Dos desafíos post PASO en Argentina

Por Lucio Guberman

El pasado domingo 12 de setiembre se votó con tranquilidad en Argentina y se llegó a un nivel de participación importante en las PASO, solo un poco más bajo que en las elecciones prepandemia. 

Se cumplieron los protocolos de cuidado y la ciudadanía se adaptó a las demoras que se dieron en las filas de votación, más largas que las habituales.

Los resultados fueron sorprendentes, sobre todo para los encuestadores que venían monitoreando la campaña y, en especial, para aquellos que hicieron bocas de urna. 

Se votó en toda la Argentina dividida en veinticuatro distritos. No hay aquí, a mitad de los mandatos presidenciales ninguna elección que tenga al país como distrito único, todos los legisladores provienen de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Sin embargo, la lectura es nacional. Y en esa lectura es insoslayable hablar de una derrota del gobierno de Alberto y Cristina Fernández.

Juntos por el Cambio (JxC) se impuso por amplio margen en las cuatro provincias con más votantes y bancas: Buenos Aires, Ciudad Autónoma (CABA), Córdoba y Santa Fe. Es cierto que en todas JxC logró la mayoría considerando la suma de todos sus precandidatos que fueron a Primarias en las que hubo mucha enjundia. Uno de los desafíos opositores, por lo tanto, será volver a reunir en el candidato o candidata ganadora en cada distrito a esa sumatoria lograda en las PASO.

La lectura más simple que se viene haciendo es que el gobierno recibió un castigo producto de la inflación y el retraso de los ingresos con relación a ese índice. Sin embargo, las encuestas –sí, ya sabemos, las mismas que no anticiparon el resultado–, aún las realizadas por consultoras vinculadas a la oposición y publicadas en medios hostiles con el gobierno, marcaban a unas semanas de las elecciones una mejoría de las calificaciones oficiales. No era muy fuerte el repunte pero era consensuado entre todas las firmas que existía y se atribuía a los avances en la vacunación contra el COVID-19 y al repunte de la actividad económica, incentivado por el aguinaldo en julio y la inyección de fondos para el consumo por parte del Estado.

Pero la publicación de una foto del presidente Fernández festejando con amigos el cumpleaños de su pareja en la residencia dio una nueva orientación a la opinión pública. No fue como otros escándalos que no variaban las preferencias del electorado orientadas por la grieta entre peronismo y antiperonismo. La foto abatió electorado que votó al PJ de Alberto Fernández en 2019. La foto deprimió, desencantó y desmovilizó. La gran pregunta es si el gobierno tiene capacidad para revertir con política en tan solo cuarenta y cinco días la decepción que supo conseguir.

Lucio Guberman (Argentina) es consultor político. Magíster en Ciencias Sociales (UBA). Fue Director del Posgrado en Comunicación Política de la Universidad Nacional de Rosario y Coordinador Académico del Programa de Gobernabilidad y Gerencia Política (Corporación Andina de Fomento – George Washington University – UNR).

Twitter: @gubermanonline
Instagram: @lucioguberman

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