Bolivia no es Argentina: un mes de Rodrigo Paz en el gobierno

Por Lucas Malaspina

A tan solo un mes de asumir el gobierno, Rodrigo Paz enfrenta una crisis con su vicepresidente, en una administración que tiene desafíos económicos, políticos y sociales, además de no contar con una mayoría en el Congreso.

Rodrigo Paz, por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), asumió la presidencia de Bolivia el 8 de noviembre tras imponerse en el balotaje al candidato de Libre, Jorge Tuto Quiroga (54,5% a 45,5% respectivamente).Tuto Quiroga no pudo superar los negativos que traía por representar a una política previa a Evo Morales, percibida como oligárquica, poco arraigada a las mayorías del país e incluso racista. A poco más del primer mes de su gobierno, su vicepresidente Edman Lara, quien fue el principal tractor durante la campaña electoral y le dio un carácter plebeyo y anticorrupción, ya lo desafió abiertamente: lo acusa de mentiroso y anunció que tendrá “candidatos propios” para las elecciones regionales del próximo 22 de marzo. Las “lunas de miel” de los gobiernos son cada vez más cortas, producto de la aceleración de la vida social y la fragilidad de las mayorías que surgen de los balotajes. ¿En qué se gasta su “luna de miel” el presidente Paz y cuáles son sus desafíos?

La tensión macro que enfrenta Paz es un callejón estrecho: los subsidios a combustibles consumen miles de millones de dólares, erosionan las reservas y presionan sobre la escasez de divisas. El gobierno arrancó con señales promercado y financiamiento, pero evitó (o retardó) el ajuste que viene recomendando el FMI en sus documentos sobre Bolivia.

En su informe de abril 2024 llamado Una corta luna de miel: los primeros 100 días en 9 países americanos, los investigadores del observatorio Pulsar UBA plantean que la pospandemia y la alta polarización cambiaron el patrón: los presidentes ya no tienen lunas de miel largas ni comienzan con aprobaciones cercanas al 70%. Hoy estamos más cerca de “lunas de miel” de 30 o 60 días que de las de antaño. La incógnita clave es cuánto dura el margen para tomar las medidas antipopulares (suponiendo que algo así fuera posible), antes de que la demanda social pase de expectativas a veredicto, y cómo impacta la interna Paz–Lara en esa velocidad.

Durante la campaña de cara al balotaje, los esfuerzos de la campaña de Tuto Quiroga por presentar una cara amigable para sectores que se sienten más vinculados a la tradición indígena del país fueron constantes (contó con el asesoramiento de Jaime Durán Barba), pero no alcanzaron (véase la polémica desatada por tuits del candidato a vice de Quiroga). Quiroga decía explícitamente que su intención era aplicar una “terapia de shock”), lo que algunos asimilan a la promesa presidencial de Milei: es una simplificación excesiva, ya que el ajuste de Milei estaba planteado contra “la casta”. Además, en Bolivia todavía no existe suficiente consenso sobre el ajuste a realizar (que en Argentina se generó tras el desastre económico del gobierno de Alberto Fernández). En ese sentido, no fue Rodrigo Paz quien ganó, sino la “terapia de shock” propuesta por Quiroga la que fue derrotada.

El investigador estadounidense Evan Ellis, profesor sobre América Latina en el Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos analiza que el nuevo gobierno “necesitará una ayuda rápida y significativa de Estados Unidos para navegar por la grave crisis económica y los campos minados políticos del país”, incluso si su orientación no es tan proestadounidense como la de Quiroga. El presidente Paz deberá demostrar que puede conseguir la fortaleza para surfear una situación económica muy compleja.Antes que problemas de comunicación, ya tiene problemas eminentemente políticos. 

En campaña, Paz prometió no recurrir al FMI. Por eso, al comunicar su gobierno las primeras medidas de su programa de estabilización necesita decir que es “por decisión propia”: negociación de financiamiento multilateral (recibirá más de U$S 9 mil millones, cuando lo que se preveía originalmente era la mitad), eliminación de impuesto a la riqueza y de impuestos a transacciones, anuncio de recorte del 30% del gasto en 2026 e integración al sistema financiero formal de cripto/stablecoins (todavía faltan algunas “letras chicas” y hay riesgo de bancarizar el riesgo si no se hace bien), con necesidad de aval legislativo para varias de esas decisiones.

