismo como también las organizaciones campesinas de la década de los sesenta y setenta.

    Si bien su padre es analfabeto y pone una raya cuando firma, Castillo es profesor de primaria en una zona rural, ubicada a tres horas de la capital de Cajamarca. Castillo no tiene militancia en la izquierda; militó varios años en el partido Perú Posible del expresidente Alejandro Toledo que hoy espera ser extraditado de EEUU por corrupción; fue dirigente sindical y su experiencia principal de liderazgo proviene de una huelga magisterial de 2018. El Sindicato Unitario de Trabajadores en la Educación del Perú (SUTEP) siempre ha estado controlado por el Partido Comunista del Perú (Patria Roja), que es maoísta. Pero le surgió una disidencia por la izquierda, con gente que incluso estuvo vinculada a Sendero Luminoso, que siempre tuvo una fuerte base magisterial. Entonces es importante entender que Castillo se hace conocido y emerge como líder con todo ese contexto. Antes que político, Castillo es una dirigente sindical clasista y combativo como decimos aquí.

    Sin embargo cuando se presentó a las elecciones, en abril de 2021, no estaba entre los favoritos.

    Al inicio de las elecciones Castillo tenía 1% de intención de voto. Lo que sucedió con él es parecido a lo que pasó con (Alberto) Fujimori en el año 90: apareció de repente y despegó en forma realmente espectacular.

    Castillo se comió a todo lo que podía comerse, incluyendo a toda la izquierda más moderna, representada por Verónika Mendoza que disputaba los primeros lugares en el proceso electoral. Con la particularidad que su candidatura la presentó un partido (Perú Libre) que en su programa se define marxista-leninista, que está liderado por Vladimir Cerrón, un neurocirujano educado en Cuba, que fue gobernador de la región Junín y que hoy es acusado de corrupción.

    Uno podría decir que Castillo viene de un lado de un radicalismo social, más igualitario y que toma distancia de Lima. Lima que tiene 10 millones de habitantes; aquí están las principales empresas y la modernidad, pero te alejas cien kilómetros de la capital y ya tienes problemas con la electricidad, con internet.

    Castillo tenía el lema “no puede haber pobres en un país rico”, una idea que encaja con cierta bronca de la provincia con la capital y del racismo que todavía existe. Hace pocos días hubo un entredicho entre la presidenta del Congreso y una alcaldesa del interior del país; en un momento determinado la presidenta, que es de Acción Popular y es una “pitucaza” como le decimos acá, le dice a la alcaldesa “usted está en mi casa, no me hable así”, como si fuera un típico diálogo entre la patrona y la empleada doméstica o trabajadora del hogar.

    Estamos en un país dividido y el personaje Castillo viene de un lado de ese país dividido. En mi opinión, que su aparición haya sido tan impredecible también refleja una la falta de percepción y de conocimiento del lado que llamamos más moderno y limeño. Castillo, creo que tiene pánico escénico, no tiene idea de cómo se gobierna, nunca ha sido alcalde. Castillo ha sido dirigente sindical, hacía marchas y hablaba bien, pero ser presidente no es fácil, requiere muchas cosas que él no tenía. Además, es un personaje que tiene atrás a un partido marxista-leninista, Perú Libre, y un personaje como Vladimir Cerrón, que es un sectario político y cuya pelea principal, como el mismo dice, es contra lo que él llama la izquierda caviar.

    ¿Cómo es la trayectoria de Perú Libre dentro de la izquierda peruana?

    En los años 80 un sector de parte de la izquierda peruana ya habíamos renunciado al marxismo-leninismo. Sin embargo, hay que decir que la matriz y la principal tradición de esa izquierda ha sido comunista. Todos hemos sido comunistas, marxistas-leninistas, incluyendo al maoísmo y el trotskismo. No es como en Chile o Uruguay, donde hubo y hay un Partido Socialista diferente al comunista.

    Y el otro factor importante es el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) que desde su aparición en 1930 logra una gran hegemonía popular. Es el único partido que consolida lo que podríamos conceptualizar como un “pueblo aprista”, con padres, hijos y nietos apristas. El APRA fue la representación de una élite provinciana que marcó la política peruana del siglo XX y que convirtió al Partido Comunista en una minoría política.

    Por lo tanto, el marxismo-leninismo es una ideología que pocos discuten en Perú, fuera de los círculos del Partido Comunista del Perú (Patria Roja) o del Partido Comunista Peruano, o los rezagos del senderismo, sobre todo después de la caída del Muro de Berlín, el fin de la Unión Soviética y el fin del conflicto armado en mi país. Perú Libre debe ser uno de los pocos partidos que se definen como maxista-leninista.

    Creo que el proyecto de Cerrón es convertir a Perú Libre en el partido hegemónico de la izquierda peruana. En noviembre hay elecciones regionales y municipales, y muchos de los demás partidos de la izquierda, entre ellos Nuevo Perú de Verónika Mendoza, no han logrado inscribirse legalmente. El único partido que va a tener una inscripción válida es el de Cerrón, con lo cual posiblemente pueda sacar una buena votación. También Juntos por el Perú que, en mi opinión, es aliado fiel de Castillo y Perú Libre.

    Hay que recordar que el voto por Castillo es más identitario que ideológico. El sur siempre ha votado por izquierda (siempre se habla del “Cusco rojo”), y esa votación fue clave en los triunfos de (Alejandro) Toledo (en 2001), de (Ollanta) Humala (en 2011) y en el tercer lugar de Verónika Mendoza (en 2016), mientras que el norte, que es más costeño, moderno y capitalista, votó siempre por el APRA o por la derecha. Entonces es un voto que lo tienes capturado no por ideología sino por identidad. Es una forma de protestar.

    ¿El gobierno de Castillo está logrando representar a esa identidad desde el gobierno?

    Creo que estamos ante un fenómeno más macro, que es la emergencia y la representación de lo plebeyo en Perú, algo que se ha dado más por lo que podemos llamar evolución y peso demográfico que por un proceso autodirigido por una elite. La informalidad y las economías ilegales han sido uno de los espacios donde han crecido este grupo social. Hay universidades que han surgido en Perú para los hijos de estos nuevos grupos sociales que han logrado llegar al gobierno. Por lo tanto, tienes un conflicto que también es racial. Es la primera vez que la derecha pierde la administración de gobierno en manos de un grupo plebeyo y reaccionó en forma prácticamente negacionista. La derecha desde un inicio le ha negado el triunfo a Castillo, todavía hay una comisión parlamentaria que investiga el supuesto fraude en el proceso electoral que nunca se pudo probar.

    Retomo a Velasco Alvarado, porque me parece importante. Con la liberación de los campesinos de la opresión terrateniente, él logró cambiar al país y propuso una nueva representación política. Hay que tener en cuenta que en Perú los analfabetos votaron por primera vez en el año 80 del siglo pasado. Pero ese modelo de inclusión social y unidad nacional que proponía Velasco Alvarado no fue posible; por eso el golpe de Estado de 1992 y la Constitución del 93 son expresiones o constituyen lo que defino como una contrarrevolución a la revolución velasquista, con la refundación de un modelo neoliberal con fuerte base en la economía informal (incluyendo las variantes delincuenciales del narcotráfico, la minería ilegal, la tala de bosques).

    Por eso, en mi opinión, la sociedad peruana es prácticamente irrepresentable hoy día, más aún si tienen casi el 80% de la población viviendo en el llamado sector informal. Hace unos años pasó por acá (el sociólogo francés, Alain) Touraine y le dijimos que se quede un tiempo en el país, pero él dijo, en tono de broma, “me voy para Chile, este país es irrepresentable”. Eso me parece fundamental entenderlo. Si hay algún tipo de analogía es con Bolivia, con la diferencia que Evo (Morales) la tenía clara desde un principio, era una persona altamente politizada. Me acuerdo que, en una coversación con Evo, que incluí en un artículo reciente sobre el triunfo de Castillo, me dijo “en este país alguien tiene que perder”. Mi impresión es que eso no es algo que esté presente en la cabeza de Castillo, esa idea de que la política también es conflictividad y que ello requiere estrategias y manejo de la política.

    ¿Evo tenía mayor preparación que Castillo?

    Sí, claro. Para comenzar se autodefinía socialista. Tiene una larga trayectoria de lucha política. Ha sido congresista y candidato a la presidencia. Además, estuvo rodeado de intelectuales más formados, incluso al momento de reflexionar sobre la irrupción de lo plebeyo, como (Luis) Tapia y el propio García Linera. Y el MAS (Movimiento al Socialismo) no se parece en nada a Perú Libre, es un partido muy arraigado en los movimientos sociales, con una larga lucha contra la privatización del agua, que se había tumbado un presidente. Además, Evo ganó la presidencia en el 2005 con más del 50% de los votos y Castillo ganó en segunda vuelta por 40 mil votos, que es la misma diferencia que le había sacado (Pedro Pablo) Kuczynski a Keiko (Fujimori) en 2016, como si nada hubiera cambiado.

    Creo que los liderazgos de Evo y (Rafael) Correa si bien son diferentes, llegaron para poner cierto orden y terminar con una situación de caos político en esos países. Castillo, sin embargo, es un personaje muy débil y con poca capacidad para manejar una coyuntura tan compleja como esta. No se trata de seguir haciendo lo mismo, es el momento de la transformación, una necesidad que hace tiempo está puesta en el tapete.

    Por ejemplo, nuestra situación es diferente a la de Chile, que viene de un largo proceso de debate constituyente. Hay que volver a mirar a Chile, que en los 70 toma un camino distinto al de los “fierros”. Mientras una parte de esa izquierda optó en los sesenta y setenta sobre todo América del Sur por la lucha armada, Salvador Allende y el socialismo chileno prefirió el camino electoral y democrático. Allende fue presidente  luego de ser derrotado varias veces. Su triunfo no fue algo fortuito. Fue parte de un proceso que venía de atrás. Algo similar sucede en el Chile actual. El proceso constituyente chileno se instala después de muchas batallas o luchas. Tiene mucha historia atrás (la lucha contra las AFP, la movilización estudiantil, etc.). Acá en Perú no hay una acumulación de fuerzas de ese tipo, más bien hay un vacío político en el país. Hay un vacío de representación que nadie ha podido solucionar hasta ahora.

    Hoy está planteado un posible proceso de vacancia contra Pedro Castillo. ¿Los movimientos sociales saldrían a defenderlo para evitar una destitución?

    Hay una gran separación entre los ciudadanos y la política, el interés político del ciudadano es bastante menor. La despolitización de la gente es muy grande y la pandemia acentuó el problema.

    La Constitución peruana establece que ante la vacancia presidencial y de los vicepresidentes, el presidente del Congreso asume la presidencia y convoca a nuevas elecciones. La pregunta ya que la Constitución no es qué tipo de elecciones se convocan: ¿solamente presidenciales o generales? En el año 2000, cuando cae Fujimori, hubo un acuerdo del Congreso para acortar el mandato legislativo y permitir elecciones generales. Ahora la derecha quiere convocar solo a elecciones presidenciales, pero el 70% de la población quiere que se vayan todos. Entonces convocar solo elecciones presidenciales como quiere la derecha provocaría una crisis grande, porque la gente no los quiere, el nivel de desaprobación del Congreso es muy alto, la gente detesta a los políticos. Ese es el dilema. Además, porque si convocan a elecciones generales podría perder la mayoría que hoy tienen en el Congreso.

    Otra estrategia de la derecha en el Congreso es lo que llamo el proceso de domesticación del Ejecutivo. Hoy las derechas en el congreso y en la sociedad se niegan a aceptar la asamblea constituyente y ya han comenzado a limitar el poder del Ejecutivo y romper el equilibrio entre ambos poderes (renuncias ministros, voto confianza). Ahora acaban de expropiar el poder a la voluntad popular, que es el referéndum, porque ahora cualquier referéndum debe ser legalizado por el Congreso, con lo cual se sustituye en los hechos al Tribunal Constitucional. Es una cosa absolutamente ilegal. Lo que están haciendo con todo esto la derecha es acorralar al gobierno para que ellos impongan los futuros gabinetes y las políticas públicas. Esa es la otra táctica que están utilizando si fracasa la vacancia.

    Hace unos días trascendió que la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, y otros congresistas estaban discutiendo cómo implementar el proceso de vacancia, en un taller que organizó la fundación liberal Friedrich Naumann.

    Es la misma fundación alemana que trajo a Leopoldo López (el opositor venezolano) en la campaña presidencial para apoyar a Keiko y que ha financiado el encuentro en Quito de Mario Vargas Llosa. Es evidente que sus principales vínculos son con la derecha peruana, al punto que su director está casado con una asesora fujimorista. Más allá de eso, creo que lo que están discutiendo es qué hacer si no consiguen los votos en el Congreso para la vacancia.

    ¿El anticomunismo de la derecha peruana se reconfiguró desde la llegada de Pedro Castillo al gobierno?

    El año 1930 es un momento constituyente y de fin de un ciclo en la historia peruana y el inicio de otro. Aparecen actores importantes como el aprismo y el comunismo, hay un cambio en el Estado y aparecen nuevos sectores sociales, clases madias, empleados públicos, obreros. Es difícil entender a (José Carlos Mariátegui y Haya de la Torre) sin pensar en estos nuevos sectores.

    En ese proceso, la derecha en lugar de optar por un partido político, digamos liberal, capaz de representar estas demandas de estos nuevos sectores, opta por la represión y establece una alianza con los militares. Acá no hay partidos de derecha. En Perú el primer partido que se crea, en 1870, es el Partido Civil, como contraposición al militarismo. Luego, a mediados de la década del 10, la derecha crea el denominado Partido Futurista, integrado por intelectuales liberales que eran bastante buenos, pero que después de la dictadura de (Augusto) Leguía, que duró once años (1919-1930) y que tenía una impronta plebeya, que reivindica al indio, ellos se pasan a la derecha reaccionaria. Como dijo José de La Riva Agüero, que fue un gran intelectual de derecha: no somos conservadores, somos reaccionarios. Es el temor a lo plebeyo, a la multitud.

    No hemos tenido una derecha ilustrada, liberal. Aquí el liberalismo nunca ha existido como corriente consolidada, como quizás sí sucedió en Uruguay. La derecha siempre recurre a lo mismo. Velasco Alvarado decía que ellos habían dejado de ser el perro guardián de la oligarquía, en referencia a los militares.

    Para la derecha el APRA era comunista; la Constitución del 33 prohíbe a los partidos “internacionales”, para evitar al aprismo y al comunismo. Y después con Sendero Luminoso, que también es parte de la izquierda, aunque una parte lo niegue, se reactiva el antivelasquismo con el anticomunismo. Velasco cambia el insulto de “comunista” a “velasquista”.

    Entonces el anticomunismo en Perú es muy fuerte. La campaña de la segunda vuelta se centró en eso, en decir que Castillo era funcional al comunismo. Por eso es imposible entender cómo Castillo decidió poner a Héctor Valer como primer ministro, que justamente hacía campaña contra Castillo diciendo que el comunismo era sinónimo de pobreza. Más allá de que haya durado sólo tres días en ese cargo (dimitió por denuncias de violencia familiar), ese episodio (de la primera semana de febrero de 2022) demuestra que cuando la política llega a ese nivel de hipocresía es porque estamos fatales. Aquí lo que tenemos es una derecha neoliberal que no es liberal.

    Hace unas semanas, en una entrevista con la AM 750, hablaba de la incidencia de los pequeños partidos sin definición ideológica, que operan más pensando en los negocios y como esquemas mafiosos.

    Acá hay mucha plata en la política y estos son partidos con dueño, que no te expulsan, sino que te despiden. Por ejemplo, (el exalcalde de Trujillo) César Acuña Peralta es el dueño del partido Alianza para el Progreso y también de una cadena de universidades. Ahora salió un libro sobre sus negocios (Plata como cancha) que ha generado mucha polémica y aquí le decimos “como cancha” cuando es un montón. O también (José) Luna Galvez (Podemos Perú), que también es dueño de universidades. Otro fenómeno son los partidos “vientre de alquiler”, a los que se les paga. Por ejemplo, Hernando de Soto se presentó por Avanza País, que es un viejo partido que le alquiló esa inscripción para presentarse. O el caso del (exarquero del club Alianza Lima y exalcalde del distrito limeño La Victoria) George Forsyth, que se presentó por un partido evangélico (Restauración Nacional) que era un vientre de alquiler.

    En Perú la evasión tributaria y la economía informal son fenómenos que incluyen a millones de personas. La aparición de estos partidos tiene que ver con ese desborde de lo plebeyo. Hasta hace poco era muy difícil crear un partido, necesitabas unas 700.000 firmas, pero eso se eliminó. Y además la ONPE (el órgano electoral) te autorizaba una de cada tres firmas, entonces para la izquierda, que siempre anda floja de plata, era muy difícil llegar a esa cantidad, pero no era difícil para los Acuña o los Luna.

    En definitiva, no hay un sistema de partidos en Perú, no hay sujetos sociales que sean representados por partido. Los partidos son corruptos y el Congreso está penetrado por los lobbies.

    No existe un sistema de partidos que permita definir qué cosas son las prioridades en el país. Y el Estado para resolver los conflictos inventó las mesas de diálogo, entonces tenemos como mil mesas de diálogo. Los problemas se patean para adelante, porque el Estado carece de capacidad administrativa y es ineficiente, por eso tenemos más de 200.000 muertos (por la pandemia). Somos un país más centroamericano que sudamericano. Falta el Estado y no hemos tenido como llamo un “momento hobbesiano”. Falta un Hobbes que cree al Estado. Necesitamos cambiar el Estado, el sistema, el poder y los grupos sociales que tienen el poder. Una revolución social y política, en el mejor de los sentidos. Y que sepa que tiene por delante la construcción de la democracia, que es otro problema para la izquierda acá. Todavía hay sectores muy duros en la izquierda que siguen teniendo como modelos a Venezuela y Nicaragua.

    Ese sector de la izquierda que Cerrón denomina como “caviar”. ¿Ya le soltó la mano a Castillo?

    Creo que hay un sector de izquierda, del que me siento parte, que ya se está desilusionando con Castillo. La discusión tanto sobre el gabinete Valer y ahora con el de Aníbal Torres han sido un punto de fractura. No puedes tener a un ministro de Salud (Hernán Condori Machado) que promueve la pseudociencia. Cerrón acaba de decir en una entrevista a un semanario que ha hecho una alianza tácita con el fujimorismo para derrotar a la izquierda caviar. De otro lado, creo que un interés importante de Cerrón y Perú Libre es poner gente en la administración pública, sin importar quiénes son y si tienen capacidades. Más allá de esa defensa cerrada del marxismo-leninismo.

    Hace unos días Castillo anunció la participación del Ejército en tareas de seguridad. ¿Cómo cayó el anuncio?

    La presencia de militares en las calles es una demanda que cuenta con el apoyo de la opinión pública. Si se miran las últimas encuestas queda claro que el tema de la inseguridad ciudadana ha desplazado, por ejemplo, a las preocupaciones que se tenían sobre la pandemia o el Covid-19. Hoy el tema de la (in)seguridad ciudadana es la principal preocupación de una población que se siente atemorizada por un crecimiento desmedido de una violencia delincuencial sobre todo urbanas que es cada día más visible y también más violenta. Ello se refleja en el crecimiento casi explosivo no solo de robos al paso o pequeños sino también en el número de asesinados por encargo, es decir por sicarios y por la presencia de bandas tanto nacionales como extranjeras. Sin embargo, me interesa decir que con esta decisión el presidente Castillo ha comenzado a cambiar de estilo de gobierno. Se le ve más en las calles que al interior de Palacio de Gobierno; ya sea inaugurando o anunciado o prometiendo obras, viajando, junto con los ministros, a las provincias. También enfrentando las críticas de los principales medios de comunicación, en particular del grupo El Comercio que controla cinco o seis diarios, canales de televisión. Se podría decir que la mayoría de medios están en contra del Presidente no solo porque sean medios de derecha sino también porque las decisiones presidenciales o son polémicas o equivocadas. Sin embargo, creo que hoy estamos frente a un presidente más activo en lo público y diría más interesado en subir en unas encuestas que hasta hoy día no le son favorables.

    Están alineados también en respaldar el proceso de vacancia.

    Sí, claro. Pero también hay que decir que este gobierno por sus errores, como se dice, se está comprando todos los boletos para esa rifa. Fíjate, el actual ministro de Energía y Minas es un minero informal o los casos de corrupción que involucrarían, algunos de ellos, al propio Presidente. Mi temor es que se está produciendo un desprendimiento de un sector de la izquierda que estaba en el gobierno y hay que ver sí votaría a favor de este nuevo gabinete. Quizás sea mejor una buena crisis antes que esta letanía y este sufrimiento.

    Usted conoció desde adentro al gobierno de Humala. ¿Encuentra puntos en común con ese proceso?

    Fui su asesor hasta 2006 del presidente Valentín Paniagua. Cuando muere ese año, ingresé a lo que aquí se llamó el nacionalismo de Ollanta Humala. Fui parte de su Comisión Política, también jefe de campaña fuera del país en la segunda vuelta. Creo que Humala era más ordenado y tenía más criterio, aunque su mujer (Nadine Heredia) controlaba mucho el gobierno, algo parecido a lo que le pasa en Nicaragua a (Daniel) Ortega (con Rosario Murillo). Además, Humala fue rápidamente penetrado por los lobbies. Por eso fue que a los pocos meses el grupo de izquierdistas que participó tanto en la campaña de 2006 y del 2011 rompimos con Humala y nos salimos del gobierno. Algo de eso le está pasando a Castillo, que, al igual de Humala, acaba de designar a un ministro de economías de perfil neoliberal. Eso hoy es visible en este gobierno luego de la salida del ministro de economía Pedro Francke que milita en el partido Nuevo Perú de Verónika Mendoza.

    Por eso pienso escribir un artículo que se titula De Cecilia Blume a Karelim López. ¿Quiénes son estos personajes? La primera es una promotora de intereses (se podría decir lobista) y asesora empresarial muy bien vinculada a los grandes grupos económicos formales y lo que podemos llamar las elites de las clases altas. La segunda es también una promotora de intereses, pero, digamos, una “plebeya”; muy ligada, al parecer, con los empresarios emergentes del sector formal e informal, que fue a visitar a Castillo varias veces. Ambas tienen orígenes sociales muy distintos, viven en barrios también distintos, han ido a colegios y universidades distintos, pero ambas hacen un trabajo similar: promueven los intereses de otros en la relación con el Estado.

    ¿Terminará Castillo su período de gobierno?

    Veo muy difícil que termine. He estado releyendo a Walter Benjamin, que entiende a la catástrofe no como el fin de las cosas sino como reiteración; es decir, más de lo mismo. Creo que en Perú vivimos en esa catástrofe desde hace tiempo, no salimos de esa especie de bucle y seguimos dando vueltas y vueltas. El debate es el mismo que 2018: vacancia o cierre del congreso. En definitiva, no cambió nada, todo sigue igual. Me temo que estamos entrando en una fase de descomposición, porque todo sigue igual. Estos pactos oportunistas de Cerrón con las mafias políticas para evitar una vacancia, en definitiva, no hacen más que prolongar los problemas que hemos tenido siempre. Lamentablemente, las grandes transformaciones siguen sin concretarse y muchos de los que apoyamos a Castillo hoy estamos más cerca de la disidencia por no decir de pasarnos a la oposición. 

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  • Revolución y contrarrevolución en el peronismo

    El peronismo es un movimiento nacional popular, latinoamericanista, antiimperialista y ahora también feminista que tiene tres banderas: independencia económica, soberanía política y justicia social. Además, en 1972 se concretaría una actualización de sus postulados, incorporando a su ideario el cuidado del medio ambiente.

    Por Néstor Piccone

    El peronismo es un movimiento nacional popular, latinoamericanista, antiimperialista y ahora también feminista que tiene tres banderas: independencia económica, soberanía política y justicia social. Además, en 1972 se concretaría una actualización de sus postulados, incorporando a su ideario el cuidado del medio ambiente.

    Juan Domingo Perón desde su exilio en Madrid definió que la Revolución Justicialista había nacido en 1938, cuando él, enviado a recorrer Europa por el Estado Mayor del Ejército pudo conocer los primeros temblores que estallarían en la Segunda Guerra Mundial. Esta definición de origen formó parte de lo que se conoció como Actualización Política y Doctrinaria para la Toma del Poder grabada en formato documental por el Grupo de Cine Liberación que lideraban Pino Solanas y Octavio Gettino.

    Convocados a releer el peronismo desde su ideología debemos comprender que a lo largo de los 83 años de aquel hipotético inicio distintas corrientes se desarrollaron en el seno de este movimiento que reconoce al Partido Justicialista como su herramienta electoral, pero que nunca alcanzó a contener a todos los peronistas. Incluyó a curas tercermundistas, villeros y de la opción por los pobres y en los últimos años a parte del movimiento feminista.
    Ninguna mirada que se detenga en el análisis ideológico del peronismo puede dejar de hacer foco en los distintos momentos históricos y en los líderes o referentes que condujeron o fueron expresión de este movimiento policlasista, plural, interdisciplinario, intersectorial y pluricultural.

    Sin forzar ninguna realidad se debe incluir en esos liderazgos a Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, quien además de Jesuita, en su juventud abrevó en el peronismo y muchas de sus ideas se expresan en encíclicas, acciones concretas y son reivindicadas por vastos sectores del movimiento.

    Perón y no por casualidad señala como experiencia fundacional 1938, año anterior al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Ahí nacen algunas cuestiones nodales de su pensamiento. Signado por el antiimperialismo, la neutralidad ante la guerra y un nacionalismo emergente de las luchas independentistas con un Estado planificador que alienta la sustitución de importaciones, que privilegia el desarrollo industrial que recupera el manejo económico de la energía (petróleo, electricidad, gas); el transporte (Ferrocarriles, línea aérea de bandera, flota fluvial, puertos) comunicación (teléfonos) entre otros resortes económicos que le permite poner límites a la concentración empresarial y a la extranjerización.

    A diferencia del fascismo, Perón no se asienta en las clases medias sino en la clase trabajadora en formación surgida de la migración interna que genera el acelerado proceso de industrialización impulsado por su política y fundamentalmente por las estatizaciones de carácter estratégico. Sobre esos pilares nacen las famosas tres banderas peronistas (un hallazgo comunicacional en tiempos en los que el marketing era patrimonio de las grandes empresas multinacionales: Coca Cola, Pepsi, Ford, Chevrolet, Panamerican). 

    Desde entonces el peronismo se define por la defensa de 1) la soberanía política, 2) la independencia económica y 3) la justicia social. Bajo el gobierno peronista se convierten en ley las demandas obreras surgidas de las luchas heroicas sostenidas por socialistas, comunistas y anarquistas de comienzo de siglo. Según cuenta en el documental mencionado: el nombre del partido es Justicialista porque “la palabra socialista estaba muy disputada, muy manoseada”.

    En los años 70, con el regreso al gobierno del peronismo, luego de 18 años de proscripciones, persecuciones, muertes y exilio, Perón actualiza su pensamiento. 

    Mensaje ambiental a los pueblos

    En 1972 en su Mensaje Ambiental a los Pueblos y Gobiernos del Mundo, Perón plantea desde Madrid el siguiente texto: “Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biósfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobreestimación de la tecnología, y la necesidad de invertir de inmediato la dirección de esta marcha, a través de una acción mancomunada internacional. La concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero solo puede transformarse en la acción a través de los dirigentes políticos. Por eso abordo el tema como dirigente político, con la autoridad que me da el haber sido precursor de la posición actual del Tercer Mundo y con el aval que me dan las últimas investigaciones de los científicos en la materia”.

    Pero la violenta disputa por la herencia del peronismo ante la inminencia de la muerte del líder fundador, empaña y oscurece aquel planteo que hoy se recupera. Perón no logra la pacificación y por el contrario los asesinatos de líderes sindicales como José Ignacio Rucci y la decisión de la guerrilla peronista de enfrentarlo militarmente deriva en una toma del gobierno por parte de los sectores prodictadura que alimentan la confrontación y promueven un caos social con persecuciones en fábricas, universidades y asesinato de referentes sociales que tienen en el padre Carlos Mugica uno de sus mártires más emblemático. 

    La intervención militar se adueña de Argentina, con la excusa de aniquilar a la guerrilla que, por ese año de 1976, estaba bastante debilitada. La dictadura avanza sobre toda organización social, religiosa, sindical o política revolucionaria, pero además encierra a los principales dirigentes del Partido Justicialista y de la Confederación General del Trabajo, CGT. Treinta mil desaparecidos, muchos de ellos integrantes de algún espacio militante peronista.

    Pero la dictadura no lograría matar al peronismo.

    Nuevas camadas de dirigentes sindicales y trabajadores e intelectuales abrevando en la actualización doctrinaria que en las universidades promovieron las denominadas Cátedras Nacionales  recogieron las banderas históricas de independencia, soberanía y justicia social. 

    Aunque la dictadura no pudo aniquilar el pensamiento peronista, su incorporación al naciente modelo económico neoliberal produjo cambios estructurales que pusieron a la Argentina camino al sistema de financierización de la economía, de la extranjerización del Estado nacional que se consolidaría con el gobierno de Carlos Menem, consagrado por entonces como líder del peronismo y del Partido Justicialista.

    Carlos Menem, en menos de un año cambió la estructura del Estado, privatizando a manos extranjeras las empresas emblemáticas que Perón había nacionalizado en el sector energético, comunicacional, transporte, comercio exterior. Privatizó la estructura de poder Estatal reservando para estas algunas cuestiones como seguridad: aunque desmanteló a las Fuerzas Armadas, las policías adquirieron un rol preponderante; la educación incluyendo universidades y salud siguieron en manos públicas, aunque con una fuerte desfinanciación. El Estado dejó de autofinanciarse con sus empresas estratégicas y comenzó la rueda de endeudamiento creciente.

    Trocó Soberanía por Dependencia y Justicia Social por hambre y pobreza. 

    Pero el peronismo sigue vivo. Las ideas de Menem aunque confundieron no se impusieron. Y así como el peronismo supo liderar las resistencias a las dictaduras se convirtió en la oposición al neoliberalismo. De las luchas sociales de trabajadores ocupados y desocupados, amalgamados bajo las tres banderas históricas nacieron movimientos llamados piqueteros, que expresan la organización del desocupado, centrales sindicales que interpelaron a la CGT como fue la CTA y cimentaron el camino, desde la base social peronista, para la aparición de una nueva expresión del movimiento: el kirchnerismo.

    El neoliberalismo no mató al peronismo. 

    Revolución y contrarrevolución siguen en tensión en la Argentina y dado el avance de las fuerzas de derecha con la cooptación de aproximadamente el 40% de los votantes; le cabe al peronismo, desde la base a su dirigencia, dirimir el futuro del modelo de Estado y por consiguiente de sociedad. Como se decía en los 70, Liberación o Dependencia.

     

    Néstor Piccone (Argentina) es comunicador popular, licenciado en Psicología (UBA) y periodista. Peronista. Autor del libro La inconclusa Ley de Medios. La historia menos contada. Cofundador de la Unión de Trabajadores de Prensa y dirigente de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa. Gerente de Noticias de Radio Nacional, coordinador de Contenidos de los Medios Públicos. Director argentino de TeleSur. Fundador de la Coalición por una Comunicación Democrática, organización social que garantizó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. 
    Twitter: @picopiccone
     

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  • Interseccionalidad: la clave para el trabajo de diversidad, equidad e inclusión

    En 1991, la abogada, profesora y académica afroestadounidense Kimberlé Crenshaw escribió un artículo que cambió el panorama de los estudios de diversidad, equidad e inclusión. Este texto es fundamental y es el texto que puso la palabra interseccionalidad, en el mapa. Pero, ¿qué significa?

    Por Franca Roibal Fernández

    En 1991, la abogada, profesora y académica afroestadounidense Kimberlé Crenshaw1 escribió un artículo que cambió el panorama de los estudios de diversidad, equidad e inclusión. Este texto es fundamental y es el texto que puso la palabra interseccionalidad, en el mapa. Pero, ¿qué significa? 

    La interseccionalidad es una teoría que explica que todos tenemos niveles de opresión y marginalización, y también tenemos niveles de privilegio y poder. Hay que reconocer estos niveles para realmente ver un cambio real si queremos conseguir más equidad.

    ¿Qué es la equidad? ¿Por qué se considera esta palabra mejor que igualdad? La igualdad no toma en cuenta la diversidad. La equidad considera que no todas las personas necesitan lo mismo, y hay que dar a las personas lo que necesiten de acuerdo a su situación personal. 

    Hay un meme que lo explica perfectamente. En la primera imagen, titulada “realidad” vemos un evento deportivo que es observado desde atrás de una cerca. Hay una persona alta que puede ver el partido perfectamente. Hay una persona mediana que no llega. Y hay una persona bajita que está lejos de llegar a ver. La segunda imagen se titula “igualdad.” En esta imagen todos tienen un bloque para que se paren encima. Lo que esto hace es que la persona alta, que ya veía, ahora tiene la mejor vista. La persona mediana llega a ver, y la persona más baja ni con el bloque puede ver. Sin embargo, la equidad sería considerar las necesidades de cada persona. La tercera imagen muestra que la persona alta no tiene un bloque, la mediana tiene uno, y la bajita tiene dos. Ahora todos pueden ver. 

    Para llegar a la equidad auténtica, necesitamos incorporar la teoría de la interseccionalidad. Es una imagen que nos ayuda a entender el concepto, pero la liberación real sería abolir la cerca, es decir el sistema opresivo, el capitalismo. Crenshaw considera que una gran parte, la más ignorada por los capitalistas que no quieren aceptar su complicidad en el supremacismo blanco, de la injusticia social es debida al capitalismo y la opresión que crea y mantiene.  

    La interseccionalidad nos pide que consideremos los niveles de marginalización y privilegio en varios sentidos: raza, género, orientación sexual, clase social, religión, y muchos más. Por ejemplo, cuando hablamos de derechos para personas en el espectro de género y orientación sexual no podemos hablar de “una lucha”, porque un hombre blanco de clase media que es cis (no trans) no tiene el mismo nivel de marginalización que una mujer pobre, negra, y trans. No podemos pretender que es la misma experiencia. Mientras que ambos caen dentro de la comunidad LGBTQ, una de ellas sufre de varios niveles más de marginalización. La falta de incorporación de la interseccionalidad nos lleva a que celebremos por ejemplo que un hombre gay blanco rico llegue a un puesto alto de gobierno o celebridad. Mientras que sí es algo que se puede celebrar, no hace nada para ayudar materialmente a las personas que tienen varios niveles más de marginalización. 

    Es especialmente importante incorporar un lente interseccional en nuestro feminismo. Crenshaw y otras mujeres afroestadounidenses que hacen el trabajo en estudios feministas nos muestran el daño que hace el feminismo que solo considera a las mujeres blancas de clase media. Muchos movimientos “feministas” son extremadamente exclusivos a mujeres negras, o a mujeres trans, o a mujeres con discapacidades físicas o mentales. El feminismo interseccional considera la inclusión y la equidad como los valores más importantes, y busca amplificar las voces de las mujeres más marginalizadas, no solo de las mujeres blancas, heterosexuales, tradicionalmente consideradas lindas por estándares de belleza eurocéntricos, etc.  

    A veces en Latinoamérica tenemos un nivel de inocencia o falta de conocimiento sobre el racismo y los asuntos de diversidad. Creemos que como somos latinos, no podemos ser racistas. Que como somos latinos, no somos cómplices del supremacismo blanco que empezó con la colonización, continuó con la esclavitud, y se convirtió en los sistemas que tenemos hoy de los cuales los latinos blancos sacan beneficio y los afrolatinos continúan siendo borrados sistémicamente del panorama. Sin embargo, esto está mal y nos mantiene en un nivel de negación que no nos permite avanzar a un nivel de equidad real. Mediante la interseccionalidad, podemos empezar a acercarnos. 

    1 Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and Violence Against Women of Color, Kimberlé Crenshaw, 1991.

     

    Franca Roibal Fernández (Argentina - Uruguay) es profesora e investigadora de Estudios Latinoamericanos y Lengua Española. Consultora de diversidad, equidad e inclusión en Pennsylvania y New Jersey, Estados Unidos. Recibió su Ph.D. de Boston University. Sus áreas de enfoque son literatura, cine, música, cultura popular latinoamericana (carnaval, fútbol) con una especialización en el Cono Sur y dictaduras. Tiene un enfoque transdisciplinario, descolonizante e interseccional en antiimperialismo y antirracismo. 
    Twitter: @srtaintelectual - @solylunaconsult
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  • Reflexiones sobre el financiamiento político y la participación

    Discutir el tema de financiamiento en medio de un escenario sombrío para la política, nos parece elemental. Vale la pena cuestionar el sentido de nuestra política actual. La política como toma de decisiones debería significar la cristalización de nuestros ideales colectivos. Sin embargo, hay que preguntarnos: ¿para quién se hace política?, ¿nos viene involucrando y representando a todos?

    Por Natalia Arbildo

    Discutir el tema de financiamiento en medio de un escenario sombrío para la política, nos parece elemental. Vale la pena cuestionar el sentido de nuestra política actual. La política como toma de decisiones debería significar la cristalización de nuestros ideales colectivos. Sin embargo, hay que preguntarnos: ¿para quién se hace política?, ¿nos viene involucrando y representando a todos? Evidentemente la respuesta de la mayoría de personas sería un rotundo no. Y lo cierto es que nuestra política (entiéndase la política representada en el acceso a puestos de elección popular) está hecha para los más: los grupos empresariales que actúan como lobbies, los privilegiados y los poderes fácticos.

    Acceder a puestos de representación política es, en su mayoría de veces, difícil para aquellos que forman parte de poblaciones sin acceso a privilegios: mujeres, indígenas, comunidades campesinas, jóvenes, personas con discapacidad, LGTBI, etc. Lo cierto es que acceder a cargos de representación política es sumamente caro. En el Perú, de acuerdo a Ojo Público (2016), en los últimos años el costo de las campañas se ha incrementado significativamente, así de 27 millones de soles en el 2006, hemos pasado a 68 millones en el 2016.

    Ante tal realidad, aparece un escenario con dos probables opciones: 1) candidatos con gran poder empresarial que desean acceder al poder político para gobernar de acuerdo con sus intereses y consolidar su poder económico; 2) candidatos sin el poder adquisitivo suficiente para solventar una campaña que se hipotecan al mejor financista (financistas que claramente no buscan el beneficio del país, como ya lo hemos visto claramente en el Caso Odebrecht). Es un círculo vicioso, el círculo vicioso de la corrupción. Y es que el sistema político la alimenta.

    Sin duda alguna, el financiamiento de la política tiene un impacto real en la democracia. En América Latina, el estudio del financiamiento político se institucionaliza a inicios del siglo XXI, a partir de allí se presta atención a la equidad en la competencia electoral y a los distorsionadores del dinero en la política. La tercera ola democratizadora de América Latina en 1978 trajo consigo reformas y cambios que afectaron partidos políticos, sistemas de gobierno y procesos electorales. 

    La tercera ola democratizadora trajo muchos temas de discusión en torno al financiamiento: tipos, limitaciones, transparencia, sanciones, así como el alto riesgo de la infiltración de dinero proveniente de actividades delictivas. Y es que en América Latina existen ciertas características importantes sobre ello, por ejemplo, se sabe que existe una tendencia al aumento de gasto en campañas electorales, en contraste con una disminución de cuotas de afiliados, presencia de dinero proveniente del crimen organizado, entre otros. Obedeciendo a este panorama, es necesario indicar que desde 1978 y hasta la fecha, se han producido avances importantes en torno a la regulación del financiamiento de los partidos políticos y campañas en América Latina, sin embargo, no ha sido suficiente. 

    En ese sentido, si la utilización del dinero no es regulada o es mal regulada, se corre el riesgo de introducir distintas modalidades de riesgo: compra de influencias y conflicto de interés, inequidades electorales graves, desarticulación de los partidos y sistema de partidos, pérdida de credibilidad de la regulación del financiamiento político, utilización de financiamiento espurio o ilegal, entre otros. Y estos riesgos no son los únicos, sino que también es casi una certeza que, si no se democratiza el financiamiento, la política continuará siendo un espacio inequitativo y excluyente de ciertas representaciones políticas.

    En la mayoría de casos solo participan en política quienes tienen poder adquisitivo o como mínimo quienes tienen necesidades básicas cubiertas. Para graficar esto Rendon (2006), nos indica que: 

    •    La desigualdad social influye para que los ciudadanos no participen, porque muchas veces el lenguaje y el discurso de la política no permite el completo entendimiento de lo que el gobierno o los representantes de partidos políticos prometen, es por ello que muchas personas prefieren abstenerse de votar o de participar.

    •    El nivel socioeconómico también puede ser un factor indirecto que influya sobre la participación ciudadana, pues, si el ciudadano posee un automóvil o algún otro medio de transporte propio, le será más fácil asistir a eventos tales como mítines, juntas de vecinos, e incluso, asistir a eventos de beneficencia o de ayuda; a su vez, si el ciudadano cuenta con el capital cultural y económico puede darse el “lujo” de asistir a actividades culturales, religiosas, deportivas, políticas, entre otras.

    En suma, el financiamiento político es un tema medular pues no solamente abarca los riesgos del dinero ilícito, sino que también, su manejo inadecuado está convirtiendo a la política en una actividad de acceso restringido. De ahí que es revolucionario cuando representaciones populares ingresan a los espacios públicos, pues han roto la regla impuesta y se han hecho de un espacio para representar legítimas demandas. Democratizar el financiamiento, es democratizar la política misma.

