Desinformación y apatía en elecciones de Costa Rica

Por César Porras

El 6 de febrero se desarrollaron las elecciones nacionales de Costa Rica, que se caracterizaron por la desinformación sobre las propuestas de los partidos políticos, la apatía y una relevante desigualdad y exclusión social que afecta al país.

El domingo 6 de febrero, Costa Rica llevó a cabo las elecciones nacionales 2022, unas de las más importantes que ha tenido, a causa de la coyuntura que enfrentaba el país centroamericano de cara a la elección de la persona que se ocupará la presidencia 49 de la República. Estas elecciones se dieron al margen de un alto déficit fiscal de 5,18% del Producto Interno Bruto (PIB), una tasa de desempleo de 14,4%, negociaciones con organizaciones monetarias internacionales en proceso y recientes discusiones legislativas que van desde la aprobación de nuevos impuestos, legalización y uso medicinal del cannabis, aborto terapéutico y aprobación del estado laico, entre otros temas que son de suma importancia para la sociedad costarricense.

La corrupción y la educación se posicionaron como temáticas principales en los focos de atención por parte del electorado, esto debido a los numerosos sucesos de gran relevancia que se dieron a conocer en el país en los últimos años, como el “Caso Diamante” y el “Caso Cochinilla”. Asimismo, la crisis del sistema educativo que atraviesa Costa Rica, se ubica como la peor de las últimas décadas y que agravó en consecuencia de la pandemia de la COVID-19, por el aumento de la brecha digital y tecnológica del país.

Este proceso electoral contó con un fenómeno nunca antes visto, en Costa Rica y poco común en los países democráticos, ya que 25 partidos políticos se inscribieron para obtener la Presidencia de la República. También, se vio reflejado en las organizaciones políticas inscritas para optar por una curul en la Asamblea Legislativa, lo cual se ejemplificó en la capital, en donde hubo 29 partidos para elegir las diputaciones de San José.

Factores determinantes del proceso electoral

Durante el proceso se expusieron distintos factores influyentes en el resultado final de las elecciones, uno de estos fue la desigualdad social que se observó incluso en el acceso al financiamiento por parte de los partidos políticos “privilegiados”, ya que existe una clara dependencia al financiamiento que ofrece el sistema bancario privado. BCT y Banco Promerica son algunos de los que suscriben contratos de préstamos a las principales fuerzas partidarias del país, para el desarrollo de sus campañas, así como las “donaciones” millonarias, fueron otro mecanismo de financiamiento privado de provecho para algunos partidos políticos.

Otro elemento de desigualdad entre la sociedad costarricense fue el acceso a la información, pues se registró un enorme desconocimiento entre las personas al emitir su voto. Se desconocía sobre las propuestas de los partidos políticos, sus posicionamientos en temas de la realidad nacional e ideologías políticas, entre otros. El 6 de febrero, los votantes llegaron a las urnas sin tener claridad sobre las propuestas para el futuro de Costa Rica en los próximos cuatro años.

El Instituto Interamericano de Derechos Humanos (2022) menciona que “el derecho al acceso a la información es un derecho fundamental para el desarrollo pleno de una sociedad democrática y transparente”, sin embargo, la brecha digital y el nulo acceso a una conectividad a internet fueron los principales motivos por los que este derecho se violentó. Además, las estrategias de campañas dejaron de lado a varios sectores de la población al no brindar herramientas para informar sobre las ideas y propuestas de los candidatos.

Una campaña mayormente virtual

El contexto sanitario en el que se desarrollaron las elecciones tuvo un impacto en las dinámicas de la campaña y en la información a la que lograron acceder, pues el alto número de contagios diarios obligó al Ministerio de Salud a establecer ciertas medidas y restricciones, por lo que los comicios no fueron la excepción para el cumplimiento de las obligaciones sanitarias.

La modalidad en la que se llevó a cabo el proceso de campaña fue casi exclusivo de los medios digitales, y por consiguiente en redes sociales, las cuales fueron la herramienta más usada para informar sobre las propuestas y proyectos.

Los materiales y recursos digitales, así como aplicaciones que debutaron en la contienda electoral, como Tiktok, memes y reels en Instagram fueron los principales medios de expresión, información e interacción durante la campaña. Las estrategias de marketing político tuvieron énfasis en social media, por el uso de campañas de Ads en Google y Facebook, así como contranarrativas y otro tipo de tácticas que tuvieron impacto en el electorado.

Resultado electoral

La decisión de los costarricenses estuvo influenciada por diversos factores, pues según el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CEP-UCR) en sus encuestas, el porcentaje de personas indecisas fue de 48% en octubre, de 42% en diciembre y de 32% en la semana previa a las elecciones, este fenómeno se reflejó en el abstencionismo.

La jornada fue intensa y en el primer corte del Tribunal Electoral se confirmó a José María Figueres como el candidato con más votos, pues al término del conteo obtuvo 27,3% de las preferencias, es decir 497.966 sufragios. El segundo lugar fue para Rodrigo Chaves con 16,7% (305.157 votos), por lo que la disputa en la segunda vuelta será entre estos dos candidatos, definiéndose la presidencia el 3 de abril.

La gran sorpresa fue el segundo lugar de Chaves, que por medio de los “votos silenciosos” le permitirá al Partido Progreso Social Demócrata disputar la segunda ronda. Chaves basó su estrategia de campaña principalmente en propuestas orientadas a atender las problemáticas de la sociedad costarricense y un discurso que posiciona su propuesta económica como la mejor de todas.

La polarización en la segunda ronda es evidente, por un lado, están quienes se ilusionan por el bienestar del país, pero por el otro los que con mucho temor e incertidumbre esperan el resultado.

Chaves ha sido cuestionado por la sanción que recibió por acoso sexual tras el fallo del Tribunal Administrativo del Banco Mundial, esto tras mostrar diversos comportamientos inapropiados de carácter sexual hacia dos compañeras de trabajo subalternas, así como por no darle la suficiente importancia a temas de relevancia, dejando dudas sobre sus propuestas, principalmente en los derechos humanos.

Figueres, por su parte, ha sido confrontado por el caso ICE-Alcatel en 2004, en el cual el expresidente fue investigado por recibir dinero por una consultoría realizada para la empresa Alcatel, de la firma HF Desarrollos Interdisciplinarios SA.

El abstencionismo también tuvo una importancia histórica, pues alcanzó el 40,65% del padrón electoral, esto como resultado de la desinformación, la exclusión social, la gran desigualdad, la apatía política, los bajos niveles de simpatía partidaria, la difícil situación que está atravesando el país y los altos niveles de indecisión. Esto expone las primeras grietas de una sociedad costarricense que está cansada y molesta con el accionar de los gobernantes de los últimos años y que ha dejado de creer en discursos populistas y propuestas de humo.

César Porras Umaña (Costa Rica) es estudiante de los bachilleratos en Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad de Costa Rica. Posee interés en los estudios de derechos humanos y comunicación política.
Twitter: @csar_porras 
Instagram: @ceporras_05

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