Por Milton Vela-Gutierrez
Las elecciones presidenciales peruanas de 2026 constituyen una expresión de la profunda crisis institucional que atraviesa el país. La fragmentación partidaria, la debilidad de las organizaciones políticas, la polarización social y territorial, así como la creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones democráticas, configuran un escenario particularmente complejo para la gobernabilidad.
El presente artículo analiza las características centrales del proceso electoral, la conformación de la segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, las dinámicas territoriales del voto y los desafíos que enfrentará el próximo gobierno en un contexto de alta incertidumbre política.
Introducción
La democracia peruana atraviesa uno de los períodos más complejos de su historia reciente. La sucesión de presidentes, la confrontación permanente entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, el deterioro de la confianza ciudadana y la debilidad de los partidos políticos han configurado una crisis de representación que se manifiesta con especial intensidad en el proceso electoral de 2026.
Las elecciones presidenciales han puesto nuevamente en evidencia la incapacidad del sistema político para construir liderazgos con amplios niveles de legitimidad social. Los candidatos que alcanzaron la segunda vuelta lo hicieron con porcentajes históricamente reducidos, reflejando un escenario de extrema fragmentación electoral. Más allá de la competencia entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, el proceso electoral revela tensiones estructurales que involucran aspectos institucionales, territoriales, económicos y culturales que condicionan el futuro de la democracia peruana.
La crisis de los partidos políticos
Uno de los principales problemas de la democracia peruana es la progresiva desaparición de organizaciones políticas sólidas y programáticas.
Durante las últimas décadas, los partidos tradicionales fueron reemplazados por agrupaciones personalistas cuya existencia depende principalmente de la figura del candidato. Esta situación ha generado una alta volatilidad electoral y una creciente dificultad para construir proyectos políticos de largo plazo.
La presencia de treinta y cinco candidatos presidenciales en la elección de 2026 constituye una muestra evidente de esta realidad. Lejos de representar una mayor pluralidad democrática, la proliferación de candidaturas refleja la ausencia de mecanismos efectivos de articulación política y representación ciudadana. Como consecuencia, los gobiernos llegan al poder con bases electorales reducidas y con escasa capacidad para construir consensos políticos duraderos.
Fragmentación electoral y déficit de legitimidad
La segunda vuelta presidencial entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez constituye un hecho inédito en la historia política reciente del país.
Ambos candidatos lograron clasificar al balotaje con porcentajes reducidos de votación, situación que, si bien cumple con los requisitos legales establecidos por la normativa electoral, genera interrogantes sobre la legitimidad política de origen.
La legalidad electoral no necesariamente garantiza legitimidad política. Los gobiernos requieren niveles significativos de respaldo ciudadano para implementar reformas y ejercer autoridad política de manera efectiva.
Cuando los candidatos llegan al poder representando a una minoría del electorado, la gobernabilidad se vuelve más compleja y los incentivos para la confrontación política aumentan considerablemente.
Los dos Perú: geografía, identidad y voto
Uno de los fenómenos más relevantes del proceso electoral ha sido la consolidación de patrones territoriales diferenciados de votación.
Por un lado, los principales centros urbanos y las regiones con mayores niveles de desarrollo económico han mostrado una tendencia favorable a opciones asociadas con la estabilidad económica y el orden institucional.
Por otro lado, amplias zonas rurales y regiones históricamente postergadas han expresado un respaldo significativo a candidaturas que prometen cambios estructurales y una mayor inclusión social.
Esta división no puede interpretarse únicamente desde categorías ideológicas tradicionales. En realidad, expresa desigualdades acumuladas durante décadas, vinculadas al acceso diferenciado a servicios públicos, infraestructura, oportunidades económicas y presencia efectiva del Estado.
El denominado “Perú profundo” continúa percibiendo que el crecimiento económico nacional no ha generado beneficios proporcionales para amplios sectores de la población.
Polarización y narrativas del miedo
La campaña presidencial estuvo marcada por una lógica de confrontación basada más en el rechazo al adversario que en la promoción de propuestas programáticas.