     

    Natalia Arbildo (Perú) es abogada por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Activista social y política enfocada en DDHH y juventudes. Ha sido columnista de Diario Correo, Diario La Industria y Mano Alzada. Exembajadora de los Objetivos de Desarrollo Sostenible por las Naciones Unidas. Ha sido secretaria de la Mujer de la Federación Universitaria de Lambayeque. Elaboró el reglamento contra el hostigamiento sexual en la UNPRG. Fundadora de Killa, programa educativo especializado en DDHH e igualdad de género. Es autora del libro Manual de Financiamiento Político.
    Twitter: @nataliaarbildop
    Instagram: @nataliaarbildop
     

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  • Costa Rica: José María Figueres y Rodrigo Chaves disputarán el balotaje

    El expresidente José María Figueres (1994-1998), candidato por el Partido Liberación Nacional (PLN) y Rodrigo Chaves del partido Progreso Social Democrático (PSD) disputarán la segunda vuelta el domingo 3 de abril, tras los resultados en las elecciones de Costa Rica de este domingo.

    Por ARN

    El expresidente José María Figueres (1994-1998), candidato por el Partido Liberación Nacional (PLN) y Rodrigo Chaves del partido Progreso Social Democrático (PSD) disputarán la segunda vuelta el domingo 3 de abril, tras los resultados en las elecciones de Costa Rica de este domingo.

    Con el 80% de los votos escrutados, se confirma que Chaves logra pasar con una pequeña ventaja ante el predicador evangélico Fabricio Alvarado (Nueva República). 

    Chaves se proclamó en la noche del domingo como el candidato que competirá con Figueres el 3 de abril y las portadas de los principales diarios costarricenses ya lo dan como un hecho, a pesar de los votos que todavía faltan escrutar.

    Según los últimos datos que publicó el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Figueres obtiene el 27,3 % de los votos, Chaves el 16,7%, y Alvarado el 14,9%.

    El abstencionismo se ubica en el 40%, el más alto de todas las elecciones celebradas en el país desde 1953, según datos históricos del TSE.
    Este lunes el TSE terminará de divulgar los resultados preliminares y a partir del martes comenzará el escrutinio definitivo de votos.

    Figueres y la dignidad de las mujeres

    En su discurso como triunfador, Figueres destacó el resultado de la elección ante un grupo de militantes: “Ganamos esta primera ronda por un robusto margen y eso también nos da una enorme responsabilidad”.

    Afirmó que están a “un paso de empezar el rescate y la transformación” del país.

    “En Liberación Nacional, tienen las puertas abiertas otras opciones políticas porque queremos contar con ustedes para que nos ayuden a reformar este país que tanto queremos”, dijo.

    Además, sostuvo que vigilará el respeto a las mujeres. "Volveremos a tener gobierno, con dignidad para las mujeres. No se ocultarán con juegos de palabras el irrespeto a la integridad de las mujeres". De esta manera aludió a la situación de Rodrigo Chaves, quien ha sido acusado de acoso sexual durante su pasaje por el Banco Mundial, entre 2008 y 2013.

    Chaves contra “el conflicto y la confrontación estéril”

    Chaves, por su parte, destacó que el partido “más joven de esta campaña” estará en la segunda ronda del 3 de abril. Le propuso a Figueres “dejar atrás el conflicto y la confrontación estéril”, para abocarse “al diálogo y al debate de ideas” que permitan los “consensos indispensables para el país”.

    Chaves, un candidato que se define como de centro, estuvo en el ojo de la tormenta y fue especialmente atacado por sus adversarios en los últimos debates debido a las denuncias por acoso sexual. El abanderado del PSD no aparecía entre los tres favoritos de las encuestas, en una campaña pautada por el alto número de indecisos.

    Por su parte, Fabricio Alvarado dijo que "hay que esperar” el conteo definitivo del TSE, aunque recalcó que si se confirma el resultado adverso, su partido se mantendrá en la escena política del país.

    "Estoy diciendo que el porcentaje de diferencia es de 1%. La bandera de Nueva República, llegó para quedarse, esto no se acaba aquí. Nueva República llegó para quedarse", fue el último mensaje que envió a sus simpatizantes.

    Parlamento

    La elección de este domingo marca un descalabro del oficialista Partido Acción Ciudadana, quedándose sin representantes en la Asamblea Nacional, cuando en la elección anterior obtuvo nueve lugares.

    Con los resultados provisorios, el Partido Liberación Nacional tendría 18 bancas, Unidad Social Cristiana 12, Progreso Social Democrático 9, Nueva República 7, Liberal Progresista 6 y Frente Amplio 5 (obtuvo cuatro bancas más que en la elección anterior). Los partidos progreso Social Democrático, Nueva República y Liberal Progresista no tenían representantes en la asamblea electa en 2018.

    Servicio ARN. Especial elecciones en Costa Rica

     

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  • Elecciones Costa Rica: resultados en tiempo real para presidente 

    Tres millones y medio de ciudadanos estaban habilitados este domingo para elegir a un nuevo presidente de Costa Rica. Participaron de la elección 25 candidatos.

    Por ARN

    Tres millones y medio de ciudadanos estaban habilitados este domingo para elegir a un nuevo presidente de Costa Rica. Participaron de la elección veinticinco candidatos.

    Con el cierre del horario de votación, el Tribunal Supremo de Elecciones comenzó a divulgar los resultados del recuento oficial de votos obtenidos por cada candidato a presidente.

    Siga los resultados, a través de este interactivo:

    Resultados para presidente de Costa Rica en tiempo real

    Debajo de las barras porcentuales, podrá observar el porcentaje de mesas escrutadas y el horario de la última actualización.

    Servicio ARN. Especial elecciones Costa Rica

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  • En las elecciones de Costa Rica “no hay diferencias marcadamente claras entre los partidos”

    En las elecciones de Costa Rica “no hay diferencias marcadamente claras entre los partidos”, según analista Hay 25 candidaturas presidenciales, pero el país no tiene un “modelo institucional parlamentario” acorde a ese multipartidismo, afirmó el politólogo Gustavo Araya

    Por Daniel Lema y Lucas Silva 

    Gustavo Araya es politólogo y especialista en comunicación de la Universidad de Costa Rica. A pocos días de las elecciones presidenciales, explicó en diálogo con la Agencia Regional de Noticias que el alto porcentaje de indecisos que muestran las encuestas se debe a la “parálisis” que genera una oferta electoral con 25 candidatos presidenciales y a la crisis que viven los partidos políticos, que tienen dificultades para “diferenciar” sus propuestas.

    En Costa Rica, según Araya, no hay un modelo institucional parlamentario que responda al fenómeno del “multipartidismo” y a la aparición de “partidos nodrizas” con vocación parlamentaria que “se cuelan en la elección presidencial para lograr visibilidad”.

    El domingo 6 se realizarán las elecciones presidenciales y legislativas en el país, y los estudios de opinión pública muestran que habrá una segunda vuelta el 3 de abril. El académico vaticinó que ese escenario de balotaje se definirá entre los tres aspirantes a la presidencia que están mejor ubicados en las encuestas: José María Figueres, Lineth Saborío y Fabricio Alvarado. Según Araya, la definición de quiénes serán los dos que pasen a la segunda instancia determinará si la polarización en ese tramo de campaña se ubicará en el eje progresismo-conservadurismo o en la discusión liberalismo-estatismo.

    Una particularidad de la elección del domingo 6 es que hay 25 candidatos a la presidencia. ¿Cómo se explica esa fragmentación tan grande?

    Hay varios fenómenos. El primero es el empequeñecimiento y la fragmentación que sufrieron los dos principales partidos que dominaron el escenario político costarricense durante más de 60 años, el Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Desde finales de los 80 y principios de los 90, ambos empiezan a parecerse mucho en lo ideológico. El PUSC migra hacia tendencias un poco más moderadas de su planteo original de derecha y habilita, por ejemplo, el surgimiento del Movimiento Libertario, un partido de extrema derecha.

    A su vez, el PLN migra hacia posiciones más de derecha, abandona a la izquierda democrática, a la socialdemocracia tradicional. A partir de ese cambio de rumbo, pautado por lineamientos de organismos internacionales que promovían programas de ajuste estructural, surge el Partido Acción Ciudadana (PAC), un “spinout” del PLN que se convierte en algo así como la ortodoxia socialdemócrata de Costa Rica. Por otro lado, había propuestas de izquierda como el Frente Amplio, Vanguardia Popular y otros grupos chicos que no llegaron a ser significativos en términos de electorado.

    Pero entre 2006 y 2007 hay un cataclismo político en el país con la firma del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-RD), que consolidó los programas de ajustes estructurales y un modelo de desarrollo exportador y financiero.

    Eso causó un gran descrédito entre un sector importante de la población, que empezó a añorar las formas de Estado tal como las conocíamos. Estas personas, con alta escolaridad y principalmente de sectores urbanos, migran hacia el abstencionismo o dejan de simpatizar con los partidos políticos tradicionales. Ese decaimiento de las fuerzas políticas tradicionales, en particular el PLN y el PUSC, habilita la aparición del PAC, que da respuesta a esa población apática con la política tradicional. Sin embargo, ahora el PAC lleva ocho años en el poder (2014-2022) y no ha dado una respuesta suficiente a esa ciudadanía. Y aparecen lo que llamo “partidos nodrizas”. Al PUSC le había nacido un Movimiento Libertario, que al mismo tiempo se fracciona en Unidos Podemos, aparece también el Partido Liberal Progresista. Y del PUSC sale también el Partido Republicano Social Cristiano, que a su vez da nacimiento al partido Costa Rica Justa. O sea, se empieza a fragmentar todo el espectro político, pero este multipartidismo no ha encontrado un correlato en la institucionalidad, porque no hay un sistema parlamentario y la única forma que tienen de acceder al poder es presentando candidaturas presidenciales.

    En las encuestas muchos de esos candidatos aparecen con porcentajes menores al margen de error. Llama la atención que sigan en carrera.

    Sí, hay una gran cantidad de partidos políticos que están por debajo del margen de error. La explicación es por lo que decía recién, no hay un modelo institucional parlamentario que le dé cabida a este multipartidismo. Hay 15 o 16 de estas opciones electorales que tienen doble postulación: van por la presidencia de la República pero postulan también llegar a la Asamblea Legislativa. Entonces son partidos políticos con vocación parlamentaria que se cuelan en la elección presidencial para lograr visibilidad.

    Otro dato que llama la atención es el alto porcentaje de indecisos que muestran las encuestas. ¿Cómo lo explica?

    Ahí pasan varias cosas. La primera es que la cultura política costarricense es así desde tiempo inmemoriales, desde hace 200 años. Cuentan que Costa Rica nunca se definía si pertenecía a España, a México o continuaba en la capitanía de Guatemala. Postergamos las definiciones hasta que "aclaren los nublados del día", esa es la frase que acuñamos. En la cultura política costarricense no tomamos decisión hasta último momento. Un expresidente, ya fallecido, decía que somos como ese burro que se dirigía al barranco pero que se vuelve para atrás justo cuando está por caer al precipicio.

    Por otro lado, hay una teoría de la autora norteamericana Sheena Iyengar que explica que ante la existencia de múltiples opciones, el ser humano tiende a la parálisis. Creo que algo de eso está pasando en esta elección. Es como cuando vas al supermercado y te encuentras con 25 opciones, todas bastante malas -en Costa Rica, vale decirlo, los partidos políticos están en un estado de crisis bastante serio-,y entonces te cuesta tomar una decisión. Hay un estudio del Programa Estado de la Nación y del Centro de Investigaciones de Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica que demuestra que existe esa gran variabilidad del voto.

    Otro factor es que no hay diferencias marcadamente claras entre los partidos y terminás eligiendo entre el rojo intenso y el rojo vivo, entre el azul rey y azul cielo oscuro. Por ejemplo, no hay diferencias entre un Rodolfo Piza (candidato por el partido Nuestro Pueblo) que salió del PUSC y una Lineth Saborío, la candidata del PUSC. Las propuestas son prácticamente las mismas, no hay elementos para diferenciarlos y hay otros casos más de ese tipo. Eso provoca una enorme indefinición del electorado. Por eso hay un 66% de la población que dice no sentirse representada por estos políticos y un 44% que dice que no le gusta tener tantos partidos políticos.

     En las últimas encuestas aparecen tres candidatos por encima del 10% (José María Figueres, Fabricio Alvarado y Saborío) y otros tres que al menos aparecen con porcentajes mayores al margen de error (José María Villalta, Rodrigo Chávez y Eliécer Feinzaig). ¿Eso clarifica o ayuda a despejar la oferta electoral?

    Sí, pero no. Porque las diferencias entre Figueres y Saborío es de apenas cinco puntos porcentuales, están dentro del margen de error. Y entre Saborío y Alvarado hay dos puntos porcentuales. La proporción costarricense que ya está definida por alguna de las candidaturas tampoco es lo suficientemente marcada como para anticipar quién va a ser el ganador de las elecciones.

     Figueres aparece como favorito, pero teniendo en cuenta el peso del apellido y su experiencia como presidente no parece ser una ventaja cómoda. ¿Eso se explica por las denuncias de corrupción?

     El tema del expresidente Figueres es bastante interesante, porque según la encuestas está en la primera posición, algo que ha sido permanente en los estudios de opinión pública, con aproximadamente 17% de la intención de voto. Y es un voto bastante duro, por decirlo de alguna manera: nueve de cada 10 personas que dicen que van a votar por Figueres responden que están absolutamente seguras del voto. Son personas a las que les podés recordar el caso Alcatel (un caso de corrupción que lo salpicó después de abandonar la presidencia) y te van a responder que eso ya quedó en el pasado. Son votos absolutamente solidificados, que ante la pésima oferta electoral del resto de los partidos políticos valoran la solidez relativa de Figueres. Lo importante no son las críticas que puedan hacerse al expresidente sino lo mal que está el resto de la oferta.

    A Saborío la cuestionan por la falta de solvencia y solidez en los debates. ¿Eso ha incidido en que no crezca?

    Sí, Saborío tiene una ventaja relativa y es que la última aparición relevante que tuvo en política fue como vicepresidenta en un gobierno medianamente popular (el de Abel Pacheco, entre 2002 y 2006), y eso le permitió emerger de nuevo en la política. Pero es evidente que en los debates ha tenido problemas. Según un estudio del CIEP, a diferencia de Figueres ella no tiene un voto que esté solidificado. Un 75% de las personas que dicen que van a votar por ella están absolutamente seguras y 25% podría eventualmente cambiar el voto. Y además se le ha hecho bastante difícil crecer por encima del 13%-15 que le dan los sondeos de opinión pública. Los debates han sido muy complicados para ella, tiene dificultades para sostener una respuesta, le falta profundidad y definición. Después de los debates se generaron discusiones en las redes sociales y quedó colocada como una candidata deficiente.

    ¿Esos votos "en fuga" se han convertido en una especie de botín para candidatos conservadores como Fabricio Alvarado? En este tramo de la campaña, a pesar de ser evangélico, se dirige muchas veces al votante católico. ¿Cómo es la dinámica de esa disputa por el voto religioso?

    Es cierto, en el debate que se hizo ayer (el martes 1 de febrero) en una de las principales radios del país (radio Monumental) tres de los siete candidatos presentes dirigieron todas sus baterías hacia la candidata socialcristiana. Eliécer Feinzaig, Rodrigo Chávez, Fabricio Alvarado, que están ubicados en el sector liberal conservador, claramente estaban en disputa con ella, viendo cómo la hacían tropezar, para llevarse una parte de su electorado. Eso quedó clarísimo en sus estrategias. Acá hay un tema interesantísimo, porque en 2018 el Programa del Estado de la Nación (PEN) y el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica hicieron un ejercicio que se llamaba "el votómetro", en el que participaron unas 300 mil personas. Mediante una aplicación le hacían una batería de preguntas para encontrar con qué temas comulgaba la población en ese momento. Con el resultado de esa batería de preguntas se agrupó a la población en tres grandes bloques: el 35% del electorado se podría denominar como progresismo estatista, 25% que se podría llamar como conservador liberal o conservador estatista y 35% que se declaraba neutro. ¿Cómo estamos en esta elección? Tenemos 20 de las 25 propuestas electorales que se mueven en el eje conservador, y entre tres y cinco que se disputan el electorado progresista estatista. Por matemáticamente simple, los que están en el sector conservador-liberal solo pueden crecer mediante la canibalización. O podés utilizar la técnica de Fabricio Alvarado, que ha intentado quitarle ese velo de religiosidad a su propuesta para poder crecer, porque sabe que tiene que ir a pescar al estanque en el que están el resto de las candidaturas.

    Figueres o Villalta, por su parte, han logrado mantenerse en sus intenciones de votos, porque se mueven en el campo del progresismo-estatismo. Para Figueres es más natural moverse en ese ámbito y tiene la ventaja que disputa ese electorado con menos partidos políticos.

    En estos días, hubo denuncias contra el jefe de campaña de Alvarado, Jonathan Prendas, sobre el manejo de fondos, ¿cómo puede incidir eso en este final de campaña?

    Tengo una hipótesis, y esto ya es algo muy personal: creo que en Costa Rica los temas de corrupción no es que no importen, afectan, pero lo que más afecta es la impunidad, cuando habiendo pruebas de que alguien cometió actos de corrupción logra salirse con la suya. Hay dos o tres casos de corrupción durante este periodo electoral. En un caso no se logró vincular a ninguna de las fuerzas electorales, y en un caso logró impactar políticamente porque afectaba a cinco o seis alcaldes que fueron encontrados por sospecha por actos ilícitos pertenecientes al Partido de Liberación Nacional. Ahí te das cuenta que José María Figueres pasó de 19% a 13%. Vuelve a recuperar a 17% posteriormente. ¿A dónde va mi teoría? Los temas de corrupción impactan, pero impactan momentáneamente, no son temas que te alcancen para girar toda una campaña electoral en términos de hacer tu cruzada contra la corrupción o ser el candidato anticorrupción. No alcanza. La población va a decir, "si, si, perfecto, pero qué hay en salud, en educación, en infraestructura". Mi hipótesis con el tema de Alvarado y Jonathan Prendas es que le va a afectar pero no de manera sensible, uno o dos puntos porcentuales pero temporalmente.

    En 2018, Alvarado irrumpió como una novedad y pasó a segunda vuelta. ¿Qué puede pasar ahora?

    Fabricio Alvarado, en comparación con hace cuatro años, tenía un 17% de intención de voto. Hoy estamos más o menos en el mismo escenario, con tres punteros y tres o cuatro seguidores. Creo que al igual que hace cuatro años, los tres entre los que se va a disputar el pasaje a la segunda ronda ya están definidos: Figueres, Saborío o Alvarado. Falta el 30% para definirse, pero no creo que ese 30% vaya a irse masivamente a un solo candidato, se va a distribuir equitativamente.

    ¿Qué sucede con el candidato del gobierno y qué futuro tendrá el PAC? ¿Puede quedar sin representación en la Asamblea Legislativa?

    Luego de ocho años en el poder, el PAC tiene un desgaste importante. Carlos Alvarado fue electo por aproximadamente un 14% del padrón nacional. Hay un 86% que no lo quería como presidente. El tema de segunda ronda es otra historia, el tema matrimonio igualitario calentó la discusión y hubo más un voto en contra de Fabricio Alvarado que un voto a favor de Carlos Alvarado.

    El PAC no ha sido un partido de amplias mayorías, normalmente convoca entre el 4 y 5% de la población como máximo, fuera de procesos electorales. Tiene un desgaste de ocho años que no te lo quitas de ninguna forma. Además, el PAC tuvo una fisura, un cisma en el proceso electoral interno. El partido debía definirse si era un partido de corte progresista o un partido de corte conservador. Eso le causó una fisura tan importante, además de que tuvo fisuras importantes durante el gobierno. Welmer Ramos no es el candidato del progresismo. Él es conservador estatista. Ramos ha dicho que optó por ser diputado con Isaías 16, el día que tenía que tomar la decisión, abrió la Biblia y resulta que estaba leyendo Isaías 16 y la interpretación que hizo fue que debía tomar el camino de ser diputado. Ese es el nivel de Welder Ramos. Después quiere aparecer como el candidato del progresismo, pero no lo es. Esto ha llevado a que el PAC esté en una crisis muy severa. Tiene que hacer una revisión de formación de cuadros, de sus vínculos con movimientos sociales.

    Ahora el PAC podría acceder como máximo a entre dos y cuatro diputados.

    ¿Qué pasaría en un escenario de segunda vuelta de Figueres contra Saborío?

    Mi hipótesis es que habría un altísimo abstencionismo, más que en primera vuelta. A Figueres le sirve más un escenario contra Alvarado para amalgamar un poco más al progresismo. Porque si le toca contra Saborío no es tan clara la polarización progresismo-conservadurismo. Me imagino que ahí debería moverse al eje de discusión liberalismo-estatismo.

    En caso que pasen Saborío y Figueres, ¿sería una especie de regreso del bipartidismo tradicional o es algo circunstancial?

    Sería el resultado de una circunstancia histórica, no una vuelta al bipartidismo histórico. Estos partidos son como el cascarón de aquellas banderas o divisas. Aunque participe el hijo de uno de los caudillos históricos de la política costarricense (Figueres) no tiene nada que ver este escenario con el bipartidismo histórico.

    ¿Qué posición tendría Alvarado en un escenario de segunda vuelta Figueres-Saborío?

    Me lo imagino jugando por el lado conservador. Saborío le dio su adhesión hace cuatro años en segunda vuelta a Fabricio Alvarado. Eso es un cheque político que está ahí. Saborío se lo endosó en su momento a Alvarado y en el caso de que ella sea la contrincante de Figueres, diría que Alvarado le devuelve el cheque endosado a nombre de ella. O sea que visualizo una alianza electoral entre estas corrientes del conservadurismo.

    Especial ARN. Elecciones Costa Rica

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  • ¿Qué se vota en Costa Rica?

    El domingo 6 de febrero, tres millones y medio de personas están habilitadas para votar a algunos de los 25 candidatos presidenciales de las elecciones presidenciales en Costa Rica.

    Por ARN

    El domingo 6 de febrero, tres millones y medio de personas están habilitadas para votar a algunos de los 25 candidatos presidenciales.

    Tres millones y medio de costarricenses están habilitados para votar en las elecciones generales del domingo 6 de febrero. Se elegirá presidente, dos vicepresidentes y los 57 diputados de la Asamblea Legislativa para el período 2022-2026.

    Pero una de las cosas que sorprende de esta elección, es la cantidad de candidatos que compiten por la primera magistratura: 25. Según las encuestas, la gran mayoría de estos candidatos no tiene oportunidad alguna de competir. La disputa se reduce a dos hombres y una mujer que pelean por pasar a la casi segura segunda vuelta electoral prevista para el 3 de abril entre los dos candidatos más votados. En primera vuelta, gana el que obtenga la mayoría simple con umbral del 40%.

    Si se cumplen las previsiones de las encuestas, Costa Rica elegirá a su presidente en una segunda vuelta por cuarta vez en su historia moderna. Las ocasiones anteriores fueron en 2002, 2014 y 2018.

    Los indecisos

    Los principales candidatos son, el expresidente José María Figueres (1994-1998), del Partido Liberación Nacional (centro) y la exvicepresidenta Lineth Saborío (2002-2006) del Partido Unidad Social Cristiana (centroderecha).

    Los partidos de Liberación Nacional y el de Unidad Social Cristiana, marcaron la disputa por el gobierno desde mediados de los 80 hasta 2014, cuando irrumpió el Partido Acción Ciudadana (centroizquerida), liderado por el actual presidente del país, Carlos Alvarado Quesada. El candidato oficialista, Welmer Ramos, aparece muy abajo en las encuestas por lo que es altamente probable que el joven partido quedará fuera del gobierno.

    Otro candidato que busca llegar a una segunda vuelta es Fabricio Alvarado Muñóz de Nueva República, un partido fundado en 2019 perteneciente a la derecha.

    La principal opción de izquierda es la de José María Villalta, del Frente Amplio (fundado en 2004), pero que parece con pocas chances de competir.

    Rodrigo Chávez, del Partido Progreso Social Democrático (centro) que fue fundado en 2018, es otro de los que aparece con alguna posibilidad de competir.

    La clave de los principales candidatos pasa por lograr seducir a la masa de indecisos que marcan las encuestas. Los estudios de opinión pública del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, vienen mostrando que los indecisos están por encima del 40%. En Costa Rica el voto es obligatorio, pero no hay sanciones por no hacerlo.

    Estas elecciones, además, se dan en contexto de la pandemia provocada por la covid-19. La lucha contra esta enfermedad ha sido uno de los temas de campaña. A esto se suman el combate a la corrupción y el desempleo.

    Los 25 candidatos

    Una de las particularidades de esta elección es la cantidad de candidatos que se presentan. “Seguramente uno de los factores que han incidido en esta situación es el hecho que existe la percepción de que cualquiera puede terminar accediendo a la presidencia”, evaluó el historiador Rafael Cuevas Molina en una nota publicada en el portal Nodal.

    El exministro de Educación durante el gobierno de José María Figueres, sostuvo que la proliferación de partidos se debe a que el interés en la política cambió en el país. Hay un “rechazo hacia los partidos tradicionales” al tiempo que se fundan nuevos partidos y se lanzan candidaturas.

    Estos son los 25 candidatos que competirán el domingo 6:

    José María Figueres - Partido Liberación Nacional

    Lineth Saborío - Partido Unidad Social Cristiana

    Fabricio Alvarado - Partido Nueva República

    José María Villalta - Partido Frente Amplio

    Rodrigo Chávez - Partido Progreso Social Democrático

    Eliécer Feinzaig- Partido Liberal Progresista

    Rolando Araya - Partido Costa Rica Justa

    Welmer Ramos - Partido Acción Ciudadana

    Greivin Moya - Partido Fuerza Nacional

    Eduardo Cruickshank - Partido Restauración Nacional

    Rodolfo Hernández - Partido Republicano Social Cristiano

    Federico Malavassi - Partido Unión Liberal

    Sergio Mena - Partido Nueva Generación

    Rodolfo Piza - Partido Nuestro Pueblo

    Oscar Campos - Partido Encuentro Nacional

    Luis Cordero- Partido Movimiento Libertario

    Oscar López - Partido Accesibilidad Sin Exclusión

    Natalia Díaz - Partido Unidos Podemos

    Carmen Quesada - Partido Justicia Social Costarricense

    Christian Rivera - Partido Alianza Demócrata Cristiana

    Maricela Morales - Partido Unión Costarricense Democrática

    Martín Chinchilla - Partido Pueblo Unido

    Roulan Jiménez - Partido Movimiento Social Demócrata Costarricense

    Walter Muñoz - Partido Integración Nacional

    Jhonn Vega - Partido De Los Trabajadores

     

    Especial ARN. Elecciones Costa Rica.

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  • Audiencias Presidenciales: ¿Noticiables u omisibles? Esa es la cuestión

    Es específico de la Ciencia Política entender cómo circula el poder a través de acciones, narrativas, decisiones y omisiones, entre la política, los medios de comunicación y la opinión pública.

    Por Alan Stummvoll – Universidad Nacional de Rosario (Argentina)

    Es específico de la Ciencia Política entender cómo circula el poder a través de acciones, narrativas, decisiones y omisiones, entre la política, los medios de comunicación y la opinión pública. La Comunicación Política es la vertiente que estudia el relacionamiento del microclima político con el espacio público “el espacio en que se intercambian los discursos contradictorios de los tres actores que tienen legitimidad para expresarse públicamente sobre política, y que son los políticos, los periodistas, y la opinión pública a través de los sondeos”.1  

    Sin embargo, es posible sostener que aún no se ha abordado con demasiada exhaustividad el estudio de la agenda oficial de los gobiernos nacionales, provinciales y locales. Esto refiere a aquellas reuniones oficiales y publicadas que pueden ser comunicadas u omitidas por los medios. En Argentina, desde el 2017, el gobierno de Mauricio Macri implementó el Registro Único de Audiencias (RUA). Un nuevo elemento que se constituyó como una fuente oficial respecto de la actividad oficial del presidente de la Nación y sus ministros. 

    Una investigación realizada sobre este nuevo mecanismo gubernamental de comunicación2 demuestra, cómo los principales medios de comunicación aplican un filtro de noticiabilidad para ponderar o desestimar las audiencias presidenciales en la agenda mediática argentina. En el mencionado estudio, se advierte una agenda de audiencias presidenciales totalmente omitidas por la agenda mediática, las cuáles en su mayoría se correspondían con encuentros con Ceos de capitales internacionales.

    El hecho de que un acontecimiento (audiencias presidenciales) se convierta en noticia, depende de los atributos y de las cualidades de noticiabilidad presentes en el mismo3. En esta línea conceptual, para que los acontecimientos adquieran tal condición, es necesario que presenten alguna de las siguientes cualidades: 1) Novedad: presentar algo desconocido para el público; 2) Actualidad: relacionado a los acontecimientos en Agenda; 3) Relevancia: que tenga que ver con la vida de los destinatarios, que impacte en su cotidianeidad; 4) Proximidad: mientras más cercanos sean, serán más comprensibles, y podrán despertar mayor interés; 5) Presuposición: que se articula a la información previamente abordada; 6) Consonancia: que se adecúa a un marco interpretativo (frame) en el cual la sociedad vea reflejados sus valores, creencias y actitudes; 7) Desviación: cualidad que vuelve más atractiva a aquellas noticias en la medida en que sean más extrañas y/o más sorprendentes.

    La privacidad de la política, y especialmente la de los mandatarios, condiciona de forma permanente a la comunicación de gestión. Muchos de los escándalos que culminan desencadenando una crisis política, encuentran su origen en esta zona de incertidumbre. Esto se debe a que, el misterio y la privacidad resultan más atractivas para la opinión pública que la actividad oficial de cualquier funcionario.

    El caso más emblemático en el último tiempo en Argentina, tiene que ver con las audiencias del presidente Alberto Fernández en la Quinta de Olivos en el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (denominado Fase 1 en el marco de la pandemia de la Covid-19). Cuando el listado de personas que asistían a reunirse con el presidente de la Nación toma conocimiento público en agosto de este año, la tematización de la noticia se instaló siguiendo la ruta del espectáculo, es decir, poniendo el énfasis en las audiencias con artistas y personalidades argentinas, hasta llegar al punto máximo de la crisis con la publicación de la foto del cumpleaños de la primera dama.

    En esa imagen se sintetizaron todas las cualidades noticiables citadas anteriormente (novedad, actualidad, relevancia, proximidad, presuposición, consonancia y desviación) los cuales fueron potenciadas por una masiva evaluación retrospectiva en un contexto de crisis sanitaria. Estos condimentos culminaron generando un enorme impacto político en la opinión pública argentina sobre la imagen y la aprobación de gestión de Alberto Fernández.

    Cada gobierno nacional, subnacional o local tiene su Quinta de Olivos. La privacidad noticiable, condiciona cualquier estrategia de comunicación de forma permanente, aunque silenciosa. Tal vez, la detección, a tiempo, de las cualidades noticiables permitan evitar que los escándalos deriven en una crisis política. La omisión mediática es frágil, y no siempre funciona.

    1 Wolton, Dominique. El nuevo espacio público. Gedisa, Barcelona, 1995. En M. Ferry, & D. Wolton, La comunicación política: construcción de un modelo. 
    2 https://rephip.unr.edu.ar/bitstream/handle/2133/14324/Stummvoll.pdf?sequence=3&isAllowed=y 
    3 Van Dijk, Teun. La noticia como discurso. Paidós, Barcelona, 1996.
     

    Alan Stummvoll (Argentina) es licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario y posgraduado en Opinión Pública y Comunicación Política (Flacso). Consultor político asociado con Lucio Guberman. Analista político asociado en EcoGo S.A. Becario Fulbright – Young Leaders Program. Audiencias Presidenciales: ¿Noticiables u Omisibles? Esa es la cuestión es un texto anclado en la tesina Agenda Oficial y Agenda Mediática durante la gestión presidencial de Cambiemos, presentada en 2019 en la licenciatura de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. 
    Twitter: @AlanStummvoll
    Instagram: @alanstummvoll
     

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  • López Obrador, la construcción de una comunicación personalista

    “Por el bien de todos. Primero los pobres”, es el poderoso lema que ha mantenido a López Obrador en el centro de la escena política en México por más de veinte años.

    Por Elda Magaly Arroyo Macías

    “Por el bien de todos. Primero los pobres” es el poderoso lema que ha mantenido a López Obrador en el centro de la escena política en México por más de veinte años.

    Andrés Manuel López Obrador, sin duda, será una importante referencia para los futuros investigadores y analistas de comunicación política en Latinoamérica, ya que no solo se ha posicionado como uno de los actores más populares en México desde comienzos del siglo XXI, sino que además ha permanecido en la escena pública por más de veinte años sustentando su estrategia de comunicación en un solo lema: “Por el bien de todos. Primero los pobres”.

    El 5 de diciembre de 2000, una sola imagen predominó en los televisores mexicanos, incluso en aquellos que estaban alejados de la capital del país. Un hombre de mediana edad, con el cabello ya encanecido, con un traje para nada hecho a la medida, y a todas luces de “provincia” alzaba –con acento tabasqueño1– la voz en la Asamblea Legislativa de la ciudad más grande del mundo: López Obrador rendía protesta como jefe de gobierno. 
    Desde entonces, prevalecería en su discurso el mismo campo léxico, “pobres”, “esperanza”, “austeridad”, “humildad”, “bienestar”, todas palabras que son recurrentes en cualquiera de sus disertaciones que se analicen desde entonces. 

    Para el politólogo Alejandro Trelles y el ensayista Héctor Zagal, autores del libro AMLO: Historia política y personal del jefe de gobierno del DF, publicado en 2004, López Obrador “localizó los nichos de mercado de una manera precisa: los pobres y los empresarios de primer nivel. Los primeros son clientes fáciles. En un país con millones de pobres, una pensión de 600 pesos para los ancianos no solo basta para capturar su voto, sino también el de sus familiares más cercanos. Las grandes reformas –fiscal, energética, laboral, electoral– resultan irrelevantes para la inmensa masa de ciudadanos”.

    El estilo lopezobradorista en el manejo de la comunicación se ha mantenido “casi fiel” a sus inicios como jefe de gobierno, dos veces candidato a la presidencia de México y actualmente como Jefe de Estado, la evocación a los caudillos es permanente, así como la construcción de discursos en donde prevalecen expresiones que llaman a resaltar los valores, la confianza y el bienestar de todos, sin embargo, el disertador siempre es uno.

    La comunicación del proyecto de nación hacia el colectivo siempre tiene un solo emisor y se narra en primera persona, el mismo que construye un discurso personalista que se anuncia como novela de caballería en donde el protagonista es protector del pueblo y combate con ferocidad la dicotomía del momento: los pobres contras los fifís; la mafia del poder contra la Cuarta Transformación; o los conservadores que se enfrentan a los servidores de la nación.

    Cas Mudde, en El Zeitgeist populista, publicado en 2004, resalta la estrategia discursiva populista basada en la dicotomía del “pueblo” versus la “élite” como una puerta a la reivindicación nacionalista que en el caso de México genera un fuerte arraigo en el orgullo cultural.

    El eterno candidato, aún en el poder

    Desde aquella imagen de 2000, López Obrador advertía a la escena política nacional que sería un activo protagonista de la historia, pues lanzó un desafío al recién asumido presidente Vicente Fox, que a los cinco días de haber tomado las riendas del país, ya contaba con un “opositor” que buscaría robarle la atención de los medios de comunicación y promocionar su imagen para proyectarse como candidato a la Presidencia de la República en 2006.

    El primer sexenio panista en México no puede ser contado sin la influencia mediática de López Obrador, inicialmente con los videoescándalos de René Bejarano, su exsecretario particular y principal operador político que quedó registrado cuando recibía dinero de un empresario. Esta “crisis” se convirtió en la oportunidad para posicionar al primer enemigo que enfrentó el “caballero”, pues afirmaba que la “élite” del poder confabulaba en su contra para afectar su imagen.

    La habilidad narrativa de López Obrador durante el sexenio de Fox, le permitió promocionar su imagen para entonces enfrentarse a Felipe Calderón en las urnas en 2006, bajo el lema “Por el bien de todos. Primero los pobres”, que se volvería el principal referente para su comunicación actual.
    Tras la derrota, se mantuvo vigente en la escena pública como la voz de la oposición y el principal crítico de las acciones de un gobierno que buscaba a todas luces legitimarse en medio de una lucha contra el narcotráfico.

    Para el 2012, la campaña de López Obrador se llevó a cabo bajo el lema “El cambio verdadero está en tus manos” y pese a ser una elección básicamente entre dos candidatos, fue el priista Enrique Peña Nieto, quien asumió la Jefatura de Estado, dándole nuevamente seis años más de foco y atención mediática al “crítico de cabecera” de las acciones gubernamentales de su archinémesis: El Partido Revolucionario Institucional (PRI), al cual había renunciado en 1984, tras siete años de militancia y formación política.

    Finalmente, en 2018, López Obrador regresaría a las urnas, bajo el lema “Juntos haremos historia”, obteniendo el triunfo que esperó por más de doce años de campaña y comunicación política. En su primer discurso, como ganador, “Por el bien de todos, primero los pobres” fue el fraseo más significativo, manteniéndose hasta ahora, a la mitad de su período de gobierno.

    La mañanera: Constructora de la agenda política

    Las conferencias matutinas han sido la principal estrategia de comunicación política de López Obrador desde el 2000, pues generó un espacio en donde citaba a la prensa a las 6:00 horas para informar cuestiones relacionadas a su gobierno, lo que permitió que sus declaraciones influyeran en la opinión pública y en el caso de Fox, su comunicación fuera reactiva a los dichos de su “opositor”.

    Como presidente de México desde 2018, esta práctica se realiza a las 7:00 horas y ha ido evolucionando, pues al no tener un “rival” tangible, el espacio se utiliza para “desmentir” los encabezados de la prensa, incluso se agregó una sección llamada Las mentiras de la semana, en donde se exponen notas, periodistas y publicaciones de redes sociales que se consideran falsas.

    Hasta abril de este año, la opinión de los mexicanos en relación a estas conferencias ha bajado su nivel de aceptación, según una encuesta realizada por el diario El Financiero, quien destaca que el decremento en el interés de los ciudadanos se generó en la insistencia del presidente a mantener su ejercicio en medio de señalamientos de la posible promoción del gobierno durante el período electoral.

    Las mañaneras, sin duda, son un ejercicio de alta relevancia para la comunicación política de un gobierno, ya que como en el boxeo puede ser un jab bien colocado al oponente que podría noquearlo o simplemente volverlo reactivo.

    Tabasco, entidad federativa que se localiza al sureste de México, de donde es originario Andrés Manuel López Obrador.

     

    Elda Arroyo (México) es licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara y maestrante en Administración Pública.
    Trabajó para Milenio, Notisistema y Eastern Group de Los Ángeles, California, entre otros. Cuenta con formación policial y actualmente es directora de Comunicación de la Secretaría de Seguridad del Estado de
    Jalisco, en México.
    Twitter: @elda_arroyo
    Instagram: @eldaarroyo

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  • Lenguaje inclusivo en pos de la igualdad de género: ¿misión imposible?

    ¿Es posible alcanzar la igualdad de género por medio de cambios en nuestra forma de hablar y escribir? ¿Podemos a través del cambio lingüístico mejorar la sociedad?

    Por Yliana Rodríguez 

    ¿Es posible alcanzar la igualdad de género por medio de cambios en nuestra forma de hablar y escribir? ¿Podemos a través del cambio lingüístico mejorar la sociedad?

    La constitución bolivariana es el texto político más representativo del llamado lenguaje inclusivo, el que una reciente ley en Venezuela define como lenguaje con enfoque de género, inclusivo, no sexista, para garantizar que la igualdad de las mujeres y los hombres sea real y efectiva en el uso del lenguaje.

    La preocupación de los actores políticos que redactaron el proyecto de ley son reales y se solapan con los nuestros: violencia hacia la mujer en todas sus formas. Desde desigualdades salariales, menos probabilidad de éxito profesional, inequidad de distribución de las tareas domésticas, acoso en la calle/trabajo/familia, hasta asesinatos que superan la ficción.

    La pregunta que me propongo contestar es si considero posible alcanzar la pretendida igualdad de género (entendida como un mundo en el que se contemplan mejor las diferentes realidades de sus habitantes) por medio de cambios en nuestra forma de hablar y escribir. En otras palabras, a través del cambio lingüístico: el conjunto de procesos de modificación de una lengua. A esto último he dedicado mis estudios de posgrado y mis investigaciones. 

    La constitución de Venezuela ya hace uso de esta estrategia lingüística. Vea este ejemplo: «Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley.»

    En el ejemplo se observa un desdoblamiento extremo (Ministros o Ministras, etc.), con la clara y loable intención de incluir a todos (al menos a nivel del uso del lenguaje). Pero si bien el desdoblamiento en la coordinación puede tener sentido en ciertos contextos, como en No tiene hermanos ni hermanas, que haya un dictamen para hacerlo en todos los contextos es una imposición al hablante, una forma de marcar el derrotero de su aparato fonador y de sus dedos en el teclado. Lo mismo pasa con el uso de “quien” en vez de “el que”, como en “quien quiera” en lugar de “el que quiera”; o de “el alumnado” por “los estudiantes”. Por citar un par de ejemplos.

    Para analizar juntos si esto de mejorar la sociedad a través del cambio lingüístico es una misión imposible, los invito a ponderar cuatro supuestos.

