Lugares comunes y prácticas extendidas: el movimiento Occupy Wall Street

Por Luis Fernando Mora Reyes – Universidad Nacional Autónoma de México (México)

El objetivo de este texto es pensar el movimiento Occupy Wall Street (OWS) desde las aportaciones de Paolo Virno y Manuel Castells. El 17 de septiembre de 2011, una multitud comenzó el movimiento OWS, producto de la convocatoria a una manifestación por parte del colectivo Adbusters.

El OWS fue la conjugación de miles de personas que sufrieron deterioros en sus condiciones de vida tras el colapso financiero de 2008.

La convocatoria publicada en internet buscaba restablecer la democracia, separar el gobierno del dinero y traía un fuerte bagaje de las protestas en Egipto y España. Si bien se esperaban miles de personas para la manifestación, solamente acudieron mil. Una vez concluida se dio paso a la ocupación del parque Zuccotti y días después, la ocupación tomó forma debido a la rápida expansión de las acampadas.

El OWS no fue una revuelta perteneciente a alguna clase o líder, se compuso de diversas corrientes políticas y sociales, conformándose por mujeres, hombres, estudiantes y trabajadores. Las acampadas funcionaron como espacios de refugio en donde se gestaron otras formas de organización, con miras a practicar la democracia real (Virno, 2003; Castells, 2012, pp. 157-208; Graeber, 2011a; Graeber, 2011b).

Una vez expuesto el OWS, se analiza este desde ambos autores. Sobre Virno (2003) se recuperan dos elementos: a) la multitud como una forma de ser contingente —red de singularidades de “los muchos en tanto muchos”— que no desemboca en el Uno estatal y funge como lugar común en donde el lenguaje —como facultad general de la especie humana— diluye los “lugares especiales”, y b) el general intellect como acción política mediante la desobediencia civil radical (cuestionamiento de las leyes y del Estado) y el éxodo o defección (la salida del Estado sin buscar conquistar o construir uno nuevo) (pp. 15-43, 68-73, 125-133). 

Respecto a Castells (2012) se rescatan cuatro elementos sobre los movimientos sociales en red: a) están conectados a través de múltiples maneras y se combinan las redes del espacio físico con las del espacio digital (el Internet), que convergen en un “espacio de autonomía” híbrido; b) emulan el contagio viral; c) se delibera y decide sin líderes, partidos o gobiernos y no se busca su institucionalización, y d) la comunicación cuenta con una extensión del espacio al producirse de forma híbrida (pp. 209-226). 

Ambos autores permitieron pensar este movimiento, ya que conjugó una red de muchos en tanto muchos que no buscaban acaecer en el Uno estatal (Virno, 2003). Las ocupaciones fungieron como lugares comunes extendidos gracias al uso del Internet, pues esta multitud, presencial o digitalmente, se comunicaba y decidía. Respecto al general intellect, la desobediencia civil que practicó el OWS cuestionó la alianza entre el gobierno y el sistema financiero. Sobre el éxodo se remarca que en el seno del movimiento se hallaban la indignación, la esperanza y la espontaneidad, pero sus preocupaciones y objetivos (alejados de la conquista del Estado) se desarrollaron a través de un espacio híbrido basado en la deliberación y en el consenso sin liderazgos. El OWS fue un espacio de autonomía, en el que la comunicación jugó un papel vital tanto en las asambleas generales como en el Internet al posibilitar su viralización y practicar la democracia real (Graeber, 2011a; Graeber, 2011b; Castells, 2012).

Luis Fernando Mora Reyes (México) es licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Es estudiante del cuarto semestre de la Maestría en Estudios Políticos y Sociales del Programa de Posgrado en Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Una versión preliminar del presente artículo se presentó en la Maestría en Estudios Políticos y Sociales en la materia Teoría Política Contemporánea, en 2021.
Ig: @luisf_mora_reyes

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