El antifujimorismo y el anticomunismo se consolidaron como los principales ejes discursivos de la campaña. En lugar de debatir modelos de desarrollo, estrategias de crecimiento económico o reformas institucionales, gran parte del esfuerzo comunicacional se concentró en advertir sobre los riesgos que representaría la victoria del adversario.
Este fenómeno no es exclusivo del Perú. Diversas democracias contemporáneas muestran una creciente tendencia hacia la política de identidades negativas, donde los ciudadanos votan más para evitar el triunfo de un rival que para respaldar una propuesta específica.
Sin embargo, en el caso peruano, esta dinámica adquiere características particulares debido a la debilidad institucional y a la persistente crisis de representación.
Crisis institucional y desconfianza ciudadana
La incertidumbre posterior a la segunda vuelta presidencial ha contribuido a profundizar la percepción de fragilidad institucional.
Las acusaciones de fraude, los cuestionamientos al proceso electoral y los retrasos en la proclamación de resultados han alimentado un clima de desconfianza que afecta la legitimidad del sistema democrático.
La problemática, sin embargo, trasciende el proceso electoral. Durante la última década, el Perú ha experimentado una sucesión de crisis políticas que han debilitado la confianza ciudadana en prácticamente todas las instituciones públicas. La ciudadanía observa con preocupación una realidad caracterizada por presidentes destituidos, congresos altamente impopulares, escándalos de corrupción recurrentes y una limitada capacidad estatal para resolver los problemas cotidianos de la población.
Gobernabilidad: el gran desafío
Independientemente del resultado electoral final, el próximo gobierno enfrentará importantes desafíos de gobernabilidad.
La fragmentación parlamentaria, la ausencia de mayorías estables, la polarización social y la debilidad de las instituciones dificultarán la implementación de políticas públicas de largo plazo.
La experiencia reciente demuestra que la estabilidad política no depende exclusivamente del liderazgo presidencial, sino también de la capacidad de construir acuerdos entre los distintos actores políticos y sociales.
En este contexto, la gobernabilidad requerirá fortalecer los mecanismos de diálogo político, promover reformas institucionales y recuperar progresivamente la confianza ciudadana en la democracia.
Conclusiones
Las elecciones presidenciales de 2026 constituyen mucho más que una competencia entre dos candidatos. Representan la manifestación visible de problemas estructurales que afectan la calidad de la democracia peruana.
La fragmentación partidaria, la polarización política, las desigualdades territoriales y la creciente desconfianza ciudadana configuran un escenario complejo para el futuro del país.
La principal tarea del próximo gobierno será reconstruir puentes entre los distintos sectores de la sociedad, fortalecer las instituciones democráticas y generar condiciones para una gobernabilidad sostenible.
El reto no consiste únicamente en ganar una elección, sino en recuperar la capacidad del sistema político para representar efectivamente a una sociedad diversa, exigente y profundamente desencantada con sus dirigentes.
Referencias bibliográficas
Tanaka, M. (2023). La democracia peruana en tiempos de crisis. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.
Tuesta Soldevilla, F. (2022). Partidos políticos y representación en el Perú contemporáneo. Lima: PUCP.
Levitsky, S., & Ziblatt, D. (2018). Cómo mueren las democracias. Barcelona: Ariel.
Vergara, A. (2023). República Fragmentada. Lima: Planeta. Crabtree, J. (2021). Perú: élites del poder y captura del Estado. Lima: Debate.
Crabtree, J. (2021). Perú: élites del poder y captura del Estado. Lima: Debate.
Milton Vela-Gutierrez (Perú) es profesor en Marketing Estratégico, Político y Comunicación Política, en áreas de grado y postgrado en la Universidad de Lima. Consultor y analista en campañas políticas y gestión gubernamental, con especialización en prospectiva. Estudios en Maestría en Marketing Político y Comunicación Estratégica, posgrado en Marketing Comercial, diplomado Internacional en Marketing Político y Campañas Electorales, especialista en Investigación de Mercados, diplomado en Comunicación en Crisis Políticas y Gerencia de Campañas Electorales.