    Supuesto 1: Si todos usáramos el llamado lenguaje inclusivo la mujer quedaría visibilizada y el mundo sería más equitativo. Respuesta: Incluso si tal cosa fuera cierta, si los hablantes se propusieran aplicar las directrices propuestas en sus términos más estrictos, no se podría hablar. Ni el más defensor de esta forma de hablar puede sostener un discurso sin caer en el sistema “default” de la lengua.

    Supuesto 2: La lengua refleja en su funcionamiento las dinámicas de las sociedades patriarcales. Respuesta: Es posible que la lengua refleje algunas distinciones sociales de la comunidad de habla, pero que la evolución de su estructura dependa de la decisión consciente de sus hablantes o imposiciones es muy discutible. Cambiar la lengua de modo artificial es extremadamente difícil, claro que las novedades tecnológicas la cambian todo el tiempo: los jóvenes tictoquean, los adultos usamos el mouse y los niños quieren ver Netflix. Pero nadie se propuso: “hagamos que la gente use este verbo, o este sustantivo”.

    Supuesto 3: Instituciones como la Real Academia Española nos dicen cómo hablar, lo mismo puede hacer una ley. Respuesta: Las lenguas no son el resultado de disposiciones normativas, sino la historia de un organismo intangible pero vivo. No existe institución ante la que haya que manifestarse para exigir que el sustantivo “soledad” deje de ser femenino, o el “poder” masculino. Del mismo modo, que la Real Academia en su conjunto (la que está en España y las Latinoamericanas) no puede, ni quiere, decirle a la gente cómo hablar. Y si en algún momento lo intentó, no lo logró. 

    Supuesto 4: Si existe una correlación entre el género gramatical y la equidad de género, las comunidades con un solo género gramatical deberían ser más justas. Respuesta: El farsi (lengua oficial de Irán) y el finés (hablado en Finlandia) no tienen género gramatical. Sus culturas son casi antagónicas cuando se trata del lugar de la mujer.

    Demos por hecho que al día de hoy la igualdad entre hombres y mujeres no existe. Sin embargo, sí es viable que mañana exista un mundo más equitativo, en el que más que la igualdad, se contemplen tanto las diferencias como las coincidencias. En otras palabras, un mundo en el que los cambios se den en los hogares, los espacios de trabajo, las licencias maternales, las salas de parto, las calles oscuras, las discusiones de pareja, y no en el verbo.

     

    Yliana Rodríguez (Uruguay) es licenciada en lingüística, magíster en Ciencias Humanas y candidata a doctor en la Universidad de Leiden (Países Bajos) y en la Universidad de la República (Uruguay). Integra el Sistema Nacional de Investigadores de la ANII y se desempeña como Profesor Adjunto en el Centro de Lenguas Extranjeras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, donde también es titular de la Cátedra de Lengua Guaraní. Su principal interés académico radica en los fenómenos que surgen del contacto entre lenguas.
    Twitter: @ylirodriguez
    Instagram: @ylianavirginiarodriguez
     

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  • Pese a las dificultades, la paz avanza

    En el quinto aniversario de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia hacemos un balance agridulce de lo ocurrido desde entonces.

    Por Julián Gallo Cubillos

    En el quinto aniversario de la firma del Acuerdo de Paz en Colombia hacemos un balance agridulce de lo ocurrido desde entonces.

    Supimos siempre que lo pactado no era un punto de llegada, sino un punto de partida que abría la posibilidad inédita de construir una nueva institucionalidad que permitiría, en el mediano plazo, generar unas condiciones mínimas para transitar hacia una sociedad más democrática y un Estado Nación moderno; sabíamos que la implementación de lo pactado implicaría una enorme disputa con esas fuerzas de la vieja política tradicional, autoritarias, antiderechos y beneficiarias de la guerra que otros pelean por ellos. Sin embargo, debemos reconocerlo, no dimensionamos la magnitud de las dificultades que enfrentaríamos y las adversidades que se presentaron a la postre. 

    Sin duda, lo más duro y doloroso ha sido el asesinato de 290 firmantes, la gran mayoría jóvenes de extracción popular y campesina, que decidieron apostarle a la paz, confiaron en lo pactado y terminaron siendo asesinados en condiciones de indefensión: el responsable único de este exterminio en curso, por acción u omisión, es el Estado colombiano. Además de las responsabilidades institucionales, ha sido gravísima la postura adoptada por el partido de gobierno que se empeña en estigmatizar, calumniar y promover verdaderas campañas de odio en contra de los firmantes, lo que ha redundado en una legitimación de la persecución de la que somos objeto, con el silencio cómplice del presidente de la República. 

    Asimismo, hay graves incumplimientos del Estado, tanto en lo pactado para la reincorporación socioeconómica de los firmantes, como en las necesarias reformas encaminadas a democratizar el acceso a la tierra, el sistema político, las garantías para ejercer la oposición, el nuevo enfoque de la política antidrogas y la comparecencia y rendición de cuentas de todos los actores que participamos en la guerra, para aportar verdad, pedir perdón, reparar a las víctimas y asumir las responsabilidades diferenciadas de cada quién y de esta manera transitar hacia la reconciliación y la no repetición.   
    Mención especial merece nuestra comparecencia a los mecanismos pactados en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y garantías de No Repetición, en donde hemos asumido, sin ambigüedades, la inmensa gravedad del sufrimiento que le causamos a las víctimas, muchas veces, en contravía de nuestra esencia revolucionaria y humanista.   

    Ahora bien, pese a las enormes dificultades en su implementación, la perfidia estatal, la evidente distorsión de su espíritu y el incumplimiento a gran parte de lo pactado, el Acuerdo de Paz ha supuesto un punto de quiebre en la dinámica política del país: por primera vez en nuestra historia reciente, es real y posible la llegada al Gobierno Nacional y la consolidación de mayorías en el Congreso de la República, de una apuesta alternativa a los poderes de la vieja política tradicional. Sin el Acuerdo de Paz, eso sería imposible. Las formidables movilizaciones que hemos presenciado y en las que hemos participado en los años y meses recientes, son consecuencia directa del Acuerdo.     

    Con la superación del conflicto armado entre las extintas FARC EP y el Estado colombiano, que impedía dimensionar la necesidad y urgencia de transformar la sociedad estructuralmente injusta en la que vivimos, el pueblo en las calles ha asumido su rol de sujeto transformador. Ahora, el reto de todos y todas quienes aspiramos a una nueva Colombia, es encausar esa movilización popular, cada vez más cualificada, hacia la conquista de un

    Gobierno de convergencia que asuma la histórica tarea de la democratización de la sociedad y de un nuevo modelo económico basado en la justicia social y la protección ambiental.

    Lograr la paz, y por ende la implementación del Acuerdo, como eje fundamental para superar la lógica de la confrontación armada, es la nueva batalla de estos tiempos. La lucha por la paz es la revolucionaria.

    Julián Gallo Cubillos (Colombia) es senador de la República y jefe de la bancada del partido político Comunes surgido de la firma de los Acuerdos de Paz. Integrante del Consejo Político Nacional de los Comunes. Firmante del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la construcción de una Paz Estable y Duradera entre el Estado colombiano y las FARC-EP desde la jefatura de la subcomisión técnica para el fin del conflicto. Confluye en la Bancada Alternativa de oposición “Convergencia por la paz, la vida y la democracia”, integra la Comisión Primera Constitucional y es copresidente de la Comisión de Paz del Senado.  
    Twitter: @JGalloComunes
    Instagram: @JGalloComunes

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  • Monedero: “Si no estás en el relato estás perdido”

    La coyuntura política en España, la polarización existente en redes sociales y la responsabilidad que le cabe a la derecha y a la izquierda hoy, entre otros temas, fueron los tratados en esta charla de Relato Podcast con Juan Carlos Monedero, reconocido politólogo español y uno de los fundadores de Unidas Podemos.

    Por Fabián Cardozo

    La coyuntura política en España, la polarización existente en redes sociales y la responsabilidad que le cabe a la derecha y a la izquierda hoy, entre otros temas, fueron los tratados en esta charla de Relato Podcast con Juan Carlos Monedero, reconocido politólogo español y uno de los fundadores de Unidas Podemos.

    Monedero es un terremoto de palabras. En su lúcido análisis cita autores clásicos y los vincula con situaciones políticas actuales. No elude ningún tema, tampoco esconde sus críticas sobre el papel de los sectores progresistas. El catedrático da consejos, pero también reconoce errores.
    Llamamos a Monedero para tratar de buscar respuestas o al menos obtener insumos que sean valiosos para entender la coyuntura política actual. Lo encontramos en Caracas, Venezuela, donde participó como acompañante electoral en la última elección municipal junto a varios observadores de la Unión Europea, que coincidieron en la validez y cristalinidad de los comicios. 

    “Fueron unas elecciones novedosas que provocaron mucha atención. Participó la oposición luego de mucho tiempo. Todos los organismos que han participado como veedores han dicho que las elecciones han sido limpias”, destaca.

    La grieta

    En los últimos años se ha acuñado un neologismo político: la grieta; en referencia a la polarización y las posturas discursivas irreconciliables entre progresistas y conservadores.

    Monedero es crítico sobre este nuevo término: “No sé si nos equivocamos en llamarle grieta. Detrás de la grieta está la luz. Y aquí lo que pasa es al revés, es un agujero negro que hace que la democracia implosione”.

    Pero más allá de conceptos y nombres hay que dejar en claro “la existencia de discursos de odio, que muchas veces comienzan en las redes sociales, pero se trasladan a la vida real de cada uno de los ciudadanos”.

    “Hay una transnacional del odio que maneja la ultraderecha”, sentencia el intelectual español, y agrega: “plantean el sálvese quien pueda, muchas veces captan el interés de la gente joven que cree en un relato con cierta épica”.

    El catedrático, que se define como un “pesimista”, advierte que “la izquierda tiene que darse cuenta de que estamos en un momento de involución. La derecha tiene un lenguaje claro y plantea que las soluciones son las mismas de siempre: ‘hay problemas medioambientales, pues privaticemos el Amazonas, los mares y los ríos; recuperemos un modelo de familia, aunque sea autoritaria en donde mujeres e hijos no tienen derechos; una idea de religión autoritaria y de nación autoritaria, donde podamos odiar’”. 

    La derecha tiene “una hoja de ruta que nos lleva al abismo, pero es una hoja de ruta”. En cambio, “la izquierda tiene que pensar hacia dónde vamos. Uno de los grandes errores es el fracaso a la hora de construir partidos – movimiento, o sea, partidos que estén en las instituciones, en la calle y en el relato, porque si no estás en el relato estás perdido”.

    No hay recetas

    “Las brújulas se han desmagnetizado, las bolas de cristal no funcionan”. Con ese concepto Monedero provoca y reflexiona sobre las posibilidades de salida de los pueblos para expresar su descontento social ante la situación en la que viven.

    Lo que es claro es que “las enormes desigualdades que se han generado articulan el enfado popular y eso va a salir por derecha o por izquierda dependiendo de nosotros”.

    Los estudios del Latinobarómetro 2021 confirman que la democracia y sus instituciones han caído en el descrédito de los latinoamericanos. “Dice Galbraith que cada quince años hay un timo piramidal. Cada quince años la gente se olvida que hubo unos sinvergüenzas que te engañaron. Con la democracia ocurre algo similar, se la olvida y nos convertimos en gente con colesterol del malo, una suerte de obesidad mórbida. Nos olvidamos que si no la cuidamos se deteriora. Las democracias son organismos vivos”, argumenta Monedero. 

    “Nuestra tarea es abrir grandes conversaciones. En España, con Podemos, estamos intentando bajar a la calle y abrir conversaciones”, con el objetivo además de evitar “caer del lado del fascismo y hacerlo sí del lado de la emancipación”.

    Por eso es necesario también “confrontar” con las ultraderechas tener presencia activa “en las calles y en los medios de comunicación”, por lo que también cobra un valor fundamental “el trabajo de los periodistas. (…) Ningún líder de la extrema derecha aguanta una entrevista bien hecha”.

    Un frente amplio español 

    La posibilidad de que surja una alternativa superadora de izquierda en el actual contexto político español es una posibilidad concreta que se está trabajando. 

    “Cuando fundamos Podemos en 2014 empecé a hablar de un frente amplio”, porque “en el siglo XXI es muy complicado que alguien confíe en un partido político y su ideario. Hoy cada persona es un ideario. (…) Una sociedad cada vez más plural necesita partidos políticos cada vez más plurales”.

    “Esa idea la manejo hace años y así fue que me fui a hablar con Pepe Mujica (cuando fundamos Podemos). Recuerdo que me dijo: ‘el Frente Amplio es más amplio que frente’”. 

    La construcción de este frente está tomando forma en los últimos días liderado por la actual vicepresidenta española Yolanda Díaz. Unidas Podemos la nombró con la intención de “que sume todos los fragmentos rotos para poder ser una fuerza política de gobierno. Yolanda lo entendió perfectamente y ha empezado hablar con sectores”.

    “El principal golpe que ha recibido Unidas Podemos desde las élites no ha sido la utilización desde el gobierno del Partido Popular de policías para inventarse pruebas contra nosotros o la utilización de la Justicia, sino la ruptura interna fomentada por el poder, y que siempre fueron alimentadas por medios de comunicación. Claro que necesitamos un Frente Amplio. Hay que hablar con todas las personas que han tenido alguna sensibilidad con lo que en algún momento fue Unidas Podemos. Estamos en eso”, concluye Monedero.

    Fabián Cardozo (Uruguay) es consultor en comunicación política y campañas electorales. Diplomado en Comunicación Política UBA y Diploma de Especialización en Marketing Político y Comunicación de Gobierno Camilo José Cela (España). Periodista con veinte años de trayectoria en medios uruguayos e internacionales actualmente en la tv pública y en la agencia de noticias Sputnik. Presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya. Desde allí impulsó el pacto ético de todos los partidos políticos con representación parlamentaria del Uruguay.
    Twitter: @facardozo
    Instagram: @fabicar16

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  • Venezuela: La oposición vuelve a ganar en Barinas

    Con el 55,36% de los votos, el candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, Sergio Garrido, obtuvo la gobernación del estado de Barinas en Venezuela. En segundo lugar, se ubicó el candidato oficialista, el excanciller Jorge Arreaza con el 41,27%.

    Por ARN

    Con el 55,36% de los votos, el candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, Sergio Garrido, obtuvo la gobernación del estado de Barinas en Venezuela. En segundo lugar, se ubicó el candidato oficialista, el excanciller Jorge Arreaza con el 41,27%.

    “Podemos anunciar a Barinas, Venezuela y al mundo, que ganó la fuerza democrática, ganó la oposición”, dijo Garrido.

    Con esta victoria opositora, es la primera vez desde 1998 que no gobierna el estado un integrante de la familia del expresidente Hugo Chávez.

    Garrido convocó a una misa para este mediodía (hora local) en la Catedral de Barinas para dar las gracias por el resultado.

    La elección de Barinas se realizó este domingo luego que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) resolviera que en ese estado debía realizarse nuevamente una convocatoria a las urnas. En las elecciones regionales del 21 de noviembre de 2021, en Barinas ganó el candidato opositor Freddy Superlano, venciendo a Argenis Chávez (hermano del presidente fallecido).

    Sin embargo, el TSJ, resolvió repetir la elección, ya que Superlano estaba inhabilitado para presentarse como candidato. Superlano calificó lo ocurrido de "golpe de Estado constitucional" y Argenis Chávez anunció que no sería candidato en la nueva elección.

    En la elección de este domingo, los principales candidatos fueron Garrido y Arreaza. Antes de que se dieran los primeros datos oficiales, el candidato oficialista reconoció la derrota. 

    El presidente Nicolás Maduro, no se pronunció directamente sobre el resultado, pero retuiteó varios mensajes de apoyo a Arreaza.

    Con este resultado, hay 19 estados y el distrito capital en manos del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) mientras que la oposición tendrá cuatro gobernaciones.

    ARN. Especial elecciones de Venezuela.

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  • Bolsonaro: un mentiroso profesional disciplinado en su estrategia

    Al culminar de escribir este artículo, el 22 de noviembre de 2021, Jair Bolsonaro acumulaba 4.386 declaraciones falsas o distorsionadas desde que asumió la Presidencia de Brasil, el 1 de enero de 2019. En 1.056 días en el cargo, el militar retirado contabiliza 4,1 mentiras en promedio cada día.

    Por Rogério Tomaz Jr.

    Al culminar este artículo, el 22 de noviembre de 2021, Jair Bolsonaro acumulaba 4.386 declaraciones falsas o distorsionadas desde que asumió la Presidencia de Brasil, el 1 de enero de 2019. En 1.056 días en el cargo, el militar retirado contabiliza 4,1 mentiras en promedio cada día.

    El monitoreo, actualizado diariamente, es de la agencia de chequeo Aos Fatos (A los hechos), fundada en julio de 2015 y con sede en Río de Janeiro, base política de la familia Bolsonaro. Los números impresionan, pero algunos elementos ayudan a entender este tipo de comportamiento en alguien que ocupa un puesto tan importante y que requiere tanta responsabilidad. En una síntesis que no agota la complejidad del tema, el mandatario brasileño desarrolla su rol de “mentiroso profesional” en tres dimensiones: dinero, carácter y política.

    Dinero

    Primero, Bolsonaro miente porque necesita proteger y promover sus intereses económicos. En el mundo de la política en Brasil, se sospecha mucho de sus relaciones estrechas –que vienen desde hace décadas–con actividades delictivas, especialmente vinculadas a las “milicias”, que son la versión brasileña de las organizaciones mafiosas existentes en varios países. El propio Jair defendió públicamente a las milicias ya en 2008, en una entrevista para la BBC.

    “Garantizan la seguridad y, de esta manera, logran mantener el orden y la disciplina en las comunidades. Es lo que se llama milicia. El gobierno debería apoyarlos, ya que no puede luchar contra los narcotraficantes. Y, quizás, en el futuro, debería legalizarlos”, dijo, en la nota publicado en inglés.

    A lo largo de los años, varios escándalos políticos e investigaciones han revelado signos de enriquecimiento ilícito por parte de la familia Bolsonaro, y se sospecha que la principal fuente de ingresos del clan son los negocios con las milicias. Apartamentos caros comprados con pago en efectivo; una chocolatería con registros que apuntan hacia el lavado de dinero; relaciones con milicianos notorios cuyos familiares fueron nombrados asesores en los mandatos parlamentarios de Jair o sus hijos, entre otras sospechas.

    Por eso, Bolsonaro tiene que mentir todo el tiempo a la hora de explicar el origen de sus activos y los movimientos financieros que son incompatibles con el salario de un diputado.

    Por otro lado, durante la pandemia de coronavirus, la promoción de intereses económicos particulares fue muy explícita frente la difusión de mentiras, por ejemplo, sobre la eficacia de la hidroxicloroquina en la lucha contra la Covid-19.

    Carácter

    No se puede esperar muchas virtudes de alguien que dedicó un voto, en el juicio político de la presidenta Dilma Rousseff, a un famoso torturador de la dictadura militar brasileña, Carlos Alberto Brilhante Ustra. Sin embargo, cuando tal persona llega a la Presidencia de la República y sigue mintiendo de manera sistemática y evidente, es una desviación de carácter tan inherente al comportamiento que muchos cuestionan si Bolsonaro no es un sociópata.

    La mentira, en este caso, es la opción más conveniente para rechazar y distanciarse de una realidad incómoda que no le permite cumplir grandes objetivos y aspiraciones, que ya fueron objeto de un informe interno del Ejército sobre Bolsonaro en 1983. El documento, poco conocido por el grande público, registraba al teniente de 28 años como alguien con “excesiva ambición de ser cumplido financiera y económicamente”.

    Política

    En el libro Los ingenieros del caos, que en la edición original en italiano lleva de título complementario Teoría y técnica de la internacional populista, el publicista Giuliano da Empoli hace importantes observaciones sobre el papel de las mentiras en la política de la ultraderecha.

    “Detrás del aparente absurdo de las fake news y las teorías de la conspiración se esconde una lógica muy sólida. Desde el punto de vista de los líderes populistas, las verdades alternativas no son solo una herramienta de propaganda. Contrariamente a la información veraz, constituyen un formidable vector de cohesión”, dice el autor, que también cita una frase emblemática de Mencius Moldbug, bloguero de la derecha alternativa de Estados Unidos: “Cualquiera puede creer la verdad, mientras que creer lo absurdo es una verdadera demostración de lealtad –y que tiene un uniforme, y un ejército–”.

    Bolsonaro sigue esta orientación con gran disciplina. Cada vez que alguien de su mesa chica no acepta defender sus fantasiosas narrativas, la relación se rompe. Hay varios ministros destituidos del gobierno para probarlo.

    Además, las fake news también pueden servir como instrumento de distracción. Cuando hay un escándalo o un hecho que es muy negativo o que no interesa al gobierno, Bolsonaro intenta hacer algo inusual o decir algo sin sentido para distraer a la población y a la prensa. A menudo, la cortina de humo funciona.

    Si bien existe un operativo permanente para minimizar las mentiras de Bolsonaro, tanto por sus seguidores en redes sociales como por la prensa alineada con el gobierno, el 57% de la población dice no confiar nunca en las declaraciones del presidente, informó la tradicional encuestadora Datafolha en septiembre pasado.

    Si eso será suficiente para evitar su reelección, solo el tiempo lo dirá. Por ahora, difundir mentiras sigue siendo la estrategia central del bolsonarismo.


    Rogério Tomaz Jr. (Brasil) es periodista y analista político, trabajó durante once años en la Cámara de Diputados de Brasil. Vivió en Montevideo, trabajó en el Parlamento del Mercosur y actualmente reside en Argentina, donde está cursando una maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. www.rogeriotomaz.com.
    Twitter: @rogeriotomazjr - Instagram: @rogeriotomazjr 


     

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  • Colombia y Costa Rica van a las urnas en el primer trimestre del 2022

    El primer trimestre del nuevo año llega con la convocatoria a las urnas de dos procesos electorales: Costa Rica elegirá presidente y renovará la Asamblea Legislativa, mientras que Colombia celebrará sus elecciones legislativas.

    El primer trimestre del nuevo año llega con la convocatoria a las urnas de dos procesos electorales: Costa Rica elegirá presidente y renovará la Asamblea Legislativa, mientras que Colombia celebrará sus elecciones legislativas.

    Costa Rica

    El domingo 6 de febrero de 2022 serán las primeras elecciones del año en América Latina. Los costarricenses están convocados a las urnas para elegir un nuevo presidente, dos vicepresidentes y los 57 diputados que integran la Asamblea Legislativa . 

    El sistema electoral de Costa Rica prevé que en caso de que ninguno de los candidatos presidenciales obtenga el 40% de las adhesiones se debe celebrar una segunda vuelta entre los dos más votados que, en caso de ser necesaria, está prevista para el 3 de abril.

    Una de las características de la presente elección es que hay 26 candidatos a presidente, la mayor participación electoral de aspirantes a jefe de Estado al menos desde 1930 a la fecha.

    Las encuestas marcan que la fuerza mayoritaria son los indecisos, que llegan a ser casi la mitad de la población, lo que hace que la elección esté abierta. El candidato que lidera los sondeos es el expresidente (1994–1998) José María Figueres del Partido Liberación Nacional (PLN), un colectivo que se sitúa en el centro del espectro político. 

    Figueres no llega al 20% de intención de voto, pero es el único que alcanza el doble dígito. Hay 23 candidatos que no llegan al 5%, mientras que ese mismo guarismo es el que obtiene Fabricio Alvarado del Partido Nueva República; por encima de él se encuentra Lineth Saborío del Partido Unidad Social Cristiano, con 8%. 

    El escenario electoral tico está indefinido. Todo puede suceder aún en Costa Rica.

    Colombia

    El 13 de marzo Colombia elegirá a los integrantes del congreso. Son un total de 108 senadores, de los cuales cien son de circunscripción nacional, cinco del Partido Comunes , dos de circunscripción indígena y el restante será el segundo candidato a presidente más votado en las elecciones nacionales. 

    Diputados se integra con 188 miembros, de los cuales 161 surgen de los 32 departamentos y del Distrito Capital, dos de las comunidades afrodescendientes, uno de comunidades indígenas, uno de los raizales de San Andrés y Providencia y uno del exterior, más 16 representantes de las víctimas del conflicto, cinco del partido Comunes y el último integrante será el segundo candidato a vicepresidente más votado.

    El candidato favorito para alcanzar la presidencia en Colombia es Gustavo Petro, según las encuestas, por lo que es de esperar que los candidatos del Pacto Histórico por Colombia (coalición de partidos progresistas) al Congreso tengan una buena votación en las elecciones legislativas.

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  • La comunicación de Lasso no pega centro

    La comunicación de gobierno, en momento de ejercicio del cargo, es importante y no debe descuidarse. A momentos, la actual administración no ha aprovechado de ella, especialmente cuando ha debido enfrentar temas conflictivos.

    Por Saudia Levoyer

    La comunicación de gobierno, en momento de ejercicio del cargo, es importante y no debe descuidarse. A momentos, la actual administración no ha aprovechado de ella, especialmente cuando ha debido enfrentar temas conflictivos. 

    Desde antes de su posesión como presidente de la República, muchas voces hablaron de lo difícil que sería para Guillermo Lasso gobernar. Ecuador es un país altamente polarizado, con una clase política que solo con perder la elección le significa declararse opositor y lo hace, con más ganas, si es que no se acogen sus tesis, justamente esas que no tuvieron apoyo en las urnas. 

    La administración y la toma de decisiones, en suma, no son fáciles. Pero se dificultan más si no se comunica eficientemente. Y, sobre eso, justamente les quiero hablar. 

    Partamos de lo positivo y que debe reconocerse: Lasso hizo, en la campaña para la segunda vuelta, un gran trabajo de comunicación política, en materia electoral. Logró venderse y capitalizar el descontento de la mayoría que no quería saber nada más del socialismo del siglo XXI. Dejó su cabello un poco más largo (quizás no tan peinado como solía tenerlo), se puso jeans, camisas y zapatos deportivos rojos para acercarse a los jóvenes y decirles que voten por él. Metió gol, los muchachos viralizaron los videos en TikTok e Instagram y sufragaron por él.

    Sin embargo, cuando comenzaron las mieles y agruras del poder, se olvidó de que la comunicación política, es decir la de gobierno, tiene que ser igual de activa y no dejar de perder la iniciativa. Desaprovechó una oportunidad de oro, cuando cumplió su meta de 9 millones de vacunados contra la covid-19 en 100 días. Ese fue un hecho que debió ser una fiesta, porque significaba volver a trabajar, a las aulas, a los amigos, a las reuniones (aunque sean pequeñas), a recorrer las calles. 

    El gobierno solamente anunció que se lograba la meta, pero no mostraba emoción. Repito la palabra emoción porque esa es la clave de la comunicación en redes, hacer que la gente se emocione y qué mejor si es con base a hechos reales y no simples palabras. Generó una acción política sin precedentes, pero fue como que nada pasó. 

    Eso sí, volvimos a la conferencia de prensa, a las entrevistas de los funcionarios de Estado en los medios de comunicación tradicionales, es decir a la comunicación clásica. Como periodista, lo agradezco, porque llevábamos bastantes años sin poder hablar con funcionarios de Estado, sin que nos dejen preguntar, vistos con mala cara –bueno eso siempre lo han hecho–, porque la intermediación periodística no es cool para los gobernantes de la era del Twitter y TikTok.

    Y también repitieron el formato de manejo de redes que se hacía en la primera década de este siglo, es decir cuando había solamente Facebook, pero lo replicaron a YouTube además. Como si se tratase de los medios gubernamentales de antaño, transmiten especialmente las intervenciones más importantes de las autoridades estatales y las cuelgan ahí. 

    Como simple ciudadano difícilmente me detendré a verlas, pero como periodista agradezco, porque puedo irme a otro lugar, a tomar un café o a conversar, y al regreso vuelvo a mirar y escuchar y no me perdí de nada para hacer un registro informativo.

    En los seis meses de gobierno de Lasso esa es quizá una de sus mayores debilidades. Miremos un ejemplo con contenido polémico alto: el bloqueo legislativo a la propuesta económica, eje de su gestión.

    Comunicativamente, el Gobierno no hablaba con la ciudadanía cuando se dio el bloqueo. Y eso que hizo una declaración poderosísima que sacudió los cimientos de su oposición: dijo que iría a la muerte cruzada (disolución de la Asamblea y nuevas elecciones generales), porque había tres conspiradores (en referencia a las cabezas de la oposición, con las características que se señalaron, y que son los dirigentes de los indígenas, del PSC y de UNES). Vaya quilombo que había en las redes, unos a favor, otros en contra, pero nadie gestionando esas reacciones, midiendo qué se decía, qué pensaban los electores, cómo gestionar lo que ocurría, como se hizo cuando se eligieron a las autoridades del Legislativo y la gente gritó y finalmente no se dio el acuerdo con el PSC y UNES (que por eso se hicieron opositores). 

    Con los Pandora Papers le ha ido un poco mejor. Entregó enseguida su versión de los hechos, algunos medios la publicaron, otros pasaron por alto el tema, pero cometió un error que se vio feo cuando escribió al periódico a reclamar por la publicación. Mejor hubiese pedido una rectificación o una aclaración, que es lo que se estila. 

    A Lasso, si las cosas medianamente le salen bien, seguirá en los siguientes meses de su gestión en medio de sobresaltos. Para ayudar a bajarlos y girar la opinión pública no le queda más que marcar una estrategia comunicativa, lo que implica dejar de ser reactivo y manejar el balón que está en su cancha.

    Saudia Levoyer (Ecuador) es periodista y docente universitaria de pregrado y posgrado. Ha trabajado como reportera y editora Política y de Investigación en medios de Ecuador. Actualmente mantiene una columna en El Universo. Autora y coautora de cuatro libros. Profesora de la Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador. 
    Twitter: @slevoyer
     

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  • La nueva era de Alberto Fernández frente al fracaso de la conducción bicéfala

    El gobierno argentino empezó una “nueva era” después de las elecciones legislativas del domingo 14 de noviembre. Al menos, así lo creen en la Casa Rosada y en el círculo más chico que rodea al presidente Alberto Fernández, cuya gestión fue plebiscitada en las elecciones legislativas y recibió un fuerte rechazo en las urnas. Sin embargo, el peronismo, en una extraña interpretación, se mostró como ganador en la derrota.

    Por Joaquín Múgica

    El gobierno argentino empezó una “nueva era” después de las elecciones legislativas del domingo 14 de noviembre. Al menos, así lo creen en la Casa Rosada y en el círculo más chico que rodea al presidente Alberto Fernández, cuya gestión fue plebiscitada en las elecciones legislativas y recibió un fuerte rechazo en las urnas. Sin embargo, el peronismo, en una extraña interpretación, se mostró como ganador en la derrota.

    En este tiempo las expectativas del mundo político y económico de la Argentina están centradas en saber si el jefe de Estado es capaz de ponerle su sello a los dos años que le quedan de gestión o sucumbir, como lo hizo en la primera etapa, frente a las presiones de su compañera de fórmula: Cristina Kirchner. Tener poder y saberlo manejar. De eso se trata. 

    El Frente de Todos, como se llama la coalición peronista, perdió por ocho puntos los comicios en todo el país y por un punto la provincia de Buenos Aires, donde vive la mayor parte de los argentinos y en donde se lleva a cabo la batalla electoral más trascendente. Fue una caída dura pero manejada, desde la comunicación, con cierta picardía. 

    En la noche electoral el gobierno festejó alocadamente la derrota e instaló un clima positivo que no existía en el momento en que se cerraron las urnas. Ese movimiento inesperado tuvo repercusiones en el búnker de campaña de Juntos por el Cambio, el frente político más importante de la oposición. 

    Allí el festejo fue medido. Demasiado moderado para ganar en la mayor parte del país. Quedaron descolocados y perdieron el tiempo reprochándose entre los diferentes componentes de la coalición los porqués de un triunfo más ajustado del que esperaban. Pecaron en la abundancia. Incluso sin tomar demasiada dimensión que, en parte, el triunfo de ellos fue como consecuencia del rechazo al gobierno y no el resultado de un acompañamiento genuino. 

    La jornada de elecciones expuso un cambio de roles, según el resultado, que abrió una semana clave para el gobierno con bajos niveles de tensión. El peronismo perdió las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) el 12 de septiembre y tres días después estalló una crisis política interna en la coalición que gestiona los destinos del país. 

    Los ministros que responden a la vicepresidenta Cristina Kirchner, principal accionista de la alianza que el peronismo formó para impedir que el expresidente Mauricio Macri siga en el poder por cuatro años más, presentaron su renuncia sin avisarle al Presidente y luego de que este dejara saber que no pensaba hacer cambios en el gabinete pese a la derrota. 

    Esa jugada de ajedrez que llevó adelante la exmandataria, con el objetivo de presionar al Presidente a remover a parte de su gabinete, obligó a Fernández a encerrarse en el primer piso de la Casa Rosada y analizar cómo iba a poder seguir gestionando después de ver carcomida su autoridad. 

    Esa tarde hubo ministros y gobernadores que le propusieron al jefe de Estado romper el acuerdo electoral que tiene con Cristina y empezar una nueva etapa. Patear la mesa de una vez y enfrentar a la exmandataria. Nadie lo hizo hasta ahora con éxito. Fernández ni lo intentó. Desestimó la opción. Lo hizo porque no tiene una vocación rupturista y porque asume, con cierta razón, que su mandato no tiene futuro ni estabilidad posible si la vicepresidenta se convierte en una opositora. O, en el mejor de los casos, en una figura ausente pero influyente dentro del partido de gobierno, capaz de poner en jaque el destino del peronismo. 

    Por esas condiciones del pasado reciente la semana postelecciones era clave. En la Casa Rosada esperaban no tener que soportar otro conflicto interno que desgastara la imagen presidencial y le diera espacio a la oposición para ocupar la agenda política, desmenuzando en los medios de comunicación los pormenores de los conflictos peronistas. 

    Finalmente, ese temor se diluyó y, en gran medida, fue gracias a una movilización multitudinaria organizada por la Confederación General del Trabajo (CGT), que después de cuatro años, volvió a tener a la mayoría de los gremios bajo el mismo techo y es comandada por una conducción unificada. 

    La central obrera se movió por adelantado y anticipó que el miércoles posterior a las elecciones, en la fecha que se conmemoraba el Día de la Militancia, iba a movilizar a miles de afiliados por las calles de la Ciudad de Buenos Aires para mostrar un fuerte respaldo al gobierno de Alberto Fernández. Vieron un presidente débil y lo quisieron empoderar. 

    En verdad, el acto fue planteado con anticipación con la voluntad de blindar al gobierno frente a una posible embestida de Cristina Kirchner. ¿Pero no es la vicepresidenta parte de la misma gestión? Sí, claro. Pero en este tiempo reina la desconfianza entre los diferentes sectores del peronismo. Sobre todo, entre el entorno del Presidente y el de su compañera de fórmula, que negocian acuerdos como si fueran parte de dos gobiernos distintos. 

    Ese acto se terminó haciendo el miércoles 17 de noviembre y movilizó a más de 100.000 personas. Las fotos del día fueron las de la multitud ganando las calles. A la organización del evento se sumaron en el inicio de esa semana distintos sectores del Frente de Todos. Fue una forma de mostrar alineamiento con la gestión y disimular las grietas internas. Al menos por un tiempo. 

    Cuando el sol ya había dejado de impactar con fuerza en la tarde porteña, Alberto Fernández salió al escenario y tuvo, como lo definió un ministro muy cercano a él, su “primera Plaza de Mayo”. ¿Qué significa? Qué por primera vez desde que asumió la Presidencia en diciembre del 2019, logró tener centralidad absoluta frente a la militancia peronista. 

    Esa definición no solo expone el paso positivo que pudo dar Fernández dentro del mapamundi de los admiradores de Juan Perón, sino que también deja a la luz su debilidad frente a la todopoderosa Cristina Kirchner, quien lo eligió candidato y, como sostienen en el kirchnerismo duro, le prestó la estructura política y electoral para que pueda llegar a la Presidencia. 

    El gran problema de conducción que tiene la gestión de Fernández-Kirchner es que ambos quieren mandar. Es un caso atípico. Argentina es un país presidencialista. También lo es el peronismo como movimiento político. No hay dos capitanes arriba de un barco. Es lo lógico.

    Este experimento político rompió los caminos más tradicionales y llegó hasta acá tropezando con frecuencia con sus propias debilidades. Por eso el acto del 17 de noviembre es entendido dentro del gobierno nacional como la fecha en la que empezó el gobierno de Alberto Fernández que, según esa mirada simpática, tendrá un mandato de dos años. 

    ¿Qué anhela Fernández para el 2022? Ser el presidente de un país que empiece a transitar una etapa de reactivación económica, lo que implica un descenso paulatino de la inflación, un aumento en la generación de puestos de trabajo y, como resultado, una reducción en el enorme porcentaje de pobres que tiene el país. Al día del hoy el 40% de los argentinos es pobre. 

    También proyecta ser un presidente más fuerte. Para eso es determinante que su gobierno pueda llegar a un acuerdo sostenible con el FMI, sin que el kirchnerismo le declare la guerra al organismo internacional en los meses que le quedan al año y que son importantes para avanzar en un pacto que pueda cerrarse en el verano próximo. 

    Por último, aspira a mantener la coalición unificada y ganar volumen político para influir en la discusión que se aproxima y que tiene que ver con las candidaturas presidenciales para los comicios del 2023. En el acto de Plaza de Mayo ya dio una señal contundente. Pidió que el Frente de Todos tenga elecciones primarias. Internas.

    Fue un mensaje hacia adentro de la alianza política. Dirigido especialmente a Cristina Kirchner. En definitiva, lo que le pidió es que no vuelva a ponerse por encima del movimiento, tal como lo hizo en el 2019 cuando lo designó como candidato a él, y abra el juego para una discusión más amplia. 

    Ese movimiento implicaría una reducción en el poder de fuego de la vicepresidenta, que hace dos meses que no se expresa en público. El silencio es parte de la cultura personalista que construyó el kirchnerismo a su alrededor. Exactamente lo contrario al camino elegido por Fernández desde que es presidente. 

    Funcionarios y dirigentes cercanos al jefe de Estado comenzaron a instalar la idea de que Fernández puede pelear por la reelección. Así de cambiante es la dinámica dentro de esta gestión peronista. Diferencias sobran, lo que faltan son coincidencias y una decisión puntual. Quién asume el control del timón. La conducción bicéfala fracasó. Hay que probar otra receta para que el barco no termine a la deriva. 

    Joaquín Múgica Díaz (Argentina) es licenciado en Periodismo recibido en la Universidad de Belgrano. Actualmente se desempeña como acreditado de Infobae en la Casa Rosada, donde funciona el Poder Ejecutivo argentino. Lleva diez años trabajando en el medio online de habla hispana más leído del mundo. Es columnista en Radio Eco, AM 1220. Publicó el libro Palabras cruzadas. La mirada de los diarios Página 12 y La Nación sobre el conflicto campo-Gobierno (2011), Editorial Académica Española.
    Twitter: @JoaquinMugica
    Instagram: @joaquinmugicadiaz

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  • ¿Cómo se procesó la campaña que llevó a Gabriel Boric a la presidencia de Chile?

    Sebastián Kraljevich fue el jefe de estrategia del candidato presidencial Gabriel Boric, de la coalición Apruebo Dignidad (integrada por el Frente Amplio y el Partido Comunista). Tiene 41 años y es sociólogo egresado de la Universidad de Chile. Jugó un papel clave en el equipo del presidente electo y desde ese lugar repasó cuáles fueron los problemas que enfrentaron y las soluciones que implementaron durante el largo periplo electoral que terminó con el triunfo de la izquierda del domingo 19.

    Por Daniel Lema y Lucas Silva

    Sebastián Kraljevich fue el jefe de estrategia del candidato presidencial Gabriel Boric, de la coalición Apruebo Dignidad (integrada por el Frente Amplio y el Partido Comunista). Tiene 41 años y es sociólogo egresado de la Universidad de Chile. Fue dirigente de la Federación de Estudiantes de Chile y asesoró a Marco Enríquez Ominami en las elecciones de 2009. Trabajó para Boric y Giorgio Jackson en las parlamentarias de 2013 y en 2017 se desempeñó como jefe de estrategia de Beatriz Sánchez, la candidata presidencial del Frente Amplio (FA) que quedó en tercer lugar.

    Kraljevich jugó un papel clave en el equipo de Boric y desde ese lugar repasó cuáles fueron los problemas que enfrentaron y las soluciones que implementaron durante el largo periplo electoral que terminó con el triunfo de la izquierda del domingo 19.

    En la primera vuelta del 21 de noviembre Kast quedó primero, dos puntos por encima de Boric. ¿Cómo vivieron ese momento desde el comando?

    Al comando de campaña lo golpeó quedar segundo, era algo que no se esperaba. Hasta esta elección, en Chile había una idea de que el FA era submedido por las encuestas y esos antecedentes generaban cierto optimismo, pero las encuestas mostraban la diferencia que finalmente se vio en la elección. Sin embargo, creo que el resultado terminó siendo importante para lo que vino después, porque se mostró que el peligro era real y que hacía falta movilizarse. Eso fue lo que marcó la segunda vuelta: una sensación de que había que moverse o (el ultraderechista José Antonio) Kast iba a llegar a ser gobierno.

    El miedo entonces sirvió como motor para la militancia.

    Totalmente. Eso pesó más incluso que los partidos que soportaron a Boric. Gente que no vota por diferentes razones y que se dio cuenta de que había una amenaza real. Eso fue muy positivo para nuestra campaña.

    ¿Hay datos sobre los apoyos que recibió Boric entre quienes no participaron en la primera vuelta?

