Elecciones Costa Rica 2026: una lectura desde la comunicación política y estratégica

Por César Porras Umaña

Laura Fernández (Partido Pueblo Soberano) triunfó en primera vuelta en las elecciones costarricenses con 48,3% de los votos, gracias a la transferencia de legitimidad de Rodrigo Chaves, un eje central en seguridad con discurso de “mano dura” frente al caos, narrativa emocional de orden y prosperidad, potente estrategia digital y coherencia semiótica.

1. Resultados de la realidad costarricense

En las elecciones del pasado 1 de febrero de 2026, la candidata oficialista Laura Fernández obtuvo una victoria en primera vuelta, con alrededor del 48,3% de los votos según los registros oficiales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), lo que le permitió evitar la segunda ronda electoral y consolidar la continuidad del proyecto político en el ejecutivo. El Partido Pueblo Soberano alcanzó una mayoría importante en la Asamblea Legislativa, con alrededor de 31 de 57 diputados, configurando un escenario en el que controla de manera preponderante los poderes electos (TSE, 2026).

Antes y durante la campaña, el elemento que dominó la conversación pública fue la seguridad: el aumento de la violencia vinculada al crimen organizado se convirtió en la “ventana de oportunidad” comunicativa que las diversas candidaturas atacaron consistentemente. A la par, el oficialismo con el discurso de continuidad anclado en la figura del presidente Rodrigo Chaves y en el reclamo de “mano dura” contra la corrupción permitió construir una narrativa de orden vs. caos que atendía las preocupaciones ciudadanas inmediatas y, al mismo tiempo, cerró el relato con un fuerte anclaje identitario. La polarización (y el relato de “enemigos” institucionales) fue otro eje central (Villegas, 2026).

Paralelamente, el clima mediático y el espacio público sufrieron tensiones. En los años previos se documentó un retroceso en indicadores de libertad de prensa y un aumento de ataques verbales a periodistas, lo que moduló la interacción entre medios y campañas; potenció la comunicación directa del oficialismo y posteriormente, del Partido Pueblo Soberano hacia sus audiencias. Esto alteró las reglas del juego, siendo la mediación tradicional (periodismo independiente, debates largos, entre otros) quien perdió fuerza frente a mensajes directos, virales y emotivos (Martínez, 2026).

2. Receta, tácticas y mensajes clave de la comunicación del oficialismo

Uno de los casos más interesante por analizar, fue el de la maquinaria de transferencia de legitimidad. Un presidente popular que no se postula (por limitación constitucional) logra convertir a su candidata en heredera política visualmente cercana a su administración. Este proceso implicó tres movimientos clave de la comunicación estratégica, primeramente, la personalización de la gestión (creación del presidente como una marca emocional), seguidamente, la aparición de la postulante como la continuidad y finalmente, el reforzamiento mediante simbología como eslóganes, campañas audiovisuales y actos masivos, que comunican continuidad. Esta táctica reduce costos de persuasión y por ende, parte del trabajo de legimitdad ya está hecho por la aprobación previa.

2. 1 Seguridad como eje central del marketing político

La campaña del oficialismo se orientó a desarrollar una propuesta basada en la reacción de las emociones primarias, como el miedo, protección y orden. Dicho esto, la promesa de mano dura, construcción de infraestructuras carcelarias y aumento de penas se presentaron como soluciones sencillas a problemas complejos, una técnica clásica de marketing político, brindar soluciones complejas en mensajes fáciles, repetibles y visuales. Se combinó un discurso de mano dura con una narrativa de prosperidad económica (“rugir la economía” y “economía jaguar”), buscando ampliar la base electoral más allá del núcleo central.

2.2. Segmentación digital y microtargeting

El uso de audiencias en redes sociales permitió un doble movimiento: por un lado, la difusión masiva de mensajes, y por otro, la microsegmentación para persuadir a grupos demográficos específicos. Esto se hizo mediante contenidos adaptados y especializados (reels, storytelling, imágenes estáticas) y mediante la saturación de mensajes en momentos clave (cierres, debates, pico de noticias sobre seguridad y corrupción).

Además, una de las estrategias que el partido Pueblo Soberano desarrolló fue la lógica desintermediadora, basada en enviar mensajes sin filtro a través de sus propios canales (redes oficiales, “mensajes de la presidencia”, influencers afines) y usar a seguidores para amplificar dichos mensajes. Es por ello, que en coyunturas donde la prensa crítica pierde capacidad, esta estrategia resulta altamente eficiente para fijar la agenda electoral.

3. La oposición: errores de comunicación y oportunidades de mejora

A lo largo de la campaña electoral, la oposición enfrentó, tres problemas estructurales en su comunicación estratégica, principalmente la fragmentación del relato, siendo este error, un efecto dominó para las futuras consecuencias que tendrían. Esto porque múltiples candidaturas pequeñas que competían por el mismo electorado diluyeron esfuerzos y crearon ruido sin centralidad estratégica.

Aunado a lo anterior, se puede mencionar el miedo y estigmatización, que se presentó por medio de denuncias de intimidación y temor público, lo cual llegó a inhibir la visibilidad de la militancia opositora, reduciendo el efecto de las campañas territoriales (menos banderas, menos actos multitudinarios, etc.); hasta las semanas finales de la campaña electoral, siendo este un efecto no suficiente para generar un verdadero impacto de resultados.

