El gobierno electo muestra “improvisación” y siguen sin estar claros sus planes programáticos

Foto de Laura Rodríguez tomada de la página web de la Universidad de Costa Rica.

Por ARN

Gerardo Hernández es director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica y en estas elecciones fue candidato a vicepresidente por el izquierdista Frente Amplio (FA). Este martes 5 de abril participó en una actividad que organizó la Agencia Regional de Noticias y Relato sobre el ciclo electoral costarricense y el triunfo de Rodrigo Chaves, titulada “Un outsider a la presidencia”.

Estos son los principales conceptos que dejó Hernández durante su exposición.

La primera vuelta

En Costa Rica el sistema de partidos y los procesos electorales han sido “muy volátiles, muy fluidos”, y eso ha provocado “sorpresas” en cuanto a qué candidatos pasan a segunda ronda. “En este caso, además, teníamos 25 partidos que aspiraban a la Presidencia y una gran cantidad de gente indecisa. Tuvimos un campo muy abierto para las sorpresas relativas”, detalló Hernández.

El tradicional y “estructurado” Partido de Liberación Nacional (PLN) logró pasar a segunda vuelta con la candidatura de José Figueres y obtuvo la “minoría más grande” en el Congreso (19 bancas en 57). “Hoy tenemos un sistema de minorías en Costa Rica”, señaló el académico.

Por otra parte, Rodrigo Chaves encontró un “partido de alquiler”, el Partido Progreso Social Democrático (PSD), que se registró hace apenas dos años y del que poco se conoce. “Chaves logra pasar a la segunda ronda, capitalizando electoralmente un malestar y un enojo de ciertos sectores que han venido planteando la necesidad de un cambio. Con una personalidad y un estilo de liderazgo particular, logró sintetizar esa especie de cambio rabioso, apelando a la fuerza y al autoritarismo, y a pesar de los fuertes cuestionamientos que tenía por las denuncias de acoso sexual durante su trayectoria en el Banco Mundial”, manifestó.

A pesar de eso, según Hernández, Chaves logró “conectar” con un amplio sector del electorado, sobre todo en zonas periféricas y en lugares alejados a los grandes centros urbanos, en los que su adversario, Figueres, tuvo mejor desempeño.

Otro cambio significativo que refleja la “volatilidad” del sistema político costarricense es que el Partido Acción Ciudadana (PAC), que actualmente está en el gobierno con Carlos Alvarado a la cabeza, no logró ni siquiera un escaño en la Asamblea Legislativa y quedó “reducido a la marginalidad”.

Cambios en la política costarricense

Baja participación electoral desde las elecciones de 1998, un sistema de partidos más fragmentado, identidades partidarias más débiles y la volatilidad electoral ya mencionada, son algunas de las características del sistema político costarricense que mencionó Hernández en su charla.

“También hay que mencionar que han tomado fuerza estas corrientes neoconservadoras. Tanto por vínculos, con el neopentecostalismo como con las tendencias de nuevas derechas y populismos de derecha. En un contexto de fuerte fragmentación social en términos económicos y territoriales, hay una explosión de identidades específicas y un debilitamiento de identidades colectivas más agregadoras, entre ellas las identidades partidarias”, reflexionó el académico.

Una consecuencia de la pandemia, según Hernández, es que dejó una situación de desigualdad creciente y aumento de la pobreza, algo que se traduce en un “creciente malestar” con la política tradicional, que ya se había visto en la elección anterior (2018), cuando Fabricio Alvarado logró pasar a segunda vuelta con el apoyo de sectores evangélicos.

“Hay una serie de malestares por incumplimientos o por falta de atención de necesidades, sobre todo en las zonas periféricas y costeras. Esos apoyos que tuvo Alvarado en 2018 ahora favorecieron a Chaves. En la segunda ronda, Figueres ganó solo en las provincias centrales (San José y Cartago) y Chaves ganó en todas las provincias costeras, del litoral Caribe y Pacífico, y también en las fronterizas”, detalló.

Los recién llegados a la política

Chaves es un “outsider” de la política costarricense, afirmó Hernández. Llevaba 30 años viviendo fuera del país y no tenía una trayectoria partidaria. “Es una persona con un perfil tecnócrata, fundamentalmente con una larga carrera en el Banco Mundial. Lo único que atenúa esa condición es que estuvo al frente del Ministerio de Hacienda por unos cuantos meses y se hizo conocido tras renunciar por un conflicto interno con el presidente Carlos Alvarado. Ahí se hizo público Chaves, antes de eso era una persona totalmente desconocida”, comentó.