    Aún no hay certeza de quiénes son porque ahora empieza un proceso que en Chile llaman "el pistoleo" en el que el Servicio Electoral revisa el código de barras de cada votante para ver quiénes votaron y quienes no. Eso demora un tiempo, pero vista la convocatoria sin duda hubo mucha gente que se movilizó luego del resultado de primera vuelta. Uno se olvida de esto, pero también hay un factor de azar importante. Si Boric salía primero por apenas un punto arriba sobre Kast, ese fenómeno de despertar de la militancia no pasaba probablemente.

    Franco Parisi, que quedó tercero con 12,8% de los votos, se presentó como un candidato antiestablishment, perseguido por los poderes políticos de izquierda y derecha. ¿Esto terminó siendo una ventaja para Boric y su intención de captar parte de su electorado?

    El endoso de Parisi a Kast (concretado unas horas antes de la segunda vuelta) fue mucho menos potente de lo que él hubiera querido. Para su propia base, Parisi estaba renunciando con ese pronunciamiento al perfil que había construido. Leer a Parisi desde ese lugar fue un mérito de la campaña de Boric. En algún momento se creyó que el votante de Parisi era en primer término individualista, ciudadanos a los que solo le interesa las condiciones de vida individuales por encima de derechos. Lo que encontramos, y en base a eso trabajamos, fue que en realidad es un votante más antiestablishment que individualista. Lo que había ahí era un cuestionamiento a los privilegios y a los abusos, que en Chile es un tema muy vívido, tanto en relación con el Estado como a las empresas de servicios, que en Chile están todas privatizadas. Leyéndolo desde ahí, tenía sentido apostar desde la campaña al contraste entre los poderosos y la gente.

    Pero esta estrategia de alejar a Boric del establishment, ¿no chocaba con la otra necesidad de ponerle el traje y mostrarlo como presidenciable?

    Evidentemente hubo una tensión entre la demanda de la élite de moderar a Boric y la necesidad de representar un cambio. Pero más interesante aún es analizar por qué en primera vuelta Boric no pudo ser el representante de la gente, por qué no fuimos a ese lugar en primera vuelta y sí en segunda. En la segunda vuelta casi todos los días había eventos masivos en los que rápidamente Boric se tornó una celebridad. La gente lo quería tocar, estar cerca, todas cosas que en la primera vuelta no pasaban. Con ese tratamiento más directo y horizontal, creo que logramos equilibrar la otra necesidad de mostrarlo como un presidente. ¿Por qué no apostamos directo a eso en primera vuelta? Porque vimos que el espacio de cercanía con la gente parecía más favorable para Yasna Provoste o (Sebastián) Sichel que para Boric. Por sus biografías, por dónde crecieron, entre otras cosas. Ese espacio nos quedaba lejos en primera vuelta, pero cuando la disputa es solo contra Kast, sí fuimos por ese lugar y fue un espacio muy fértil para construir esa conversación.

    ¿Por qué Boric no estaba en ese lugar? Sus orígenes políticos están vinculados al movimiento social y está muy identificado con el impulso de la Convención Constitucional. ¿Eso no lo acercaba a ese lugar?

    No totalmente. Boric viene de una familia de cierto nivel económico en Punta Arena. Esa es una clave interesante, porque Chile es tan centralista que nacer fuera de Santiago te aleja un poquito de la élite. Y las luchas universitarias eran vistas más como garantía de su trayectoria. La Universidad de Chile, pese a ser pública, es una universidad de élite en Chile, entonces haber sido dirigente estudiantil universitario no es algo que lo deselitizara. Además, estudió derecho, que es una de las dos o tres carreras más tradicionales del país. Provoste, la candidata de la Democracia Cristiana, era una profesora de educación física nacida en un pueblito del norte, de ascendencia de un pueblo originario (diaguita). Y desde la derecha estaba Sichel, que construyó su biografía en la narrativa del abandono de un padre y en cómo creció en un hogar pobre. Cuando medimos eso, Boric parecía más lejos de la gente que ellos. En primera vuelta no pudimos apostar a construir desde ahí como sí pudimos hacerlo en segunda, ya sin ningún freno. Porque finalmente esto es percepción. Uno trata de ver dos cosas: cuál es la percepción de hoy y hasta donde podrías avanzar a una percepción potencial. O sea, hasta donde es verosímil mover esa percepción. En segunda vuelta era posible construir eso.

    En la campaña de segunda vuelta Parisi invitó a Kast y a Boric al programa que tiene en YouTube. Kast participó pero Boric no. ¿Por qué tomaron esa decisión?

    Fue una decisión interesante, porque muestra con claridad quién es el presidente electo. Parisi quedó tercero, pero a Provoste y Sichel les ganó por pocos votos. Desde la mirada mediática Parisi era el tercero, pero desde una mirada más profesional son tres fuerzas electorales bastante equivalentes. La decisión de no ir al programa de Parisi es un caso clásico en el que se enfrentan las razones instrumentales y las de principios. Participar en un espacio hostil parecía electoralmente rentable, pero el candidato entendió que era una manera de validar algunas conductas de Parisi, por ejemplo el no pago de la pensión alimenticia a sus hijos. Tras cuatro días de punto muerto, el candidato termina diciendo “podemos perder, pero esto no lo vamos a aceptar”. Eso lo retrata muy bien. Visto el cuadro final, esa decisión de Boric fundada en la convicción termina siendo la más rentable electoralmente. Pero fue un momento complejo.

    En un momento las encuestas marcaban un posible escenario de segunda vuelta entre Boric y Sichel, ¿habría sido más difícil ganarle?

    Es posible. Allá por agosto queríamos construir una disputa dual entre Sichel y Boric, donde Sichel representaba la continuidad de Piñera y Boric representaba todo lo que no era eso, o sea cambiar al gobierno. Esa estrategia fue bien potente, contribuyendo al desfonde de Sichel, que en las encuestas terminó cayendo quince puntos en dos semanas. Pero si uno pensara en una segunda vuelta con Sichel, estamos seguros de que habría sido muy distinta. La estrategia que pusimos en marcha solo sirve para enfrentar a Kast en diciembre de 2021.

    ¿Una parte del electorado de Sichel pudo haber votado a Boric en segunda vuelta?

    Hay números interesantes en esta elección. La correlación por comuna del voto a Piñera en 2017 y a Kast en 2021 es muy alta, entonces una hipótesis razonable es que Kast logró capturar todo el voto tradicional de la derecha. Pero en los cualitativos encontramos gente que encontró en Sichel una posibilidad de manifestarse contra la élite y es posible que ese voto lo hayamos disputado en alguna medida. No es el principal afluente en ningún caso. Otra cosa relevante es que el rol de Sichel en la segunda vuelta es muy menor. Él le envió una carta a Kast de nueve puntos pidiendo no ser caníbal, pero no hay un endoso activo para la segunda vuelta. Entonces el voto tradicional de derecha de Piñera estuvo con Kast, pero es posible que (desde la izquierda) se haya podido arañar el voto de Sichel.

    Las campañas de la derecha contra la izquierda, en Chile y en otras partes del mundo, están focalizadas en agitar el "fantasma del comunismo". ¿Eso tuvo algún efecto?

    Tuvo efecto, hay audiencias que se movilizan en torno a esos discursos. En la segunda vuelta anterior, la de 2017, se enfrentaron Piñera y (Alejandro) Guillier, que era un candidato bastante más de centroizquierda que Boric, más moderado, pero la fórmula de esa campaña fue instalar la idea de "Chilezuela". Es algo que puede dar risa, pero no dio risa y les funcionó bastante bien, porque el miedo moviliza, es una fuerza súper potente, hacemos muchas cosas por miedo. Entonces en este caso la apuesta por etiquetar a Boric como el candidato comunista logró movilizar más o menos a las mismas capas que se movilizaron por el miedo a "Chilezuela". Es gente que en primera vuelta no vota, pero ante el temor de este fantasma sí se moviliza para ir a votar en la segunda vuelta. De hecho, cuando se miran los números, Kast saca prácticamente los mismos votos con los que Piñera ganó la elección pasada. Lo que hay es una masa nueva de gente que fue a votar en segunda vuelta y que explica el millón de votos de diferencia de esta elección. Mi lectura es que sí fue efectivo para ellos agitar el fantasma del comunismo.

    ¿Y en qué cosas falló la campaña de Kast?

    Uno podría pensar que hay cosas que no fueron tan efectivas, pero por supuesto no sé cómo las analizaron. Creo que pasada la primera vuelta se alinearon muy fuertemente al gobierno de Piñera, que es impopular. Lo hicieron seguramente para garantizar el voto de la derecha, pero también les puso un límite a la capacidad de crecimiento. Kast hasta la primera vuelta tuvo una postura antiestablishment, diciendo cosas que los políticos no se atrevían a decir. En lo cualitativo aparecían ideas como "es un loco", "dice lo que nadie más se atreve", "haría lo que nadie haría en temas como migración”. Todo eso lo pierde en segunda vuelta al alinearse muy fuertemente con el gobierno.

    Entre los miedos que generaba Boric, ¿cuánto incide la idea de que no va a poder ejercer la autoridad para enfrentar la inseguridad?

    En campaña se dieron dos cosas bien interesantes. En primera vuelta recibimos encuestas y segmentamos sobre dos perfiles: quienes votan a Boric pero pueden cambiar y quienes no lo votan pero no lo rechazan. En esa franja la seguridad nunca estuvo entre las cuatro primeras preocupaciones y por eso la campaña de primera vuelta no tocó esa tecla constantemente. No fue una campaña sobre seguridad, sino más focalizada en el cambio, la salud y las pensiones. Pero en segunda vuelta eso cambia, porque tienes que ir más allá de lo que llegaste en primera vuelta, y ahí sí la seguridad aparece como protagónica. Entonces el miedo hacia Boric tenía que ver con el riesgo de una delincuencia fuera de control y de qué modo este muchacho joven que nunca administró ningún poder ejecutivo iba a poder conducir la lucha contra la delincuencia.

    Con la mochila además de venir de movilizaciones sociales que enfrentaron a los Carabineros.

    Claro, y hasta él mismo ha hecho planteos de reformar a los Carabineros. Ese miedo estaba muy presente. También otro que estimuló la ultraderecha, de que te van a expropiar y te van a quitar tu casa, que es algo con lo que la derecha y el poder siempre intentan vincular a la izquierda. Entonces la necesidad de que este candidato presidencial diera certidumbres respecto a que nadie va a perder lo que tiene y que esto es para arriba, fue algo muy importante en segunda vuelta. Tanto en el sentido más clásico de la seguridad, como en el tema de "mi gobierno no viene a quitarte nada", que era una idea estimulada por la campaña del rival.

    Estas campañas son muy descentralizadas, los militantes generan sus propias gráficas y memes. Circularon imágenes de Boric que hasta parecían funcionales a Kast para reforzar estigmas, por ejemplo todo lo vinculado a la "agenda sorista". ¿Vieron ahí algún riesgo?

    Hay diferentes visiones sobre eso. La mía es que la labor de una estrategia consiste en orientar para que ese fenómeno ocurra de la mejor manera posible. O sea, que la producción de contenidos que se da a miles de kilómetros de distancia, de algún modo esté permeada, orientada o contaminada por la estrategia que estás diseñando. Si una persona se pone a escribir un jingle o a diseñar un meme, es importante que refleje con su lenguaje lo que nos interesa decir. En la segunda vuelta pasó justamente eso. En paralelo, hay campañas negativas del otro lado, que toman el mismo código y lo subvierten. Ellos intentaron ridiculizar este fenómeno de la campaña descentralizada.

    Pero en todo el ruido que se arma, que son millones de voces hablando al mismo tiempo, mi impresión es que se fue consolidando la historia que a nosotros nos interesaba: que en definitiva había un millón de memes distintos sobre Boric. Se vieron infinitas cosas como "Gatitos por Boric", "Disléxicos por Robic" o "Miopes por Boric", un meme que quedaba como difuminado. Pero en definitiva todos terminaron confluyendo en la idea de que este es un candidato de la gente, porque no había una campaña central produciendo todo eso. Ahí el trabajo desde la estrategia es funcionar como una especie de brief informal y espontáneo, para que la campaña emerja desde muchos lugares. Esta segunda vuelta logró irradiar cierto sentido al respecto. Fue algo muy bonito, la campaña se vio desbordada y eso fue para bien. Cada uno llevó adelante su campaña, pero en sintonía con el rumbo estratégico general. Cuando eso sucede, uno no quiere y no puede controlarlo. No hay forma de corregir a los memes o a la gente que está golpeando puertas; el trabajo de la estrategia en todo caso es orientarlo de algún modo y para eso es clave la voz del candidato, que es a quien termina escuchando el que está haciendo un meme en Australia. En segunda vuelta logramos ordenarlo para que funcionara y tomara fuerza.

    Izkia Siches se consolidó durante la campaña como una especie de compañera de fórmula de Boric. ¿Cuál fue el objetivo de sumarla como jefa de campaña? ¿Sirvió para descomprimir la presión que había sobre Boric?

    Fue un fenómeno muy interesante, porque en Chile no hay una cultura de fórmula presidencial, con presidente y vicepresidente. Acá hubo de facto una candidata a vicepresidenta, que fue Izkia. Una candidatura de facto a vicepresidenta que no es parte ni de la ley, ni de la cultura política ni de cómo los chilenos leen las elecciones. Pero apareció esta figura y cómo lo hizo fue algo que funcionó muy bien, porque renuncia a lo que estaba haciendo (era presidenta del Colegio Médico) y se larga de lleno a la campaña, con su hija de un año recorriendo Chile en un bus. Funcionó muy bien. En las encuestas y los focus, Izkia aparecía como muy valorada por su nivel técnico y por el compromiso que demostró durante la pandemia, pero además mi impresión es que logró generar un sentir de que eran muchas personas que estaban haciendo un esfuerzo extra en esta campaña. Lo que ella hacía con su hija arriba de un bus era lo mismo que hacían miles de personas que iba a golpear puertas después de terminar la jornada laboral o lo que hacían quienes dedicaban horas a convencer a sus compañeros de la escuela en los grupos de WhatsApp. La entrada de Izkia tuvo dos fuerzas: consolidar una especie de fórmula implícita como vicepresidenta y reforzar la idea de que la campaña no dependía solo del candidato. En eso su entrada fue muy potente y cristalizó como ninguna otra figura en este momento histórico. Fue muy importante.

    Algunos analistas plantean que las mujeres jóvenes tuvieron una participación muy activa en segunda vuelta, ¿cuánto se explica ese fenómeno por el discurso antigénero de Kast?

    Se explica en parte por eso y en parte por un intento deliberado de la campaña de activar esos segmentos. Las campañas de segunda vuelta en general tienen mucho de voto “anti” y en este caso la trayectoria de Kast y su propio discurso era un movilizador muy potente de mujeres. Estamos hablando de una persona que en 2008 puso un recurso constitucional y dejó a las mujeres un año sin anticoncepción de emergencia en Chile, y que en 2021 dijo que los subsidios solo pueden ser para mujeres casadas. Durante la campaña, un diputado electo de Kast propuso analizar si quitarle el derecho a voto a las mujeres. Todo eso estimuló una movilización de base, más allá de los partidos, y el rol que jugaron ahí las mujeres fue súper importante. Hubo una campaña azuzada por el rival para visibilizar alguna denuncia de acoso contra Boric que se hicieron en redes sociales. Ante eso, fue muy importante que miles de mujeres, generalmente en sus espacios cotidianos, hicieran ver que lo central de la campaña no pasaba por estas acusaciones falsas sino por que se estaban poniendo en juego derechos básicos.

    Boric va a ser uno de los presidentes más jóvenes del mundo y el más joven electo en la historia de Chile, pero ustedes no se enfocaron tanto en ese aspecto sino en tratar de que la población pueda verlo como presidente. ¿Cómo fue ese trabajo?

    Ese fue un trabajo sobre todo en la segunda vuelta. En la primera el cálculo nuestro era que alcanzaba con ser “el cambio” y para serlo el joven con los tatuajes estaba perfecto, funcionaba. Pero para sumar lo que necesitábamos en segunda era importante que lo vieran como un presidente de cambio. Eso se expresa desde lo más evidente, que es la vestimenta, que cambió de primera a segunda vuelta, y en cuestiones menos evidentes de lenguaje, agenda y acciones de ese estilo. No se trata de que en primera vuelta no se nos haya ocurrido que Boric podía usar un saco, sino que fueron las decisiones que tomamos para cada objetivo. Ninguna campaña busca ganar con el 100% de los votos, no tendría sentido. La pregunta es: ¿cuántos y quiénes son los que te permiten cumplir con tu objetivo? Para el objetivo de primera vuelta había cuestiones que eran funcionales, que para el objetivo de segunda vuelta dejaban de serlo.

    Desde la mirada de la estrategia es muy bonito cómo ese proceso te obliga a pensar rápidamente y a hacer los giros que necesitás. El saco es lo más evidente, pero no es solo eso, porque el votante que nosotros queríamos en primera vuelta no se preguntaba si Boric podía ser presidente, era algo que daba por hecho, pero el votante de segunda vuelta era la primera pregunta que se hacía. Fue muy interesante, porque desde la élite chilena este giro de aparecer como más presidente fue leído como un movimiento hacia el centro, cuando en realidad desde la mirada estratégica la explicación es que está respondiendo a la pregunta de si puede ser presidente. Son dos cuestiones muy distintas.

    En la primera vuelta recorrieron el mundo las imágenes de Boric trepado a un árbol, pero en la segunda vuelta ya no lo hizo y hablaba de tener los pies en la tierra. ¿Cómo se decidió ese cambio?

    El árbol fue algo súper disruptivo en primera vuelta, porque uno no imagina a los presidentes subiéndose a un árbol, en ningún país. Entonces para representar el cambio, que era nuestra idea en primera vuelta, el árbol era funcional y terminó siendo un elemento muy identitario. De hecho, muchas figuras televisivas o de la cultura no podían, por sus contratos, manifestarse a favor de Boric, pero su forma de decirlo fue utilizando el ícono del árbol. En segunda vuelta, cuando había que buscar votos entre aquellos que se preguntaban si podría ser presidente, pasó a ser más importante decirles que el candidato tenía los pies en la tierra y que ya no estaba arriba del árbol. Si nuestros cálculos hubieran sido que nos alcanzaba con ser el joven de cambio de primera vuelta para ganar en la segunda, hubiéramos seguido arriba del árbol. Pero esto tiene que ver con lo que uno mide y con las decisiones que hay que tomar para cumplir objetivos, por eso se bajó del árbol.

    Nuestro trabajo es encontrar qué atributos, qué ideas y qué historias del candidato son las más fértiles para conseguir los objetivos que uno se traza en una campaña. Nuestro trabajo no es de inventar, sino de seleccionar dónde queremos poner el foco. Es algo muy pragmático. 

    Servicio ARN

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  • Amanece Honduras: ¿Qué viene después de la dictadura?

    El 28 de noviembre la izquierda hondureña, cuya expresión electoral es el Partido Libre, tuvo su primer triunfo. La victoria fue contundente: Xiomara Castro de Zelaya se convirtió en la primera presidenta de Honduras, obtuvo mayoría en el Congreso Nacional y ganó las alcaldías de las principales ciudades del país. La toma del poder será casi absoluta al tener el próximo Congreso la facultad de elegir la nueva Corte Suprema de Justicia y al fiscal general de la República.

    Fotografía de Armando Morales, cedida por cortesía del Partido Libertad y Refundación. 

    Por Russel Garay

    El 28 de noviembre la izquierda hondureña, cuya expresión electoral es el Partido Libertad y Refundación (Libre), tuvo su primer triunfo. La victoria fue contundente: Xiomara Castro de Zelaya se convirtió en la primera presidenta de Honduras, obtuvo mayoría en el Congreso Nacional y ganó las alcaldías de las principales ciudades del país. La toma del poder será casi absoluta al tener el próximo Congreso la facultad de elegir la nueva Corte Suprema de Justicia y al fiscal general de la República. Tomando el poder la pregunta que persiste es, ¿qué haremos con él? 

    La pasada campaña de Libre fue, por mucho, la más atrevida desde el golpe de Estado de 2009 en donde el presidente y ahora coordinador general del partido, Manuel Zelaya Rosales, fue destituido. En la última asamblea del colectivo, en junio de este año, se reformaron sus estatutos para proclamarse: “Revolucionario, democrático, feminista, socialista, anticapitalista, antiimperialista y de izquierda”. De igual manera, como inició de campaña, la candidata presentó su plan de gobierno que incluía el llamado a conformar una asamblea nacional constituyente, abrir relaciones diplomáticas con China continental, ejecutar una reforma agraria para la eliminación de los latifundios, la eliminación de los monopolios, la despenalización del aborto por las tres causales y la construcción de modelo económico alternativo y socialista. Esta campaña radical fue el resultado de al menos dos factores: las formas organizativas del adversario y el ascenso de la generación de los hijos e hijas del golpe de Estado a espacios claves de la campaña. 

    El Partido Nacional se ha consolidado como la peor expresión de la política hondureña. Un ente plagado de corrupción, representante de las consignas más conservadoras de la sociedad y vinculado con el narcotráfico en todos sus niveles. Desde el golpe de Estado, el Partido Nacional suscribió acuerdos con las élites económicas, militares y religiosas para controlar cada uno de los aparatos del Estado. Se erosionó cualquier rastro de institucionalidad estatal, se cometieron los actos de corrupción más escandalosos del siglo, se extraditaron a Estados Unidos por actos de narcotráfico a muchos integrantes del gobierno incluyendo al hermano del presidente Juan Orlando Hernández y se comenzó la venta del territorio nacional en pedazos con las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico. A tal grado había llegado la degradación de la figura del Partido Nacional que el eslogan de campaña de la presidencia era “Papi es diferente” (haciendo referencia a Nasry Asfura, popularmente conocido como Papi a la orden). 

    Por otro lado, la generación del golpe de Estado se había templado y ocupó espacio de la campaña. Así como el golpe de Estado sirvió para radicalizar a la derecha, así pasó con la izquierda. Previo al golpe, la izquierda estaba relegada de la arena pública. Habiendo sufrido las persecuciones por parte del Estado en las décadas de los 80 y 90 se había desvanecido dejando una brecha generacional sentida. Con la resistencia al golpe también tuvieron realce los movimientos sociales y populares que asumieron la punta de la lanza y formaron a la generación. Estos cuadros intermedios sufrieron en doce años dos fraudes electorales, persecución y represión. El acumulado de capital político de esta generación le permitió insertarse en los espacios de toma de decisiones e influir en la dirección de campaña hacia su radicalidad. 

    Decir que las expectativas hacia este gobierno son altas sería una reducción grosera. La gente no solo espera que se sanee el aparato público de su corrupción extrema, narcotráfico y sus formas clientelistas. El 75% de la gente pobre espera que el gobierno solucione el problema del hambre y la falta de acceso a la salud y la educación. La gente no quiere reformas, quiere revolución y ha dado todos los poderes del Estado a un partido que prometió refundación y la legitimidad de tener el 52% de los votos de la elección. 

    Libre hereda un país con complejidades enormes. Tiene enemigos manifiestos en los grupos oligárquicos y los intereses geopolíticos de Estados Unidos, que construye la embajada más grande de la región valorada en 700 millones de dólares a pocos kilómetros de la Casa Presidencial. Sumado a estos retos se suman los vicios tradicionales de organización de un partido expresados en el oportunismo, falta de disciplina y una deuda social en la militancia enorme. 

    Desde el inicio de la campaña Libre tenía claro que el pueblo no merece improvisación por lo que se convirtió en el único partido político de la contienda en presentar su plan de gobierno de manera abierta. Ahora lo que falta es materializar estas propuestas con el coraje para tomar las riendas del futuro que le ha otorgado la población. Enfrentarse con un país capturado. Sin excusas, sin excepciones. 

    Russel Garay (Honduras) es licenciado en Derecho con una especialidad en investigación científica y Máster en Políticas Públicas por la Universidad de Oxford. Asesor en organismos nacionales e internacionales en investigación científica, seguridad ciudadana, migración, lucha anticorrupción, evaluación de políticas públicas y planificación. Docente universitario en administración pública, geopolítica, política social, filosofía política y ciencias políticas. Milita en el partido Libre desde su fundación. Trabajó en la coordinación del Plan de Gobierno para la campaña presidencial de 2017 y 2021. Forma parte del equipo coordinador de campaña presidencial y municipal. 
    Twitter: @Russel_garay
    Instagram: @russel_garay

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  • El chavismo triunfó en las regionales ante una oposición fragmentada

    El oficialista Gran Polo Patriótico fue el vencedor de las elecciones regionales en Venezuela. Los comicios, que contaron con observadores de la Unión Europea, se caracterizaron, además, por la incapacidad de generar alianzas entre las fuerzas opositoras.

    Por Xiomara Serrano

    El oficialista Gran Polo Patriótico fue el vencedor de las elecciones regionales en Venezuela. Los comicios, que contaron con observadores de la Unión Europea, se caracterizaron, además, por la incapacidad de generar alianzas entre las fuerzas opositoras. 

    El 21 de noviembre la República Bolivariana de Venezuela, se enfrentó a su proceso número 27 de elección popular, desde que irrumpieron hace casi 23 años ya, las fuerzas progresistas encabezadas en aquel entonces por el fallecido expresidente Hugo Rafael Chávez Frías. Venezuela no es la misma de aquel entonces. Su padrón electoral supera ahora los más de 20 millones de venezolanos y venezolanas llamados a las urnas a votar por quienes serán sus próximas autoridades locales de los 23 estados y 335 municipios en las elecciones regionales. Un proceso democrático donde una vez más y tal como en oportunidades anteriores se midieron las principales fuerzas políticas del país.

    Uno de los grandes protagonistas de la jornada fue el renovado Consejo Nacional Electoral que, según la Ley Orgánica del Poder Electoral de Venezuela, es el órgano rector de la materia. Su nuevo directorio surge de un gran acuerdo entre sectores de la oposición y el oficialismo.

    La jornada electoral se llevó a cabo con la alegría que caracteriza a los y las habitantes del país caribeño, que –a pesar de la situación política y económica– concurrieron a votar por los candidatos y candidatas de su preferencia. Según lo publicado en las páginas oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE) en las más de 12 horas que duró el proceso de votación con centros electorales funcionando desde las 6 de la mañana hasta aproximadamente pasadas las 6 de la tarde de la hora local y siempre que no hubiera más electores haciendo fila en la espera de su turno para votar, votaron más de 8 millones de personas, lo que correspondería al 41,8% del padrón electoral.

    Los resultados mantuvieron la tendencia de las últimas elecciones, el Gran Polo Patriótico, coalición que agrupa las principales fuerzas oficialistas afectas al gobierno del presidente Nicolás Maduro, fue el ganador de la jornada electoral, obteniendo la victoria en veinte de las veintitrés gobernaciones y en 205 alcaldías de los principales estados del país. Dentro del Gran Polo Patriótico el gran vencedor fue el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que obtuvo la mayor cantidad de votos y de esta manera la mayor cantidad de representantes electos.

    La derecha se agrupo en dos coaliciones, la Plataforma Unitaria y Alianza Democrática. Algunos de los partidos integrantes de estos conglomerados retomaron las vías democráticas al presentar sus propias candidaturas después de tres años de restarse de forma voluntaria a los procesos electorales anteriores, como fue la elección de la Asamblea Constituyente y la renovación del pleno de la Asamblea Nacional. Recordemos que la última participación electoral de la oposición fue en el año de 2018.

    El estado fronterizo con Colombia, Zulia, que es además es uno de los que posee mayores reservas de petróleo y minerales, con una importancia estratégica y económica importante para Venezuela, fue el mayor logro obtenido por la oposición, que ha sido autocritica por los resultados obtenidos luego de no haber podido construir alianzas necesarias para enfrentar al chavismo en este nuevo proceso electoral y perder de esta manera una clara oportunidad de fortalecer el bloque opositor desde los gobiernos locales. 

    El recién electo gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, es sus primeras declaraciones indicó: “si hubiésemos ido unidos, mínimo más de diez gobernaciones hubiesen acompañado la victoria del Zulia”. Y es que la oposición logró solamente tres gobernaciones; mientras que en las alcaldías 57 son de la Mesa de la Unidad Democrática y 37 de la Alianza Democrática, otros partidos lograron las veintiuna restantes. 

    Venezuela vivió una nueva fiesta electoral, sin denuncias de fraudes de parte de los sectores participantes y en donde asistió por primera vez una Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, en el marco de un proceso de diálogo entre oficialismo y oposición. 

    Venezuela se encamina a una nueva etapa de gobernabilidad, en donde todos los sectores de la vida política nacional se están haciendo parte, con el objetivo de superar a través de grandes acuerdos y la creación de una agenda conjunta de mínimos comunes, la crisis político-social que se ha venido profundizando en los últimos años en la nación latinoamericana. 

    Al cierre de esta edición, se mantenía la disputa por el sillón de la gobernación del estado Barinas, cuna del chavismo, en donde resultó ganador por escaso margen el candidato de la oposición Freddy Superlano. La Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, ordenó al Consejo Nacional Electoral la repetición de las elecciones en el Estado, que fueron programadas para el próximo 9 de enero de 2022. El motivo, garantizar condiciones de igualdad en la participación de los sujetos con derecho al sufragio en la entidad, ya que Superlano mantiene vigente una medida de inhabilitación de ejercicio a cualquier cargo público, dictada por la Contraloria General de la República. 

    Xiomara Serrano (Venezuela) es politóloga, licenciada en Estudios Políticos y de Gobierno. Ha sido consultora en campañas electorales y asesora de legisladores y ministros en Venezuela y Chile. Actualmente es parte del equipo ejecutivo de la Fundación Chile Literal.
    Twitter: @xdcs90 
    Instagram: @Xioserra3008
     

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  • Boric ganó la elección presidencial de Chile y rompió varios récords

    Gabriel Boric, un diputado de 35 años que viene del sur de Chile, asumirá el 11 de marzo como nuevo presidente de ese país. El candidato de la izquierda se impuso en la segunda vuelta de este domingo con el 55,86% de los votos sobre el derechista José Antonio Kast que recibió el 44,14%.

    Por ARN

    Gabriel Boric, un diputado de 35 años que viene del sur de Chile, asumirá el 11 de marzo como nuevo presidente de ese país. El candidato de la izquierda se impuso en la segunda vuelta de este domingo con el 55,86% de los votos sobre el derechista José Antonio Kast que recibió el 44,14%.

    Además de ser el presidente más joven desde el retorno a la democracia, Boric rompió varios récords este domingo.

    Es el presidente que recibió más votos en la historia: 4.614.469. El democratacristiano, Eduardo Frei (1994-2000) había sido el presidente con más votos con 4.040.497.

    Se destaca también la diferencia que le sacó a su contendiente Kast, casi un millón de votos.

    También la elección de este domingo significó un récord en cuanto a la participación. Con un 55,7% de participación, se convirtió en el dato máximo para una segunda vuelta desde el fin del voto obligatorio, en 2012.

    El presidente electo es egresado de la carrera de Derecho de la Universidad de Chile. Con esta elección se convierte en el decimoséptimo presidente del país que sale de esa casa de estudios.

    Regiones

    De las 16 regiones en las que se divide el país, Boric ganó en 11, en especial en las zonas más pobladas.

    En la principal región electoral, la Metropolitana, Boric tuvo una contundente victoria con un 60% de los votos. En Valparaíso, otro lugar clave, recibió el 59%.

    Boric también obtuvo una victoria clave en el sur del país de donde es oriundo. En la región de Magallanes recibió el 61% de los sufragios.

    De las cinco regiones en las que ganó Kast, solo lo hizo con holgura en La Araucanía (60%) y en Ñuble (58,5%).

    El Parlamento

    Boric se reunió en la noche de este domingo con su oponente Kast que fue hasta el comando a felicitarlo por la victoria. Pero también mantuvo una larga reunión con los titulares de los partidos de izquierda y centroizquierda que lo apoyaron en esta segunda vuelta.

    Este encuentro será el primero de varios que el comando del presidente electo realizará de cara a armar las mayorías en el congreso. En el Parlamento chileno, Boric no tendrá la mayoría.

    En las elecciones de primera vuelta del 21 de noviembre los chilenos renovaron completamente la Cámara de Diputados, de 155 integrantes, y parcialmente el Senado, al elegir a 27 de los escaños de la cámara alta, que pasará de 43 bancas a 50.

    En términos generales, la alianza de derecha que gobierna Chile actualmente contará con la bancada más grande en ambas cámaras, aunque no llega a la mitad de los escaños en ninguna de ellas. La centroizquierda tendrá la segunda bancada tanto en Diputados como en el Senado y, sumada a la izquierda, supera a la derecha en la cámara baja y la empata en la baja.

    La bancada de la coalición liderada por Boric, Apruebo Dignidad, contará con 37 de los 155 diputados y cinco de los 50 senadores. Si a estos números se suman los escaños de los partidos que le dieron su apoyo para la segunda vuelta -la coalición de centroizquierda, Nuevo Pacto Social, y otras formaciones de izquierda- alcanzaría los 79 escaños en la cámara baja y los 25 en el Senado.

    Especial elecciones de Chile de ARN

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  • Boric y Kast, ¿quiénes son los candidatos que van tras la presidencia de Chile?

    Este domingo 19 de diciembre los chilenos definen en balotaje quién será el futuro presidente trasandino. Gabriel Boric es un presindenciable de izquierda, exlíder estudiantil, que podría convertirse en el jefe de Estado más joven en la historia del país; José Antonio Kast es el candidato de la extrema derecha, confeso admirador del gobierno de Pinochet, enemigo del comunismo, propone un plan contra la migración que contempla la creación de un foso en la frontera.

    Por ARN

    Este domingo 19 de diciembre los chilenos definen en balotaje quién será el futuro presidente trasandino. Gabriel Boric es un candidato de izquierda, exlíder estudiantil, que podría convertirse en el jefe de Estado más joven en la historia del país es el favorito de las encuestas; José Antonio Kast es el candidato de la extrema derecha, confeso admirador del gobierno de Pinochet, enemigo del comunismo y propone un plan contra la migración que contempla la creación de un foso en la frontera.

    Boric, el candidato presidencial que se forjó en las movilizaciones estudiantiles 

    El candidato de la coalición Apruebo Dignidad, Gabriel Boric, fue la sorpresa cuando venció en las primarias al favorito de las encuestas y candidato del Partido Comunista, Daniel Jadue. “Si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba”, aseguró Boric en sus primeras palabras como candidato presidencial de la izquierda, en la noche del 18 de julio. En la primera vuelta del 21 de noviembre obtuvo el 25,8% de los votos (1.814.809 personas).

    El aspirante más joven a la presidencia tiene 35 años, tuvo una activa militancia estudiantil y fue uno de los voceros de la Confederación de Estudiantes de Chile en 2011. Llegó a presidir la Federación de Estudiantes Universitarios de Chile. Las movilizaciones estudiantiles lo catapultaron a la escena nacional del país y en marzo de 2014 asumió el cargo de diputado que renovó en las elecciones de 2017.

    Viene desde el sur, de la región de Magallanes y Antártica Chilena. Recuerda que cuando fue a Santiago de Chile para estudiar derecho le costó adaptarse y por eso reivindica su origen.

    Su bisabuelo, Juan, llegó a fines del siglo XIX desde Croacia. Su tío abuelo Vladimiro fue el primer obispo diocesano de Punta Arenas, y su padre, Luis, fue militante de la Democracia Cristiana.

    Gabriel Boric es egresado de la carrera de Derecho por la Universidad de Chile y dirigente de Convergencia Social, un partido de izquierda fundado en 2018. Mientras estudiaba en la facultad, fue ayudante de las cátedras de Historia Institucional de Chile, Teoría de la Justicia y Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Las movilizaciones estudiantiles lo catapultaron a la escena nacional del país. 

    En marzo de 2014 asumió el cargo de diputado, el que renovó en las elecciones de 2017. Ya como legislador, participó del "Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución'', firmado el 15 de noviembre de 2019, un mes después de los hechos conocidos como el “estallido social”, que fue la base para que luego se convocara a la elección de una Convención Constitucional.

    Poner su firma en ese documento fue de las cosas más duras que le tocó hacer, reconoció el candidato. Boric participó en esas manifestaciones y recordó que se formó “en las marchas y en los paros”.

    TOC

    En octubre de 2018, Boric estuvo dos semanas en el Hospital Psiquiátrico de la Universidad de Chile para tratar su Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC).

    Decidió hacer pública esta situación para ser transparente y explicar por qué había estado internado. “En qué tipo de sociedad vivimos, que no solo nos enfermamos de algo que no podemos decir, sino que el trabajo te genera un nivel de presión donde la vida se vuelve rutinaria”, dijo ese año.

    En el diario El Mercurio le preguntaron por las características de su TOC: “Cada vez que entro a mi pieza, tengo que pestañear cuatro veces. O tengo que girar cuatro veces la perilla. Y me cuesta mucho escribir. Es difícil de explicar, pero si escribo de tal manera, tengo que rellenar”.

    Kast, el candidato de la extrema derecha 

    Mientras los canales de televisión anunciaban los sorpresivos triunfos de Gabriel Boric (izquierda) y Sebastián Sichel (centroderecha) en las elecciones primarias el 18 de julio de este año, el líder del derechista Partido Republicano, José Antonio Kast, oficializaba su candidatura para las presidenciales desde su cuenta de Twitter.

    “Para recuperar el trabajo. Para defender a las PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas). Para proteger a los chilenos. Para derrotar al comunismo”. Esa fue la carta de presentación de Kast ese día.

    Con 55 años, es abogado, fue diputado y militó durante muchos años en la Unión Demócrata Independiente (UDI). Kast fue candidato en las elecciones de 2017. En esa ocasión obtuvo el 7,93% de votos, lo que representó el apoyo de más de 523 mil chilenos.

    En la primera vuelta del domingo 21 de este año, Kast se ubicó en primer lugar con el 27,9% de los votos (1.961.122 personas).

    El candidato republicano reivindica, sin complejos, el legado del dictador Augusto Pinochet, al punto que en la última campaña electoral dijo que “sacando todo el tema de los derechos humanos” la dictadura chilena (1973-1990) fue más importante “para el desarrollo del país” que el primer gobierno de Piñera, entre 2010 y 2014.

    También respeta a rajatabla los principales lineamientos programáticos de líderes derechistas como Jair Bolsonaro y agrupaciones políticas como Vox de España: es contrario a la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario, menciona de manera recurrente el “plan globalista de George Soros” y ha presentado proyectos para frenar el ingreso de inmigrantes (en la última campaña propuso cerrar la frontera con Bolivia) y habló de hacer una “zanja” en la frontera.

    El origen de la familia Kast

    Su padre, Michael Kast Shindele, llegó a Chile en diciembre de 1950, con 26 años. Había sido combatiente del ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, cayó en manos del ejército estadounidense y en 1945 logró escapar de la prisión en Italia. Cruzó los Alpes y llegó a su pueblo, Oberstaufen, en el sureste de Alemania, donde conoció a su esposa, Olga Rist Hagspiel.

    Se casaron ese mismo año y tuvieron dos hijos en Alemania, Bárbara y Miguel. Ya en Chile tuvieron otros ocho hijos, incluyendo a José Antonio, que nació en 1966.

    Miguel Kast (1948-1983) es el hermano más conocido de José Antonio, al punto que todavía hay una fundación que lleva su nombre. En 1971 ganó una beca de la Fundación Ford para estudiar un postgrado en el Departamento de Economía de la Universidad de Chicago, donde conoció a varios economistas chilenos.

    Este grupo de “Chicago boys” formados con Milton Friedman ocuparon luego cargos destacados durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. Miguel estuvo en la Oficina de Planificación Nacional, en 1980 asumió como ministro de Trabajo y en 1982 fue designado presidente del Banco Central.

    Murió de cáncer en 1983, con 35 años. Joaquín Lavín, exprecandidato del oficialismo, escribió su biografía en 1986, llamada “Miguel Kast: Pasión de vivir”.

    A comienzos de diciembre, la agencia AP publicó una investigación que mostraba una tarjeta de identidad que mostraba el registro del Partido Nazi de un hombre llamado Michael Kast (nombre del padre del candidato) con una fecha y lugar de nacimiento coincidentes.

    Esto llevó a que Kast afirmara que él y su familia aborrecen a los nazis.

    Especial ARN segunda vuelta presidencial en Chile

  • 27


  • Francisco, el “papa digital” que trasciende el catolicismo

    El Vaticano ha reestructurado su comunicación institucional desde que Francisco es papa. Además de crear un organismo que se encarga de la comunicación, ahora se utilizan las redes sociales y las nuevas tecnologías para hacer llegar el mensaje de la Iglesia a las generaciones contemporáneas utilizando su propio lenguaje.

    Por Hernán Reyes

    El Vaticano ha reestructurado su comunicación institucional desde que Francisco es papa. Además de crear un organismo que se encarga de la comunicación, ahora se utilizan las redes sociales y las nuevas tecnologías para hacer llegar el mensaje de la Iglesia a las generaciones contemporáneas utilizando su propio lenguaje.

    Cuando Francisco fue elegido el papa 266 De la Iglesia Católica, el 13 de marzo de 2013, la estructura comunicacional del Vaticano estaba compuesta por un Pontificio Consejo de Comunicaciones Sociales, enfocado en la parte teológica de lo que se decía “muros afuera”; una oficina de Prensa dirigida por dos sacerdotes italianos de más de 70 años; una cuenta de Twitter que no producía contenidos propios y que se limitaba a reproducir, sin una frecuencia determinada, partes de discursos oficiales; un diario que funcionaba también como Boletín Oficial; y un sitio, Vatican.va, al que solo se subían los discursos oficiales, una vez pronunciados.