Encuesta Ipsos Ciesmori (eje troncal, marzo 2025):

  • 65% está de acuerdo con retirar la subvención a los combustibles.
  • Pero de ese 65%, 51% solo lo acepta de forma gradual y apenas 14% lo quiere “de inmediato”.
  • Un 19% quiere mantener la subvención y 16 % no sabe/no responde.

La campaña de Rodrigo Paz ha sido una campaña al principio bastante artesanal que creció a golpes.Su jefa de campaña fue Catalina Paz, su hija, una joven profesional formada en investigación de mercado y marketing que asumió el desafío con audacia. La que han hecho Rodrigo Paz y Edman Lara ha sido una expresión de una “campaña conectada” del tipo que el experto catalán Xavier Peytibi ha estudiado y desarrollado muy bien en su libro Campañas conectadas.En un contexto de empobrecimiento de los ciudadanos bolivianos, ha sido muy importante que la campaña sea austera para representar coherentemente lo que se trató de transmitir. Además de recorrer el territorio, se valieron de la popularidad de Edman Lara, que cosechó la simpatía de gran parte de la población a través de TikTok mostrando su vida cotidiana como un policía despedido que tenía que trabajar en una plataforma y denunciando al gobierno de Luis Arce.

Salvador Romero Ballivián, expresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia y doctor en sociología política por Sciences Po, analizó que “la geografía electoral de Bolivia en lo esencial no ha cambiado desde 1980 (tierras bajas orientales por la derecha y tierras andinas occidentales por la izquierda) e incluso desde 1951”, año en que se produjo un golpe de Estado para perpetrar un fraude contra el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) –al año siguiente, hubo una revolución minera pro MNR que destruyó al Ejército–. Ricardo Paz Ballivian, uno de los sociólogos políticos bolivianos más experimentados, analizó que durante la campaña “Rodrigo (Paz) y Edman (Lara) aprendieron a complementarse y consiguieron hablarles a todos los públicos, principalmente a los exvotantes del MAS, que fueron desplazándose de la desconfianza y el voto nulo hacia la propuesta del PDC”.

Rodrigo Paz designó un gobierno compuesto por empresarios como Óscar Justiniano, expresidente de la Federación de Empresarios Privados de Santa Cruz, (Desarrollo Productivo); José Romero, exlíder de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Planificación del Desarrollo); y Mauricio Zamora, empresario vitivinícola y hotelero (Obras Públicas). Con esto, el presidente Paz marca un contraste histórico con gobiernos anteriores de Bolivia al no incorporar entre sus ministros a ningún representante de organizaciones sindicales (obreras y campesinas) que tienen mucho poder de movilización y que pueden poner ir rápidamente en su contra si se afecta sus intereses.

El nuevo presidente Paz está improvisando con gran velocidad, ya que no posee equipos políticos y técnicos previamente consolidados con él. Tampoco los tenía Tuto Quiroga, aunque estaba mejor posicionado en ese sentido; posiblemente el mejor preparado era Samuel Doria Medina,quien era favorito según la prensa, pero no llegó al balotaje: su excandidato a vice, José Luis Lupo, es el actual Ministro de la Presidencia de Paz, mientras que quien iba a ser el líder del equipo económico de Doria Medina, José Gabriel Espinoza, es el actual Ministro de esa cartera. Doria Medina (de excelente relación con el boliviano más influyente del planeta, el empresario tecnológico global Marcelo Claure) no solo aporta cuadros: aporta banca legislativa y un compromiso explícito de respaldo. Por todo esto, Edman Lara, vice de Paz, lo acusa al presidente de “mentiroso” y “títere de Doria Medina”.

Un caso interesante para comparar es que en Ecuador, Guillermo Lasso tuvo un desafío similar (transicionar desde un populismo de izquierdas) y salió eyectado a mitad de su mandato. Al igual que Lasso, no controlará el Parlamento. Las listas parlamentarias de Paz, dice Romero Ballivián, “tienen muchas lagunas” porque no pensaba ganar. Una diferencia con aquella transición en Ecuador, es que la Revolución Ciudadana (del populista de izquierdas Rafael Correa) sí tenía representación parlamentaria.Dado que Evo Morales no quiso apoyar a Andrónico Rodríguez (8%) y que el grupo del expresidente Arce obtuvo un porcentaje bajísimo (3%), las diversas fracciones del antiguo partido de gobierno en este caso, la representación es mucho menor a la que podría haber obtenido. Lo que queda del MAS puede ser una oposición social, pero no gravitará en el Parlamento. Evo Morales no ha desaparecido del mapa de poder: ha quedado muy reducido y desgastado, pero aún conserva capacidad de presión (en primera vuelta, su llamado al voto nulo conquistó el 20% cuando en general ese voto tenía un porcentaje del 3%).