Chaves no es el único outsider en el PSD. La diputada electa Pilar Cisneros, una de las presentadoras televisivas más conocidas en Costa Rica, se ha convertido en una de las principales allegadas del presidente electo.

“Otra cosa destacable es el perfil tecnocrático de Chavez, que puede ser su fortaleza y al mismo tiempo su debilidad, por su poca experiencia en el juego político, que es por definición conflictivo y que requiere capacidad de construcción de acuerdos. Él tiene una personalidad muy autoritaria y descalificadora de los adversarios, elementos que le pueden dificultar su relación con una Asamblea Legislativa muy fragmentada, con seis partidos y en la que contará con solo 10 de los 57 escaños”, advirtió.

Sin embargo, según Hernández, el nuevo mandatario cuenta con una ventaja: la composición del Congreso quedó muy volcada hacia la derecha y tiene “potenciales aliados de sobra”.

“Solo a los seis escaños del Frente Amplio los podríamos considerar de centroizquierda o izquierda. El resto serían centroderecha y más allá, entonces en términos ideológicos, sobre todo en el ámbito de la política económica, tendrá espacio para negociar y buscar acuerdos”, señaló Hernández, que no descartó que el nuevo gobierno pueda incluso incorporar en su gabinete a figuras de otros partidos de la oposición.

Al respecto, poco se conoce de las propuestas programáticas que piensa implementar Chaves o de los equipos que lo acompañarán en el gobierno. “Es un líder sin equipo, no se conoce hasta ahora quién estará al frente de la economía o las políticas sociales. Se conocen algunas figuras que lo han apalancado financieramente para su campaña, pero no su equipo de trabajo”, lamentó Hernández.

El analista dijo que en la primera ronda presentó un plan de gobierno de 22 páginas y para la segunda ronda otro de 120 páginas, con muchas “generalidades y poca consistencia” “Pareciera que toda la propuesta está en su cabeza, en su discurso, en sus conocimientos o en sus ocurrencias, que también ha tenido. Pero no hay una estructura colectiva u orgánica detrás de él. Eso puede significar un gran desafío y hasta cierto riesgo a la hora de empezar a gobernar”, alertó.

Además de enfrentar de manera poco clara las denuncias de acoso sexual que le hicieron subalternas que trabajaron con él en el Banco Mundial, Chavez tampoco asumió ningún compromiso claro con la agenda vinculada a la igualdad de género y los derechos de las mujeres. “Eso le permitió capitalizar votos del conservadurismo religioso, pero también del conservadurismo cultural y patriarcal, que es muy fuerte en las zonas rurales y periféricas, donde obtuvo un gran apoyo”, explicó el académico.

Al gobierno le falta “claridad” en sus propuestas, señaló Hernández. “Es un candidato sin organización programática y deberá buscar personas capacitadas en alianza con otros partidos o como ha dicho, hacer un concurso para que se postulen personas que quieran ser ministros o viceministros. En definitiva, estamos ante una situación de clara improvisación en lo que refiere a las responsabilidades de asumir un gobierno”, agregó.

¿Qué pasó en esta elección con las expresiones de izquierda y centroizquierda? Según Hernández, el Frente Amplio obtuvo un buen resultado electoral al pasar de un escaño a seis, pero la desaparición del PAC de la Asamblea Legislativa terminó generando un mapa poco favorable para las expresiones progresistas. “Tenemos una Asamblea predominantemente de centro derecha, en su conjunto quedó más hacia la derecha de lo que estaba. Aunque en el período anterior tampoco es que el PAC haya sido una gran fuerza progresista, porque justamente al ser también una fuerza débil, terminó negociando y dando concesiones muy fuertes a la derecha y los otros partidos de oposición durante todo el periodo”, repasó el analista.

Las narrativas de la campaña

Chaves se presentó durante la campaña como un “líder fuerte”, que terminó sintetizando una “opción de cambio rabioso”, según lo definió Hernández. “Es un cambio que expresaba el enojo y el malestar de algunos sectores frente a una élite, económica y mediática. Chaves gana sin el apoyo de los grandes medios de comunicación. Al menos discursivamente ganó sin apoyos de la elite, aunque en la práctica también hay grupos de la élite económica que lo están apalancando financieramente, incluso de maneras poco transparentes”, señaló.

Servicio ARN. Especial elecciones Costa Rica.

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