    A casi nueve años de ese hecho histórico e inédito para la Iglesia universal, el aparato comunicacional de la Santa Sede parece totalmente otro: todas las oficinas y organismos que antes se ocupaban de la comunicación de forma descoordinada confluyen ahora en un megaministerio creado por Francisco en 2015 que tiene a su cargo todo lo que existía más una larga lista de nuevas “ventanas”, como el sitio de noticias Vatican News en el que se da cuenta no solo de la actividad papal sino también de otros sucesos de importancia mundial a través de la mirada de la Santa Sede. 

    A la solitaria presencia en Twitter, que en sus nueve idiomas convierten a Francisco en uno de los dos jefes de Estado más seguidos del mundo, se le sumó a su vez una cuenta en Instagram con millones de followers, un vídeo mensual por YouTube con las intenciones de oración del papa y hasta aplicaciones temáticas para rezar en ocasiones especiales, como es la multidescargada “Click to Pray”. La oficina de prensa, por otro lado, esta comandada por un laico sub 50 que tiene como número dos a una mujer brasileña y que reportan a su vez a una mujer eslovaca que se encarga de la dirección teológico-pastoral de toda la comunicación vaticana.

    ¿A qué se debió un cambio tan grande? Justamente, a la impronta de Francisco, un verdadero “papa digital” como lo destacan en el Vaticano que con su estilo de comunicar ha logrado trascender las fronteras del cristianismo a nivel mundial.

    "Francisco es un papa digital. Y no porque sepa tecnología sino porque conoce al hombre contemporáneo, y como el hombre contemporáneo es digital, él le habla a este hombre", lo define el argentino Lucio Ruiz, “número dos” del Dicasterio para la Comunicación, el organismo que el papa creó en 2015 para concentrar y darle su impronta a la comunicación vaticana.

    "Francisco le habla a esta sociedad, a esta cultura. Yo digo que él no habla, tuitea", plantea Ruiz.

    ¿A qué se debe esa definición? "Tiene en sus discursos frases pequeñas, fortísimas, que se explican solas. Y entonces los medios difunden su mensaje de manera natural, simplemente porque él le habla al hombre contemporáneo que ya adoptó la tecnología en su modus vivendi", completó Ruiz.

    Para el sacerdote argentino que trabaja con él desde 2013, Francisco “es el papa digital en el sentido de que la digitalidad no necesita el dispositivo. Y esto se ve cuando uno mira a los jóvenes: el dispositivo no les interesa, lo que buscan es la funcionalidad. Ya saltaron el dispositivo, buscan la relación, compartir, documentar, estar".

    En esos marcos de interpretación hay que rastrear el porqué de la apertura, en 2016, de la cuenta de Instagram Franciscus, que en su primera hora alcanzó 100.000 seguidores y, a inicios de noviembre de 2021, ya supera los 8.4 millones.

    "Ese lenguaje es el lenguaje digital. Y que Francisco no use los dispositivos es igual: los jóvenes no están ligados a un dispositivo, están ligados a una cultura de compartir, de estar. Y el papa está ahí, con el amor, la misericordia y la ternura. No es tecnología por dispositivo, es tecnología por cultura", agregó.

    El Dicasterio de la Comunicación que Francisco creó a través de un Motu Proprio (un documento de la iglesia católica emanado directamente del papa) engloba nueve instituciones que hasta entonces comunicaban pero sin diálogo entre sí: el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales, la Sala Stampa, el Servicio de Internet Vaticano, la Radio Vaticana, el Centro Televisivo Vaticano, el diario L'Osservatore Romano, la Tipografía Vaticana; el servicio fotográfico y la editorial de la Santa Sede (Libreria Editrice Vaticana - LEV), además del sitio web institucional de la Santa Sede y la cuenta de Twitter @pontifex.

    "Se dijo en muchos lados que este proceso era para ahorrar, para la reforma económica, o para mejorar la estructura. No, es mucho más, es más profundo. Es un proceso comunicacional: la Santa Sede quiere encontrar la cultura contemporánea en el lenguaje de la cultura contemporánea", explicó Ruiz que desde 2009 hasta la nueva designación fue el responsable del Servicio Internet Vaticano.

    Y ese cambio busca poner la impronta de este papa. 

    "Se trata de adecuar los medios a la misión de la Iglesia. Hoy hay que pensar cómo estas instituciones pueden seguir dando frutos en esta realidad cultural, tecnológica y de dinámicas del mundo también económicas", concluyó.

    Desde una óptica diversa, el periodista colombiano Ary Waldir Ramos, autor del reciente Siate autentic (Sean auténticos) agrega que “ser auténtico, el mensaje central de la comunicación de Bergoglio, es un título que denota nosotros, una sustantivización del verbo que indica nuestra naturaleza social, como una mejora de la mejor versión de nosotros mismos, que será efectiva solo en la relación con los demás”. 

    “En Francisco encontramos gestos extraordinarios: se comunica con las manos como un sordo y mudo para decir «te amo», toma de rodillas a un niño con cáncer y habla con sus amigos formando un círculo, llora y consuela a un sacerdote mártir del comunismo, abraza desde el frente en el Muro Occidental a dos amigos, un musulmán y un judío”, según Ramos.

    Para el periodista colombiano, “cada uno de sus gestos comunica y deja huella, vivencias, sentimientos, símbolos, demostraciones que sirven para comprender el poder de la comunicación y convertirlo no solo en el guía de los católicos de todo el mundo sino en un líder de la comunicación internacional”.

    En su cosmovisión, Francisco no ahorra tampoco críticas para el rol de los medios de comunicación tradicionales en este entramado. Así lo planteó a través de Twitter el 16 de octubre pasado: “A los medios de comunicación, pido que terminen con la lógica de la posverdad, la desinformación, la difamación, la calumnia y esa fascinación enfermiza por el escándalo y lo sucio; y que busquen contribuir a la fraternidad humana”.

    Quizás su punto más alto en ese sentido fue su recordada homilía de mayo de 2018. El papa Francisco durante una misa en su residencia de Casa de Santa Marta, en el Vaticano, el papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad, que "ensucian a la gente con calumnias y difamación" para así poder preparar todo para avanzar hacia los golpes de Estado.

    El papa explicó asimismo que “se crean condiciones oscuras” para condenar a la persona y después la unidad se deshace. Un método con el que ha sido perseguido Jesús, Pablo, Esteban y todos los mártires; y es muy usado también hoy, recordó Francisco.

    Por ejemplo, “en la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado”: “Los medios de comunicación comienzan a hablar mal de la gente, de los dirigentes, y, con la calumnia, la difamación, los ensucian”. Después llega la justicia, “los condena, y al final, se hace el golpe de Estado”. Una persecución que se ve también cuando la gente en el circo gritaba para ver la lucha entre los mártires y las fieras o los gladiadores", resaltó el papa en esa oportunidad.

    Hernán Reyes Alcaide (Argentina) nació en el barrio porteño de La Boca en 1983, hijo de una familia de inmigrantes uruguayos. Desde 2015 es el corresponsal de la agencia de noticias del Estado argentino, Télam, en el Vaticano, donde forma parte del grupo de periodistas que regularmente viaja con el papa Francisco fuera de Italia. Antes, cubrió en Uruguay la presidencia de José Mujica. Entre otros, publicó artículos en los diarios El Observador, Clarín y L'Osservatore Romano, y en la revista de análisis político El Estadista. En 2017 publicó con el papa Francisco el libro-entrevista Latinoamérica, considerado de “interés en el Mercosur” por el Parlasur.
     

  • 26


  • Fin a la transición en Chile

    El resultado de la elección presidencial chilena marca el fin del duopolio político que gobernó desde el fin de la dictadura. La ciudadanía, que reclama certezas, definirá su futuro entre la extrema derecha de Kast o la centroizquierda de Boric. El presidente electo contará con un legislativo con fuerte dispersión parlamentaria, que le exigirá gran capacidad de articulación para generar gobernabilidad. 

    El resultado de la elección presidencial chilena marca el fin del duopolio político que gobernó desde el fin de la dictadura. La ciudadanía, que reclama certezas, definirá su futuro entre la extrema derecha de Kast o la centroizquierda de Boric. El presidente electo contará con un legislativo con fuerte dispersión parlamentaria, que le exigirá gran capacidad de articulación para generar gobernabilidad. 

    Por Francisco Grandón

    Luego que se realizara la primera vuelta de la elección presidencial en el país transandino de las que resultaron ganadores José Antonio Kast (Partido Republicano) y Gabriel Boric (Apruebo Dignidad), el próximo 19 de diciembre, en el balotaje de segunda vuelta, los chilenos elegirán a su próximo presidente.

    Tras 31 años y seis elecciones presidenciales desde que Patricio Aylwin recibiera la banda presidencial en 1990, Chile tendrá un presidente que no pertenecerá a los partidos de las coaliciones políticas que gobernaron durante el período de transición postdictadura, Concertación (centroizquierda) y Chile Vamos (centroderecha). El duopolio político se ha quebrado y han emergido con energía nuevas fuerzas políticas que demuestran tener mayor representatividad, validez y legitimidad en la ciudadanía.

    El país cordillerano, que vibró con un despertar ciudadano que desembocó en un proceso constituyente paritario y con representación de sus pueblos-naciones originarios, está enfrentando un cambio en las lógicas con las que se conciben los modelos políticos, económicos y sociales, buscando nuevos liderazgos que sean fieles representantes de este nuevo Chile que se erigirá con una nueva Constitución, un nuevo parlamento y un nuevo presidente.

    Primera vuelta presidencial

    El 21 de noviembre de 2021 en Chile se llevaron a cabo elecciones parlamentarias y presidenciales, siendo estas últimas las más relevantes del último tiempo debido al contexto sociopolítico del país. La incertidumbre reinó durante el período electoral, presentando vaivenes respecto a quienes encabezaban las encuestas debido a los desaciertos, errores y tropiezos que tuvieron las diferentes candidaturas en su camino al día de las elecciones.
    El resultado de la primera vuelta dio por ganador a Kast con un total de 1.916.122 votos (27,91%). El candidato conservador y admirador de la dictadura pinochetista, superó al otrora favorito, Boric, quien obtuvo 1.814.809 votos (25,83%). Sorpresiva fue la candidatura de Franco Parisi, que se posicionó en tercer lugar y que recibió un total de 899.403 sufragios (12,8%). Destacable resultado considerando que el candidato no pisó suelo chileno durante toda la campaña, además de tener una orden de arraigo por una deuda millonaria por no pago de pensión alimenticia. Posteriormente se posicionaron Sebastián Sichel (12,79%), Yasna Provoste (11,61%), Marco Enríquez-Ominami (7,61%) y Eduardo Artés (1,47%).

    Postelecciones

    La efervescencia social de octubre de 2019 ha llegado a su fin, el clivaje constituyente que dio tan buenos réditos en el triunfo del “apruebo” para una nueva Constitución y la elección de convencionales constituyentes se ha visto afectada por la exacerbación medial de los hechos de violencia, inmigración y económicos, además de la incertidumbre que trajo consigo la crisis sanitaria de la Covid-19. 

    El cambio, muchas veces entendido mundanamente como sinónimo de caos debido al proceso de reestructuración y al concepto de incertidumbre que lleva implícito, ya no parece ser relevante para la sociedad chilena, que demuestra estar más inclinada por las ideas de estabilidad, seguridad y orden. La esperanza de un cambio al modelo terminó enfrentándose de golpe con la realidad de los y las chilenas que desean certezas económicas, laborales, sanitarias y de firmeza y orden. Este concepto intangible no logró permear los marcos conceptuales previos de la ciudadanía, la cual busca certidumbre y encontrar soluciones a sus problemáticas cotidianas.

    Ambos candidatos que irán al balotaje tienen sus programas cargados de fuertes planteamientos ideológicos que representan su conjunto de creencias y valores. Son candidaturas muy politizadas, no así polarizadas. Si bien Kast se erige sobre la extrema derecha filofascista, Boric no es el representante de la extrema izquierda, sino más bien de una centroizquierda con fuertes convicciones socialdemócratas. Los clivajes, pilares bajo los cuales se disputará esta elección, están en proceso de construcción y ante esta incertidumbre surgen más interrogantes de lo que depararán las elecciones chilenas y bajo que ejes se desarrollarán: esperanza vs miedo, caos vs orden y Estado del bienestar vs Estado autoritario, entre tantos otros.

    Balotaje

    De cara a la segunda vuelta, y tomando en cuenta los resultados obtenidos por los candidatos que participarán de esta, el camino parece largo y sinuoso. Las candidaturas de Kast y Boric obtuvieron una votación que les obliga a atravesar una distancia bastante extensa y difusa para lograr más del 50% de los votos y ser elegidos como presidente. Ante este escenario las decisiones pasan por ir tras el electorado de las candidaturas que tuvieron un buen rendimiento electoral. Los votos de Marco Enríquez Ominami y un gran porcentaje de aquellos obtenidos por Provoste irán a parar directo a Boric, mientras que del resto de las candidaturas no parecen haber direcciones claras que puedan tomar las personas que votaron por ellos en primera vuelta.

    Parisi y su electorado se posicionan como la primera opción, debido al caudal de votos que pueden acarrear a las filas de Kast o Boric, pero puede no ser la más eficaz debido al perfil que representa. La construcción del candidato se realiza bajo la característica del outsider, un sujeto que viene de fuera del espectro político tradicional y que busca encausar la rabia de la gente a través de discursos que ofrecen certezas y soluciones a problemas del día a día: empleo, salud y pensiones, entre otros. El votante Parisi no es politizado ni asiste a votar siempre, su concurrencia a las urnas está supeditada a la participación de representantes que no sean parte del establishment político actual, lo que complica a ambas candidaturas que competirán en segunda vuelta, pues ambos tienen una trayectoria política que, para ojos ciudadanos, los hace formar parte de estos.

    Otro escenario es el que plantea el electorado de Sichel quien, si bien representaba a partidos de la centro-derecha chilena, enmarcó su candidatura discursivamente en el centro ideológico, con una retórica menos conservadora que su contendor ubicado en el mismo eje del clivaje. El votante de Sichel, en su gran mayoría, representa el perfil del o la ciudadana conservadora que quiere dejar atrás los fantasmas del autoritarismo y busca construir y consolidar un nuevo proyecto político liberal de futuro, además de comprender el valor del voto como mecanismo democrático, por lo que concurre más frecuentemente a la urna.

    Gobernabilidad

    De ahora en más, Boric tiene en su poder la potestad para ser el artífice de un nuevo proyecto político progresista. En sus manos se concentrará el deber de unir a una izquierda que siempre sufre las tentaciones de la división y que se quiebra ante mínimos que parecen ser más importantes que el fondo del proyecto conjunto y visión de país. Todo parece indicar que el sistema neoliberal que prioriza las individualidades por sobre lo colectividades permeó los partidos y coaliciones, dotándolos de los males de este.

    Por su parte, la derecha comienza a vivir un proceso de búsqueda de una nueva identidad. Aquella derecha conservadora ha sufrido lo embistes electorales que la han afectado profundamente respecto de su representatividad en cargos populares. Hay una grieta en sus filas y ya comienzan a haber fracturas en las que se disputan la visión a futuro para el país que desean. Desde un lado se levantan voces ultraconservadoras que esbozan discursos autoritarios que reivindican antiguas glorias dictatoriales, mientras que por otro se alzan aquellos y aquellas que buscan nuevas bases conceptuales que les permitan mantenerse ideológicamente vigentes, adaptándose a las necesidades que la sociedad demanda: una derecha social. El modelo neoliberal que los conservadores defendieron con tanto ahínco en Chile comienza a tambalearse y la derecha, tras estas elecciones, deberá atravesar un camino que le permita volver a unirse o fracturarse.

    El próximo presidente se enfrentará a un Congreso con un alto grado de fragmentación. Las elecciones parlamentarias, que eligen diputados y senadores a través de método D’hondt que ofrece mayor representación de todas las fuerzas políticas y que tuvieron lugar en noviembre pasado, dejó la Cámara de Diputados y al Senado con una amplia dispersión de parlamentarios de diferentes coaliciones que exigirá al máximo las capacidades del presidente electo para generar gobernabilidad y lograr implementar la mayor parte del programa esbozado durante la campaña.

    Cuando se estimaba que se avanzaba a una época de amplias mayorías ciudadanas, estas elecciones nos llevan al pasado, a la época de los grandes consensos, de los acuerdos y de la unidad. Un nuevo Chile está en formación, uno que dejó la transición atrás y que mira al futuro con la esperanza del poder confluir y otorgar mayores certezas y seguridad a sus habitantes.


    Francisco Grandón (Chile) es Relacionador Público y Máster en Comunicación Creativa y Estratégica. Se desempeña como consultor en comunicación política y campañas electorales, especializándose en el proceso de elaboración, construcción y desarrollo de la estrategia. Ha participado en elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales en Chile.
    Twitter: @fgrandong
    Instagram: @fc.grandon
     

  • 25


  • Editorial segunda edición

    Solo tres meses atrás, en setiembre de 2021, comenzamos a contarte este Relato de comunicación política, narrado por profesionales de varios países de América Latina y España que han decidido aportar sus saberes.

    Solo tres meses atrás, en setiembre de 2021, comenzamos a contarte este Relato de comunicación política, narrado por profesionales de varios países de América Latina y España que han decidido aportar sus saberes.

    Han pasado noventa días en los que hemos recibido el cariño de mucha gente y en los que nos han alentado a continuar transitando por esta senda que apuesta exclusivamente por el conocimiento. 

    Pretendemos que Relato sea más que una revista y por eso apoyamos eventos académicos que realizan otras instituciones de la región, como el efectuado conversatorio El Político y el Consultor, la Nueva Fórmula para Gobernar, organizado por la Alianza 4U de Colombia (universidades EAFIT, ICESI, del Norte y CESA) en el marco de la Cátedra Colombia, Medios y Política; y los que se realizarán en 2022: el II Congreso de Marketing Político de Caracas, Herramientas para una Nueva Era, de Inbound School; y el II Maratónico Marketing y Compol, que realiza Guerra y Poder de Perú.

    También en este corto período hemos incursionado en la producción de conversatorios difundidos en nuestro canal de YouTube y en nuestras redes sociales. El 6 de octubre fue el primero, hablamos de Chile: Elecciones, Nueva Constitución y Movilización Ciudadana y el 16 de noviembre fue el turno de Argentina a Mitad de Mandato, el Día Después

    Con humildad, alegría y mucho entusiasmo comenzamos a transitar un camino que hoy nos encuentra con la presentación de nuestra segunda edición, la última de este año. 

    Esperamos un 2022 en el que más profesionales de América Latina se sumen al proyecto de Relato, en donde los estudiantes sepan que en nuestras páginas tienen un espacio, en el que podamos realizar nuevos conversatorios, apoyar más eventos académicos organizados por instituciones educativas y sobre todo difundir el conocimiento en comunicación política que se elabora en nuestra región.

    Esos son nuestros objetivos y deseos para el año que comienza. Nos volveremos a encontrar el año que viene. Esperemos que nos acompañen. 

    ¡Feliz 2022! 

  • 24


  • Uruguay: el plebiscito de 1980

    Las décadas de los 70 y 80 en el Cono Sur de nuestra América Latina se vivía bajo dictaduras militares o cívico – militares, de acuerdo al país. En 1980 Uruguay era presidido por Aparicio Méndez, Argentina por Jorge Rafael Videla, Paraguay por Alfredo Stroessner y Chile por Augusto Pinochet.

    Las décadas de los 70 y 80 en el Cono Sur de nuestra América Latina se vivía bajo dictaduras militares o cívico – militares, de acuerdo al país. En 1980 Uruguay era presidido por Aparicio Méndez, Argentina por Jorge Rafael Videla, Paraguay por Alfredo Stroessner y Chile por Augusto Pinochet.

    Eran años de libertades civiles cercenadas, de represión, de violaciones a los derechos humanos, de desapariciones, de exiliados, presos políticos, proscripciones y censuras. Parece difícil de creer, pero ese año y en ese contexto se convocó a la ciudadanía a las urnas en Chile y en Uruguay: en ambos países se plebiscitó una reforma constitucional que buscaba otorgarle más poder a los gobiernos dictatoriales.

    El resultado en uno y otro país fue diferente. El 11 de setiembre de 1980 en Chile se aprobó la reforma pinochetista, en unos comicios que resultaron “sospechosos” y que fueron tildados de irregulares. Dos meses después, el 30 de noviembre del mismo año, en Uruguay se le dijo NO a la reforma constitucional que proponía el gobierno de facto.

    En el país rioplatense el contexto fue sumamente interesante y tanto el proceso como el resultado traen enseñanzas que deben ser tomadas en cuenta hasta el día de hoy. Dos opciones se presentaron a la ciudadanía: SI a la reforma constitucional y NO a la iniciativa. El resultado se decidiría por mayoría simple.

    El NO era apoyado por los sectores más demócratas y progresistas de los partidos políticos que eran legales (Partido Colorado y Partido Nacional), así como también por el Frente Amplio, que se encontraba ilegalizado. Los principales dirigentes que se enfrentaban a la dictadura en este proceso electoral estaban presos, exiliados o proscriptos, por lo que no tenían acceso a hacer llegar sus argumentos a la ciudadanía en forma tradicional. Los promotores del SI eran el gobierno de facto más algunos pocos sectores –los más conservadores– que integraban el Partido Colorado y el Partido Nacional. 

    La campaña electoral fue absolutamente despareja, ya que el gobierno utilizaba su estructura para difundir las bondades de la reforma constitucional, ejercía presiones a periodistas y medios de comunicación y además hacía publicidad a través de afiches, gráficas, cuñas radiales y spots audiovisuales que podían verse en cines y en la televisión.

    Quienes impulsaban el NO solo tenían la opción de hacer campaña en la clandestinidad, porque tenían absolutamente restringida la publicidad, no accedían a medios de comunicación ni podían tampoco convocar actividades públicas, más allá de que la dictadura permitió realizar tres mítines en Montevideo, uno de ellos intervenido y reprimido ferozmente por agentes del régimen.

    Las fuerzas demócratas se valieron de los medios que tuvieron a disposición, el principal de ellos la imaginación para hacer llegar el mensaje a todos los puntos del país, eludiendo la censura y la represión. Allí fueron fundamentales los partidos políticos desde la clandestinidad, convocando a pequeñas reuniones en casas de familia a pesar de que no estaban permitidas; los sindicatos de trabajadores –estaban ilegalizados– también hacían llegar volantes e información a sus “afiliados”, al igual que los estudiantes organizados –estaba prohibido el gremialismo estudiantil–; la iglesia católica tuvo un rol determinante, cediendo en muchos casos las instalaciones para realizar encuentros políticos; también los integrantes de la cultura de todas las disciplinas se valieron del arte para entre líneas convocar a votar por el NO.

    El papel de los medios de comunicación tampoco fue equitativo. Había un puñado de ellos más la prensa clandestina que apoyaba el NO, pero la “prensa grande” nacional, en forma arrolladora, apoyaba el SI. A esto se le sumaba la censura para expresar determinadas ideas o acceder a voceros.

    Un hito de esa campaña lo constituyó un debate televisivo, el más importante y determinante que se haya realizado, en donde dos demócratas (Enrique Tarigo y Pons Etcheverry) se enfrentaron a dos representantes del régimen (Néstor Bolentini y Enrique Viana Reyes) , en un ambiente hostil con mucho humo de cigarros que se apreció sin cortes, en diferido y en blanco y negro por los uruguayos, aunque previamente se emitieron varios minutos de publicidad oficial.

    El resultado del debate, si lo analizamos desapasionadamente, en lo argumental no hubo ganadores claros, pero el fondo del mismo fue determinante: dos demócratas se animaron a sentarse en una mesa con dos integrantes de la dictadura y afirmaron cosas públicamente que pocos se habrían animado decir si no querían terminar entre rejas.

    Con mucha incertidumbre llegó la jornada del domingo 30 de noviembre. El triunfo del NO fue claro (57,2% a 42,8%). ¿Por qué ganó una opción que no pudo hacer campaña? Las investigaciones marcan varios factores: el peso histórico y la tradición de los partidos uruguayos (de los más longevos del mundo) que mayoritariamente estaban contra la dictadura; ciudadanos que votaban en contra de todo lo que promoviera el régimen; pero fundamentalmente el rol de los militantes anónimos que realizaron una campaña de hormiga, utilizando el boca a boca y generando actividades clandestinas. 

    Como era de esperar, los festejos fueron prohibidos, pero esta campaña se constituyó en un hito fundamental para recuperar la democracia en 1985.
     

  • 23


  • Honduras: Xiomara Castro se proclama ganadora y anuncia un gobierno de

    “Ganamos, ganamos”, dijo Xiomara Castro, candidata el Partido Libertad y Refundación (Libre), en la noche del domingo al proclamarse ganadora de las elecciones en Honduras.

    Foto tomada de las redes sociales oficiales de Xiomara Castro de Zelaya.

    “Ganamos, ganamos”, dijo Xiomara Castro, candidata el Partido Libertad y Refundación (Libre), en la noche del domingo al proclamarse ganadora de las elecciones en Honduras.

    Con el 30% de las actas escrutadas, Castro tenía un 53% de los votos, seguida por el oficialista Nasry Asfura (Partido Nacional) con el 34%.

    En un discurso pronunciado en el comando de Libre, Castro anunció que formará un gobierno de “reconciliación”, de “paz y de justicia”. “Vamos a iniciar un proceso en toda Honduras para garantizar una democracia participativa, directa, porque vamos a las consultas populares. Esa será una norma para gobernar”, dijo y anunció que trabajará con las administraciones locales y el congreso.

    Aseguró que “nunca más” un hondureño sufrirá el “abuso de poder”.

    Insistió con ir por una democracia “directa” y “participativa”.

    “Yo le tiendo la mano a mis opositores porque no tengo enemigos. Llamaré a un diálogo a partir de mañana con todos los sectores de la nacionalidad hondureña para que podamos entonces encontrar puntos de coincidencia y que esto nos permita conformar las bases mínimas para un próximo gobierno”, agregó Castro.

    Afirmó que “todas las promesas” que realizó durante la campaña las va a cumplir.

    “Vamos a entregar alma, vida y corazón para poder garantizar una patria diferente, una patria justa, equitativa, una Honduras libre e independiente con la capacidad de poder darle respuesta a tantas necesidades”.

    Castro cerró su discurso diciendo: “Fuera la guerra, fuera el odio, fuera los escuadrones de la muerte, fuera la corrupción, fuera el narcotráfico. No más pobreza y miseria en Honduras. Hasta la victoria siempre”.

    Fuente: ARN – Agencia Regional de Noticias. Especial de las elecciones en Honduras.

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  • Elecciones en Honduras: entre “profundizar el autoritarismo” o “restaurar la democracia”

    Este domingo 28 se celebrarán elecciones generales en Honduras que marcarán la “continuidad del actual régimen político autoritario o su sustitución por un nuevo régimen que restaure la democracia y abra una nueva fase en la historia política del país”, señala el último informe de Centro de Estudios para la Democracia (Cespad) de Honduras. Esta organización no gubernamental (ONG) es una de las referencias nacionales en relación a estudios de opinión pública, investigación y análisis en el país.

    Este domingo 28 se celebrarán elecciones generales en Honduras que marcarán la “continuidad del actual régimen político autoritario o su sustitución por un nuevo régimen que restaure la democracia y abra una nueva fase en la historia política del país”, señala el último informe de Centro de Estudios para la Democracia (Cespad) de Honduras. Esta organización no gubernamental (ONG) es una de las referencias nacionales en relación a estudios de opinión pública, investigación y análisis en el país.

    Según Gustavo Irías, Director Ejecutivo de Cespad, el resultado de las elecciones podría poner fin a doce años continuos de gobierno del conservador Partido Nacional de Honduras que se instaló a partir del golpe de Estado del 28 de junio del 2009. En aquel momento, una alianza de sectores empresariales hondureños junto a las Fuerzas Armadas y el apoyo de Estados Unidos, derrocaron a Manuel Zelaya que, habiendo sido elegido por el Partido Liberal, inició un giro hacia la izquierda durante su gobierno que no pudo terminar. “Desde entonces, el Estado ha sido un botín para drenar sus recursos, evadir cargas fiscales y utilizar sus aparatos represivos en función de sus intereses. Es una élite inmensamente rica que ha construido un país con la mayor pobreza y desigualdad de toda Latinoamérica”, asegura Irías.

    A partir del golpe de Estado, según Cespad, “se ha producido un proceso de remilitarización del Estado y la sociedad. Los militares se posicionaron, nuevamente, como el actor central en la gestión pública, rol institucionalizado a través del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad. Un aspecto central es que la seguridad pública ha sido militarizada por medio de la creación de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), que, con una periodicidad inicialmente temporal, ha terminado copando, de manera permanente, las tareas de seguridad”.

    Asimismo, el informe señala que “se ha generado la concentración de todos los poderes del Estado en el Ejecutivo. Esta concentración, en principio, ha operado mediante la llamada Ley para la Optimización de la Administración Pública una normativa por la cual el Congreso Nacional ha renunciado a funciones propias, delegándolas al Ejecutivo, entre ellas, la potestad de “creación, modificación o suspensión de las Secretarías de Estado o de los Organismos e Entidades Desconcentradas”.

    La instalación de un narco Estado

    “Amparados en la crisis que provocó la ruptura constitucional del 2009, los grupos de narcotraficantes, presentes en el país desde los años setenta, escalaron sus acciones de los espacios locales a la institucionalidad pública nacional, controlando segmentos de esta institucionalidad e influyendo, mediante el financiamiento ilícito, en los resultados de las elecciones nacionales y locales”, asegura el Cespad.

    Existen evidencias de que el grupo actualmente en el poder, presidido por Juan Orlando Hernández, ha estado implicado en diversas actividades corruptas, incluso en el tráfico de drogas. En marzo de este año, Juan Antonio Hernández, hermano del presidente de Honduras fue condenado a cadena perpetua por un juez de Nueva York, por introducir 185 toneladas de drogas a Estados Unidos. Según la acusación fiscal esto se realizó con la colaboración de su hermano, el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. El presidente niega estar implicado, pero la oposición asegura que luego de dejar el gobierno seguramente será formalmente acusado y extraditado.

    "Basado en la libre elección de Juan Antonio de involucrarse en una vida de tráfico de drogas durante un período de 12 años, que afectó la vida de personas en los Estados Unidos y en Honduras, una sentencia de cadena perpetua es muy merecida", dijo el juez Kevin Castel, quien condenó a Hernández.

    Los fiscales del distrito sur de Nueva York aseguraron en su proceso que el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, fue un “socio clave” de su hermano. "El acusado era un congresista hondureño que, junto a su hermano Juan Orlando Hernández, desempeñó un papel de liderazgo en una conspiración de narcotráfico violenta y auspiciada por el Estado", escribieron los fiscales al juez antes de la sentencia. Juan Antonio Hernández operaba "con total impunidad" gracias a la protección de su hermano que era el presidente de la República y contribuyó a la "putrefacción" de las instituciones de Honduras, enfatizó el Juez durante el juicio.

    De acuerdo al análisis del director ejecutivo del Cespad, “esta dinámica descripta ha reconfigurado la élite hondureña, al grado que un sector de ese segmento, en los últimos meses, ha tomado distancia y ha roto con el actual régimen, formando un entramado en el que han quedado en posición de desventaja para hacer negocios, con reglas del juego de competencia desiguales, en las que los grandes beneficiarios han sido los sectores vinculados a las redes de corrupción. Esta reconfiguración se expresa en la actual disputa electoral, con un sector empresarial que se ha sumado a las fuerzas de oposición, en la apuesta por dar fin al actual gobierno del Partido Nacional”.

    Amplia alianza opositora

    Para Gustavo Irías, “las elecciones serán un cruce de camino entre la continuidad del actual régimen que ha dominado la gestión del Estado en los últimos doce años y la apuesta por dar fin a la autocracia electoral, en principio, para instaurar la democracia y probablemente iniciar una nueva fase en la historia del país, abocándose a la realización de reformas sustantivas esenciales para hacer frente a la multiplicidad de crisis que padece Honduras”.

    Las fuerzas políticas que se enfrentan en las elecciones del domingo 28 de noviembre son prácticamente las mismas que en las últimas elecciones de 2017.

    Por un lado, se encuentra el Partido Nacional que aspira a extender su mandato por cuatro años más. Su candidato a la presidencia es Nasry Asfura, actual alcalde de Tegucigalpa, a quién se le considera un continuador de la gestión de Juan Orlando Hernández. El mismo Hernández ha desempeñado un rol muy importante en la promoción de Asfura, mediante la inauguración de obras públicas y un incremento de su papel mediático distribuyendo bonos y otros bienes de consumo de los hogares en situación de pobreza. Por otro lado, la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción presentó, a principios del año, una demanda judicial contra Asfura y otros funcionarios municipales por la malversación de caudales públicos, fraude y abuso de autoridad. No obstante, el 1 de junio la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia falló a favor de Asfura para que no se continúen con las investigaciones.

    Por su parte, la oposición conformó la mayor alianza política en los últimos doce años. La candidata a la presidencia es Xiomara Castro del partido Libertad y Refundación (Libre) de orientación de izquierda. Salvador Nasralla renunció a su candidatura presidencial por el Partido Salvador de Honduras y se sumó como vicepresidente en la fórmula. A su vez, otros partidos pequeños optaron por apoyar a Libre en lo que se considera como “la más amplia coalición de fuerzas políticas de oposición que se haya gestado en estos doce años de gobiernos del PN”.

    Según Irías, “esta alianza va desde una derecha democrática, pasando por el centro, hasta llegar a sectores de izquierda. Su objetivo es dar fin con el régimen autoritario de Juan Orlando Hernández. Además, los motoriza un programa mínimo que apuntaría a derogar algunas leyes que han desmontado el Estado de derecho, restablecer un ambiente apropiado para la reactivación económica, reformas democráticas del sector salud y educación; vacunación masiva contra la Covid-19 y abolir la ley de Zonas de Empleo y Desarrollo”.

    De acuerdo a la última encuesta de opinión pública publicada por Cespad previo a la veda, Xiomara Castro ganaría las elecciones con un 38% de los votos el próximo domingo. 

    Fuente: ARN – Agencia Regional de Noticias. Especial de las elecciones en Honduras
     

  • 21


  • Vitale: “La comunicación política es un buen cuadrilátero de disputas de ansiedades”

    El relato es una decisión política, no aparece por generación espontánea. El relato, como un paraguas, como una película, puede abrazar formas distintas de narrar. Para que eso sea posible hay que definir y construir un lenguaje común: identificar quiénes lo construyen, cómo, desde dónde y para qué.

    El relato es una decisión política, no aparece por generación espontánea. El relato, como un paraguas, como una película, puede abrazar formas distintas de narrar. Para que eso sea posible hay que definir y construir un lenguaje común: identificar quiénes lo construyen, cómo, desde dónde y para qué. 

    Por Ema Zelikovitch

    Angélica Vitale Parra es feminista, licenciada en Sociología, diplomada en Educación, imágenes y medios por Flacso (Argentina), candidata a doctora por la Universidad de Alicante (España), del Programa Bienestar Social y Desigualdades. Cuenta con la totalidad de los cursos de la Maestría en Filosofía y Sociedad de la Universidad de la República (Uruguay). Es experta en comunicación institucional, género y violencia institucional. Dirigió equipos de comunicación en instituciones del Estado y organizaciones de la sociedad civil, coordinó campañas y estrategias de comunicación en estos y otros ámbitos incorporando la perspectiva de género.

    ¿Qué es para ti la comunicación política? 

    Hoy no hay la posibilidad de pensar la política sin pensar la comunicación política. Es algo tan central como eso. Durante mucho tiempo la comunicación, y de hecho en la práctica, en muchas instituciones y en algunas campañas, la comunicación se pensó y se produjo como una cuestión instrumental de la política. Esa concepción producía esta práctica: “la comunicación transfiere contenidos que la política define”. De un tiempo a esta parte, por muchas razones, se ha podido salir de esa idea –hay formación sobre estos temas, hay un mayor desarrollo institucional de comunicación en el Estado y otras instituciones–, entonces, la comunicación política se ha repensado a la luz de nuevos paradigmas y esto necesariamente ha hecho revisar las prácticas de la profesión. 

    Sobre comunicación política, como entre otros tantos temas, hay mucha gente que sabe, sin embargo, todavía no hay tanta gente que haya pasado por situaciones concretas de estar en ámbitos de toma de decisiones sobre comunicación política y menos sobre comunicación de política institucional, y eso es un dato, porque creo que la comunicación política, me podrán decir como en casi todos los temas, se puede conceptualizar pero se termina de conceptualizar en la práctica, porque en realidad la comunicación política es fundamentalmente praxis política, con un marco teórico de referencia. 

    Los contextos y las realidades desde donde se tramita la comunicación tienen un peso significativo en la toma de decisiones comunicacionales, sobre todo en tiempos donde el vértigo que signa la época que vivimos, tensa de forma permanente los tiempos de las decisiones. Te podría decir que la comunicación política es un buen cuadrilátero de disputas de ansiedades y este no es un dato menor, porque para hacer buena comunicación hay que tener un ojo siempre puesto en la ecuación de las emociones que atraviesan los ámbitos –políticos u organizacionales– desde donde se comunica.

    La otra cuestión que me parece fundamental de la comunicación política es que permite rescatar la ideología como dimensión de la política. Por lo menos hay una vertiente académica que rescata la ideología como una dimensión importante y, sobre todo, toma a la ideología como una dimensión sustantiva y no como un adjetivo descalificante. Si la comunicación política logra darle a la ideología un papel para la comprensión y la interpretación de los contextos logrará un abordaje de mayor calado. Estoy convencida de que es por ahí por donde se tiene que ir, pero esta es una convicción personal más amplia, que incluye a la comunicación, pero la trasciende en mucho.

    Con los conceptos –con el de ideología también– pasa como con casi todo: hay conceptos que toman auge y otros que, en determinado momento, se entienden que son vetustos y se dejan de usar cuando en realidad no han perdido su potencia explicativa e interpretativa. Eso no es una cuestión de modas, es una cuestión de disputas discursivas, con “la idea de ideología” –y uso esa redundancia a propósito– pasa eso.

    Hay algunos abordajes y reflexiones sobre la práctica que permiten que hoy a la comunicación la podemos entender como algo más que una cuestión instrumental de la política y algo más complejo que una serie de dispositivos técnicos. La comunicación política exige entender el humor social, el humor institucional.

    ¿Cómo es la cultura de la comunicación política en las instituciones públicas de Uruguay?

    En primer lugar, las instituciones son muy heterogéneas en cuanto al desarrollo de la comunicación institucional. En segundo lugar, en los últimos tiempos, hay una identificación clara de que la comunicación es importante pero no todo el mundo sabe qué hacer con eso. En tercer lugar, la comunicación política institucional no debería distar mucho de lo que una institución quiere decir de sí misma y quiere contar a los demás, y también de cuánto está dispuesta a escuchar de los demás para tomar algunas decisiones. También hay algunas confusiones que dificultan los análisis sobre la comunicación. Cuando la gente dice “no se comunica bien” lo que muchas veces hay es un traspaso analítico de la política y la gestión a los aspectos específicos de la comunicación. Lo que quiero decir con esto es que la comunicación no puede sustituir ni el papel de la política ni el papel de la gestión y, por tanto, que la comunicación no puede revertir –por lo menos de una forma sostenida y verosímil– lo que no puede revertir un mala gestión o definiciones políticas desacertadas. En todo caso se pueden producir destellos de marketing pero no puede haber una comunicación “exitosa” (aunque ahí me meto en otro berenjenal que habría que problematizar), porque de la misma manera que una mala comunicación puede deteriorar aún más una mala gestión, no necesariamente una buena comunicación es capaz de revertir, a nivel de la opinión pública, una mala gestión. 

    Hay que decir que hay mucha fantasía con esto de “la comunicación” y muchas veces, cuando se empieza a hacer agua políticamente o a nivel de la gestión, se quiere solucionar con la comunicación lo que no se pudo solucionar en esos otros planos, y eso es un espejismo. Quizás lo que sí puede hacer la comunicación frente a una mala gestión es advertir o blindar de cometer errores peores, pero no puede sustituir los malos pasos, porque entre otras cosas, uno de los principios más importantes de la comunicación política es que se tiene que parecer bastante a la realidad que vos querés comunicar. Si no se termina transformando en una caricatura, en un gesto de marketing, cuando en lo que tenemos que pensar –y esto da para una conversación aparte– es en ciudadanas y ciudadanos que necesitan información de calidad para tomar decisiones y ser personas plenas, y no en meros consumidores de oferta electoral. Es discutible también porque obviamente los ciudadanos nos hemos vuelto consumidores de la política en el sentido más mercantil pero hay un componente ciudadano que tiene que ver con los derechos y con las subjetividades que se sigue distanciando de las cuestiones estrictamente comerciales. En todo caso, quienes nos dedicamos a la comunicación lo que podemos hacer es dar pautas y pistas, poner sobre la mesa otros aspectos a tener en cuenta y, sobre todo, participar de las discusiones de fondo para poder hacer algo de todo esto. 

    Si tenés buenas definiciones políticas y de rumbo y tenés un buen planteo estratégico, la comunicación puede jugar un papel hiperrelevante.  