Por ende, esto generó una dinámica en la que la oposición no logró capitalizar la agenda de defensa democrática ni articular un relato de esperanza que compitiera en términos emocionales con la promesa de orden.

Finalmente, un fenómeno que la oposición no pudo gestionar de la mejor manera, fue la gran presencia del ruido informativo y desinformación. El fenómeno de la desinformación, con la mezcla de rumores, “pantallazos” sin pruebas y acusaciones, planteó problemas concretos de verificación y medios, dando como resultado, que el ritmo de la viralidad superó con frecuencia la capacidad de respuesta de los fact-checkers. Este fenómeno dejó una lección clara, demostrando que, en entornos digitales, la velocidad y la repetición pueden ganar la batalla narrativa antes que la verificación.

4. Construcción de la identidad de campaña

En el marketing político no todo es solo contenido; también hay diversos elementos semióticos que marcan una gran diferencia. En este caso, la campaña oficialista aplicó una serie de dispositivos semióticos que marcaron un efecto, como diversas consignas, que se basaron frases repetibles y simbólicas que funcionaron como hashtags y refranes. También, esto lo acompañó una visualidad coherente, con colores, logo, fondos y ambientes cuidadosamente colocados en spots y actos oficiales.

De igual forma, los eventos performativos, como giras electorales, inauguraciones, actos masivos y apariciones del presidente Chaves para reforzar continuidad, fueron parte del marketing político; así como de igual forma, la “Señalización selectiva”, encargada de etiquetar a críticos y medios con calificativos que reducen su credibilidad frente a seguidores.

Estos componentes, articulados de forma coherente, crearon una “marca” gobernante con fuerte reconocimiento y con elasticidad para incorporar promesas económicas, de seguridad y de orden institucional.

Por otro lado, también se debe hacer énfasis en la estrategia digital desarrollada a lo largo de la campaña, ya que, tácticas como el microtargeting por afinidad emocional, por medio de anuncios dirigidos a audiencias que reaccionan más a mensajes concretos, fueron sumamente efectivas.

De igual forma, el uso de productos cortos y repetidos como las publicaciones en TikTok, reels, historias y demás contenidos optimizados para consumo rápido, fueron puntos altos de la campaña, junto a la amplificación orgánica, mediante la creación de comunidades en medios de comunicación como Telegram, WhatsApp y grupos en Facebook para viralizar mensajes y reforzar la percepción de mayoría.

Siendo estas tácticas altamente eficaces, porque actúan directamente sobre la percepción cognitiva (simplificación, disponibilidad, afecto) y no requieren convencer racionalmente al electorado, solo es necesario reafirmar la sensación de peligro y ofrecer una solución razonable.

5. Riesgos de la comunicación política a mediano plazo

Tras analizar, la estrategia de comunicación y marketing político, existen algunos riesgos que pueden llegar a afectar la comunicación política en los próximos años. Entre las principales se puede destacar la concentración del relato, aplicada al control de la narrativa desde el Poder Ejecutivo y la mayoría en la Asamblea Legislativa, que puede reducir la pluralidad informativa (Martínez, 2026).

También, pese a que ya se vio en práctica, la normalización del antagonismo sigue siendo un riesgo visible en el horizonte, con lenguaje de enemigo y deslegitimación continua, puede llegar a afectar normas democráticas de tolerancia. Finalmente, pero la de mayor riesgo y, por ende, consecuencia, es la erosión de los medios, representado en menos pluralidad informativa, que reduce la capacidad de rendición de cuentas (Martínez, 2026).

6. Conclusión

Las elecciones de febrero de 2026 en Costa Rica demuestran que el dominio del discurso público no se gana únicamente con promesas de gestión. Se gana con articulación mediante una plataforma de comunicación integrada que combina marca presidencial, manejo de emociones colectivas, estrategias digitales precisas y un ecosistema mediático con menor capacidad crítica.

Referencias

Bermúdez, K. (2026). Resultados de elecciones en Costa Rica 2026: Laura Fernández será la presidenta número 50. https://www.nacion.com/politica/resultados-de-elecciones-en-costa-rica-2026-tse/7JJ6BJ6665D3RLJELAQOFGHZ7I/story/

Martínez, A. (2026). Costa Rica obtiene su segunda peor calificación histórica en libertad de prensa, según Reporteros Sin Fronteras. https://delfino.cr/2025/05/costa-rica-obtiene-su-segunda-peor-calificacion-historica-en-libertad-de-prensa-segun-reporteros-sin-fronteras

Tribunal Supremo de Elecciones (2026). Resultados Elecciones Presidenciales. https://www.tse.go.cr/SVR2026/

Villegas, A. (2026). Costa Rican populists win commanding victory but fall short of legislative supermajority. https://www.reuters.com/world/americas/costa-rican-populists-win-commanding-victory-fall-short-legislative-2026-02-02/

César Porras Umaña (Costa Rica) es politólogo de la Universidad de Costa Rica y Máster en Comunicación Estratégica con Énfasis en Marketing Digital y Relaciones Públicas de la Universidad da Beira Interior de Portugal. Posee interés en la comunicación política y marketing digital. LinkedIn: César Porras Umaña | Instagram: @ceporras_05

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