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De halcones, palomas, roscas y las necesidades de la gente




Por Carolina Muñoz

Entre septiembre de 2020 y junio de 2021, según la Dirección Nacional de Migraciones, casi 60 mil personas emigraron. En medio de la inflación más alta de los últimos 30 años, con precios que suben de la mañana a la noche, inestabilidad cambiaria, desconfianza de los inversores y de sus propios habitantes, casi 200 personas por día abandonaron el país y eso solo si contamos a quienes pusieron “mudanza” al completar sus formularios de viaje. Si sumamos aquellos que se fueron por estudios o trabajo, el número de los argentinos que se emigraron nos deja sin aliento.

En Argentina, entre quienes se denominan como jóvenes profesionales altamente calificados es conocida la frase que dice “la única salida de este país es Ezeiza”, una expresión que deja ver la apatía y el descreimiento de los argentinos de que el país pueda estar mejor.

Tras salir del pico más alto de la pandemia por COVID-19, que llevó a paralizar por completo al país, durante meses y luego de dejar atrás los escándalos protagonizados por el Poder Ejecutivo y sus integrantes, como también de los representantes de la oposición, empieza a perfilarse el “largo” camino hacia la Presidencia en 2023.

El panorama es complejo, mientras en el oficialismo se discute si el poder lo tiene la vicepresidenta  o el presidente. Hace días se escuchó de la boca de la mismísima Cristina Fernández decir “que te pongan la banda y te den el bastón, créanme, no significa que tengas poder”. Esta y otras frases del mismo estilo en su discurso dejan ver las marcadas diferencias, no solo respecto al actual presidente, sino también a lo que consideran la influencia del poder financiero internacional.

Dentro del caos del oficialismo, parece no haber dudas de que llegado el momento, Cristina decidirá quién será el próximo candidato y todos los esfuerzos se orientarán en ganar la elección. Paradójicamente a pesar de sus peleas televisadas o tuiteadas, hay una sensación de que llegado el momento acordarán.

Por otro lado, la oposición, en manos de Juntos por el Cambio, no está muy distante de estas discusiones, alejadas de todo lo que tiene que ver con la realidad de la ciudadanía. Los propios militantes y/o voluntarios empiezan también a decir sin temor “basta de peleas, que Argentina no da para más”.

Que nadie quiere ver a políticos peleando, lo sabemos, es como un a, b, c en la comunicación política, pero parece que no hay estratega al que los políticos escuchen. Hace pocos días, un respetado colega, Guillermo Raffo dijo a la mesa chica del partido PRO, uno de los socios fundadores de Juntos por el Cambio “hay que focalizarse en los problemas de la gente”.

En esa reunión estaban, entre otros, Horacio Rodríguez Larreta (actual jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires); Patricia Bullrich (presidenta del PRO); Diego Santilli (diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires); Jorge Macri (ministro de Gobierno de la Ciudad); Cristian Ritondo (diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires); y María Eugenia Vidal (exgobernadora de la provincia y actual diputada por la ciudad).

Para muestra, basta un botón: Larreta y Bullrich compitiendo por el sillón de Rivadavia, mientras que María Eugenia Vidal (sola por el lado de PRO y sin contar a Mauricio Macri), ahí ya contamos al menos cuatro posibles candidatos a la Presidencia.

Diego Santilli y Cristina Ritondo (para la gobernación de la provincia, sin contar a los actuales intendentes). Si ampliamos a la coalición, entonces, ya no solo tenemos cuatro posibles candidatos a la Presidencia, sino que tenemos al menos seis (Gerardo Morales y Martín Lousteau, entre otros) y si miramos la gobernación de la provincia, entonces alcanzamos al menos ocho, entre los tuyos, los míos y los nuestros.

Nada más alejado de la realidad de la ciudadanía, que piensa en cómo llegar a fin de mes ante una inflación que hace que cada día se pierda un poco más el poder adquisitivo y que, por primera vez en mucho tiempo, debe elegir qué hacer o qué comer porque la plata no alcanza, sin importar cuánto ganes.

El desafío PRO está hacia adentro, entre halcones y palomas. ¿Quiénes son los halcones? Aquellos más cercanos a lo que se conoce como el votante puro amarillo, el votante macrista; más cercano a Bullrich, según los sondeos, que al mismísimo Larreta, a quien se le considera una paloma. Se le ve como un buen gestor, a quien le critican que ve al país sin tener en cuenta la realidad de las provincias y que su dialogismo está alejando a los votantes más fieles.

Una vez superada la interna partidaria, queda un nuevo escollo: la interna de la coalición. Negociar con la Unión Cívica Radical y con la Coalición Cívica, qué rol ocuparán los actores de sus partidos con miras al 2023 y, allí, en caso de no lograr los consensos necesarios puede dirimirse en internas.

¿Están mal las internas? Por supuesto que no, de hecho fortalecen, pero en un contexto de hartazgo, pues en realidad, lo que menos quieren los ciudadanos es seguir viendo políticos peleando por el poder y sin solucionar sus problemas cotidianos, incluso aquellos quienes aman la política ya no quieren peleas, quieren soluciones.

En medio del sin rumbo del oficialismo y de las discusiones internas de la oposición, asoma sin pausa Javier Milei, economista y libertario, quien puede llegar a captar todo el voto antisistema. 

Con frases que hicieron fuerte repercusión como “Larreta no tenía problemas en sentarse con Alberto Fernández y con Axel Kicillof para sacarle la libertad a los privados” o “En 50 años, la Argentina va a ser la villa miseria más grande del mundo”, Milei logró captar la sensación de las personas después de largos meses de encierro por el COVID-19 y el hartazgo respecto de la pobreza (en Argentina más del 70% de los niños son pobres) y planes sociales que crecen hasta ya no poder más.

La crítica constante de Milei a lo que él define como “la casta política” está captando votos de jóvenes, de adultos y de todos aquellos ciudadanos hartos de ver rosca política y no políticas públicas que nos hagan vivir una vida mejor o que nos deje aspirar, al menos, a que hay una Argentina mejor, que podemos vivir mejor y que la salida no es Ezeiza, sino este país, lleno de recursos, de capital humano, pero tan mal gobernado.

¿Cuál será el camino de la oposición en general para ganarle al oficialismo? Es aún una incógnita. ¿Cómo se reacomodarán los actores en el tablero de la política? También. Pero en este camino plagado de dudas, hay una única certeza: el hartazgo de la ciudadanía que busca, sin duda, un candidato que nos devuelva la esperanza de que Argentina puede ser un mejor país, al que los que se fueron quieran volver.


Carolina Muñoz (Argentina) es consultora y magíster en Economía y Política Internacional por la Universidad de San Andrés. Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales y Analista Política por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Trabajó en la Presidencia de la Nación Argentina como coordinadora regional; formó parte del equipo de campaña de numerosos candidatos, asesorando a los equipos de comunicación en Argentina, Uruguay, Chile, México y Bolivia, entre otros.
Twitter: @carolourdesm
Ig: @carolourdesm