    Hay un tema sobre el que todo el mundo habla, sea o no del ámbito de la comunicación, que es sobre “la construcción del relato”. Este es un concepto importante y muy útil para resumir un montón de cosas, pero es un concepto que también se ha vaciado mucho y se usa con significados y sentido muy distintos e incluso equívocos. Por ejemplo, en los períodos de gobierno del Frente Amplio mucha gente de izquierda criticó la comunicación política que se llevó adelante y llegó a esgrimirse como una de las razones de la pérdida del gobierno bajo el enunciado “la gente no se enteró de lo que hacíamos”, y creo que ahí hay varios enunciados falsos. En primer lugar, creo que cuando se dice esto hay una hiperinflación de lo que la comunicación puede explicar acerca de comportamientos humanos complejos que tienen que ver con qué cosas pongo en mi menú para decidir lo que decido y para armar mis ideas y juicios sobre las cosas.

    En segundo lugar, creo que otra opinión habitual es pensar que comunicar bien es atosigar con información y estoy convencida que ahí anida un error, otra falacia. Hay mucho escrito de por qué pensar eso es por lo menos una verdad a medias. No necesariamente un mayor flujo de información garantiza que las personas recepcionemos o procesemos lo que se nos quiere contar. Hay un volumen tan impresionante de información circulando sobre los más diversos temas que pensar que las personas estamos allí, como en un juego de estatuas, ajenas al ametrallamiento constante de estímulos y que nos activamos cuando recibimos “el mensaje” (ese que yo como ejecutor de la comunicación quiero dar) es de un simplismo insostenible. Me parece que pararse ahí es presumir de que la gente va a pensar en función de lo que yo le diga y que componentes de su vida, de su trayecto vital, intereses y prejuicios no juegan a la hora de formar opinión. La cuestión de construir un relato, de transmitir un conjunto de ideas generales, no tiene que ver con la sumatoria de información. Creo que la construcción de un relato es otra cosa: es construir cuatro o cinco ideas básicas que tienen que ver con un modelo político y con la filosofía, con la ideología y con la forma en cómo vas a implementar algunas cosas centrales de la política. Un relato es como un gran paraguas. Un relato político no tiene un nivel de detalle sobre cada una de las políticas sectoriales, se arma en base a tres o cuatro ideas fuerza que engloban una visión de país y del mundo, que deben ser claras respecto de en quién estás pensando cuando hacés política y en “dos o tres” decisiones que vas a tomar frente a las disyuntivas más sustantivas que presenta la política. Ese es el relato político. Las dos o tres grandes ideas acompañadas de otros ingredientes muy importantes como la mística, un humor, un estado del alma colectivo y de un sistema de valores que te interesa promover, que también es una cosa de la que la derecha se ha apropiado y que la izquierda ha tenido mucho prejuicio en abordar. 

    En eso la batalla la ha ganado esa máxima tan conservadora de “se han perdido los valores” cuando en realidad la visión de izquierda perfectamente podría capitalizar haber promovido algunos valores como la no violencia, el respeto a los derechos de las personas, de la diversidad, los valores de la solidaridad y de lo colectivo. El discurso sobre los valores siempre ha estado muy asociado a la narrativa conservadora, también a la visión de la izquierda conservadora –que obviamente existe– pero creo que en la construcción de un relato esa dimensión tiene que estar (mejor dicho, está) aunque sea por ausencia. Ahí se te abre otra nueva cuestión, y es que para “hacerte” de esas cosas la comunicación y la política tienen que estar en la misma conversación y eso debe estar en diálogo estrecho y permanente con la gente, la de a pie. Si eso no ocurre, el relato puede estar “muy bien construido técnicamente” pero es muy probable que la gente no tenga ningún grado de identificación con eso. 

    Es un ejercicio precioso pensar en estas cosas, porque hablar de relato político te exige pensar en cuestiones profundas de la política y también te exige pensar mucho en las palabras, en los conceptos, en el sentido de lo que se dice y el calado político de lo discursivo, en los sistemas de expectativas, en la construcción de subjetividades, en el valor de la política como herramienta emancipadora.  

    Volviendo a la palabra (relato), hay como oleadas conceptuales; por ejemplo, en los últimos tiempos se habla mucho de empatía. Esto ya venía, pero se disparó en la pandemia. Ya sabemos, la empatía trata de ponerse en el lugar del otro y suena muy bien, pero me gusta pensar lo siguiente: cuando hablamos de esto, por ejemplo de empatía, ¿de qué estamos dejando de hablar? Estamos dejando de usar otras palabras, en este caso, por ejemplo de solidaridad, y esto tiene sentidos distintos pero también configuran cuestiones distintas. La solidaridad está mucho más vinculada como principio y como valor a las cuestiones que tienen que ver con la justicia, y la empatía está mucho más vinculada a las cuestiones de las decisiones personales.

    Entonces, el conglomerado de conceptos que aparecen y que han permeado las narrativas, hacen que también las conversaciones públicas y políticas empiecen a estar colonizadas por determinados conceptos y que otros conceptos se manden al trastero. Algunos se ponen en desuso, otros se dejan en espera y a otros se les empieza a atacar por molestos. 

    Pensemos en palabras como imperialismo y colonización, aparecen como conceptos viejos –y seguro que esas palabras que definían una realidad hoy están necesitando de otras explicaciones o que haya que enriquecer las interpretaciones buscando nuevas palabras– pero eso no quiere decir que las cuestiones centrales que definían ese concepto hayan desaparecido. No nombrar o denostar un concepto obtura una realidad y también una posibilidad. Y de todas estas cosas se debería hablar cuando hablamos de la construcción de un relato político.

    Después, para que un relato se consolide y pueda ser “apropiado” por los distintos sectores sociales, además de su verosimilitud, tienen que aparecer narrativas particulares sobre distintas cosas: si es desde el Estado debería surgir desde las políticas sectoriales, y si es desde un partido político debería surgir del programa electoral o del programa de gobierno. Antes usamos la metáfora del paraguas, pero un paraguas no se abre si no tiene muchos rayos que lo sostengan, que le den soporte. Esas narrativas son los rayos del relato general.

    Esto que estoy diciendo no ocurre por generación espontánea, hay que definirlo y construirlo. Para eso es necesario conocer el proyecto político y sus lineamientos, las definiciones, hacia dónde se quiere ir, cuáles son los problemas, las mayores debilidades y cómo se van a transmitir las debilidades. Eso es muy importante porque me parece un error pensar que la comunicación tiene que solo contar. Por supuesto que hay que transmitir logros, pero eso es tan importante como saber transmitir los problemas y las dificultades. A todos nos pasa que cuando entendemos, cuando tenemos elementos para saber por qué algo no sucede, nuestros juicios son distintos.

    A mi entender, esas son las cosas que quienes trabajan en comunicación política –no en marketing político, que es pariente pero no es lo mismo– tienen que pensar, remover, para que eso que se llama relato empiece a “aparecer”, como quien trabaja en fotografía y empieza a revelar. 

    ¿Qué debería hacer entonces un equipo de comunicación política? Creo que tiene que haber un buen revelado y tiene que mostrar una película y una foto. Estamos todos muy preocupados por la foto, por el impacto, pero quienes saben de fotografía saben que la foto también tiene un proceso, una composición, una luz, un encuadre, la foto no es solo resultado. Pero también hay que poder construir película, incluyendo todo aquel momento de la comunicación en el que aparentemente hay silencios pero en el que no paran de suceder cosas.

    Otro tema que me parece interesante vinculado a esto del relato es que se usa la idea de relato como una construcción mentirosa, mientras que los datos y la realidad son “la verdad”. Hace relativamente poco, aparecieron unas placas en las redes que decían relato VS datos. Bueno, eso entraña una discusión filosófica en sí misma que no abordaremos acá pero para bajarla a lo más concreto, diría que en realidad no hay relato si no hay datos y los datos son un relato. Esa dicotomía no existe, por lo menos en esos términos: poner al relato solo como una cuestión narrativa estéril que no tiene asidero en datos y construcción real es una equivocación. Es poner lo discursivo en el plano de “la mentira”, del engaño. Es un error conceptual y, por lo tanto, es un error político. Todos los relatos tienen una pretensión de verdad, el asunto es qué hace la política con eso.

    Hay otra cuestión que me parece fundamental: las capacidades diferenciales que tiene la izquierda y la derecha para hacer esto de lo que venimos hablando. Hay diferencias, muchas y sustantivas. 

    Una amiga me regaló un bolso hermoso que dice “son malos tiempos para los soñadores” y aunque me resista, hay algo de cierto. Son épocas de fuerte individualismo, la vida está colonizada por el mercado y no hay nada más individualista que la ideología mercantil, el relato de “salvate a ti mismo” está a la orden del día –tenés el bonus track de ser empático–. 

    La pandemia dio flor de empujón a todo eso y con ese telón de fondo es que la política busca decir lo que tiene para decir. Las narraciones políticas tienen poros grandes por donde se cuela ese espíritu de época. La comunicación que produce la derecha tiene mucha más afinidad con la época, y la izquierda va dando voleas a contrapié. Y me dirán “¿el huevo o la gallina?”. Las dos cosas, aunque parezca imposible.

    Otro punto al hilo de lo anterior es que la derecha es pragmática y resultadista y su comunicación es pragmática y resultadista. No le importa demasiado hacer el cuento largo, sin embargo, por la propia concepción de “lo político” la izquierda genera narrativas siempre parada en los procesos y en la construcción colectiva y eso exige un cuento largo. Es fácil darse cuenta que la época también es poco amable con los cuentos largos y procesa bulímicamente procesos cortos, resultados, información suelta. Ahí la derecha también tiene más posibilidades de estar en sintonía con los tiempos.

    Un tercer asunto es que las narrativas políticas están asociadas a la defensa de distintos intereses y el cómo construyo esa narrativa básicamente tiene que ver con qué intereses defiendo y, por tanto, a quiénes hablo y de qué manera. Esos públicos a los que le hablás y que sienten que defendés sus intereses van a ser los mejores aliados para reproducir el relato. Está claro que la narrativa que construye la derecha tiene socios potentes, con mayores posibilidades y oportunidades en todo sentido. Los contratos narrativos de la derecha son mucho más compactos, más rígidos y más permanentes y cuentan con un elemento diferencial: manejan la agenda de los grandes medios de comunicación. Por el contrario, si los intereses que defendés son los de los más débiles, desprotegidos y vulnerados, tus socios son potencialmente más, aunque eso no necesariamente se traduce en su capacidad de reproducir la “narrativa que los defiende”. Es como si el relato de izquierda se construyera con perifoneo, mientras el relato de la derecha se construye a partir de los intereses de las corporaciones, de los grandes medios y del mercado. 

    ¿Qué elementos se están utilizando para la construcción del relato o de la identidad de la y el ciudadano desde los diferentes espacios políticos y sociales?

    El gobierno está haciendo un gran despliegue de construcción de relato. Creo que en el primer tiempo el gobierno lo hizo muy bien. La pandemia le dio un leit motiv para su narración de los hechos. Al principio tuvo que recurrir bastante más a la idea de la herencia maldita, pero ni siquiera necesitaron mucho de eso porque como la realidad era tan dura, no tuvieron necesidad de enchastrar demasiado la cancha –aunque despuntaron el vicio con algunas denuncias que van cayendo por infundadas–, porque el gran mérito era timonear un barco en plena pandemia. Si bien en el sentido de la gestión y de la administración no querría estar en su piel porque pandemia y recesión económica son dos cuestiones difíciles, también hay que decir que hicieron cosas atroces –como el desmantelamiento de políticas dirigidas a poblaciones vulnerables– y sin embargo la evaluación pública no es mala. Es comprensible que frente a escenarios de crisis, de miedo y de sensación de que todo puede ser mucho peor, una gestión medianamente sobria se evalúe bien. Cuando las preocupaciones están más centradas en vivir o morir, obviamente otras cuestiones se desdibujan y en el sentido comunicacional eso fue claro. 

    Por otro lado, en el caso de la izquierda o, mejor dicho, del campo popular, entiendo que la mejor decisión –no sin titubeos de algunos dirigentes– que tomó el conglomerado social progresista fue haber definido juntar las firmas para el referéndum. Eso es un hito político que tiene que aquilatar el campo progresista para construir su propio relato. La épica que construyó la levantada de firmas es un punto muy importante. 

    Óscar Botinelli dijo que cuando las victorias o las derrotas no se leen bien, las derrotas pueden ser más derrotas y las victorias pueden ser espurias. Creo que, como siempre exige la política, hay que interpretar esa victoria para tener nuevos elementos para la práctica política y también para la comunicación.

    Lo interesante de este momento es que cada uno pueda alinearse frente a un objetivo concreto que ahora va a ser el referéndum –no como objetivo final pero sí como una oportuna escala– y los distintos actores pueden aportar desde sus perspectivas particulares. Sin canto coral no es posible. Esas son para mí las narrativas que soportan el relato común de que “este es un gobierno de derecha, que excluye y que defiende intereses que son antipopulares y que las medidas que tiene la Ley de Urgente Consideración (LUC) van en esa dirección”. Ese es un relato para construir. Después, aunque parezca simplificador, la narrativa de los que trabajan en la educación tendrá que ver con las cuestiones vinculadas a la educación; la narrativa que harán los que trabajan con los temas de seguridad será la de los temas de seguridad; la narrativa que hacen quienes trabajan con temas de adopción será las cuestiones que tienen que ver con la infancia, y así con los múltiples asuntos. 

    La idea básica que entiendo que una comunicación de izquierda debería transmitir es que detrás de este objetivo de derogación de la LUC, hay objetivos políticos mayores, que hay una trama amplia de sectores del campo popular que tienen en común el resultar perjudicados con medidas como las que componen la LUC y que tiene que haber muchas voces diciendo esto, desde sus lugares. Es una gran oportunidad política y también comunicacional y si la izquierda no sabe leer eso Uruguay va a tener otro período de gobierno a la derecha en el poder. Me parece que eso es lo que se está o se debería estar construyendo a nivel de relato. Debe haber gente haciéndolo. Después hay detalles y disquisiciones, pero básicamente es eso. 

    ¿Qué pasa con la polarización? 

    Es real que por lo menos electoralmente Uruguay se agrupa en, más menos, mitades, y esto es un dato más contundente a partir del surgimiento de la coalición multicolor, pero la realidad es bastante más compleja y tiene muchos matices para que la analicen los cientistas sociales que se dedican a eso. En el orden de cosas de las que veníamos hablando, puedo decirte que también en este terreno, así como hablamos de conceptos como “relato”, hay otras palabras que toman centralidad: con esto de la polarización hay una palabra que se está usando mucho, muy en boga, importada de la otra orilla, que es la palabra “grieta”. Es un concepto que han construido y catapultado fundamentalmente los medios y la comunicación política de derecha. Creo que hay que tener especial cuidado con reproducir palabras que aparentemente lo explican todo pero que en la práctica –también en la teoría– difuminan cualquier posibilidad interpretativa de los contextos políticos. 

    Cuando se dice que hay grieta, y se queda con ese concepto como un concepto totalizante y omni senso, en realidad está usando una coartada para no ir al tuétano y hablar de confrontación y contradicción de intereses. Si la grieta, si la polarización, es una forma de resumir conceptualmente la lucha de intereses me parece que flaco favor se le hace a la potencia que tiene la interpretación política de los hechos. Si se usa como síntesis de una dinámica de confrontación de intereses, es una forma de describirlo y punto. El problema es cuando los conceptos empiezan a usarse de forma tal que pretendiendo decirlo todo no explican nada y la polarización es un poco eso: si el país votó dos modelos de país tan diferentes efectivamente hay una polarización. Ahora, ¿efectivamente cada mitad está en las antípodas de la otra? No lo creo. De hecho para mi gusto, la izquierda uruguaya perdió mucho protagonismo y mucha posibilidad de construir un modelo con sello propio en la medida en que empezó a disputar la derecha y dejó de ser radicalmente antagónica con el modelo de derecha. En esa disputa por el centro, en esa disputa por “seamos lo más parecido a lo que la gente quiere”, la izquierda perdió pie narrativo. De todas maneras acá hay fenómenos muy complejos para analizar, porque el hecho de que muchos votantes del MPP hayan votado a Cabildo Abierto, supone todo un análisis. Uno puede hacer un análisis estrictamente económico o de clase, pero también hay un análisis en términos de cultura política, de narrativa política y de cómo la gente construimos a nuestros líderes que vale la pena hacer. 

    ¿Qué papel juegan los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales en la comunicación política, en la construcción del líder y en el afianzamiento del relato?

    Lo primero que te diría es que la importancia que tienen los medios en la construcción de la cultura política y el humor social es casi toda. 

    Cuando nos referimos a medios hablamos de narraciones que recibimos, de las cosas que deciden que veamos a través de las imágenes y de las cosas que no. No hay más que poner hoy un informativo –aunque hoy la gente recibe información por mil canales que no son los informativos– para darse cuenta de quiénes son los que hablan, cuántos minutos tienen de pantalla y quiénes no, quiénes no aparecen nunca. Todos tenemos un poco esa sensación de que lo que no aparece en los medios no existe. Lo que consumimos como información es producto de un montón de decisiones, que no están en un solo lugar, que afectan nuestra forma de ver y de entender las cosas. En realidad hay un flujo informativo que ni siquiera tenemos condiciones biológicas, cerebrales, de incorporar, entonces nos quedan algunas imágenes, destellos de algunas cosas, titulares, pero en profundidad conocemos poco, en algunos temas puede incluso que menos que antes. 

    El otro aspecto que me preguntabas es que las redes no son un gran diálogo como buscan presentarse, son generadoras de sentido común, tiradoras de carros. De hecho la gente que maneja profesionalmente las redes sabe que en realidad lo que sucede es que genera agenda y genera “noticia” que después los medios masivos van a replicar. Hay toda una cuestión sistémica mucho más compleja en la que cada uno hace la partecita que le toca pero todos contribuyen a esa gran confusión. Los medios afectan, construyen realidad, proyectan voces y acallan otras, construyen humor social. Lo medios en apariencia grandes reveladores, son una máquina de tapar cosas y de amplificar cosas vacuas en nombre de la nota de color, como el chancho que se estrelló contra una vidriera en un pueblo estadounidense que nadie conoce. Pero después el tiempo es tirano y los tiempos escasos para detenerse en temas profundos. Te dirán: aburre, no entretiene.

    Las redes sociales creo que son una gran plataforma para algunas cosas que están muy buenas, pero el tema es cuando eso empieza a sustituir a la acción colectiva y el encuentro con el otro. Creo que los movimientos sociales en su conjunto tienen que pensar muy bien su militancia en términos de estos nuevos tiempos. En mi opinión, por ahora, la construcción mano a mano, la corporalidad de la lucha, sigue siendo sustantiva. 

    ¿Qué desafíos crees que son necesarios abordar por parte de la izquierda en el campo de la comunicación política?
     
    Debería haber una conversación, un intercambio y un sinceramiento interno en el ámbito más estrecho de lo político partidario, que incorporara a muchos actores del campo popular, sobre la comunicación política. Cuando uno está tan desnorteado en un ámbito, como creo que estamos en el ámbito de la comunicación política desde la izquierda, se tiene que ir a los fundamentos de las cosas, y los fundamentos de las cosas es que volvamos a hablar, volvamos a intercambiar. 

    Otra cosa que me parece muy básica y que me resulta útil pensar así, en todos los órdenes de la vida, es que vamos a hablar para saber que cuando hablamos estamos hablando de lo mismo. Parece un trabalenguas pero eso también es construir relato. Construir relato es construir un lenguaje común. ¿Qué denominador básico común tenemos y compartimos para que todos salgamos abajo de esa bandera? Después pongamos los matices que queramos en nuestros grupos, pero sentémonos a hablar, que es casi como una ley primera.

    Recomienda un libro sobre este tema.

    Informar no es comunicar. Contra la ideología tecnológica, de Dominique Wolton.

    Ema Zelikovitch (Jerusalén, Israel) es graduada en Filosofía y máster en Liderazgo Democrático y Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente reside en Montevideo, donde se desempeña como comunicadora en la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración y en la Universidad de la República. Es periodista, productora y conductora radial en Radio Pedal. Actualmente cursa la Diplomatura en Comunicación Política en la Universidad Austral de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.
    Twitter: @EmaZel
     

  • 20


  • El afiche de Franklin

    The Pennsylvania Gazette fue uno de los diarios más importantes de Estados Unidos antes de la independencia del país del norte. Un año después de su fundación, en 1729, fue adquirido por Hugh Meredith y Benjamin Franklin, quien en el futuro sería considerado uno de los padres de la patria.

    The Pennsylvania Gazette fue uno de los diarios más importantes de Estados Unidos antes de la independencia del país del norte. Un año después de su fundación, en 1729, fue adquirido por Hugh Meredith y Benjamin Franklin, quien en el futuro sería considerado uno de los padres de la patria.

    Franklin escribió varios editoriales bajo seudónimo, pero también se le atribuye la creación de un afiche propagandístico que se publicó en 1754, con motivo de alentar la lucha independentista contra Inglaterra.

    El gráfico muestra una serpiente dividida en ocho partes, cada una de ellas con iniciales de regiones donde estaban enclavadas la mayoría de las colonias estadounidenses y un mensaje: JOIN, or DIE (únete o muere). La ilustración, que acompañaba un editorial que denunciaba el estado de desunión existente, jugó un rol fundamental en la campaña propagandística de la guerra de independencia.
     

  • 19


  • Los hijos de Sherezade

    La narración de historias se ha constituido en una herramienta sustancial de la comunicación política, tanto en las campañas electorales como en los gobiernos, partidos, movimientos y organizaciones.

    Por Marcel Lhermitte

    Cuenta la historia que el sultán Shariar, producto de que había encontrado a su esposa en brazos de uno de sus sirvientes, decidió castigar la infidelidad femenina de la forma más brutal que se le pudo ocurrir: asesinándolos y ordenándole a su visir que cada día le trajera una joven virgen, para casarse y degollarla en la misma noche. Hasta que un día llegó a su vida la hija mayor del visir, la bella Sherezade.

    Nuestra heroína se casó con el sultán y al llegar la primera noche comenzó a narrarle una historia. Poco antes del amanecer la joven interrumpió sus palabras y prometió continuar su relato al día siguiente. Fueron tan encantadoras las palabras, cargadas de emoción y plagadas de aventuras, que la semilla de la expectativa se plantó en Shariar. El sultán no podía matarla, era necesario seguir descubriendo este nuevo mundo que vivenciaba nítidamente a través de la palabra. 

    A lo largo de mil y una noches Sherezade se valió de sus encantos: el encanto de la voz, del tono, de los silencios y de la gestualidad; el encanto de la narración en su conjunto. De su relato dependía su vida, de sus palabras conseguir los objetivos que logró concretar casi tres años después.

    El final de esta historia dice que Sherezade sobrevivió al sultán, este no pudo asesinarla y por el contrario, la amó, tuvieron hijos y vivieron felices hasta el fin de sus días. Nuestra heroína persuadió a través de la palabra y del relato, la conducta asesina de Shariar.

    Este otrora maravilloso cuento persa, del siglo IX, se convierte en una historia espeluznante a los ojos de quienes nacimos más un milenio más tarde, ya que se trata de un hombre poderoso, asesino serial, feminicida, machista, que goza de impunidad y que, pese a ser reconocidos socialmente todos sus crímenes ni siquiera parece recaer sobre él una condena social, entre otras muchísimas lecturas que se pueden hacer al respecto.

    Pero Las mil y una noches es un excelente ejemplo para graficar la importancia que tiene el relato en nuestra vida y para entender también que cada narrativa tiene su tiempo y su lugar, que los mensajes siempre serán decodificados de forma diferente, de acuerdo a las características particulares de los receptores, de su cultura, sus saberes, idiosincrasias, etcétera.

    Desde que nacemos estamos sometidos a narrativas que nos marcan la vida y que nos dejan determinadas enseñanzas vinculadas a nuestra conducta particular y a nuestro rol en la comunidad que integramos. Muchas de ellas son configuradas con el objetivo de guiar nuestras acciones en sociedad.

    La política no es ajena a esto, por el contrario, la narración de historias se ha constituido en una herramienta sustancial de la comunicación política, tanto en las campañas electorales como en los gobiernos, partidos, movimientos, organizaciones, etcétera.

    “Un relato es una herramienta de comunicación estructurada en una secuencia de acontecimientos que apelan a nuestros sentidos y emociones. Al exponer un conflicto, revela una verdad que aporta sentido a nuestras vidas”, dice el profesor de storytelling Antonio Núñez, en su libro ¡Será mejor que lo cuentes!  

    La estructura del relato político tiene los mismos elementos que la del relato literario: un héroe y un enemigo; la presencia de amenazas latentes; una trama, que debemos presentar de acuerdo a los objetivos persuasivos que busquemos; un inicio, un nudo y un desenlace. También llegará a nuestros oídos y vista provisto de mitos, ritos, arquetipos, metáforas, parábolas, marcos, etc. que harán más fácil la decodificación del mensaje que nos quieren hacer llegar.

    Un capítulo aparte merecería la construcción del personaje político, del héroe. Respetando las características personales que el candidato o gobernante tenga, es habitual que se busque fortalecerlas desde la comunicación. Ejemplos claros de ello son mandatarios que tratan de mostrar cercanía, y desarrollan acciones donde podemos observarlos, a través de los medios o en redes sociales, en contacto directo con la gente, almorzando en restoranes de precios moderados, viajando en transportes colectivos, etc. En su momento tanto el expresidente argentino Mauricio Macri o el mandatario uruguayo Luis Lacalle Pou, entre otros, han usado este recurso. También hay políticos que construyen su personaje en base al éxito y el poder, como Donald Trump; el liderazgo y la fortaleza, Vladimir Putin; o el joven millennial y rebelde, Nayib Bukele.

    Tan importante como los héroes son los enemigos, que se constituyen en la principal causa por la que debemos unirnos para enfrentar el mal. Para graficarlo con casos concretos: los gobiernos chavistas así muestran a las administraciones estadounidenses; o los gobiernos anteriores de signo ideológico contrario para la gran mayoría de los actuales oficialismos latinoamericanos, resultan ser los depositarios de todos los males. 

    Desde los héroes, protagonistas principales de la historia, partirán gran parte de los mensajes que constituirán la narrativa de los gobiernos. Detrás de ellos estará trazada una planificación estratégica que buscará generar consensos en la población, pero fundamentalmente tratará de alcanzar los objetivos políticos trazados a través de técnicas de persuasión. 

    Pero el relato político deberá convivir en un espacio en donde confrontará con otros relatos diferentes, provenientes de emisores que promueven otras ideas, que representan otros valores y tienen otros objetivos. Uno prevalecerá sobre los demás y se instalará en la opinión pública, conquistando apoyos y votos. 

    Resultará vital entonces el contar con una estrategia si queremos alcanzar el éxito político, en campañas electorales o comunicación de gobierno, y que sobreviva nuestro relato. No en vano escribía el autor uruguayo Eduardo Galeano, en el texto Sherezade de su libro Mujeres, que “del miedo a morir nació la maestría de narrar”. 

    Marcel Lhermitte (Uruguay) es periodista, licenciado en Ciencias de la Comunicación y magíster en Comunicación Política y Gestión de Campañas Electorales. Ha sido consultor en campañas electorales en América Latina, el Caribe y Europa. Asesor de legisladores y gobiernos locales en Iberoamérica. Autor de los libros La Reestructura. La comunicación de gobierno en la primera presidencia de Tabaré Vázquez y La campaña del plebiscito de 1980. La victoria contra el miedo. Es columnista del semanario Voces de Uruguay, El Post Antillano de Puerto Rico, El Siglo de Guatemala, El Hurón de España y Nuestra República de Francia.
    Twitter: @MLhermitte
    Instagram: @marcel_lhermitte
     

  • 18


  • Amírola: “Si no marcas la conversación pública, alguien te la está marcando”

    En un mundo saturado de información donde la atención es un bien preciado cabe preguntarse qué rol cumple la comunicación política y si es concebible al margen de la implementación de políticas públicas, así como también quién establece las reglas del juego de la batalla ideológica y cultural.

    En un mundo saturado de información donde la atención es un bien preciado cabe preguntarse qué rol cumple la comunicación política y si es concebible al margen de la implementación de políticas públicas, así como también quién establece las reglas del juego de la batalla ideológica y cultural.

    Por Ema Zelikovitch

    Rodrigo Amírola es Licenciado en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Estudió el curso de Posgrado Sin Permiso en Análisis económico y filosófico-político del capitalismo contemporáneo en la Universidad de Barcelona. Impulsó Podemos desde los inicios y trabajó en la Secretaría Política desde la formación hasta Vistalegre II. Posteriormente, ha colaborado también en diversas campañas de En Comú Podem. Actualmente, trabaja en la Vicepresidencia Segunda y en el Ministerio de Trabajo del Gobierno de España.

    ¿Qué es la comunicación política gubernamental? 

    La comunicación política gubernamental no es una simple transmisión de datos, acciones o proyectos legislativos, sino que tiene que ver con un proceso de legitimación del propio gobierno, marcando límites entre lo bueno y lo malo, o, dicho de otra manera, el establecimiento de horizontes en base a valores, símbolos o mitos que los justifiquen. Por ejemplo, cuando un miembro de un ejecutivo habla a sus conciudadanos ofreciendo argumentos y tratándolos como adultos está transmitiendo a la vez una cierta idea de lo que tiene que ser la ciudadanía. Por poner un ejemplo más concreto, cuando Joe Biden afirma que “su país no lo construyó Wall Street, sino los sindicatos y la clase media” no está solo planteando una proposición fáctica, sino que está situando su gobierno en una determinada línea de legitimidad y, al mismo tiempo, justificando sus políticas actuales en base al imaginario del New Deal y Roosevelt. 

    ¿Cuál es la importancia de la comunicación política para un gobierno?

    La comunicación política para un gobierno es fundamental. Es difícil exagerar su importancia, aunque en los últimos tiempos vemos una cierta hiperinflación de la comunicación en la política. Ambas parecen confundirse en algunos casos por parte de sus protagonistas y en otros por sus críticos. En todo caso, es evidente que la comunicación gubernamental no puede pensarse en el vacío, sino en un determinado contexto social y político. 
    En el caso español, al formar parte de un gobierno de coalición (Unidas Podemos y Partido Socialista Obrero Español), que cuenta con dos fuerzas políticas de peso desigual, tenemos una tensión: por un lado, existen dificultades no solo para desarrollar nuestro programa electoral, sino el propio acuerdo de coalición. Los avances se producen, pero no al ritmo, ni con la profundidad que en muchos casos nos gustaría. Al mismo tiempo, formar parte del gobierno nos permite y, en cierto sentido, nos obliga a comunicar como tal. 
    Por un lado, desde el gobierno no es posible priorizar siempre el conflicto sobre el consenso. De hecho, es más bien al revés: hay una cierta preponderancia del acuerdo sobre los disensos, de lo común sobre lo particular. Si no, ¿cuál sería el sentido de ese proyecto común? Por otro lado, no es inteligente renunciar al lugar de enunciación del gobierno en su conjunto. Primero, porque desde ahí te proyectas como una fuerza que tiene capacidad de gobierno; segundo, porque remarcas el sentido de tu presencia en él. Muchas veces tenemos la tentación de petrificarnos en nuestro lugar de enunciación, en lo que ya somos de hecho. Sería un error conformarse con el papel de Pepito Grillo, que hace que la parte mayoritaria se mueva. Además, nuestra base social muy mayoritariamente es partidaria de este gobierno de coalición y nos evaluará para bien o para mal, como un actor fundamental que lo ha conformado y le ha garantizado estabilidad. 
    Durante la pandemia, hemos visto hasta qué punto lo público y los trabajos esenciales eran vitales en nuestras sociedades. A través de la comunicación también se ha puesto de manifiesto y se ha ido construyendo una narrativa que, rescatando materiales antiguos, pone en jaque la visión neoliberal de la sociedad y la economía. Ahora, una vez estamos en el principio del fin de la pandemia con un proceso de vacunación muy avanzado, el gobierno tiene la oportunidad de seguir hilando ese nuevo discurso sobre la centralidad de lo público. Que el Estado democrático esté recuperando su papel protagonista en el imaginario popular es el primer paso para que pueda ampliar su capacidad de intervención en la realidad y de garantizar derechos a la ciudadanía. 

    ¿Quién está marcando la conversación pública en España? 

    En España, como en otros países de Europa, se observa ese fenómeno por el cual la narrativa hegemónica neoliberal de las últimas décadas se estuviese resquebrajando, hasta el punto de que las derechas políticas se han quedado sin un proyecto de país claro sobre todo en lo que se refiere a la dimensión económica. Pero, al mismo tiempo, el gobierno ha tenido dificultades para marcar la conversación pública en el día a día. No es un dato menor que el desgaste del Ejecutivo central producido por las medidas de restricciones por la pandemia ha generado diversos malestares sociales que parecen estar alimentando una ola reaccionaria. Además de la falta de previsión y anticipación por momentos, esta ola reaccionaria y una cierta habilidad de las derechas para seleccionar algunas batallas culturales, están poniéndoselo difícil al gobierno. 
    Si no marcas tu conversación pública, alguien te la está marcando. El gobierno tiene que recuperar la iniciativa política y comunicativa para romper esa dinámica reaccionaria. No es suficiente vivir en el día a día y proyectar un futuro deseable para el 2050. Es necesaria una acción más decidida y establecer cuáles son los pasos necesarios hasta llegar a ese proyecto de país deseado.  
    Por ejemplo: en los últimos meses en España se ha puesto en el centro del debate el aumento del precio de la electricidad y, en concreto, sus efectos en la factura de la luz. El gobierno, que tenía como objetivo bajar la factura de la luz, se encontró desprovisto de un plan claro para bajarla. Ha ido todo el rato como a remolque de este hecho y de la oposición. Varias semanas más tarde ha reaccionado con la bajada del 21% al 10% y también con medidas legislativas para abordar la reducción de los beneficios caídos del cielo de las grandes eléctricas. Incluso tomando medidas de peso, al haber reaccionado tarde, ha sido visto por la opinión pública como un parche. 
    La comunicación no es una varita mágica, es una herramienta que va de la mano de la capacidad de anticipación a los problemas y de la aplicación de políticas públicas. No se puede pensar por separado. 

    ¿Qué pasa con el relato del progresismo cuando hay del otro lado una reacción (la derecha)? 

    Se está utilizando mucho en los medios de comunicación españoles el término “polarización” para referirse a la tensión y conflicto que habría entre diferentes actores políticos. Este denota cierta neutralidad. Es un término que se puede aplicar a cualquier fuerza política independientemente de sus creencias e ideas, o su trayectoria. Me parece que es una pésima caracterización de lo que estamos viviendo en los últimos tiempos. Vivimos en un tiempo con una extrema derecha creciente que es la mayor amenaza a la democracia y a la convivencia. 
    La extrema derecha está tratando de movilizar el odio con sus mensajes, en muchos casos, adaptados a las redes sociales y a nuevos formatos para gente más joven. Movilizar el odio en situaciones extremas emocional o materialmente. Por ejemplo, la extrema derecha y los negacionistas hicieron circular muchos audios vía WhatsApp y otras redes sociales de supuestos médicos o enfermeros que decían que el coronavirus no existía. Todo tipo de teorías de la conspiración y bulos crecen entre la incertidumbre y el miedo, cuando la gente no sabe muy bien qué pensar, ni tiene referentes sociales sólidos. Creo que el progresismo no debe pensar que son armas o una especie de tecnología neutra que se puede utilizar en una dirección u otra. Evidentemente, hay que dar la batalla en los nuevos formatos, pero no el uso de propaganda de utilización de la mentira y movilización del odio. El progresismo tiene que utilizar otras herramientas y tratar de movilizar afectos contrarios, en el sentido de generar esperanza, posibilidad de confiar, de recuperar cierto sentido comunitario y transmitir tranquilidad y sosiego. Todo ello no solo a nivel comunicativo sino a nivel de política pública, de intervención del Estado y de intervención social o comunitaria. En buena medida, vemos que la extrema derecha crece en ese contexto de falta de estructuras intermedias, indiferencia social y odio. 

    ¿Hay explícitamente un trabajo de reversión, modificación o conversión del relato político gubernamental que trate de incluir una perspectiva de género?

    No hay un plan de laboratorio del gobierno, pero ha ido cayendo por su propio peso. Este hecho tiene que ver con tendencias sociales profundas: por una parte, la ola feminista que ha habido en España durante los últimos años, que se materializó en dos huelgas feministas del 8M y un gigante movimiento con un componente fuertemente intergeneracional. Por otra, las mujeres han ido ocupando cada vez más espacios en el ámbito del trabajo, la sociedad y también la política. Además, ese cambio a nivel social, en mi opinión, nos empuja desde el progresismo a ver la presencia de mujeres en primera línea de la política no solo como una cuestión de justicia y sentido común, sino como una excelente oportunidad. La tranquilidad, el sosiego y el cuidado son atributos que están más asociados a las mujeres y, por lo tanto, a liderazgos femeninos. Algo de eso ya hubo en el ciclo 2015, en las ciudades del cambio, en concreto, protagonizado por Manuela Carmena y Ada Colau, respectivamente en Madrid y Barcelona. Estoy convencido que más pronto que tarde veremos en España por primera vez una candidata mujer a la presidencia. 
    Tenemos que pensar cuál es el papel de la figura materna en el universo simbólico de nuestra sociedad y, en particular, de la base social del progresismo. La madre es quien cuida y protege ante la adversidad. En un momento de fuerte incertidumbre y de expansión del miedo, un determinado tipo de mujer, profesional, que sabe de los suyos y que es capaz de transmitir preocupación y cuidado puede tener un brutal potencial como catalizador de energía social. No solo por lo dicho anteriormente, sino porque además ofrece un modelo a la mitad de la población, que hasta ahora había carecido de él. 

    ¿Cuáles son los lugares y las formas, puntuales y concretas, con las que ahora se insertan en la sociedad ciertas líneas ideológicas?

    Aquí me preocupa caer en una cierta fascinación por lo nuevo. Es evidente que hay no solo toda una serie de nuevos canales de comunicación, sino también de dispositivos, como los videojuegos o Twitch, que socializan a la gente más joven. Todos ellos están llenos de ideología y, a pesar del desigual terreno en el que se juega, los progresistas estamos obligados a competir con sus reglas. No solo porque ahí se están construyendo visiones del mundo y la sociedad desde edades tempranas, sino porque, de alguna manera, son espacios que van más allá de los espacios tradicionales de socialización. Por otra parte, la televisión sigue siendo una herramienta fundamental al constituir la visión del mundo de la mayoría de la gente en el día a día. Además de avanzar en la construcción de una esfera pública alternativa con nuestros propios medios de comunicación y difusión, y de generación de pensamiento, tenemos que ser capaces de transmitir mensajes de maneras efectivas en el territorio del adversario.

    Recomienda un libro sobre este tema.

    Si me lo permites, voy a recomendar dos: un clásico de Georg Lakoff, Política y moral: cómo piensan progresistas y conservadores y Los comerciantes de atención, un libro que explica cómo nuestra atención se ha convertido en un producto altamente cotizado por los grandes negocios de Occidente y que ello no tiene solo que ver con innovaciones tecnológicas de última hora. En este libro Tim Wu nos cuenta la historia del terreno de juego al que nos enfrentamos en el mundo de la comunicación política. Los dos libros están editados por la imprescindible editorial Capitán Swing, cuyo catálogo es excepcional y aporta materiales muy productivos para la esfera pública alternativa que deberíamos intentar construir. 

     

    Ema Zelikovitch (Jerusalén, Israel) es graduada en Filosofía y Máster en Liderazgo Democrático y Comunicación Política por la Universidad Complutense de Madrid, España. Actualmente reside en Montevideo, donde se desempeña como comunicadora en la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración y en la Universidad de la República. Es periodista, productora y conductora radial en Radio Pedal. Actualmente cursa la Diplomatura en Comunicación Política en la Universidad Austral de la Provincia de Buenos Aires, Argentina.
    Twitter: @EmaZel
     

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  • Convocatoria de trabajos estudiantiles

    Hasta el 22 de noviembre está abierta la convocatoria de Relato para presentar trabajos elaborados por estudiantes de Comunicación Política, Ciencias de la Comunicación, Ciencia Política, Periodismo, Ciencias Sociales, Humanas o carreras afines que se dicten en Iberoamérica.

    Hasta el 22 de noviembre está abierta la convocatoria de Relato para presentar trabajos elaborados por estudiantes de Comunicación Política, Ciencias de la Comunicación, Ciencia Política, Periodismo, Ciencias Sociales, Humanas o carreras afines que se dicten en Iberoamérica.

    Los textos seleccionados serán publicados en la sección Relato en el Aula, en la segunda edición de nuestra revista que se presentará en el mes de diciembre de este 2021.

    Desde Relato nos hemos marcado el objetivo de promover el conocimiento y dar a conocer experiencias de campo que contribuyan a la formación en comunicación política, por tal motivo es que dedicamos un espacio exclusivo para los estudiantes, ya que consideramos que también en las aulas se elaboran contenidos que son muy valiosos para todos los que abrazamos esta profesión.

    Convocamos a estudiantes a publicar trabajos monográficos, resúmenes de tesis o investigaciones que hayan sido realizadas en instituciones educativas. 

    Los textos, que serán evaluados por el Consejo Editorial de Relato, deben ser inéditos, no podrán tener una extensión superior a los cuatro mil caracteres con espacios, deberán tener un título inferior a 75 caracteres con espacios y ser de propiedad de quien lo suscriba, quien lo cederá a Relato para su publicación. Se deberá anexar además una fotografía de él o los autores acompañado de un perfil biográfico de unos 300 caracteres con espacios aproximadamente y de un correo electrónico o redes sociales a través de las cuales los lectores puedan comunicarse con el autor. Se deberá consignar en qué centro educativo se presentó la investigación, en qué carrera, materia, el año de realización. 

