En 26 años, entre 1964 y 1985 el ingeniero Jorge Manera Lluberas estuvo quince años preso. Fue detenido en tres oportunidades en ese lapso. En el último período –en dictadura– fue “rehén” de los militares. Fue trasladado en diecisiete oportunidades, de cuartel en cuartel, en condiciones inhumanas de reclusión.
Fue uno de los fundadores del Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, en Uruguay, e integrante de su Ejecutivo durante muchos años. De hablar pausado y sabiduría larga, Manera tuvo un rol preponderante en el área “Servicios” de la organización armada, diseñando y construyendo.
Hombre de pocas palabras, como lo fue su compañero y líder Raúl Sendic.
Manera Lluberas no tiene documentos escritos ni libros que recojan su pensamiento y acción.
En este libro se reproducen decenas de testimonios de su andar, se describen con detalle los contextos sociales, económicos y políticos de la época, esa suerte de útero social que parió convicciones y compromisos.
Nieto de Luca, un picapedrero italiano que se afincó en Villa Constitución (Salto) e hijo de Amílcar que llegó a ser diputado colorado y como batllista fue preso en la dictadura de Terra.
En un Salto que muestra aún hoy túneles que vienen de la Patria Vieja, Jorge Manera arreglaba cachilas y motos hasta que se hizo ingeniero.
El Uruguay de las vacas gordas se deshilachaba. En la década del 50 un gobierno batllista le dio autorización al Ejército para intervenir en conflictos. Y, además, desde 1921 los servicios de inteligencia espiaban a los “comunistas”.
La Revolución Cubana trajo nuevos vientos, mientras en los tambos, arrozales y cañaverales se explotaba al gaucho sin miramientos.
En ese marco, el ingeniero de UTE vio en la acción política armada, la única opción para enfrentarse a la crisis y al deterioro social.
Así, tempranamente, en un intento de robo a un banco, el ingeniero Manera cae preso por primera vez. Era el año 1964 y los diarios comenzaban a hablar de él.
El deterioro iniciado en los años 50 adquiere otra fase con la radicalización política.
La represión de huelguistas, la organización de bandas fascistas, los sistemas de autodefensa de la izquierda que se transformaron en grupos revolucionarios y la respuesta autoritaria de las élites dominantes, comenzaron a dominar la dinámica social y política.
El MLN nace en ese cuadro de situación, transformándose rápidamente en un actor político de relevancia.
El ingeniero Manera Lluberas fue un activo comando armado y un permanente hacedor de soluciones para lo que demandaba el MLN.
Cuando la organización guerrillera entendió que la lucha urbana exigía la conquista del subsuelo de Montevideo y otras ciudades, Manera fue uno de los principales creativos de las soluciones clandestinas de escondites.
Preso en Punta Carretas, diseñó y dirigió las obras que desembocaron en la mayor fuga de presos del mundo, a través de un túnel.
La combinación de un nivel hecho con un cuentagotas y una plomada permitió la obra de ingeniería más audaz realizada por presos en una cárcel.
El libro, escrito por el periodista uruguayo Linng Cardozo, contiene cerca de cuarenta testimonios y treinta y cinco fotografías, además de un listado de sus principales ideas prácticas y mecánicas desarrolladas en el MLN. Hoy tiene 96 años y continúa trabajando en su taller.