La relación de Rodrigo Paz con el vicepresidente Lara comenzó a detonarse a solo tres días de la asunción del gobierno, cuando denunció que lo quiere excluir del gabinetey amenaza con luchar contra los ministros que puedan caer en “la corrupción”. “El pueblo sabe que estoy dispuesto a ponerme adelante”, advirtió.El propio Evo Morales intervino en la polémica: «el presidente Rodrigo Paz tiene que reconocer y respetar al vicepresidente, ya que gracias a él ganó las elecciones».

La última encuesta de IPSOS/Ciesmori (publicada el 8 de diciembre) concluye que Paz arranca con 65% de aprobación (encuesta online, 400 casos en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, trabajo de campo entre 19/11–01/12). Lara aparece desalineado a nivel nacional: 52% desaprueba su gestión y 34% la aprueba. Sin embargo, Edman Lara tiene en El Alto un elemento favorable: 48% aprueba, 42% lo desaprueba.La regularización del suministro de combustibles y la caída del dólar paralelo generaron alivio, lo que es transitorio, ya que no se debe a causas estructurales. Mientras tanto, el expresidente Luis Arce cayó en detención preventiva (cinco meses) por cargos de corrupción/administración de fondos, sumando al clima de “nuevo orden”.

Paz tiene en su electorado sectores medios vulnerables que tienen la expectativa de que todo vuelva a ser como en la buena época del MAS. Y eso va a ser muy complicado. Ni siquiera Evo Morales pudo lograr un recorte de los subsidios en la gasolina en el mejor momento de su gobierno, y a causa de eso enfrentó movilizaciones sociales durísimas. Tampoco Tuto Quiroga se animó a prometer eliminarla. Paz planteó originalmente “platita para todos” y lo combinaba con “capitalismo para todos”: ahora deberá ver qué bonos de los que el MAS ha creado dejará y cuáles no, siendo que había prometido incluso aumentarlos o crear nuevos.

El tiempo corre y al nuevo gobierno de Paz le aparecen dudas clave: ¿El conflicto con Lara se vuelve un problema de gobernabilidad? ¿Paz está perdiendo su base electoral original y ganando otra? ¿Lara puede capturar (o retener) El Alto como plataforma propia?Si Lara empuja un proyecto propio para las subnacionales de marzo de 2026 y a la vez conserva poder institucional, la pregunta estratégica es si se convierte en un socio incómodo, en oposición interna, o en un actor que negocia apoyo a cambio de agenda/territorio.

En el caso de la encuesta de IPSOS/Ciesmori, como es usual, la ficha técnica indica que la encuesta online tiene su base en cuatro ciudades del eje troncal. Posiblemente, Bolivia rural/intermedia está subrepresentada (como pasó antes de la elección, cuando nadie vio que Paz podía ganar) y puede reaccionar distinto ante las medidas en curso y simbología de gobierno: alineación con Estados Unidos e Israel o exclusión de organizaciones sociales y mayor peso empresario, no son lo mismo en Bolivia que en Argentina.

Lucas Malaspina (Argentina) es consultor en Comunicación Política y Asuntos Públicos y realiza estrategias digitales para diferentes empresas, gobiernos, partidos, medios de comunicación y ONGs. Cuenta con experiencia directa en campañas electorales de Argentina y México, así como trabajó en múltiples proyectos de esos países, Bolivia, Ecuador, Colombia, Brasil, Perú y Chile. Se desempeña como Director de Nuevos Negocios de sustantiva.digital y como conductor del programa de conversaciones “Sin Pauta” (disponible en YouTube y Spotify). lucasmalaspina.com. X: @lucmalaspina. Instagram: @lucmalaspina. LinkedIn:  https://www.linkedin.com/in/lucasmalaspina/

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