    Los materiales se recibirán a través del correo electrónico revista@relatocompol.com en formato Word, acompañados de los datos que solicitamos en la ficha que señalamos a continuación: 

    Ficha 
    Nombre y apellido: 
    Centro de Estudio: 
    Carrera: 
    Materia: 
    Título del texto: 
    Año de presentación: 
    País y ciudad: 
    Correo electrónico del autor:

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  • Naturaleza jurídica de las monedas digitales y tokens

    En este artículo nos proponemos buscar alguna línea de pensamiento en orden a establecer o por lo menos intentarlo, qué cosa es desde un punto de vista jurídico un bitcoin o un tokens, es decir cuál es su naturaleza jurídica.

    Por Ruben R. Morcecian 

    En este artículo nos proponemos buscar alguna línea de pensamiento en orden a establecer o por lo menos intentarlo, qué cosa es desde un punto de vista jurídico un bitcoin o un tokens, es decir cuál es su naturaleza jurídica.

    Dicha labor no es un asunto baladí ni insustancial, por el contrario, son muchos los efectos y problemas jurídicos que se pueden derivar de la creación, utilización y trasferencia de dichas cosas y empezar a encorsetar el fenómeno dentro de una categoría jurídica es una labor impostergable. 

    El uso de las tecnologías como medio de transformación de los servicios financieros y de los medios de pagos o cancelación de obligaciones o, por qué no, como medio de reserva de valor, se viene dando paulatinamente desde hace ya varios años, pero su utilización explotó en la pandemia y la postpandemia, ello quizás como consecuencia de un fenómeno mayor que fue la digitalización de la vida: educación, trabajo, servicios, comunicación, compras y pagos, todo se hizo digital y lo digital irrumpió casi con fuerza y sin pedir permiso en las vidas de los ciudadanos, los cuales podían estar o no preparados, pero eso es otra historia que no se vincula con el tema en análisis (¿o sí? ¿Qué sucede con el sujeto poco avezado que se ve envuelto en negocios digitales aun sin quererlo?). 

    La actividad bancaria, financiera y comercial siempre se desarrolló en un entorno de atención presencial, personalizada y con alto grado de materialidad de las relaciones, de la documentación, de los pagos y en definitiva de la información. En este nuevo escenario, producto de la situación de salud pública conocida, las entidades financieras han tenido que diseñar alternativas y canales de comunicación electrónicos que impusieron a sus clientes para el desarrollo de las relaciones con la institución. Todo un entorno de atención despersonalizada, con información contractual y control de la misma, desmaterializado y por ello altamente difuminado. 

    En este escenario aparecen con mucha fuerza las billeteras electrónicas, las fintech, las aplicaciones de pagos y transferencias de dinero, muchas de ellas de las propias entidades bancarias pero otras de prestadores no bancarios. 

    También tomó más fuerza un sistema o cosa o bien o valor, denominado monedas digitales. La más famosa de ellas, el bitcoin, es la moneda digital que en pocos años pasó de valer muy pocos dólares a miles de dólares. Y más aún, la tecnología blokchain en la que se basa el bitcoin, tiene el potencial de cobijar muchos más desarrollos, y de hecho se han desarrollado decenas de monedas digitales y otros instrumentos como los tokens, instrumentos fundamentales para la utilización de las diversas formas de pagos por aplicaciones u otras plataformas. 

    Delimitación y contornos de la investigación 

    La actividad financiera y bancaria, por la función que desempeña en la economía y en el ámbito social, ha sido siempre merecedora de especial atención y regulación. 

    Dice Garrigues1 que el Derecho Bancario se presenta en un doble aspecto: normas que afectan a la institución bancaria y normas que afectan a la actividad misma que el banco desarrolla. Al primer aspecto, regido predominantemente por normas de derecho público administrativo, corresponde el estudio del concepto jurídico de banco y el ejercicio de la profesión de banquero2. El segundo aspecto, regido en su mayor parte por normas de derecho privado, se refiere a las operaciones bancarias traducidas en contratos entre el banco y sus clientes.

    El carácter de intermediación en el dinero público, hizo que esas regulaciones vayan desde el derecho bancario administrativo hacia el derecho bancario contractual, con especial incidencia en la contratación con consumidores, realidad esta que llevó a sostener que existe un derecho bancario institucional y un derecho bancario contractual3, disciplinas que si bien reconocen distintos planos de regulación, se complementan bajo la común denominación de derecho bancario. 

    Así la bancaria contemporánea se encuentra fiscalizada por organismos públicos con competencia administrativa, en Argentina el Banco Central es el organismo encargado exclusivamente de regular la política monetaria y por tanto actúa como órgano de contralor de todas las actividades bancarias y financieras. 

    En este marco, la moneda en Argentina solo puede ser acuñada por el Estado, conforme la Constitución Nacional, en el artículo 75 inciso 11 (ex 67 inc. 10) establece que: Corresponde al Congreso: ...Hacer sellar moneda, fijar su valor, y a su vez es el Banco Oficial quien tiene a su cargo la regulación de la emisión de dicha moneda. 

    Ese derecho bancario administrativo regulatorio de la actividad resulta de obligada consideración en el tema en tratamiento porque de él se desprende quién regula el sistema monetario y cómo y de qué formas se regulan los mecanimos de intermediación de dinero, de adquisición y venta de valores negociables y los medios de pagos, y precisamente los instrumentos digitales por ahora escapan a esa regulación monetaria y de la actividad.

    Ahora bien, siendo que estos bienes o instrumentos digitales no se encuentran regulados, ¿cuál es el motivo de su éxito? En materia monetaria y financiera un elemento fundamental es el referido a la buena fe y la confianza recíproca que debe existir entre los contratantes.

    Naturalmente que todos los contratos están regidos por el principio de la buena fe, se encuentren o no normados en el derecho positivo respectivo: pero es indudable, como lo señala Garrigues, que conforme a los usos “el contrato bancario sea, en mayor medida que ningún otro, un contrato de buena fe, basado en la recíproca confianza”4, señalando además que ello obliga a los bancos a conducirse con la máxima diligencia y con exquisita buena fe. Y decimos que todo cuanto se pueda decir de los bancos es aplicable a otros sistemas de intermediación de dinero o de pagos. 

    La confianza hace al correcto funcionamiento del sistema financiero del país, constituyéndose en la piedra angular sobre la que se fundamentan los institutos de este derecho bancario y cuya pérdida ha implicado tantos desvelos a la autoridad de contralor, en búsqueda de su restauración5. Y precisamente los instrumentos objeto de este estudio, cimentan su éxito y su valor en la confinza que el usuario deposita en ellos, confianza en un sistema que permite representar valor en un conjunto de datos y algoritmos que conforman una blokchain y partir de ella el desarrollo de los instrumentos, es decir que esa confianza difiere de la depositada en el sistema bancario por cuanto este cuenta con una regulación y control estatal que marcan el pulso a esa confianza, todo lo cual no existe en los entornos digitales referidos, no obstante, lo cual el usuario, como ya se dijo, confía en el sistema y es esa confianza lo que los ha elevado a la categoría de instrumentos de valor de alta consideración.

    En el mercado financiero bancarizado o fuera de él, coexisten estos instrumentos digitales llamados tokens y las monedas digitales o criptoactivos, pero por lo acotado de este trabajo, es necesario delimitar el contenido de la investigación, por lo que no abordaremos cuestiones técnicas telemáticas o criptográficas, sino que someramente distinguiremos los conceptos para abocarnos a su posible encuadre jurídico.

    Tokens y criptomonedas. Naturaleza Jurídica 

    Sin entrar en conceptos técnicos específicos, podríamos decir que un tokens es una ficha u objeto digital que representa un activo, derecho o un crédito y que existe como anotación digital en una base de datos o cuenta dentro del complejo sistema de blokchain, resultando su titularidad de la referencia registral digital.

    Hoy se afirma que cualquier derecho puede ser incorporado y representado en medios digitales, sea dinero, derechos sobre mercaderías o derechos sobre inmuebles, todo puede ser representado en blokchain y en un tokens. 

    A su vez una moneda digital constituye un sistema encadenado de códigos de algoritmos a partir de su generación mediante la utilización de programas que se incorporan digitalmente a partir de los usuarios del sistema, que son llamados “mineros”, quienes utilizando sofisticados equipos informáticos resuelven problemas criptográficos que posibilitan la confirmación de las transacciones que se realizan en la red (y a partir de ahí cualquiera puede obtener bitcoins) de modo tal que cuanto más se trabaja como minero más problemas se podrán resolver y más chances de obtener bitcoins hay. Igual técnica utilizan otras monedas digitales.

    Podríamos decir que estos objetos o sistemas, en realidad son cosas por cuanto son susceptibles de apropiación, pueden transmitirse, y además reconocen un valor, pero nos parece muy acertada la definición que de bitcoin da el grupo de estudios de Abanlex, es una definición que según ellos mismos dicen es fruto de un trabajo conjunto de Alberto Gómez Toribio (informático), Ignacio Gomá Lanzón (notario) y Pablo Fernández Burgueño (abogado): “Un bitcoin es un bien patrimonial inmaterial ‘documento electrónico’, objeto de derecho real, en forma de unidad de cuenta, definida mediante la tecnología informática y criptográfica denominada ‘Bitcoin’, que permite ser utilizada como contraprestación en transacciones de todo tipo. Dichas unidades de cuenta son irrepetibles, no son susceptibles de copia y no necesitan intermediarios para su uso y disposición. Esas unidades de cuenta son de naturaleza virtual y se gestionan mediante procedimientos informáticos y a través de ciertas claves públicas y privadas, que permiten la transmisión de dichos bitcoins entre cuentas abiertas”. 

    También se lo ha definido como como un bien patrimonial, privado, incorporal, digital, en forma de unidad de cuenta y creado mediante un sistema informático utilizado como medida común de valor por acuerdo de los usuarios del sistema. 

    En Argentina la Unidad de Información Financiera (UIF) definió a la “moneda virtual” en la Resolución UIF 300/2014 que la refiere como la representación digital de valor que puede ser objeto de comercio digital y cuyas funciones son la de constituir un medio de intercambio, y/o una unidad de cuenta, y/o una reserva de valor, pero que no tienen curso legal, ni se emiten, ni se encuentran garantizadas por ningún país o jurisdicción.

    No hay duda que para la legislación argentina un bitcoin o un token son bienes. En efecto, el art. 16 del CCCN establece que los derechos recaen sobre bienes susceptibles de valor económico y que los bienes materiales se llaman cosas y que las disposiciones sobre cosas se aplican a la energía y a las fuerzas naturales susceptibles de ser puestas al servicio del hombre, de donde sin mucho esfuerzo podemos concluir que estos procesos digitales que conforman un conjunto de códigos son bienes de valor económico y pueden entonces aplicárseles las disposiciones sobre las cosas.

    Si es así entonces los tokens y las llamadas monedas digitales son cosas muebles, consumibles, representan un valor, pueden ser divisibles y son cosas que están en comercio (el art. 234 no las incluye como fuera del comercio). 

    Claramente no son moneda , tanto por la clara norma constitucional hasta las propias reglamentaciones y leyes que rigen la actividad del Banco Central Argentino, ello por cuanto el token o la moneda digital (un bitcoin por ejemplo) no son emitidos por el Estado y por más que pueda argumentarse su masividad en las operaciones o en la aceptación pública, el hecho que solo el Estado nacional puede acuñar moneda obtura cualquier intento de asimilar el valor digital a una moneda, a no ser, claro está, que se convoque una asamblea constituyente y se reforme la Constitución o bien el propio Banco Central desarrolle su propia moneda digital.

    ¿Qué es entonces un activo digital de estas características? Pues se ha dicho que es un valor, que son anotaciones, que son meros problemas matemáticos que conforman un sistema, pero todos esos conceptos denotan el fenómeno pero no lo encuadran en una categoría jurídica.
    Por ello nuestra posición consiste en que a partir de la condición de cosa o bien de estos instrumentos o sistemas, y poniendo el acento en tres aspectos que definirían su encuadramiento, esto es: 1) la incorporación de un valor; 2) su transmisibilidad y 3) su comercialización, es claro que la única figura legal actual bajo la que pueden funcionar estos instrumentos es la del título valor impropio. 

    Como anotación electrónica el activo digital puede asimilarse la registración de un título valor, de mismo modo por su transmisibilidad. Ahora bien, sabido es que los títulos valores se transmiten por las reglas del endoso o de la cesión ordinaria, y que todo título valor reconoce a su portador un derecho autónomo. ¿Abastecen estos ítems un token o un bitcoin? Ciertamente que no, pero sí lo hacen respecto del título valor impropio (art. 1835 CCCN), es decir aquellos documentos que permiten identificar a quien tiene derecho a exigir la prestación que representan y que pueden circular sin la observancia de las reglas de la cesión. Tal creemos que es el funcionamiento de estos activos digitales, son anotaciones digitales en registros digitales que incorporan valor, que permiten identificar a quien tiene el derecho sobre ellos precisamente por efecto de cada registración en la blokchain y que pueden transmitirse sin observar las reglas de la cesión.

    Garrigues, Joaquín, Contratos bancarios, segunda edición, Madrid, 1965, página 4.
    2 Nuestra C.S.N. ha resuelto que las relaciones entre el Banco Central y las entidades financieras están regidas por el derecho administrativo.
    3 Embid Irujo, José Miguel, en Prólogo a la obra de María del Mar Andreu Martí, La protección del Cliente Bancario. Editorial Tecnos, Madrid, página 13. 
    4 Garrigues, Joaquín. Op. cit., página 44.
    5 Bonfanti, Mario. Contratos Bancarios. Editorial, Abeledo-Perrot, página 34.
     

    Ruben R. Morcecian (Argentina) es abogado (Universidad de Buenos Aires), especialista en Contratos y Daños, docente e investigador científico categorizado por la Universidad Nacional de La Plata. Director del Instituto de Derecho Comercial del Colegio de Abogados de Avellaneda Lanús, miembro del Instituto Autónomo de Derecho Contable y del Instituto Argentino de Empresas Familiares. Expositor, autor y coautor en trabajos de doctrina y libros de la especialidad. Doctorando en UMSA.

  • 15


  • ¿Dónde está el Wilsonismo?

    Wilson Ferreira Aldunate fue un político uruguayo de los máximos referentes del Partido Nacional. Demócrata, defensor de los derechos humanos y uno de los principales opositores a la dictadura que padeció Uruguay entre 1973 y 1985, lo cual le valió el exilio. Su pensamiento y su figura son una referencia en el país.

    Por Juan Raúl Ferreira 

    La muerte de Wilson se ha hecho sentir dentro de su partido. Había sido candidato, en 1971, año de la fundación del Frente Amplio, con un programa más parecido al de la izquierda que al del ala conservadora del Partido Nacional. La gente votó por abrumadora mayoría por un cambio, pero fue electo Juan María Bordaberry, candidato del continuismo. Dos años después dio un golpe de Estado.

    Al regreso de la democracia, en las elecciones del 84 estuvo preso. En el 89 las encuestas le daban como ganador y muere un año antes. El Partido Nacional, ganó por 180 mil votos. Luis Lacalle Herrera (padre del actual presidente uruguayo), en las antípodas ideológicas obtuvo la Presidencia. Dijo al terminar su mandato, “Wilson dejó una correntada ganadora, murió, tomé la posta y gané”. Pero el wilsonismo no.

    Lacalle fue a la Embajada de España cuando murió Franco, alzando su brazo derecho y cantó el himno Fascista. Wilson escribió a su sector, cortando para siempre con Lacalle. A partir de su muerte, el Partido Nacional abandonó sus banderas e izó las que representan todo aquello que él combatió en vida.

    Tras las elecciones de 1999, Lacalle Herrera, dijo pertenecer a la generación herrerista que veía en Wilson un enemigo. “Rompió el movimiento, compró nuestros dirigentes”. Debí abandonar la reunión. Tras su muerte, condujeron el Partido Nacional los Lacalle, sin ocultar, su animadversión, a Wilson.

    Hay algo, intangible en el wilsonismo: su carisma. Eso que hacía con solo intercambiar dos palabras. Presidentes, reyes y gobernantes de todo tipo le abrieron las puertas de par en par, al igual que la gente de a pie en Uruguay. Pero tenía un fuerte contenido ideológico.

    En el centenario de Simón Bolívar, Wilson fue orador único en el Parlamento de Ecuador. Citaba: “en democracia, todo ciudadano debe tener por permitido lo que no esté expresamente prohibido por la ley”, (un espíritu contrario a la Ley de Urgencia del actual gobierno). “El Bolívar de hoy, el vigente en el siglo XX, el que nos llega”. Vale la pena leerlo. Culmina llamando a la Unidad Sudamericana. Parece condenar el asalto al UNASUR, al MERCOSUR y la sumisión a la OEA de hoy.

    Cuando habló en el Congreso de Estados Unidos (junio de 1976) dice no pedir la intervención sino “que nos dejen solos. Que dejen de apoyar a la dictadura uruguaya”. El presidente Lacalle Pou inició su diplomacia enviando a su canciller a ver al secretario de Estado de Donald Trump. Visitó al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, al mes de asumir y a su par argentino, Alberto Fernández al año y medio. Apoya la OEA de Almagro. Vota para presidente del BID al candidato de Trump contra el de Argentina. 

    En lo interno el gobierno denosta siempre a los gremios. Cercena el derecho de huelga y prohibe ocupar los lugares de trabajo por ley. La primera tarea que Wilson pidió a sus seguidores, la noche del Golpe de Estado de 1973, fue llevar alimentos a los lugares de trabajo ocupados por los huelguistas. “La ocupación es una extensión del Derecho de Huelga”. 

    En octubre del 83 me escribió: “no es pensable construir un futuro sin la participación de todas las fuerzas gremiales, toma contacto dentro del país con el PIT y ACEEP, para lo que te pido invoques mi nombre y asumas mi representación”. El 16 de mayo en Bogotá, había dicho: “La CNT es la central única de trabajadores de mi país. Podrán ilegalizarla, pero nunca borrarla de la vida nacional”.

    Este gobierno entregó la conducción de la política agropecuaria a dirigentes de las gremiales de productores. Wilson había dicho en su propuesta agropecuaria: “consumimos como ricos, producimos como pobres, la demanda no ha cesado de crecer, mientras que la oferta, sigue rígida. La demanda no se debe reducir, congelando los ingresos de los grupos más extensos de la población”.

    Quería “asegurar en el medio rural la justicia social, estableciendo una nueva relación hombre-tierra-comunidad y distribuir el ingreso, y otros beneficios derivados de la propiedad de la tierra”. Hoy, la Ley de Presupuesto quiere matar al Instituto de Colonización. 

    Sobre la compra de bancos fundidos, decía: “pagamos con plata de la gente la deuda de la banca para luego entregarla a extranjeros”. Sobre política tributaria propiciaba: “Mejorar la distribución del ingreso, sin que el sacrificio recaiga en los estratos de más bajos ingresos”.

    Los tozudos hechos pueden más que mil discursos. 

    Juan Raúl Ferreira (Uruguay), comenzó a militar muy joven. Preso tras el Golpe de Estado, se exilió en 1975. En EEUU en varias ONG denunció la dictadura. Fue senador, diputado, embajador uruguayo en Argentina, Defensor del Pueblo y presidente de la Institución Nacional de DDHH. Analista internacional en medios locales y extranjeros.
    Twitter: @JuanRaFerreira
     

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  • Uruguay: Políticas públicas con foco en el emprendedurismo (2005-2020)

    Las políticas públicas uruguayas orientadas al desarrollo empresarial, en el período 2005 – 2020, buscaron fomentar el emprendedurismo poniendo a disposición de las pequeñas y medianas empresas distintas herramientas para su desarrollo.

    Por Natalia Giménez Ruella – Universidad de la República (Uruguay)

    Las políticas públicas uruguayas orientadas al desarrollo empresarial, en el período 2005 – 2020, buscaron fomentar el emprendedurismo poniendo a disposición de las pequeñas y medianas empresas distintas herramientas para su desarrollo.

    En este trabajo se expondrá sobre las políticas públicas referentes al emprendedurismo llevadas adelante entre los años 2005 y 2020 correspondientes a los tres períodos de gobierno del Frente Amplio. El objetivo de la monografía es describir los instrumentos e hitos insitucionales que llevaron a la agenda pública al emprendedurismo en Uruguay. Los datos que serán analizados en la misma exponen cómo dentro de estos gobiernos se entendió la emergencia de una institucionalidad con foco en el emprendedurismo. Las políticas públicas orientadas al desarrollo empresarial pusieron a disposición de las pequeñas y medianas empresas diferentes instrumentos para fomentarlo a partir de la creación de la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE).

    Dentro del emprendedurismo encontramos todas las actividades realizadas por los emprendedores y empresarios, los cuales son considerados promotores fundamentales del crecimiento económico y la riqueza de los países. Estos actores promueven el desarrollo, la innovación y la productividad, siendo los mayores creadores de empleo en el mercado. La implementación de las políticas dentro del ecosistema emprendedor se generó a partir de una red de colaboración de profesionales técnicos, agencias gubernamentales e instituciones patrocinadoras. Estas agencias e instituciones apoyaron a los emprendedores asesorando y acompañándolos en sus primeros pasos para desarrollar sus negocios. 

    En referencia a este mercado uruguayo, las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) son el 99,5% de las empresas privadas del país. Cerca de 189.000 empresas a lo largo de todo el territorio emplean al 67% de los trabajadores privados (640.000 personas). Como se había mencionado, la ANDE es la agencia que contribuye al desarrollo económico a través de diferentes instrumentos eficientes, eficaces y transparentes para las Mipymes. Es una persona pública no estatal creada por la Ley 18.602 (2009), reglamentada por el decreto 94/012. Se implementó a partir del 2016 en el tercer gobierno del Frente Amplio.

    Según esta Agencia “... 2 de cada 3 personas ocupadas en el sector privado...” pertenecen a estas empresas y generan el 40% del Producto Bruto Interno (PBI). Para la agencia “... todas estas personas contribuyen a generar el tejido empresarial nacional, aportan al PBI, a la generación de empleo, a la innovación; y tienen un rol clave en el desarrollo del país...” y son fundamentales para la reactivación de la economía.1 

    La evidencia empírica (extraída de la Encuesta Nacional de Mipymes 20172) muestra que las empresas (Mipymes) son la principal fuente de nuevos puestos de trabajo, abriendo una ventana de oportunidad al emprendedurismo en la agenda política. Esto se debe a la relación entre el nivel de actividad emprendedora dentro de un país y el crecimiento económico que este revela. A su vez, los datos obtenidos por la Encuesta Nacional indican que: el 3% de las micro, el 6% de las pequeñas y el 10% de las medianas empresas realizan exportaciones de forma directa. Para el año 20173, mediante el capital semilla ANDE se aprobaron 227 proyectos, 98 de los cuales ya han finalizado, generando 450 puestos de empleos permanentes.

    A partir del 2020, la ANDE se posiciona como “... brazo ejecutor del Poder Ejecutivo de las políticas públicas para emprendedores y Mipymes...”, territorializando la atención, brindando servicios en todos los departamentos, generando alianzas con actores políticos, congreso de intendentes y la Unión Europea, creando fondos de desarrollo que apuntan a dinamizar la economía. Apuestan a financiar por medio del instrumento SiGa Emergencia alrededor de 10.000 créditos por 343 millones de dólares y por medio de programas de créditos dirigidos y seguro por cese de actividad otros 40.000 créditos por valor de 30 millones de dólares (Agencia Nacional de Desarrollo evaluación y Monitoreo, 2021, Informe de Monitoreo anual 2020)4. Todos estos instrumentos pusieron punto final a la atomización de los esfuerzos aislados en programas desconectados, logrando la eficacia y eficiencia en el uso y asignación de los recursos públicos.

    Teniendo en cuenta que el emprender muchas veces se ve obstaculizado por el diseño institucional del país, existen varias dificultades para iniciar nuevos emprendimientos. Algunas son fallas propias del mercado que operan como restricciones en las aperturas y el desarrollo de nuevas empresas, otras son carencias institucionales, falta de capacitación, entre otras... ¿Podríamos considerar que el Estado uruguayo sigue la línea de un estado emprendedor?

    1 https://www.ande.org.uy/institucional/acerca-de-ande.html#quienes-somos 
    2 https://www.gub.uy/ministerio-industria-energia-mineria/comunicacion/publicaciones/encuesta-nacional-mipymes
    3 Informe 3 años de Gestión 2016 – 2018 - https://www.ande.org.uy/images/evaluacion/Informe_3anosinteractivo_final.pdf
    4 https://www.ande.org.uy/images/2021/20210309_-_IMA_2020_-_Version_web_vf_1.pdf 

    Natalia Giménez (Uruguay) es estudiante de Ciencia Política de la Universidad de la República de Uruguay y coach ontológico y profesional independiente abocada a impulsar proyectos de emprendedores. Políticas Públicas con foco en el emprendedurismo en Uruguay en el período 2005 – 2020 es una síntesis de la monografía de grado de la licenciatura que prepara junto a su tutor, Alejandro Milanesi, para recibirse.
    Twitter: @nato108
    Instagram: @nato108 
     

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  • La comunicación fosfo fosfo de Samuel García, gobernador elector de Nuevo León

    El triunfo tiene marca registrada y es gracias al fenómeno social que se consolidó y que provocó que Movimiento Ciudadano se hiciera de la gubernatura del estado más importante del noreste de México.

    Fotografía tomada de las redes sociales oficiales de Samuel García.

    Por José L. Mendoza De Anda – Universidad IEU (Puebla, México)

    El triunfo tiene marca registrada y es gracias al fenómeno social que se consolidó y que provocó que Movimiento Ciudadano se hiciera de la gubernatura del estado más importante del noreste de México

    Nuevo León ha pasado por un proceso electoral muy singular y distinto al resto de los comicios nacionales que se vivieron el pasado 7 de junio en México, pues “la joya de la corona”, como muchos la nombraron, tomó reflectores una vez que el candidato Samuel García, de Movimiento Ciudadano, quien iniciara en cuarto lugar, pasara en solo dos meses a ser el candidato preferido entre jóvenes y adultos, pero ¿cómo sucedió?

    En gran parte se debe a la transformación de la comunicación política, de la estrategia y táctica de convencimiento que puso en marcha Samuel García. El meme se convertiría en una opción real para la gubernatura de Nuevo León.

    Aquí tenemos una fórmula perfecta, el uso de la poderosa influencer sampetrina Mariana Rodríguez en la campaña. El triunfo tiene marca registrada y es gracias al fenómeno social que se consolidó y que provocó que Movimiento Ciudadano se hiciera de la gubernatura del estado más importante del noreste de México.

    De igual forma no podemos dejar de lado, que parte de la fortuna de García se debió a la caída de Clara Luz Flores, candidata de Morena, quien encabezó en todo momento las encuestas y que tan solo un mes después de arrancar la campaña pasaría al tercer lugar, puesto del que nunca pudo reponerse. De esta manera se intensificaría este discurso de sacar a la “vieja política de Nuevo León” y la llegada de algo “nuevo”, haciendo ver a la ciudadanía que votar por Flores o Adrián De la Garza (PRI) era lo mismo. Y qué mejor que explicarlo con un jingle que movió fibras emocionales al utilizar la “avanzada regia”, un movimiento de rock que surgió en Monterrey, en la década de los 90. “El camino es complicado, tomos hemos tropezado, pero ante la adversidad hay que volver a empezar. Hay que dejar el pasado, que lo nuevo ha comenzado y en cualquier dificultad, nos podemos ayudar. Es el comienzo, todo estará mejor. Ponte nuevo, ponte león, ponte nuevo, Nuevo León”.

    Esta fórmula de casi tres millones de seguidores en redes sociales aseguraría convertir los likes en votos, donde además de posicionar a Rodríguez como la imagen central de la campaña de García, se mantuvo constante la promoción del consumo local, lo que incrementó seguidores, emprendedores y simpatizantes buscaran a Mariana para que sus marcas fueran más vistas. Todos querían la foto.

    Así funciona el marketing en su expresión más banal. La marca consiguió su lugar en la campaña, superó incluso al candidato y al partido, puesto que solo es cuestión de voltear a ver el cambio del pantone de Movimiento Ciudadano para adoptar un naranja fosforescente en alusión a la frase de Mariana Rodríguez, “fosfo fosfo”.

    “Mi esposa, mi complemento (…) anda al pie del cañón. Ella anda aquí en la calle. Parte importantísima de la campaña es Mariana, obviamente”, así lo expresó García Sepúlveda en una entrevista que realizó con el medio de comunicación Latinus, dejando claro que el ascenso que tuvo no podría entenderse sin Rodríguez.

    No hay publicidad negativa, los errores del pasado de García se convirtieron en aciertos del presente, esto combinado con Mariana Rodríguez generó un fenómeno sin precedentes, transformando por completo la forma de hacer política, dejando claro que cada vez será mayor la penetración de las redes sociales en la toma de decisiones. Evolucionando así, el politictainment como eje rector de una campaña ganadora.

    José L. Mendoza De Anda (México) es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Maestrante en Administración Pública. Consultor político en Nuevo León. La comunicación fosfo fosfo de Samuel García, gobernador electo de Nuevo León, es una síntesis de un trabajo presentado en el máster en Administración Pública de la Universidad IEU (Puebla, México).
    Twitter: @PepeMendozaMx
     

  • 12


  • ¿Por qué hablar de comunicación pública de la seguridad?

    Plantearnos la pertinencia de hablar sobre comunicación pública de la seguridad es mucho más complejo que explicar cuál es el objetivo de una institución gubernamental que informa sobre detenciones, aseguramientos de objetos ilícitos o cualquier logro que se considere como una acción policial. La trama es mucho más que “policías y ladrones”.

    Por Elda Magaly Arroyo Macías

    Plantearnos la pertinencia de hablar sobre comunicación pública de la seguridad es mucho más complejo que explicar cuál es el objetivo de una institución gubernamental que informa sobre detenciones, aseguramientos de objetos ilícitos o cualquier logro que se considere como una acción policial. La trama es mucho más que “policías y ladrones”.

    María José Canel explica que “entendemos por comunicación institucional el conjunto de reglas, principios, procedimientos y aplicaciones que con, recursos informativos, llevan a cabo las instituciones públicas con el fin de lograr consensos, influir en las conductas de los gobernados, conseguir el bien público y lograr la gobernabilidad”.

    Hasta aquí se podría decir que lo habitual, lo que dice la norma, pero qué pasa cuando lo que hay que comunicar es un hecho o una serie de ellos, cuyos principales componentes son: la violencia, percepción de inseguridad, quebranto de la ley, víctimas y victimarios, armas de fuego, policías, peritajes, derechos humanos, entre otros.

    El profesional especializado en este rubro debe tener clara la distinción de conceptos, entre violencia y seguridad, pues ambos términos son el eje narrativo de la comunicación pública y el periodismo policial. Tener una buena comprensión de ambos le permite establecer y comprender las intenciones comunicacionales de los dos grandes emisores de información, pues por un lado están las instituciones públicas y por el otro los medios de comunicación.

    En términos jurídicos, la violencia es la coerción grave e injusta que se ejerce sobre otra u otras personas derivando en acciones delictivas. Básicamente es el uso de la fuerza para conseguir algo. Todas y todos somos susceptibles a padecerla en algún momento y en cualquiera de sus modalidades.

    Mientras que la seguridad pública es una función del Estado y sus respectivos ámbitos de competencia, con el fin de proveer las acciones que garanticen la integridad de la ciudadanía, tanto en su persona como en sus bienes, además de garantizar el orden y la paz públicos.

    Para las instituciones policiales la responsabilidad, ya lo dice Canel, está sobre la obtención de los consensos, la influencia en la conducta de los gobernados, conseguir el bien público y lograr la gobernabilidad, mientras que para los medios de comunicación, la decisión de una nota de portada o como principal de un noticiero puede estar sustentada bajo los principios noticiosos de interés público, actualidad, novedad y consecuencia, así como el incremento de la audiencia.

    Estas diferencias no significan que ambos emisores sean opositores, pues cada uno tiene su función social y se necesitan de manera mutua, bajo la relación gobierno-prensa, sin embargo, en el ámbito de la seguridad, las condiciones para la emisión de información, desde una entidad gubernamental son distintas a las de cualquier otra institución pública.

    El caso mexicano

    En México, desde 2016, se aplica el Sistema Penal Acusatorio Adversarial, lo que implicó un cambio radical en la impartición de justicia, pero sobre todo, una nueva manera de contar los hechos de seguridad, no solo para los medios de comunicación sino para las mismas instituciones públicas, pues por primera vez se presentaron regulaciones en la manera de informar.

    Las instituciones gubernamentales y sus comunicadores enfrentan retos y limitantes que se establecen en el marco jurídico, pues hay que cumplir con leyes, reglamentos, protocolos y guías de actuación como la publicada por la entonces Procuraduría General de la República, en donde se establecen los criterios para informar con base en las atribuciones que otorga la ley, se plantea una metodología de difusión y se explica el sigilo, confidencialidad y reserva en una investigación, así como las consecuencias jurídicas para quienes no respeten esta normativa.

    Cinco años después, la curva de aprendizaje aún no concluye, pues los medios de comunicación siguen percibiendo una manera de censura desde el gobierno, aunque las acciones de una oficina de comunicación de una corporación policial, en la actualidad, implica el cumplimiento de una normativa.

    En México, hasta antes del 2016, la presunción de inocencia se limitaba a las buenas intenciones de los periodistas, quienes agregaban el prefijo “presunto” al señalamiento de un imputado, se mostraban rostros y datos personales sin darle importancia al proceso jurídico donde el objetivo fuese la impartición de justicia, la “corte mediática” juzgaba y condenaba. En este proceso y camino que se ha emprendido los comunicadores institucionales y medios de comunicación debieron aprender a trabajar y desterrar los viejos vicios como la filtración de información, pues toda información obtenida de una fuente oficial puede y debe ser considerada por la defensa del imputado y con ello, poner en riesgo la obtención de la justicia para la víctima, por ello es necesario que hablemos de comunicación pública de la seguridad.

    Elda Arroyo (México) es licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara y maestrante en Administración Pública. Trabajó para Milenio, Notisistema y Eastern Group de Los Ángeles, California, entre otros. Cuenta con formación policial y actualmente es directora de Comunicación de la Secretaría de Seguridad del Estado de Jalisco, en México.
    Twitter: @elda_arroyo 
    Instagram: @eldaarroyo
     

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  • La opinión pública como táctica en la estrategia del cambio

    Los asesores de campaña o de gobierno tienen un desafío constante contra los bulos informativos que bien diseñados pueden tener un efecto efímero, pero dañino ante la opinión pública.

    Por Jonathan Cabrera

    Para iniciar tomaré algo que popularizó el expresidente español Felipe González cuando establecía la diferencia entre la opinión pública y la opinión publicada, refiriéndose a esta última como aquella articulada por lo más duros críticos a los gobiernos en los distintos medios de comunicación incluyendo en estos tiempos los influencers en las redes sociales. En cambio, la opinión pública, es el punto de vista y afirmación común entre los ciudadanos.

    Durante una campaña electoral, o durante la misma gestión de gobierno, estudiar de forma profunda cómo se mueve entre los ciudadanos la sensación de cambio o continuidad ayudará a construir la estrategia efectiva, ya sea para la aplicación de medidas o políticas públicas que puedan ser impopulares o continuar programas que ante la opinión publicada puedan ser condenados, como pueden ser los casos de corrupción de administraciones pasadas.

    República Dominicana

    En las elecciones presidenciales del año 2020 medimos durante ocho meses el interés de cambio de gobierno en la opinión pública. Al hacer la pregunta de forma simple, sobre si continuábamos con el mismo partido de gobierno o había que cambiarlo: esta última afirmación llegó a marcar un 82% en la población y nunca bajó a menos de 70%. Los resultados en un proceso electoral matizado por suspensión de elecciones y posposiciones alimentadas por la debilidad institucional y el COVID-19 tuvieron como ganador a Luis Abinader en las elecciones presidenciales.

    ¿Por qué la opinión pública hizo la diferencia para establecer la estrategia de cambio? El cambio convirtió en un sentimiento generalizado en la población votante y así lo demostraban los estudios demoscópicos aplicados. Sin embargo, la opinión publicada cooptada en los medios de comunicación tenía una opinión favorable al partido de gobierno y crítica ante la oposición.

    No obstante, los asesores de campaña o de gobierno tienen un desafío constante contra los bulos informativos que bien diseñados pueden tener un efecto efímero, pero dañino ante la opinión pública y, por consiguiente, entre la ciudadanía y los votantes.

    Es importante destacar que existe una relación estrecha entre el espacio público y la opinión pública. Que el macroentorno y el microentorno moldean la opinión de los ciudadanos y votantes, estos son muy sensibles ante los acontecimientos en su ecosistema. Cuando analizamos la opinión pública no se puede confundir con las creencias, valores, ideas, ni con la cultura. Para esto, se debe hacer con métodos aportados por la sociología, ciencias políticas, psicología social, etcétera.

    Desentrañar cómo opina la gente sobre los asuntos políticos, cómo se mueve entre ellos, cómo se divulgan, cómo lo adaptan a su realidad social, a su entorno aporta en la construcción de las tácticas en el diseño de la comunicación estratégica.

    Jonathan Cabrera (República Dominicana) es presidente de Newpartners, empresa de estudios de mercado y opinión en República Dominicana con veinte años de experiencia en estudios de mercado, opinión y barómetros sociopolíticos. Ha trabajado para diversas campañas políticas para candidatos y consultores durante más de diez años.
    Twitter: @joncabrera
    Instagram: @joncabrera_

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  • Gustavo Petro, precursor de la lucha contra el cambio climático en América Latina

    Gustavo Petro es un hombre de cultura híbrida, nació el 19 de abril de 1960 en la costa caribe colombiana, en Ciénaga de Oro, un municipio del departamento de Córdoba; sin embargo, de muy pequeño comenzó a vivir en el frío municipio cundinamarqués de Zipaquirá, en donde estudió tanto la primaria como la secundaria.

    Por José Cuesta Novoa 

    Gustavo Petro es un hombre de cultura híbrida, nació el 19 de abril de 1960 en la costa caribe colombiana, en Ciénaga de Oro, un municipio del departamento de Córdoba; sin embargo, de muy pequeño comenzó a vivir en el frío municipio cundinamarqués de Zipaquirá, en donde estudió tanto la primaria como la secundaria. 

    Diez años después de su nacimiento, Colombia experimentó un pavoroso fraude electoral en contra del movimiento alternativo Alianza Nacional Popular (ANAPO), liderado por el general Gustavo Rojas Pinilla. El 19 de abril de 1970, el candidato presidencial Gustavo Rojas Pinilla, ganaba las elecciones en forma holgada a su más inmediato contendor, Misael Pastrana Borrero, hasta cuando se fue la luz en todo el país, suspendiéndose el conteo electoral en la Registraduría Nacional del Estado Civil, medida acompañada con la declaratoria del toque de queda y la militarización de todo el territorio nacional. 

    Al otro día, como fue costumbre en la década del 70 del siglo pasado en América Latina, el gobierno de turno apoyado en la fuerza de las bayonetas, proclamó el triunfo presidencial del conservador Misael Pastrana. Consumándose de esa forma un descarado fraude electoral. 

    Tras el fraude electoral surgirá el insurgente Movimiento 19 de abril (M-19), del cual, años más tarde, el joven Gustavo Petro Urrego va a ser parte. Alguien diría que es un hombre signado por las flores de abril.

    Como militante del M-19, fue detenido, torturado y convertido en preso político. Jugó un papel importante en la decisión de buscar una solución política al conflicto armado, finalmente el M-19, pacta un acuerdo de paz con el Estado Colombiano en 1990. El exitoso proceso de paz de M-19, sirvió de plataforma para la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, que culminó en la proclamación de la Constitución del 91. A juicio de Petro, la Constitución del 91 es la base programática del movimiento Colombia Humana y el Pacto Histórico. 

    La actividad pública de Petro inició en el municipio de Zipaquirá como Personero; después como concejal. Luego de los acuerdos de paz, se convierte en parlamentario de la AD-M-19; en 2011 es electo popularmente como alcalde mayor de Bogotá, segundo cargo público del país, en donde adelanta una gestión admirable con su plan de desarrollo Bogotá Humana.

    En el año 2018 fue candidato a la presidencia de la República por el movimiento ciudadano Colombia Humana, logrando pasar a la segunda vuelta, hecho histórico para un candidato progresista, obteniendo más de 8 millones de votos, convirtiendo Colombia Humana en la segunda fuerza política en el país y en la oposición más férrea al presidente Iván Duque. 

    Actualmente es el más opcionado aspirante a la Presidencia de la República, según todas las encuestas realizadas durante los últimos ocho meses.

    Proyecto progresista y multicolor

    Culminadas las elecciones presidenciales de 2010, en las cuales Petro obtuvo 1.331.267 votos, representando un 9,13% del total de la votación, el excandidato cree indispensable que el Polo Democrático Alternativo (PDA), aborde con todo el rigor del caso la crisis que experimenta la colectividad por cuenta del escándalo de la corrupción provocado por el tristemente célebre “cartel de la contratación”, en el que están involucrados directamente los hermanos Moreno Rojas. Iván Moreno para esa fecha se desempeñaba como senador de la República, mientras que Samuel Moreno había sido elegido alcalde mayor de Bogotá para el período 2008-2011. El alcalde Moreno es suspendido por la procuraduría el 3 de mayo de 2011.

    Luego, la justicia colombiana lo condenará a diecinueve años de cárcel por su participación directa en el “cartel de la contratación”, un fenómeno de corrupción político-administrativa de inmensas proporciones.

    Ese fenómeno de mayúscula corrupción fue el florero de Llorente para que Petro tomara la decisión de abandonar las huestes del Polo Democrático Alternativo. A su juicio, y como resultado de una investigación que él mismo había adelantado en compañía de un grupo de dirigentes de esa colectividad, existían suficientes pruebas que demostraban la responsabilidad de los hermanos Moreno Rojas en la trama criminal que culminó en el peor acto de corrupción cometido contra el erario del distrito capital. Dada la fortaleza de las conclusiones y lo inobjetable de las prueba halladas en el curso de la investigación, Petro y un grupo importante de líderes exige que la Comisión de Ética del Polo suspenda en forma inmediata a los hermanos Moreno, mientras se adelanta la investigación penal por parte de la justicia ordinaria, como una medida concreta de responsabilidad política, demostrando con ello en forma fehaciente ante la opinión pública la voluntad de condenar cualquier asomo de corrupción en la conducta de sus dirigentes y sus militantes en general. Ante la negativa del Polo de actuar en forma contundente contra los responsables del “cartel de la contratación”, Petro entiende que este proyecto ha sido cooptado por el clientelismo y la corrupción, razón por la cual decide abandonar el partido que él mismo había ayudado a fundar.

    Petro inscribe un programa de gobierno con visión futurista, que permite el aterrizaje de la sociedad colombiana y de su aparato institucional a las realidades de nuestro siglo. El programa contempla tres ejes: adaptación del territorio al cambio climático, ordenando el territorio a partir del agua; lucha contra cualquier forma de segregación social, económica y espacial, y defensa de lo público. 

    De los tres ejes del programa de gobierno, el de mayor fuerza innovadora es el que apunta la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático. En este ámbito Colombia le reconoce desde distintas orillas al exalcalde de la Bogotá humana ser el pionero de los derechos de la naturaleza, de la tierra, del agua, de las formas de vida de los animales: guardadas las debidas proporciones, si Antonio Nariño fue el precursor de los derechos humanos en el Nuevo Mundo, Petro lo es de los derechos de las múltiples formas de vida objetivadas y cosificadas por el mercado para su explotación, fundamento de una economía fósil o extractivista.

    Bogotá Humana 

    Según los historiadores, Bogotá contaba en los años 50 del siglo pasado con aproximadamente 500 mil habitantes, la capital de Colombia en la mitad del siglo XX era una ciudad pequeña, cuyo crecimiento vertiginoso desde el punto de vista urbanístico se debe curiosamente a la barbarie de la guerra, provocada por el enfrentamiento entre bandos que disputaban el control político y territorial en los departamentos del interior del país. Los estudiosos del llamado período de la violencia liberal conservadora advierten que el saldo trágico de esa contienda bélica ascendió a 300 mil muertos, más un masivo fenómeno de desplazamiento forzado de familias campesinas de los departamentos en los cuales se libraron estas refriegas militares: Boyacá, Meta, Cundinamarca, Huila y Tolima. Dado que la violencia liberal-conservadora fue un enfrentamiento que se dio básicamente en el centro del país, las víctimas del desplazamiento forzado de esta época terminan asentándose en la ciudad de Bogotá. 

    El cambio climático representa el agotamiento de una época; de un paradigma de producción industrial y de distribución basado en el mercado; de una cultura del consumo; de un modelo de energías fósiles, y de la filosofía del antropocentrismo. Repensar el mundo implica trascender la categoría del desarrollo, porque esa idea mató la naturaleza, los mares, los ríos, los páramos y las montañas; la tierra, en general, fue ofrendada para saciar la lógica codiciosa de los mercados. Ello ha sucedido a nombre del desarrollo, del crecimiento económico y del progreso, visión mítica que heredamos de la modernidad, prevista como un ascenso infinito hacia mejor, a tal punto que, si se pudiera establecer un hipotético corte en ese ascendente proceso de bienestar de la humanidad, se podría constatar que esa última generación podría vivir en el penthouse civilizacional, el esplendor absoluto y el confort ilimitado que prodiga el bendito progreso, tal como lo había pensado el filósofo alemán Immanuel Kant. Sin embargo, la realidad de finales del siglo XX y las dos primeras décadas del siglo XXI desmienten las ilusiones kantianas. El edificio civilizatorio del progreso y del desarrollo no tiene agua, no tiene luz, el aire está envenado, el planeta sufre de alopecia y la tierra muere de sed.

     

    José Cuesta Novoa (Colombia) es filósofo de la Universidad Nacional de Colombia, magíster en Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana, líder social y político desde los ámbitos universitarios y su militancia juvenil en la guerrilla urbana del M -19 hasta nuestros días en la "Colombia Humana". Defensor de la paz, la democracia y la Constitución de 1991, del ambiente, la salud pública y la defensa del Hospital San Juan de Dios. Defensor de los derechos de las nuevas ciudadanías. Profesor universitario y escritor. 

    Twitter: @jcuestanovoa
    Instagram: @jcuestanovoa 

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  • Pueblo chileno: Witrampange tami dungu!

    Modificar una constitución no es algo que suceda todos los días. La carta magna de los países es en gran medida el eje del desarrollo y el bienestar de los pueblos, o al menos, así debería ser.

    Por Marcelina Romero

    Modificar una constitución no es algo que suceda todos los días. La carta magna de los países es en gran medida el eje del desarrollo y el bienestar de los pueblos, o al menos, así debería ser. Claro está, que el derecho no es una simple elaboración intelectual, no es letra muerta que permanece en el tiempo y revive ante aplausos de académicos involucrados con el poder judicial o, en el peor de los casos, con el poder de turno; debe contemplar el bien de mayorías y minorías; debe tener sus raíces bien profundas, metidas en las sociedades, en su historia, en su geografía. Quizás por este motivo, no resulta de utilidad real copiar modelos que provienen de países europeos o norteamericanos. 

    Hace ya más de doscientos años, después de los procesos de independencia, que las constituciones latinoamericanas se “basan en” modelos extranjeros -United States Constitution (1787), Constitución española (1812), Carta Constitucional de Francia (1814)-. 

    En los últimos veinticinco años, América Latina abrió enérgicamente un espacio fundamental en la construcción de nuevas constituciones, más democráticas más progresistas y plurinacionales. Indudablemente, Latinoamérica reaccionó así a un pasado en el que se vulneraron los derechos humanos; en el proceso de transición desde regímenes autoritarios, sembró una expansión en materia de derechos y garantías individuales: proteger la identidad de las personas y su privacidad, su derecho a la información, los derechos del consumidor y, como necesidad urgente y tardía, las protecciones por razones de género, religión y raza. 

    Las constituciones son documentos fundacionales, el suelo firme sobre el que camina -y a veces baila- la política; un suelo donde la ciudadanía puede vivir, planificar y disfrutar de la vida con la sensación de previsibilidad y perdurabilidad que conduce al desarrollo y la prosperidad. No se trata entonces, de hacer un injerto sobre estructuras que poseen distintos principios. 

    Entre 1978 y 2008, se engendraron numerosas reformas constitucionales y quince constituciones. La premisa: fortalecer los derechos individuales y colectivos, y que esa solidez genere nuevas vías para la participación ciudadana. Algunas lograron que esa tendencia perdure en la cotidianidad. Quizás se torna apremiante ir a los cimientos de las instituciones, pero para eso, deberíamos acudir a expertos en el tema que desglosen uno por uno los valores que rigen nuestras constituciones. Por ahora, es una tarea pendiente. 

    América Latina precisa un corazón jurídico distinto, uno que palpite al ritmo de los pueblos originarios, de la participación ciudadana en las decisiones de gobierno, de los beneficios de la educación.
     
    El cambio se corresponderá con las demandas de la ciudadanía, donde prevalezca un horizonte trazado por la democracia y sus valores: justicia, libertad, igualdad y, por supuesto, la paz. Con estas premisas (exigencias), el progreso será un hecho y no una promesa.

    Quizás este artículo suene esperanzador y épico. Sin embargo, todo lo que sucede detrás de la modificación de una Carta Magna proviene de largas luchas sociales y una atmósfera política que gira entre tornados y tormentas.

    En Chile, la lucha por una nueva constitución ha sido extensa. La Constitución vigente -llamada también constitución Pinochet (1979-1990)-, fue aprobada en 1980; chilenos y chilenas le atribuyen las peores consecuencias sociales, políticas y económicas. La Carta Magna que rige Chile tuvo un padre intelectual, Jaime Guzmán, quien jugó un papel fundamental durante la dictadura de Augusto Pinochet, quien plasmó su mirada conservadora del mundo, quien supo encontrar una especie de candado para evitar cambios futuros, y quien en 1979 aseguró que “la Constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque el margen de alternativas que la cancha les imponga a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido como para hacer extremadamente difícil lo contrario”. Y eso efectivamente funcionó durante todos estos años. Su expresión “los únicos derechos absolutos son los de Dios” sirve de muestra para comprender sobre qué cimientos se construyó lo que hoy es la carta magna Chile. ¿Alguien pone en duda que las normas deben emerger de un proceso de discusión democrático? 

    Las movilizaciones expresaron una y otra vez su descontento; la voz del pueblo expresó quejas en contra de la carta magna actual, porque consagra un sistema económico que está muy lejos de proporcionar los servicios básicos a la ciudadanía, por ejemplo, atención médica y pensiones dignas para millones de chilenos y chilenas. A partir del 18 de octubre de 2019, las masivas protestas estallaron en reclamo de una mayor igualdad social.

    Nadie desconoce que el movimiento estudiantil de 2019 fue el sector más aguerrido. Por supuesto, también lo fueron los adultos mayores, aquellos que con su trabajo ofrendaron al país sus mejores años, y quienes junto a los estudiantes, reclamaban buenas prestaciones de salud y pensiones de seguridad social dignas. Es decir, los extremos generacionales unidos ante un objetivo común: redactar una nueva Constitución que los represente. 

    Numerosos sectores de la comunidad, organizados e integrados a través de las redes sociales, se sumaron al reclamo. Una muchedumbre que reclama los mismos derechos: gratuidad de la educación en sus diferentes niveles, acceso asistencial a la vivienda e higiene, temas de identidad de género, matrimonio igualitario y acceso al derecho de las mujeres de decidir sobre su cuerpo. 

    Luego de esa petición social se llegó a un acuerdo político: la redacción de la Constitución se hará de manera colectiva.

    En el plebiscito del 25 de octubre de 2020, el 79% de la población aprobó la redacción de una nueva Carta Magna. Un logro más del feminismo en la región, las mujeres fueron la punta de lanza de los movimientos sociales. Es la primera vez a nivel mundial que un órgano constituyente está compuesto paritariamente (77 mujeres - 78 hombres); además, es la primera vez que una convención posee tantos escaños reservados para pueblos indígenas: 17 de los 155, de diez pueblos originarios. 

    De las 17.076.076 personas que en el Censo 2017 respondieron la pregunta sobre identificación con un pueblo originario, 12,8% se consideraron pertenecientes al pueblo indígena, y por fin ese porcentaje de la población tendrá voz y voto en la redacción de la Carta Magna del Estado de Chile. Quienes dudan de esta información pueden recurrir a la ley 19.253, donde se reconoce la existencia de nueve pueblos indígenas: aymara, quechua, atacameño, colla y diaguita en el norte del país; mapuche, kaweshkar o alacalufe y yámana o yágan en el sur, y rapa nui de la Isla de Pascua, en Chile insular, para terminar de pintar el mapa del territorio chileno. 

    “Por primera vez, las naciones originarias hemos sido convocadas en Chile a redactar una Constitución” dice con orgullo la mapuche Elisa Loncón, originaria de la comunidad mapuche Lefweluan y presidenta de la Convención Constitucional, elegida con el voto de 96 de los 155 integrantes del órgano. Claramente, Chile tiene una deuda con los pueblos originarios y quizás, con esta nueva Constitución, se pueda subsanar tanta ausencia. 

    Si realizamos un paneo en la Patria Grande, la gran mayoría de las constituciones mencionaron a los pueblos indígenas y, como hemos aprendido, lo que se nombra existe. Aunque en algunos casos, esas referencias sean deficientes o negativas, lo importante es que estén consideradas en su texto. Algunas constituciones los llamaron “habitantes nativos”, otras “poblaciones indígenas” o simple y erróneamente “indios”. En algunos casos se los menciona para integrarlos; en otros, para civilizarlos, evangelizarlos, educarlos… sin embargo, en el caso de Chile sorprende la indiferencia absoluta con sus pueblos originarios, dado que directamente no se los nombra. Chile no menciona a sus pueblos indígenas desde su independencia, tampoco lo hizo en sus siete constituciones. Hoy, dicho proceso aspira a saldar una deuda histórica. 

    Para mediados de 2022, la sociedad chilena vivirá un nuevo plebiscito que aprobará o rechazará la nueva Constitución. La duración del Órgano Constituyente será de nueve meses, prorrogables a tres por única vez, hasta culminar la tarea de plasmar en la nueva Carta Magna los valores de la ciudadanía chilena. 

    Los constituyentes debaten y confronta ideas; en el orden político, Chile se encuentra fracturado, dividido. Por lo que denotan las redes sociales y sus conversaciones, la ciudadanía activa sigue defendiendo posiciones antagónicas. La paz más sólida es la que se edifica sobre la justicia social, eso no cabe duda, ¿o sí?. El pueblo chileno unido exige una alta conciencia política. 

    La reciente renuncia del constituyente y vicepresidente adjunto Rodrigo Rojas Vade provocó desazón y enojo. Rojas fue una de las figuras clave de las protestas de 2019, habiendo construido su campaña política sobre la base de un cáncer que jamás existió; esto pone de manifiesto lo inescrupulosos que pueden ser algunos personajes que aparecen en la escena política levantando la bandera del pueblo mientras esconden intereses individuales. 

    Quienes forman parte de la Convención Constitucional, órgano encargado de redactar la nueva Constitución de Chile, reanudan el camino hacia los objetivos señalados una y otra vez, aunque los medios realizan sus jugadas. La Convención Constitucional hace todo lo posible para llevar a cabo la tarea encomendada por el pueblo, mientras el movimiento popular mira de reojo a la clase dominante que se esmera por no ceder ni un centímetro sus privilegios. 

    La Convención busca zonas de coincidencia más allá de la confrontación para ir avanzando hacia los consensos indispensables para redactar lo que será la piedra fundamental de Chile. 

    El pueblo sabe que solo la voluntad política puede garantizar la "equidad social” asignando recursos para financiarla, universalizándola; de otro modo, cualquier logro se limitará a una mera prestación.

    Claro que las constituciones no pueden corregir los problemas de salud ni los problemas de pensiones si no van acompañadas por políticas públicas diseñadas, implementadas y sostenidas en el tiempo. 

    La nueva Constitución no debe ser utilizada como bandera electoral, se requiere solvencia técnica, alto consenso social y político, dotándola de mayor eficacia jurídica. 

    La única salvación posible es la reconstrucción de las instituciones. Para que un proyecto nacional sea sólido debe estar erguido sobre los pilares de una construcción colectiva, y Chile está en camino de crear una sociedad más justa y más plena. 

    *Witrampange tami dungu - Alza tus voces. (Mapudungun, la lengua mapuche) 

    Marcelina Romero (Argentina) es consultora política y Comunicadora feminista reside en Estados Unidos, corresponsal de medios nacionales e internacionales. Máster en Comunicación Política y Gobernanza Estratégica, George Washington University, miembro de la Red de Politólogas. Fundadora Radio Radar U.S.
    Twitter: @lmarcelinaromer  
    Instagram: Marcelina Romero
     

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  • Una caja de Pandora llamada Perú

    La incertidumbre política ha generado una fuga masiva de capitales y la paralización de grandes y medianas obras de inversión.


    Por Luis Eduardo Cisneros

    A poco más de cuarenta días de asumir la presidencia, si algo viene mostrando el gobierno de Pedro Castillo, es una inmensa incapacidad de gestión pública, comunicación y liderazgo frente a la ciudadanía. Su imagen y visibilidad se encuentran opacadas por la figura de Vladimir Cerrón, presidente de Perú Libre, el partido que llevó a Castillo a la presidencia. A ello se suman las constantes denuncias sobre personajes de su círculo más cercano. 

    Cerrón, quien enfrenta una serie de pedidos de prisión por denuncias de corrupción sucedidos durante su paso por el Gobierno Regional de Junín, se ha convertido en una especie de presidente paralelo que pone y saca ministros, y que incluso desautoriza declaraciones de ministros del gabinete presidido por el también polémico Guido Bellido.

    Paralelamente, la sombra del grupo terrorista Sendero Luminoso en algunos integrantes del gabinete Bellido, quien se encuentra investigado por apología al terrorismo, abre viejas heridas históricas, más aún, cuando a pesar de las evidencias, el presidente peruano asegura que las críticas “son parte de aquellos que buscan derrocarlo”.

    Todo esto sucede, mientras los precios de los alimentos esenciales se han disparado a precios inusitados para una macroeconomía peruana estable durante más de dos décadas, pero que ha tenido solo en agosto una inflación de 4.5%. A ello se le suma un dólar que se mantiene en más de 4 soles (previo a las elecciones se mantenía entre 3.30 y 3.40 soles) y una tercera ola de Covid-19 pronta a llegar, que encuentra al país con menos del 25% de su población vacunada, y sin un plan o estrategia visible frente a esta nueva ola pandémica.

    La incertidumbre política ha generado una fuga masiva de capitales y la paralización de grandes y medianas obras de inversión. Uno de los sectores más afectados son las micro y pequeñas empresas (Mypes), que vienen siendo asfixiadas desde el gran empresariado que las somete a pagos de hasta 180 días. Más de 2 millones de Mypes, vienen quebrando o pasando a la informalidad, debido a su imposibilidad de acceder a créditos bancarios, y a la dificultad de poder contar con un flujo de caja a corto plazo.

    Lo paradójico de esta situación, de esta muerte lenta de las más de dos millones de Mypes, es que el Ministerio de Economía y Finanzas, encabezado por el ministro Pedro Francke, ligado la izquierda moderada peruana, tiene en sus manos una ley y reglamento que permitiría que este importante número de empresas, tengan la opción a través del factoring, de contar con sus pagos a los ocho días de emitidos sus comprobantes de pago.

    Se calcula que la promulgación de esta ley generaría más de nueve mil millones de soles anuales, reactivando un sector productivo que se encuentra en estado de coma. Nadie entiende hasta ahora, como un gobierno de izquierda, se niega a aplicar medidas como estas, mientras al mismo tiempo, viene dando luz verde a bonos y subsidios que no hacen sino mermar una caja fiscal fuertemente golpeada.

    Mientras el Ejecutivo permanece en estado crítico permanente, el Congreso de la República también viene experimentando una crisis de gobernanza e incapacidad de establecer alianzas políticas estratégicas capaces de generar un control político legítimo, alejado de las aún vigentes percepciones ciudadanas, respecto a que el único objetivo la vacancia de Pedro Castillo. 

    La reciente otorgación de la confianza a un gabinete, que salvo dos excepciones, se encuentra integrado por ministros relacionados con Sendero Luminoso o con escasa o nula experiencia en los temas que manejan sus secretarías de Estado, ha significado un triunfo simbólico para el gobierno de Castillo, y serios cuestionamientos a la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, quien enfrentará en estos días una moción de censura que busca retirarla de su cargo, tomando como pretexto unas supuestas declaraciones suyas en donde afirmaba que “la calle pide vacancia”.

    Lo que pasará en los próximos meses en el Perú es completamente impredecible. Lo que sí es seguro, es que persistirán las confrontaciones de poderes, el revanchismo de aquellos que perdieron las elecciones, y seguiremos soñando con una clase política ajena a intereses particulares o que buscan en el poder aquella impunidad que nos condena a la normalización de la corrupción y clientelismo, desde hace décadas.

    Luis Eduardo Cisneros (Perú) es comunicador estratégico y político con más de veinte años de experiencia en entidades del sector público y privado. Ha sido asesor político de la vicepresidencia de la República del Perú, y de una gama amplia de ministros de Estado. Actualmente es asesor de altas direcciones de gremios y empresas del sector privado. Fue periodista de investigación en Canal 2 de Perú, y redactor de la Revista Caretas y es columnista del diario Perú 21. CEO de la empresa de comunicación estratégica Lec & Hunter en Perú y Uruguay.
    Twitter: @luiseduardocis
    Instagram: @luiscismen

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  • Chile: Vientos de esperanza cruzan la cordillera

    Tras un año 2019 sacudido por un estallido social derivado de las desigualdades sociales del país y con la pandemia del COVID-19 en pleno apogeo, Chile comenzó en 2020 un ciclo electoral que ya comienza a vivir sus últimos procesos democráticos.

    Por Francisco Grandón

    Tras un año 2019 sacudido por un estallido social derivado de las desigualdades sociales del país y con la pandemia del COVID-19 en pleno apogeo, Chile comenzó en 2020 un ciclo electoral que ya comienza a vivir sus últimos procesos democráticos.

    Como resultado de las movilizaciones sociales que convocaron a millones de personas en distintas partes del país, las cuales permitieron abrir los espacios para realizar por primera vez una constitución democrática, la sociedad chilena se vio inmersa en una vorágine de representatividad sin precedentes. 

    Tras los comicios celebrados para elegir concejales, alcaldes, gobernadores regionales, constituyentes y ratificar candidaturas presidenciales, los chilenos y chilenas vivirán, este 21 de noviembre una nueva elección, donde tendrán la oportunidad de elegir sus futuros representantes para consejeros regionales, diputados y senadores, además de un o una nueva presidente.

    El país transandino parece enfrentar un cambio sociopolítico y cultural que avanza de manera avasalladora frente a las nociones políticas prestablecidas. Las recientes elecciones permiten vislumbrar una necesidad de cambio de representantes, pero más aún, una modificación al modelo político, económico y social en el país. Rápidamente quedaron atrás los días de efervescencia y lucha, los menesteres sufridos y exacerbados por la pandemia, han forzado a la sociedad chilena a buscar alternativas que les permitan dejar atrás el actual modelo para dar paso a uno nuevo.

    Primarias presidenciales

    Las elecciones presidenciales tuvieron su puntapié inicial con las primarias presidenciales vinculantes que permitieron, a dos coaliciones políticas en Chile, elegir a sus candidatos: Apruebo Dignidad y Chile Vamos. Otras coaliciones y partidos políticos decidieron restarse del proceso legal, definiendo sus candidatos y candidatas de manera autónoma o realizando consultas ciudadanas no vinculantes.

    Entre las coaliciones que sí realizaron primarias se encuentra Chile Vamos, conglomerado de centro derecha que está conformado por los partidos Renovación Nacional (RN), Unión Democrática Independiente (UDI) y Evolución Política (EVOPOLI). En estos comicios se presentaron cuatro candidatos, Joaquín Lavín (UDI), Mario Desbordes (RN), Ignacio Briones (EVOPOLI) y Sebastián Sichel (Independiente), siendo electo este último.
    Por su parte, Apruebo Dignidad, coalición compuesta por los diferentes partidos y movimientos que conforman el Frente Amplio (FA), Revolución Democrática (RD), Convergencia Social (CS), Comunes (Cs), Fuerza Común (FC) y Unir, además del pacto Chile Digno, integrado por el Partido Comunista (PC), la Federación Regionalista Verde Social (FRVS) y Acción Humanista (AH), presentó dos candidaturas, las de Gabriel Boric (CS) y Daniel Jadue (PC), resultando victorioso el primero, obteniendo más de un millón de votos.

    Ambas candidaturas ganadoras de las primarias presidenciales representan un cambio de perspectiva respecto a cómo la ciudadanía chilena se estaba expresando y demandando. Debido a los acontecimientos de octubre de 2019, la sociedad chilena parecía dirigirse inevitablemente hacia los polos políticos, potenciando figuras que esbozaran discursos populistas y demagógicos. 

    La llegada de la pandemia marcó un punto de inflexión de este camino. La crisis sanitaria, económica y social provocada por el COVID-19 parece haber hecho replantear la perspectiva de futuro de una sociedad que demandaba cambios drásticos. Si bien aún los anhelan, aparentan quererlos de una manera más moderada, para así no exacerbar las heridas que ha dejado la epidemia del coronavirus.

    Ambos candidatos, Boric y Sichel, son rostros que vienen a renovar la presidencia que hace ya dieciséis años ha rotado entre dos nombres: Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Igualmente, uno y otro tuvieron que competir con adversarios que, en cierta medida, representaron en sus campañas, una visión de país que no se adaptaba a la de la sociedad chilena de hoy.

    Se completa la papeleta presidencial

    Además de Boric y Sichel, el Servicio Electoral de Chile, organismo encargado de los procesos electorales en el país, ratificó recientemente las candidaturas presidenciales de la senadora Yasna Provoste (Nuevo Pacto Social), José Antonio Kast (Partido Republicano), Marco Enríquez-Ominami (Partido Progresista), Eduardo Artés (Unión Patriótica) y Franco Parisi (Partido de la Gente). Quienes fueron inscritos directamente a través de sus partidos o participaron de consultas ciudadanas no vinculantes, como la candidata de Nuevo Pacto Social.

    La disputa por el centro

    El centro político comienza a posicionarse como el terreno donde se asentará la contienda electoral, y ahí destacan tres candidaturas que tienen el potencial suficiente para disputarlo. Además de Boric y Sichel, candidaturas ya mencionadas como moderadas dentro de sus sectores, se une Provoste, representante de la coalición de centro izquierda, Nuevo Pacto Social, compuesta por el Partido Socialista, el Partido Radical, el Partido Por la Democracia y la Democracia Cristiana, siendo este último el partido al cual pertenece la actual senadora.

    El proceso previo a la llegada de la pandemia, en el que los polos se estaban fortaleciendo, dejó un forado en el centro que había sido despreciado debido el contexto social, pero que se ha transformado en protagonista tras la debacle causada por el COVID-19. El centro, vacío, creció lo suficiente para tomar retazos de sectores de izquierda y derecha, dejando espacios suficientes para que los diferentes conglomerados políticos pudieran comenzar a asentarse en él para crecer tanto como les sea necesario. Provoste, Boric y Sichel, iniciaron ya una reyerta para conquistar una porción suficiente que les permita ganar la elección presidencial.

    Quien resulte ganador, tendrá a cargo una tarea titánica que los chilenos y chilenas no han presenciado anteriormente. Él o la futura presidenta del país será responsable de liderar un proceso de cambio sociopolítico único en la historia del país con la implementación de una nueva Constitución escrita democráticamente, paritaria y con participación de sus pueblos originarios. Los vientos de cambios que cruzan la cordillera ya están sorteando sus blancas montañas y la ciudadanía aguarda con esperanzas lo que traen consigo.

    Francisco Grandón (Chile) es Relacionador Público y Máster en Comunicación Creativa y Estratégica. Se desempeña como consultor en comunicación política y campañas electorales, especializándose en el proceso de elaboración, construcción y desarrollo de la estrategia. Ha participado en elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales en Chile.

    Twitter: @fgrandong

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  • La creación de percepciones en campañas conectadas

    Cada una de nuestras apariciones en medios, cada conversación con amigos sobre una candidatura genera una percepción. La suma de percepciones positivas genera una decisión.

    Por Xavier Peytibi

    Cada una de nuestras apariciones en medios, cada conversación con amigos sobre una candidatura genera una percepción. La suma de percepciones positivas genera una decisión.

    Vivimos tiempos de campañas permanentes, donde una campaña dura hasta el último segundo porque aumenta año con año la indecisión política y porque, en una sociedad conectada, podemos generar constantes percepciones en la ciudadanía para hacer que las y los indecisos finalmente se decidan por nosotros. Pero para hacerlo, debemos conectar nuestra campaña online y offline. Porque lo que se hace en la red debe tener visibilidad en la calle, y porque lo que se hace en la calle debe tener visibilidad –en forma de contenidos– en la red. Eso son las campañas conectadas.

    Es por ello que todo suma para lograr que te recuerden favorablemente. Se logra todo paso a paso. Gutiérrez-Rubí lo ejemplifica magníficamente en alguna de sus ponencias cuando habla de un gran árbol y una gran nevada. Imaginen ese árbol, lleno de nieve en sus ramas. De repente, una de sus ramas se rompe y cae. Pero no caerá con el primer copo de nieve que se posa en sus ramas, sino, tal vez, con el copo de nieve número 25, 40 o 212. Cada uno de esos copos de nieve ha ido haciendo fuerza, y lo ha logrado, finalmente, que la rama se rompa y caiga.

    La metáfora de la rama y los copos de nieve sirven para explicar cómo convencer, en estos tiempos de conexiones múltiples, al votante indeciso, o al antiguo votante que duda si volver a votar por nosotros. Cada uno de nuestros mensajes, segmentado o no, publicitado o no, cada una de nuestras imágenes y nuestras palabras, cada una de nuestras apariciones en medios, cada conversación con amigos sobre una candidatura, genera una percepción. La suma de percepciones positivas genera una decisión.

    Y es que son a veces menudencias, pequeñas percepciones, pequeñas relaciones online u offline, las que cambian las cosas, porque cuando los votantes indecisos o los no demasiado informados políticamente piensan en un candidato al que votar el día de las elecciones, suelen recordar estas percepciones. En su libro The Reasoning Voter, el politólogo Samuel Popkin argumentaba que aparentemente incidentes menores influencian la racionalidad del voto de una persona. Para Popkin, muchos votantes indecisos usan un conjunto de atajos mentales en que apoyarse fuertemente para tomar su decisión de voto.

    La low-information rationality, como lo denomina Virginia García Beaudox se refiere a un tipo de razonamiento que se vale de atajos en evaluar y obtener la información para simplificar el proceso y decidir su candidato. La autora cita un artículo de Robert Jervis y su teoría de la “búsqueda del borracho". Un viejo chiste habla de un borracho que, en buscar las llaves de su coche, perdidas en la calle, no busca cerca del lugar donde, probablemente han caído, sino bajo una farola lejana de donde las ha perdido, argumentando que lo hace porque allí hay buena luz y está iluminado. 

    Siguiendo esta metáfora (y este mal chiste que cuento en mis clases), se postula que en política las personas, en muchas oportunidades, no se guían por la información más adecuada sino por la se encuentra más fácilmente disponible o “iluminada”. La farola es una metáfora para explicar que, en muchas ocasiones, las personas nos guiamos por aquella información a la que tenemos un rápido acceso psicológico aunque en primera instancia, para un analista político, esta información parece inadecuada o irrelevante en relación con el problema. Pero es lo que recuerdan y, a menudo, lo único que recuerdan.

    Si creamos estas percepciones, si conseguimos que nos recuerden positivamente por algo, a través de relaciones, de llamadas telefónicas (las relaciones personales y las llamadas son siempre lo que mejor se recuerda), de contenidos, de mensajes, etcétera, llegaremos a gente que de otra manera sería imposible. Debemos crear oportunidades comunicativas de todo lo que hacemos como candidatura. Todo suma, on y offline, para generar percepciones positivas, para ser recordados, para lograr que, en boca de urna, en la “farola” del interior de su cerebro (parafraseando a Jervis), nos vean a nosotros.

    Si no nos diferenciamos, perderemos. Si no nos recuerda, perderemos. Busquemos siempre la memorabilidad.


    Xavier Peytibi (España) es politólogo y consultor de comunicación política en Ideograma. Autor de Las campañas conectadas. Comunicación política en campaña electoral.

    Twitter: @xpeytibi
    Instagram: @xpeytibi
     

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  • Dos desafíos post PASO en Argentina

    El resultado de las elecciones PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) en Argentina fue contundente, el oficialismo resultó derrotado. A partir de ahora, y pensando en los comicios de mitad de mandato, surgen dos desafíos: consolidar la unidad opositora y relanzar la gestión de gobierno.

    Por Lucio Guberman

    El pasado domingo 12 de setiembre se votó con tranquilidad en Argentina y se llegó a un nivel de participación importante en las PASO, solo un poco más bajo que en las elecciones prepandemia. 

    Se cumplieron los protocolos de cuidado y la ciudadanía se adaptó a las demoras que se dieron en las filas de votación, más largas que las habituales.

    Los resultados fueron sorprendentes, sobre todo para los encuestadores que venían monitoreando la campaña y, en especial, para aquellos que hicieron bocas de urna. 

    Se votó en toda la Argentina dividida en veinticuatro distritos. No hay aquí, a mitad de los mandatos presidenciales ninguna elección que tenga al país como distrito único, todos los legisladores provienen de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sin embargo, la lectura es nacional. Y en esa lectura es insoslayable hablar de una derrota del gobierno de Alberto y Cristina Fernández.

    Juntos por el Cambio (JxC) se impuso por amplio margen en las cuatro provincias con más votantes y bancas: Buenos Aires, Ciudad Autónoma (CABA), Córdoba y Santa Fe. Es cierto que en todas JxC logró la mayoría considerando la suma de todos sus precandidatos que fueron a Primarias en las que hubo mucha enjundia. Uno de los desafíos opositores, por lo tanto, será volver a reunir en el candidato o candidata ganadora en cada distrito a esa sumatoria lograda en las PASO.

    La lectura más simple que se viene haciendo es que el gobierno recibió un castigo producto de la inflación y el retraso de los ingresos con relación a ese índice. Sin embargo, las encuestas –sí, ya sabemos, las mismas que no anticiparon el resultado–, aún las realizadas por consultoras vinculadas a la oposición y publicadas en medios hostiles con el gobierno, marcaban a unas semanas de las elecciones una mejoría de las calificaciones oficiales. No era muy fuerte el repunte pero era consensuado entre todas las firmas que existía y se atribuía a los avances en la vacunación contra el COVID-19 y al repunte de la actividad económica, incentivado por el aguinaldo en julio y la inyección de fondos para el consumo por parte del Estado.

    Pero la publicación de una foto del presidente Fernández festejando con amigos el cumpleaños de su pareja en la residencia dio una nueva orientación a la opinión pública. No fue como otros escándalos que no variaban las preferencias del electorado orientadas por la grieta entre peronismo y antiperonismo. La foto abatió electorado que votó al PJ de Alberto Fernández en 2019. La foto deprimió, desencantó y desmovilizó. La gran pregunta es si el gobierno tiene capacidad para revertir con política en tan solo cuarenta y cinco días la decepción que supo conseguir.

     

    Lucio Guberman (Argentina) es consultor político. Magíster en Ciencias Sociales (UBA). Fue Director del Posgrado en Comunicación Política de la Universidad Nacional de Rosario y Coordinador Académico del Programa de Gobernabilidad y Gerencia Política (Corporación Andina de Fomento – George Washington University – UNR).

    Twitter: @gubermanonline
    Instagram: @lucioguberman
     

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  • Durán Barba: el oficio del consultor

    La coyuntura latinoamericana, el rol del asesor político, la formación en comunicación política, la importancia de segmentar bien e instalar un relato son algunos conceptos que nos dejó el consultor Jaime Durán Barba en nuestro primer Relato Podcast.

    Por Fabián Cardozo

    Es considerado un “gurú” de la comunicación política en América Latina. De alto perfil y concepciones muchas veces polémicas, Jaime Durán Barba es uno de los principales referentes de la profesión. 

    Uno de sus últimos trabajos fue en la campaña electoral ecuatoriana, cuando contribuyó notoriamente, en pocas semanas, en conseguir el triunfo presidencial de Guillermo Lasso. 

    Una frase inmortalizada por el presidenciable en el último debate lleva la marca registrada duranbarbista: “Andrés, no mientas otra vez”, un marco que se parece mucho al “en qué te han convertido Daniel”, que el entonces candidato Mauricio Macri (otro de sus asesorados) le espetó a Daniel Scioli, también en un debate presidencial, pero en Argentina.

    Tan polémicos como imprescindibles resultan varios de los aportes que nos dejó en la primera edición de Relato Podcast, en donde expresó filosas opiniones sobre la realidad política del continente, apreciaciones sobre el trabajo de un consultor e imperdibles consejos para la nueva generación de profesionales de comunicación política.

    Segmentación y relato
    El relato es sumamente importante, tanto en las campañas como en la comunicación de gobierno o en la comunicación política en general. Por eso hay que valorar la importancia de su construcción como una herramienta, pero resulta fundamental segmentarlo, de acuerdo a la zona geográfica y estrato social al que se dirige. “Es muy difícil que un mensaje que le guste a la gente de Recoleta entre a La Matanza”, dice Durán Barba en referencia a lo ejecutado en campaña junto al expresidente argentino Mauricio Macri.

    Allí es donde ingresa un concepto clave como es la investigación, que es absolutamente necesaria en campañas electorales. “Investigamos qué música les gusta, qué comen, qué piensan sobre el sexo o la amistad”, en la forma más exhaustiva posible.

    Claro está que no hay recetas, ya que de acuerdo al resultado de la investigación surgirán insumos que deben ser procesados y anexados a la construcción de un relato que tenga en cuenta la cultura de cada país.

    “En México es más peligroso si usted patea un perro que si critica al Fondo Monetario Internacional”, ejemplifica el consultor, y añade: “la gente se volvió muy autónoma, ya no cree en cualquier relato”.

    Los consultores deben adaptarse a las situaciones y al material que tienen. “Si el candidato es bueno y tiene un buen equipo, es muy difícil perder. Si es malo, no hay remedio. Hay que ver la política desde los ojos de la gente, no con los del círculo rojo”.

    América Latina
    Las nuevas tecnologías juegan un rol cada vez más importante en la vida de la gente, al punto que se puede decir que “hay un nuevo dios que certifica lo que es verdad en el mundo. No es la iglesia ni el partido comunista. Es Google”.

    Jaime Durán Barba reside en Argentina, por lo que es inevitable su análisis de lo que acontece en el Río de la Plata. “En Argentina va a terminar volando en pedazos el peronismo. En Uruguay prima el sentido común, ninguno quiere salvar al mundo”, vaticina el consultor.

    Luis Lacalle Pou debería “tener espacio” para ejercer liderazgo en América Latina, “es el presidente más sistemático y organizado del continente en este momento. Mujica es un tipo sensato con un gran sentido del humor. No es un delirante como Pedro Castillo.

    En cuanto a la mirada global sobre el continente, dice: “están pasando cosas muy desconcertantes en México, Ecuador y Perú, entre otros países. Y eso se debe a la gran libertad que han ganado los electores”.

    La formación 
    Más allá de la consultoría política, Durán Barba dedica buena parte de su vida a la formación. Desde la Universidad George Washington o a través de innumerables conferencias, trasmite su mensaje y conocimiento empírico a las nuevas generaciones.

    Su principal consejo es “dedicarse a estudiar”, porque la nueva camada de consultores “se han vuelto muy de papel. No leen”.

    Claro está que “la Consultoría se aprende en el taller. En la Universidad los docentes deben de haber hecho campañas”, pero al mismo tiempo para completar la formación es necesario “vincularse con un consultor que haga campañas para trabajar allí y hacer experiencia”.

    El otrora militante de izquierda revolucionaria en su juventud reivindica la independencia política del consultor: “Hay que ser agnóstico, si estás muy identificado con una ideología o candidato pierdes objetividad (…). Hay que tener una formación intelectual fría”. 

     

    Fabián Cardozo (Uruguay) es consultor en comunicación política y campañas electorales. Diplomado en Comunicación Política UBA y Diploma de Especialización en Marketing Político y Comunicación de Gobierno Camilo José Cela (España). Periodista con veinte años de trayectoria en medios uruguayos e internacionales actualmente en la tv pública y en la agencia de noticias Sputnik. Presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya. Desde allí impulsó el pacto ético de todos los partidos políticos con representación parlamentaria del Uruguay.

    Twitter: @facardozo
    Instagram: @fabicar16

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  • Editorial

    Voy a contarte una historia. Tan solo con esas palabras captarán nuestra atención. A partir de ahí nos persuadirán para sumergirnos en un mundo hipnótico de oraciones articuladas de tal forma que, gracias a las palabras, percibiremos los colores más brillantes, los olores más intensos, los sonidos más apagados y podremos palpar la realidad que se nos ofrece. No nos perderemos detalle alguno del nuevo relato que llega a nuestra vida.

    Al tiempo que el relator nos introduce en un camino en que impera la magia y acapara nuestros sentidos, a poca distancia se instalará un nuevo orador, con un relato distinto, y a sus lados otros, y otros más, hasta poblar gran parte del espacio en que habitamos. Traerán consigo relatos diferentes; altos y bajos; agudos y graves; en susurros y a los gritos; trágicos y felices; en colores y en blanco y negro... Tan solo relatos.

    Este es el nuestro. Nuestro relato. El de un grupo de profesionales de la comunicación política que tienen a América Latina como su hogar, sin importar el sitio donde residan. Una casa de puertas y ventanas abiertas, que se congratula de recibir visitas sin importar su origen. 

    Así nace Relato, como un espacio de perfil académico y profesional, sin fines de lucro, que se traza el objetivo de promover el conocimiento, y compartir análisis y experiencias cotidianas vinculadas a nuestro trabajo de campo. Un sitio que también invita a aquellos estudiantes que se estén formando en el campo de la comunicación política para que tengan un lugar de difusión de sus investigaciones. 

    Hemos decidido utilizar todas las herramientas que están a nuestro alcance: la página web, la revista digital, el podcast, el canal de YouTube y las redes sociales. Todo al servicio del conocimiento, de nuestra profesión y sobre todo de quienes nos acompañen a transitar por este camino que juntos empezamos a andar.

    A partir de este momento, vamos a contarte nuestra historia, aquí comienza nuestro Relato.
     




  • Edición

    Junio de 2022 - Nº 4

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